La veterana banda Quiet Riot publicará nuevo álbum el 4 de
agosto. Se llamará “Road Rage”. El disco, que estaba previsto para la primavera
de este año, retrasó su publicación al incorporar al vocalista James Durbin,
que surgió del concurso televisivo American Idol, por lo que decidieron
desechar las grabaciones originales y volver a grabar el álbum con la nueva e
improvisada formación.
La formación, que ha tenido centenares de cambios, tiene
poco de la original, de hecho nada, porque ninguno de los miembros actuales inició la
travesía, pero siguen dando guerra por los escenarios y sacando álbumes. El
rockero nunca muere.
Según han comentado, el disco seguirá la línea que cabe
esperar de Quiet Riot. Rock potente, riffs esplendorosos, estribillos con
gancho y mucha energía. Queda poco para comprobar el resultado.
Frankie Banali en la batería, Alex Grossi en las guitarras, Chuck
Wright al bajo y James Durbin a la voz.
El gran Neal Schon, uno de mis guitarristas predilectos, ha
anunciado a melodicrock.com la gestación de un proyecto que promete ser grande.
El guitarrista habría hablado con John Waite, cantante con el que ya coincidió
en el glorioso proyecto “Bad English”, para lanzarse a realizar un disco
blusero.
También ha comentado que todo es incipiente, que están en
conversaciones, diseñando y planificando, y que ni siquiera tiene claro quién
sería el batería, aunque el nombre ideal es Deen Castronovo.
Por otro parte, “Universe”, el disco en solitario de Schon,
está casi terminado, por lo que el año que viene verá la luz con casi toda
seguridad.
Todo esto llega con cierta polémica por algunas
declaraciones que Schon ha hecho en redes sociales, insinuando problemas dentro
de Journey, especialmente con Jonathan Cain.
Se avecina libro fotográfico de Bon Jovi sobre su último
trabajo, el irregular “This House Is Not For Sale”. Será a comienzos de
octubre. Más de 150 fotografías, entrevistas a los músicos, 180 páginas, pack
de lujo de dos kilos de peso y unas dimensiones de 27x36x2… Una pequeña joya.
David Bergman se encarga del material gráfico mientras que Ray Waddell lo hace
de las entrevistas.
Habrá varias tiradas, sólo a la venta en la tienda oficial
del grupo, una sin funda lacada y otra con dicha tapa, más una limitada de 500
unidades firmadas por Jon Bon Jovi en una caja con un atril para colocar el
libro.
Rob Halford, mítico cantante de Judas Priest, ha contado cómo
va la creación del próximo disco de la banda a Planet Rock. Están en la fase
final aunque aún queda un poco. Lo que parece claro es que disco y gira darán
un gran 2018 a los amantes de la banda.
Aquí os dejo la promo para el disco que conmemora los 40
años de carrera de Foreigner. Recuerden que nos visitan el 10 de este mes en
La Riviera (Madrid), donde han agotado entradas, y el 11 en el Club de Tenis
Puente Romano de Marbella.
NUEVO VIDEO DE DEEP
PURPLE
Nuevo video de Deep Purple para el tema “Johnny’s Band”
correspondiente a su nuevo disco, “Infinite”, que salió en abril. Un estupendo tema y
un video de aire retro con un punto divertido y paródico.
Uno de los nombres más conocidos en el mundo del AOR, Fergie
Frederiksen, nos regala esta pequeña joya que puede estar sin problemas entre lo
mejor de lo mucho y bueno que ha realizado este maestro. Un referente del
género entre otras cosas por ser el vocalista de una de las bandas de
referencia del mismo, Toto.
Hay que mencionar antes de nada que su prestigio no sólo
viene de haber pertenecido a la veterana banda angelina y a su calidad vocal,
sino también de sus trabajos en solitario y proyectos varios, algunos de una
calidad suprema, que han merecido los mayores elogios de la crítica.
Frederiksen estuvo poco tiempo en Toto (1984-1986), con los
que grabó el denostado “Insolation”, la banda sonora de “Dune” (David Lynch,
1984), además de aparecer en un tema de “Farenheit” (1986), concretamente en “Could This Be Love”. Su abandono de la banda se debió a problemas de todo tipo, desde
vocales a malos rollos con algún componente de la misma.
Frederiksen ha demostrado que no tiene complejos en
colaborar con la competencia o compañeros que le son afines, así tenemos su
colaboración con Joseph Williams (“Joseph Williams 3”), su sustituto tras salir
de Toto e hijo del mítico compositor de cine John Williams, o los ejemplos en
este mismo disco, donde vemos la presencia de miembros de Journey, Survivor o
los mismísimos Toto.
Además de su paso por Toto debemos destacar su presencia en
bandas como Le Roux a principios de los 80, RTZ, sus discos junto a Ricky
Phillips, bajista de los míticos Bad English entre otros muchos grupos y que
también aparece en este “Equilibrium” que nos ocupa como el bajista principal.
También realizará un proyecto junto a Tommy Denander, “Frederiksen/Denander”,
magnífico guitarrista de sesión, un clásico en proyectos AOR.
Dicho esto quizá sus dos proyectos más reputados han sido
“Radioactive”, donde ha participado en tres discos, y Mecca, con dos álbumes en el
mercado. El primer disco de Mecca tuvo todos los elogios posibles en el mundillo, un disco notable pero irregular de AOR que no tiene en los temas
cantados por Frederiksen lo mejor del mismo, aunque su voz brilla con luz propia
(es un disco donde Frederiksen y Joe Vana se turnan en las labores vocales).
El disco que nos ocupa es de AOR clásico, con mucho de Toto,
logrando contener su esencia, pero eliminando en gran parte sus elementos más
melosos, salvo en un par de temas. Canciones repletas de melodías, matices y
detalles de calidad. Rock suave con mucha esencia de Toto que se beneficia de
los grandes colaboradores con los que se ha rodeado Frederiksen, que con sus
aportes dan fuerza al conjunto, limando y reduciendo el toque Toto, que aunque
presente está matizado. Un disco muy cohesionado, con un estilo personal y base
clásica de AOR, sintetizando y utilizando elementos eclécticos jazzísticos del
grupo al que perteneció, pero ligado de alguna forma a sus temas más
accesibles. AOR más directo sin perder matices.
La colección de talentos con los que ha contado el bueno de
Frederiksen deslumbra. Descubrimos
en la composición, tocando instrumentos o haciendo coros a gente de la talla de
Neal Schon (Journey), Ricky Phillips (Bad English), Bruce Gowdy (Stone Fury,
Unruly Child), Kelly Hansen (Unruly Child, Foreigner, Hurricane), Ron Wikso
(Foreigner, Richie Sambora, Cher), Tim Pierce (Rick Springfield, John Waite),
Rocket Ritchotte (G. Vanelli, David Lee Roth, Cher), Jeff Scott Soto (Talisman,
Eyes, Takara), Guy Allison (Air Supply), Steve Porcaro (Toto),Michael Monarch (Steppenwolf), Denny Laine
(Wings),Jason Scheff (Chicago), Marcus
Nand (Freak Of Nature), Jim Peterik (Survivor, Pride of Lions)…
La base del grupo la forman Fergie Frederiksen a las voces,
Ron Wikso a la batería, Ricky Phillips al bajo y Bruce Gowdy en las guitarras y
los teclados. El resto de músicos mencionados colabora con sus instrumentos,
haciendo coros o en la composición de los temas.
-Blaze Of Love: Vigoroso inicio de puro AOR con ritmos muy
marcados, vivos, y una guitarra solitaria y melódica, rígida, tensa, limpia,
casi robótica. La voz de Frederiksen tiene un punto militar, firme, dura,
comandando el desfile por las estrofas melódicas y rockeras. No hay guitarras
mientras Frederiksen se pone al mando, será la batería su única compañía
inicialmente. Apariciones de sintetizador, sutiles, y de la melodía de
guitarra se incorporarán de forma intermitente. Puente donde la musicalidad
crece, la melodía se hace más marcada, todo se dulcifica para dar paso al
enorme estribillo, a pesar de incluirse riffs guitarreros. El estribillo es un
auténtico goce, AOR de clase excelsa con coros perfectos y ejecutados en los
momentos precisos para subrayar la melodía y las partes más intensas, como
cuando se recita el título del tema. También habrá apariciones de la guitarra
melódica que mantiene su protagonismo emergiendo episódicamente. La batería
vuelve a aparecer solitaria en las nuevas estrofas, con los aportes y presencias
intermitentes de guitarra y sintetizador mencionadas. Así recorremos los
mismos parajes llegando de nuevo al estribillo que presenta variaciones en los
coros. Buen solo de guitarra que pasará por diferentes etapas, intensidad
inicial, pausa con mucha presencia del bajo y recuperación virtuosa para
engarzarse mediante un soberbio grito de Frederiksen con el estribillo, que
sublima sus cualidades en improvisaciones vocales, juegos de coros y armonías
de guitarra de fondo ejecutando brillantes punteos. Perfecta conclusión para
un tema redondo de AOR clásico inspiradísimo.
-Mata Hari: Sintetizador de base para ritmos clásicos y
rockeros comandados por la guitarra rítmica. El ritmo cambia de forma radical y
del tono rockero pasamos a insinuaciones jazzísticas con sintetizador que
distorsiona, los Toto se hacen más presentes, para presentar la voz de
Frederiksen en las estrofas iniciales. La guitarra, muy desnuda, es la que
marca muchas de las diferencias. La progresión melódica es perfecta y el tema
va subiendo de forma clásica, llegando a un puente que deja en bandeja el
estribillo, que es realmente excelente. El estribillo recupera la base rockera
con la que se introdujo el tema. La segunda parte del estribillo, con las
variaciones melódicas, es lo que da el toque de distinción. Gran estribillo.
Vistosos arreglos de sintetizador. Les vuelve a tocar el turno a las estrofas
de acompañamiento psicodélicamente jazzísticas, un diálogo de estilos muy
conseguido. Llegamos por segunda vez al estribillo, que se hace más intenso en
la voz de Frederiksen, que además añade pequeñas improvisaciones. La estrofa
añadida que actúa de puente al solo de sintetizador es muy brillante, uno de
los grandes momentos del tema. El solo se asentará en la base jazzística y hará
retornar al estribillo, donde Frederiksen volverá a dejar sutiles
improvisaciones y variaciones. Rico, matizado y magnífico tema.
-Equilibrium: La sutileza y la calma siguen gobernando el
disco, base suave y guitarra solista predominante para el tema que da título al
disco. Atmosférica base, detalles sueltos de bajo, teclados, batería y línea
vocal pausada. Moldeando y haciendo crecer el tema poco a poco. El puente hará
aumentar la intensidad, como es lógico, el ritmo se acelera ligeramente, todo
se hace más rítmico y engancha con un estupendo y elegante estribillo, un
estribillo de esmoquin, donde los coros están de gala. La parte de Frederiksen
es excepcional por otro lado. La solitaria guitarra ejerce de bisagra y da paso
a las nuevas estrofas. La canción vuelve a levantarse poco a poco, con clase y
calidad, deleitando con el puente y el excepcional estribillo que se alarga,
doblándose, para nuestro goce y disfrute. Curiosos arreglos de teclado en la
transición de guitarra, una pausa sugerente con muchos coros llegando al
estribillo más intenso. Todo cobra fuerza y mayor pasión, los arreglos son una
maravilla y los coros se agudizan en su acompañamiento a la voz de Frederiksen,
que lidera en todo momento. El tema se deja llevar en sutiles improvisaciones
para despedirse. Mucha calidad.
-All For Love: Luminosos y jubilosos coros, un tanto
étnicos, bonito teclado que sienta las bases de la melodía y bombo latente. El
teclado se hace ambiental para saludar la entrada de Frederiksen en unas
exquisitas estrofas. Estas estrofas se irán enriqueciendo con las entradas
ocasionales de los mencionados coros. La batería arranca para potenciar el
puente, delicioso también con Frederiksen elevándose. El estribillo vuelve a
ser de categoría, con los peculiares coros étnicos decorándolo y un Frederiksen
intenso. No es para menos cuando se da “todo por amor”. Calidad máxima, clase a
raudales y un toque Journey y Steve Perry en la parte final del estribillo.
Estrofas con coros “totianos” y algún detalle vocal de calidez espectacular
decorándolas. Regresamos al estribillo, acogedor como una hoguerahogareña. Solo de guitarra de Tim Pierce,
prestigioso músico de sesión, muy blusero, y retomamos el puente en dirección
al estribillo. Lo alargaremos hasta el máximo, sacándole todo el partido,
matizándolo con inflexiones vocales, con coros, con improvisaciones… hasta la
despedida. Bonito tema de atmósfera exótica, reminiscencias del grupo madre,
Toto, y con un calidad y elegancia que rebosa en cada segundo. En la onda de la
indispensable “Africa” de Toto.
-Best I Can Be: Este quinto tema está más en la línea de
esos Toto melosos y menos directos que ceden a melodías más difusas, ritmos
jazzísticos y variados que se alejan de los cánones clásicos aoreros. Así lo
muestran el teclado y la guitarra, acompañamiento de Jazz-AOR con cadencia
suave de la batería. Estrofas que comparten protagonismo con los coros y muy en
la onda de los Toto más jazzeros. Puente más melódico y estribillo muy
cincuentero, agradable y con indiscutible calidad. Un tema menos llamativo pero
con la clase y el talento de Frederiksen y su grupo. Los eclécticos y variados
elementos que van germinando en las estrofas vuelven a repetirse llevándonos al
excelente puente y al estribillo. El estribillo se alarga en la clásica
estructura que Frederiksen aplica al álbum, donde la primera aparición del
estribillo siempre es más corta que las siguientes, que van añadiendo estrofas.
Solo de guitarra de buena factura y puente para encarar el estribillo en la
parte final, muy modulado. En este tema podemos disfrutar de los coros de Ricky
Phillips, bajista de Bad English entre otros importantes grupos, y el gran Jeff
Scott Soto. Un tema con calidad pero más anodino, un tema distinto, por debajo
del resto.
-Crazy: Uno de mis temas predilectos del disco, con sabor
añejo, un estilo antiguo, clásico, casi anacrónico, especialmente en las
estrofas que inician los movimientos, que son tremendamente brillantes con una
exquisita melodía. Un teclado disonante pone la semilla para la entrada vocal
de Frederiksen, que despierta el tema con una memorable estrofa y un rítmico
piano. Estrofas delicadas, deliciosas y elegantes que progresan de forma
deslumbrante hasta el portentoso estribillo. Estribillo con juegos de coros y una
melodía perfecta y clásica. La base de piano recuerda a los clásicos Toto en
temas lentos, sencilla y virtuosa. Conforme aumentamos la intensidad también se
añadirán nuevos elementos, como la guitarra solista y sutiles detalles que va
dejando. El estribillo también se beneficiará de apuntes guitarreros. Estrofa
de transición, pletórica y épica, que nos devuelve brillantemente al
estribillo, que se desborda en improvisaciones, alardes vocales, armonías de
coros y guitarra... Una pequeña genialidad clásica.
-Tell Me Diana: AOR clásico de inicio sugerente y esencia
“totera”. Lentas estrofas, acorde con el tono suave del álbum, que rompen
bruscamente con la entrada de la batería, la guitarra y los teclados. Así
entraremos en el estribillo, puro AOR, otro acierto. La calma vuelve, los
matices y los detalles de la base rítmica y la guitarra decorando la voz de
Frederiksen hasta la nueva ruptura que nos lleva al estribillo, con más aportes
de la guitarra solista y teclados rellenando huecos. Estrofa de melodía
alternativa, solo de guitarra y nuevo paso por el estribillo. Las armonías de
guitara no cesarán mientras el estribillo se hace más intenso, cabalgando firme
y sobre los lomos de grandes coros hacia el final. Buen tema que vuelve a
recrearse en el estilo clásico aorero.
-Falling Into Place: Acústicas que casi recrean un amanecer
florido. Estrofas más dramáticas y lentas, pequeña aceleración, una acústica protagonista
tras un toque de batería que desgrana un gran puente y da paso a un memorable
estribillo, positivo, luminoso y perfecto. Otra genialidad. Los coros subrayan
el paso por las nuevas estrofas, apoyados por la predominante acústica.
Soberbio puente, mucho más potente con guitarras acústicas y la caja de la
batería pidiendo paso. El estribillo transmite esperanza, ilusión y vitalidad,
una auténtica gozada. Como es menester la cosa se va haciendo más intensa, con
añadidos de coros sublimando el estribillo. Retornamos a las estrofas
protagonizadas por acústicas y un sutil bajo para progresar en la forma
consabida por el enorme puente y el portentoso estribillo, que nos acompañará
hasta el final, sacando partido a todos los elementos posibles con coros y armonías
de guitarra junto a un Frederiksen forzando. Un tema más que vuelve a
deslumbrar.
-Died In The Midst Of A Dream: Teclados melódicos y una
guitarra continua definiendo una sutil melodía dan entrada a la batería. Toques
orientales en los teclados mientras Frederiksen nos canta las primeras estrofas.
Puente más suave y sensual, almibarado, en uno de los temas más melosos del
disco, muy en la onda de los Toto cuando apuestan por este tipo de melodías y
temas lentos de corte jazzístico. Lo cierto es que el estribillo, a pesar de
todo, es de una calidad excepcional. Nuevas estrofas acompañadas de esos
teclados de sutil influencia orientalnos vuelven a llevar al estribillo. Estrofa de melodía algo alterada con
coros preciosistas y paso al último estribillo donde Frederiksen fuerza la voz
y la guitarra aparece de forma sutil al fondo con nuevos ejemplos de clase.
Gran tema aunque algo menos de mi gusto.
-The Truth Is Good Enough: Precioso piano que inicia el
tema, con estrofas deliciosas que va desnudando Frederiksen. Así iremos
avanzando por el puente y el encantador estribillo, otra maravilla compuesta a
dúo por Jim Peterik y el propio Frederiksen. Se nota la mano del miembro de
Survivor. Todo esto sin que entre la batería. La batería, suave, entrará en la
segunda tanda de estrofas, una auténtica gozada que va creciendo
majestuosamente. Un tema lento de melodía perfecta. El estribillo emociona y
crece, añadiéndose más estofas que en su primera aparición. Un puente o
estrofa de transición intenso y muy emotivo da paso al solo de guitarra, un
tema muy clásico de AOR, más en la onda de Survivor que de Toto. La calma llega
brevemente creando una atmósfera perfecta. La cadencia volverá a hacerse más
intensa para hipnotizarnos con el estribillo, que acaba con un último momento
intenso de Frederiksen. Una preciosidad. Imprescindible.
-Language Of Love: No se puede concluir mejor, otro temazo
tranquilo, luminosoy de brillantísima
melodía. Las primeras estrofas tienen un toque también muy clásico, de música de
décadas pasadas, sesenteras. Acompañamiento sutil de guitarra. Excelente
puente, realmente inspirado, la guitarra solista eléctrica deja unas cuantas
notas para que entre la batería y prepare todo para el momento álgido, el
soberbio estribillo. El estribillo acelera todo un poco, los ritmos se hacen
más fluidos y todo más convencional, un estribillo largo lleno de clase y
calidad. La guitarra sirve de bisagra entre estrofas, en los pasos hacia el
puente y hacia el estribillo. La batería se hará presente de forma constante,
aunque con ritmos entrecortados que sólo se harán fluidos en el estribillo. La
eléctrica aparece cada vez más ganando en protagonismo, haciendo armonías
ocasionales. Transición breve de sintetizador y brillantísimo y ágil solo de
guitarra de Neal Schon, inconfundible… Más estrofas, puente y pausa sentida
antes del último arrebato de melodía con el estribillo. Schon se hará notar,
espléndido, acompañando a Frederiksen en la sublimación final con los coros
rellenándolo todo. Una apoteósica conclusión repleta de melodía. Perfecto.
AOR clásico, de primera calidad, con muchísima clase y
elegancia, que no pretende innovaciones pero que derrocha talento, nos inunda
de matices, nos deleita con melodías memorables y sacia con solvencia el
apetito de los más exigentes aficionados al género. Si además podemos disfrutar
de colaboraciones de auténtico lujo, como las mencionadas, se me ocurren pocas
cosas más que pedirle a esta joya. Esto es AOR realizado a la perfección, con
sentimiento y saber hacer, un disco sobresaliente de un grande del estilo.
Siempre he dicho que el Hard Rock melódico es uno de los
estilos más complicados, no abundan los discos absolutamente redondos
precisamente, pero cuando alguno lo logra es placer de dioses.
Aquí tenemos uno de esos ejemplos, disco imprescindible y
cima absoluta del género.
Es sabido que todo lo que toca el bueno de Neal Schon, uno
de los mejores guitarristas y compositores el panorama melódico, lo convierte
en oro, y cuando digo oro me refiero a calidad. “Hardline” sirve como ejemplo
perfecto para esta aseveración.
Este grupo fue uno de los mayores impactos que sufrí al oír
un disco, comencé oyéndolo formalmente sentado y acabé casi haciendo el pino.
Lo compré, como tantos otros, sin haber oído nada, con la simple referencia de
una breve reseña de un renglón, el consejo del dueño de mi tienda de discos
habitual y el conocimiento de la presencia de Schon. Uno pensaba que se
encontraría un grupo en la línea de Journey por la presencia del guitarrista,
precisamente, y lo que me encontré fue un discazo de Hard Rock potentísimo y
guitarrero de un maravilloso virtuosismo. Contundencia y melodía a partes
iguales.
Schon era conocido por Journey y otros muchos proyectos AOR
en los que intervenía, también por sus fusiones o
experimentos de fusión con Jazz y Rock en sus trabajos en solitario.
Incluso se acercó al Blues, como en el tributo a Muddy Water junto a otros
grandes guitarristas. Además hay que recordar que empezó tocando con Santana.
Su calidad le capacita para cualquier cosa pero hasta ese momento no le había
oído en un proyecto tan duro, salvando algún tema con su propia banda, Journey.
Fue como un manotazo en la cara que en un principio no sabía
si me había gustado por completo… poco después y con alguna escucha más no
entendía como había podido dudar.
Hardline además es una súper banda, Neal Schon no es el
único virtuoso que interviene. Como cantante tenemos al mayúsculo e inconmensurable
Johnny Gioeli (Axel Rudi Pell), poseedor de una voz gigantesca, exagerada,
potente, melódica, capaz de llegar a cualquier lugar. Una de esas voces a las
que suele añorar el silencio. Además ya estaba aquí el actual batería de
Journey, uno de los mejores que podréis oír, el bestial Deen Castronovo, que
por si fuera poco canta magníficamente. La banda la completan Joey Gioeli en
las guitarras rítmicas y Todd Jensen en el bajo.
Como ocurrió con tantos proyectos y grupos de calidad
excelsa, el éxito no fue el esperado, un éxito al que estaba destinado, pero
estábamos ya en la era de Nirvana, es 1992. Con todo el disco tuvo su
repercusión y algo de éxito, especialmente con al tema “Hot Cherry”, una cover
que es una auténtica gozada. Los singles fueron tres, la citada “Hot Cherry”,
“In the Hands Of Time”, y “Takin’ Me Down”.
Si bien en un principio Schon sólo iba a encargarse de la
producción, el virtuosismo de los temas que escuchó a los dos hermanos le hizo
incontenible la necesidad de participar activamente tocando la guitarra, algo
que consiguió tras las reticencias iniciales de los Gioeli. “Face The Night”,
una descomunal balada que no incluyeron en este álbum, fue el cebo que
entusiasmo al bueno de Schon. El tema sería incluido en el segundo disco de la
banda, ya sin Schon (aunque aparece en el tema “The Gift”), junto a algunos
otros que compusieron en aquella época y otros de nueva hornada.
“Hardline” es lo que es gracias a este álbum del 92. El
grupo liderado por los hermanos Gioeli, tras varios intentos, se reformó,
con otro estupendo guitarrista, Josh Ramos (“The Storm”), en 2002, donde a
pesar de contar con temas de la época del Double Eclipse, queda muy lejos de
esta obra maestra. El grupo ha seguido produciendo discos, alguno bastante
notable (“Leaving The End Open”), pero todos lejos de “Double Eclipse”.
Life’s A Bitch: El comienzo del disco no puede ser más
potente y poderoso. Tres temas de desmesurada fuerza, Hard Rock pesado,
contundente, y con las suficientes dosis de melodía para satisfacer a todo el
mundo. El primero de ellos, este “Life’s A Bitch”, comienza con una
ametralladora retumbante como batería y sigue con estrofas de ritmo
entrecortados, baterías que cesan para dejar que la hardrockera y prodigiosa
voz de Gioeli desgrane las estrofas, al estilo zeppeliano o de los Whitesnake
en “Still Of The Night”. Tras estas primeras estrofas llegamos a otras más
melódicas y más apoyadas por el acompañamiento que nos van llevando hasta el
estribillo. La estructura se repite con el predominio martillador de la batería
y los riffs de Schon. La mezcla con la melodía es excelente, estrofas duras y
secas, otras más melódicas y estribillo que mezcla ambas cosas. Una composición
ejemplar. Transición melódica de guitarra con improvisaciones de Gioeli, uno de
los grandes momentos de la canción, como avance del solo de guitarra, soberbio.
Una vez acabado, fase instrumental y armónica realmente inspirada a la que se
suman más improvisaciones vocales de la exagerada voz de Gioeli. Tremendo
inicio.
Dr. Love: Seguimos dando Rock del duro y del melódico en
toneladas. “Dr. Love” lleva los mismos ingredientes añadiendo los suyos
propios. Una espectacular intro de guitarra, sugerente y virtuosa, sutil y
sensual, nocturna, y con ambientación de sintetizador, da paso a los pesadísimos
ritmos del tema, con un riff rotundo y aplastante y una batería tan tajante
como poderosa. Gioeli acompaña la hardrockera cadencia del tema, estrofa a
estrofa vamos creando la atmósfera típica de los grandes tema de Hard Rock. La
progresión melódica es excepcional, una melodía que gana en intensidad y
presencia conforme avanza el tema, de las estrofas secas a un puente más
armonioso terminando en un estribillo tan adictivo como drásticamente
hardrockero. Sabor en cada frase pronunciada por Gioeli, en cada nota de la guitarra
de Schon. Autenticidad. Portentosos el cantante y el guitarrista, así como Castronovo,
ese batería fuera de rango. En el segundo estribillo se aumentan los elementos
melódicos, otra ejemplar composición, añadiendo unos acertadísimos coros, que
acaban por dar el toque definitivo y diferencial a otro tema excelso. Estrofa
melódica y con coros de transición para dar paso al solo de guitarra, momento
esperado por la sublime habilidad de Schon, que no defraudará. Vuelve el
estribillo, los coros, una batería aún más potente, improvisaciones vocales
desgarradas… Quinta esencia del Hard Rock melódico. Nos dejamos llevar con el
riff y detalles guitarreros de Schon como remate a este joya.
Rhythm From A Red Car: Un no parar. Más potencia, más
dureza, más ritmo. Otro temazo de Hard melódico, en esta ocasión con ritmos
mucho más acelerados y vibrantes. Riff vertiginoso, velocidad, energía. Desde
el inicio el tema puja por desmandarse y no tarda en hacerlo. Tras la fase de
introducción Gioeli toma las riendas y nos conduce con su pletórica voz por
estrofas y un excelente puente. El estribillo es otra gozada de Hard Rock
melódico potente e inspirado con coros y ecos que complementan a las partes de
Gioeli. El tren desbocado sigue su ritmo por las estrofas. El trabajo de Schon
en los riffs es otro portento. Un tema más corto que los anteriores, pero de la
misma excepcional categoría. El estribillo añade elementos distorsionados que
le dan un toque especial sin que pierda un ápice de fuerza ni calidad en la
melodía. Sin solución de continuidad el vertiginoso y breve, para lo
acostumbrado, solo de Schon. Fase latente, esperando explotar, instrumental,
tras el solo y vuelta al estribillo para despedir el tema con toda la fuerza
posible. No se puede empezar mejor.
Change Of Heart: Tras la tormenta llega un poco de calma. La
primera balada del disco. Si bueno es el Rock sublimes son las baladas. Una
guitarra melódica y apuntes de acústica la inician, una melodía exquisita desde
el primer momento liderada por Schon. Gioeli descubre las primeras estrofas,
mientras la intensidad va subiendo y su voz cobrando fuerza, hasta llegar a
un gigantesco puente que se transforma en memorable estribillo, inolvidable. El
dolor al sentirse desplazado. Momentos líricos soberbios en las siguientes
estrofas que anteceden al nuevo y magistral puente. Después de deleitarnos con
el caviar del estribillo llegamos a la estrofa de transición, también muy
bella, que dará paso al precioso solo de guitarra. Gioeli desgarrándonos con su
voz hacia un nuevo estribillo, donde irá improvisando durante las
estrofas y la guitarra nos irá acariciando armónicamente hasta el final.
Simplemente hermosa.
Everything: Este tema corresponde al otro tipo de temas
hardrockeros del disco, en los que predomina la melodía, absolutamente
indispensable y acertadísima, sobre todo lo demás. Temas tan adictivos y
seductores que no se pueden sacar de la cabeza. Desde luego no implica una
merma en la contundencia, simplemente la melodía se impone a todo. Entra la
guitarra insinuando melodía y despertando a la batería para dar inicio al
placer. Acto seguido arrancará Gioeli, casi sorprendido, para ir desenvolviendo
las estrofas, donde la melodía no parece poder resistirse mucho a mostrarse por
completo. Auténtico Rock melódico de primera clase. El puente y los detalles de
acústica y teclados son una maravilla. Estrofas melódicas y un descomunal
puente para dar paso a uno de los estribillos más inolvidables, melodía rockera
en todo su esplendor. Arreglos melódicos y esencia rockera siguen recorriendo
las estrofas, junto con apariciones ocasionales de los coros. Volvemos a
disfrutar del acertado puente y del estribillo que dará paso a una estrofa más
pausada que cobrará intensidad para presentar el solo de guitarra de Schon que,
como siempre, acierta de pleno. Transición riffera y Gioeli desgañitándose para
recobrar el estribillo, más intenso que nunca en el final, alargándose hasta lo
imposible. Armonías de guitarra, ritmos, voz más intensa… para no acabarla
nunca.
Takin’ Me Down: El sexto tema mezcla a la perfección la rama
más potente y la más lírica, momentos hardrockeros de pesada contundencia con
otros de lirismo arrebatado. Riff salvaje y “Charlie” son el preámbulo para la
entrada poderosa de la batería. Como en el primer tema las estrofas serán
entrecortadas, dejando todo el protagonismo a la voz cuando interviene y
volviendo con todo el poder del acompañamiento cuando esta cesa. Hard
zeppeliano que va adquiriendo melodía en el puente, extraordinario. Si el
puente es completamente melódico, una melodía acertadísima además, el
estribillo no lo será casi nada, rítmico, hardrockero y gamberro. Nuevas
estrofas con detalles guitarreros de todo tipo que se dirigen hacia los momentos
más melódicos, que irrumpen con desmesurada fuerza en un estribillo melódico
realmente extraordinario que poco tiene que ver con esa otra parte mencionada
anteriormente, un contraste que hace del tema algo especial. Los arreglos de
sintetizador en el estribillo dan el remate perfecto. Solo de guitarra
arrítmico y excepcional de Schon. La melodía se desmanda en la parte final, el
estribillo en todo su esplendor y la guitarra apuntando por detrás de forma
constante, otra composición maravillosa, intensa y pasional que concluirá con
la parte más contundente del estribillo y que cita el título del tema. Otra canción redonda.
Hot Cherry: El hit single del disco. Una canción que
ejemplifica el Hard Rock melódico, una cover grandiosa de los canadienses
Streetheart. Está integrada en ese pequeño grupo de temas hardrockeros más
melódicos que hay en el disco. Es difícil que si te gusta el estilo no caigas
rendido a este tema. La insinuante introducción de sintetizador, misteriosa,
envolvente, que parece querer seducirte desde ese mismo inicio, es interrumpida
por la tormenta rockera de la batería y el riff de guitarra. Sugestiva primera
estrofa con Gioeli marcando ya la melodía que va avanzando, buscando ser
completada en el puente, una maravilla, y el estribillo, directamente de
antología. La forma de recitarla, con cierto deje, y el tono, son otras de esas maravillas que nos deja
Gioeli. Transición guitarrera de Schon y vuelta a empezar, sin descanso. Gioeli
se luce y se sale cada vez más, las estrofas se rinden al poder de su voz, de
igual forma que lo hace el puente y ese estribillo que no podrás evitar cantar
a pleno pulmón. Solo de guitarra de Schon, que se vuelve a lucir, y paso al
puente con Gioeli entusiasmado, que nos sitúa en la recta final con el
estribillo queriendo hacerse inolvidable, lo que consigue, subiendo la
intensidad y llamando a la guitarra para que haga armonías y a Gioeli para que
lo dé todo sin reparo. Magistral e indispensable joya.
Bad Taste: Volvemos al Rock más rítmico y “menos melódico”.
Ritmos redoblados, casi tribales, de inicio para introducir el poderosísimo
riff de guitarra, un espectáculo. Estrofas realmente rockeras al mando de Gioeli
y detalles guitarreros adornando los riffs, el ritmo se acelera en el puente
para dar paso al divertidísimo y ochentero estribillo. Fiesta, jolgorio, chicas
y velocidad es lo que transmite el tema. Riff y batería atronadora dan paso a
las nuevas estrofas, tema ideal para directo, fuerza a raudales y buena melodía
perfectamente medida. Repetimos la estructura hacia el estribillo, con esos
coros que dialogan con Gioeli y esos arreglos perfectos. Espectacular solo de
guitarra con Schon jugando con el vibrato a su antojo, haciendo un solo muy
llamativo y vistoso, a la par que virtuoso. Un tren de mercancías sin frenos y
lleno de ritmo, una estampida rockera. Fase instrumental donde la percusión
toma los mandos, bajo y bombos, con Castronovo inapelable, preparan el estallido
final con el estribillo sacando el brillo definitivo al tema, Gioeli
desmelenándose, los coros a pleno rendimiento y cambio de ritmo con Schon y
Castronovo sacando más músculo aún. Sin respiro.
Can’t Find My Way: Segunda balada y segundo momento para la
belleza más lírica. Imposible no enamorarse. Un tema sobre la impotencia, el
desgarro de lo perdido, la necesidad del amor para encontrarnos a nosotros
mismos… Melodía de guitarra con el gusto y
belleza habituales en el grupo. Sensibles estrofas cantadas con una
cadencia especial por Gioeli, acústicas y eléctricas salpicando de acordes el
acompañamiento y una batería nostálgica que lo sostiene todo tras sus primeros
potentes golpes. Una atmósfera blusera y triste. Puente mágico y estribillo que
suelta toda la pena acumulada, momentos para derretirse. El momento en el
puente que introduce el estribillo donde Gioeli dice “Without you” es
desgarrador. Un desgarro que contrasta en cierta medida con la suavidad del
estribillo, que tiene una melodía que mezcla una sutil resignación con una
triste esperanza. La guitarra enlaza con las nuevas estrofas y seguirá
apuntando detalles bluseros, la batería seguirá golpeando casi por
desesperación, como si la baqueta cayera apesadumbrada. En estas estrofas Gioeli
cambiará de tono, mezclando lo íntimo con lo intenso y sumando coros a esos
momentos. Volvemos a sentir el cosquilleo del puente y la calidez del
estribillo con regocijo y esos coros que acompañan a Gioeli. Estrofa intensa y
cadenciosa que nos lleva al solo de guitarra, contundente y también desgarrado,
puro feeling de Schon. El estribillo lucha por derretir tímpanos hasta la pausa
final donde el tema vaga, como un caminar perdido y desorientado, con las
guitarras bluseras y sin mucha amplificación del genio Schon, cogiéndonos de la
mano hasta el final. Imprescindible para los amantes de las baladas del estilo.
I’ll Be There: El Rock más melódico vuelve a escena, y no
puede hacerlo de mejor forma. Otro tema indispensable. Ya desde el mismo inicio
sabemos que estamos ante uno de esos ejemplos de Hard Rock melódico
absolutamente perfectos, con ese riff donde guitarra eléctrica y acústica nos
introducen en la melodía del tema haciendo dúo. Toques melódicos guitarreros,
coros al estallar la batería y arreglos preciosistas. Queremos más. Estrofas de
Gioeli con la acústica acompañando y la eléctrica y el sintetizador dejando
detalles y riffs. Evolución melódica perfecta, puente que vuelve a ser redondo
y nos deja con la miel en los labios para el estribillo, que como suponíamos
será magnífico. Los coros llevarán el peso y Gioeli irá dejando aportes con su
portentosa voz para rematar el placer. Perfecto juego de coros y voz principal
en el estribillo, alterando el orden incluso. Seguimos con la estructura
habitual, la acústica acompañando sutil, la guitarra cobra poder junto a los
coros en el puente y chapuzón melódico en el estribillo, con unos coros
intensísimos en sus “oh oh oh” y un Gioeli elevándose al cielo. Solo de
guitarra divertido, alegre y melódico con la calidad de siempre. Transición con
el riff inicial, que es una joya, y Gioeli entrando con sus desgarradores
gritos, que tantas alegrías nos han dado a lo largo del álbum, para retomar el
estribillo en la parte final, donde las improvisaciones se sucederán, la
intensidad subirá, la guitarra hará armonías llevando la melodía del tema y los
coros se harán totalmente presentes. Schon luciéndose mientras el tema corre
raudo hacia el final. Temazo y final de primera clase.
31-91: Pequeño tema instrumental acústico por parte de Schon
que casi sirve de introducción para el siguiente, la maravillosa balada, tercer
single el disco, “In The Hands Of time”. Un tema suave y sencillo, de preciosa
melodía y perfecta ejecución. Cada nota que sale de las cuerdas suena de manera
increíble. Perfecto aperitivo para la intensidad dramática y épica de la balada
que viene a continuación.
In The Hands Of Time: Es difícil elegir entre las tres
baladas del disco, a cada cual mejor. Si tuviera que verme en ese compromiso
elegiría ésta, que además fue single. Perfecta, dramática, intensa, con una
labor instrumental y vocal excelsas, desbordante en todos sus elementos. Acústicas
iniciales acompañadas de una lenta, cadenciosa y suave base de ritmos acariciadora.
La acústica desnuda la melodía son susurros de Gioeli por detrás. Las primeras
estrofas van apareciendo, la intensidad subiendo, el puente creciendo y el
épico estribillo reluciendo luminoso y espléndido con las eléctricas marcando el
paso a la majestuosa voz de Gioeli y la deslumbrante melodía con los coros
completándolo todo. La pausa vuelve para mecerse en las nuevas estrofas y
elevarse de nuevo con el aumento de la intensidad hasta el estribillo, cantado
cada vez con más pasión por Gioeli. El solo de Schon, tras el segundo
estribillo, es antológico, pletórico, una virguería. La épica es cada vez más
marcada, el estribillo se apasiona y la guitarra de Schon nos emborracha de
talento haciendo armonías en segundo plano hasta que el clímax cesa y la
canción se va despidiendo suavemente con la satisfacción del deber cumplido, con
unas acústicas reconfortantes, acariciando nuestros satisfechos y saciados
tímpanos. Belleza suprema.
Love Leads The Way: Muchos seguidores del grupo se preguntan
aún en qué estaban pensando para dejar fuera semejante temazo, para muchos su
favorito de la banda. Un tema de Rock melódico perfecto y ejemplar, intenso,
lleno de sentimiento y con una melodía realmente brillante. Acústica que
inicia el tema y un inquieto “Charlie” que advierte sobre el futuro arranque,
que rompe con las eléctricas por todo lo alto. La progresión de las
estrofas es maravillosa, perfecta, la intensidad cobrando fuerza y donde no
sabes si una estrofa es mejor que la anterior. El puente es un estribillo en sí
mismo, pero cuando ya nos relamíamos de placer por semejante descubrimiento
llega el verdadero estribillo. Alucinante. La intensidad constante y creciente
es una de las grandes virtudes de este excelso tema. Una intensidad que se
sublima al llegar al estribillo. Allí la cosa es una maravilla, la melodía y las
sutiles inflexiones vocales poseen un feeling especial, frases que parecen van
a estallar y se tornan, repentinamente, suaves en su conclusión, lo que dota de
una sensibilidad especial, nostálgica y emocionada, al mencionado estribillo. La
estructura se repite para nuestro deleite hasta llegar a la estrofa que
introduce al solo, distinta, como mandan los cánones. Buen solo melódico, como
acostumbramos. Cuando salimos de ahí el placer se hace orgásmico, parón para el
estribillo solamente acompañado de la batería que va cobrando intensidad, un
diálogo de Gioeli consigo mismo cada vez más potente. Una gozada. Rematamos el
tema con el estribillo completamente desbocado y con Gioeli haciéndose armonías a
sí mismo. Cuando lo oigáis descubriréis la magia.
“Double Eclipse” entra de lleno en el Top 10 de los mejores
discos de Hard Rock melódico de todos los tiempos, a colocar en el lugar que
gustéis. La impecable voz de Gioeli, tan potente como sensible, el virtuosismo
sin límites de Schon o la labor inconmensurable en la base de ritmos de
Castronovo son algunos de los argumentos para sostener esto con plena
seguridad. Además tenemos composiciones perfectas y ni un solo tema malo, de
hecho todos son fantásticos.
Hay muy pocos discos a su altura dentro del Hard melódico,
lo tiene todo, potencia y melodías de primer nivel, medios tiempos adictivos,
baladas de una emoción e intensidad descarnada, virtuosismo instrumental y
vocal y toda la inspiración del mundo. La producción es perfecta y el placer
supremo. Yo no dejaría pasar un segundo más…