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miércoles, 7 de junio de 2017

NOTICIAS MÚSICA (7 de junio, 2017)

NOTICIAS











QUIET RIOT CON NUEVO DISCO

La veterana banda Quiet Riot publicará nuevo álbum el 4 de agosto. Se llamará “Road Rage”. El disco, que estaba previsto para la primavera de este año, retrasó su publicación al incorporar al vocalista James Durbin, que surgió del concurso televisivo American Idol, por lo que decidieron desechar las grabaciones originales y volver a grabar el álbum con la nueva e improvisada formación.


La formación, que ha tenido centenares de cambios, tiene poco de la original, de hecho nada, porque ninguno de los miembros actuales inició la travesía, pero siguen dando guerra por los escenarios y sacando álbumes. El rockero nunca muere.

Según han comentado, el disco seguirá la línea que cabe esperar de Quiet Riot. Rock potente, riffs esplendorosos, estribillos con gancho y mucha energía. Queda poco para comprobar el resultado.

Frankie Banali en la batería, Alex Grossi en las guitarras, Chuck Wright al bajo y James Durbin a la voz.




PROYECTO DE ALTURA

El gran Neal Schon, uno de mis guitarristas predilectos, ha anunciado a melodicrock.com la gestación de un proyecto que promete ser grande. El guitarrista habría hablado con John Waite, cantante con el que ya coincidió en el glorioso proyecto “Bad English”, para lanzarse a realizar un disco blusero.

También ha comentado que todo es incipiente, que están en conversaciones, diseñando y planificando, y que ni siquiera tiene claro quién sería el batería, aunque el nombre ideal es Deen Castronovo.

Por otro parte, “Universe”, el disco en solitario de Schon, está casi terminado, por lo que el año que viene verá la luz con casi toda seguridad.

Todo esto llega con cierta polémica por algunas declaraciones que Schon ha hecho en redes sociales, insinuando problemas dentro de Journey, especialmente con Jonathan Cain.




LIBRO SOBRE BON JOVI

Se avecina libro fotográfico de Bon Jovi sobre su último trabajo, el irregular “This House Is Not For Sale”. Será a comienzos de octubre. Más de 150 fotografías, entrevistas a los músicos, 180 páginas, pack de lujo de dos kilos de peso y unas dimensiones de 27x36x2… Una pequeña joya. David Bergman se encarga del material gráfico mientras que Ray Waddell lo hace de las entrevistas.

Habrá varias tiradas, sólo a la venta en la tienda oficial del grupo, una sin funda lacada y otra con dicha tapa, más una limitada de 500 unidades firmadas por Jon Bon Jovi en una caja con un atril para colocar el libro.


Rob Halford, mítico cantante de Judas Priest, ha contado cómo va la creación del próximo disco de la banda a Planet Rock. Están en la fase final aunque aún queda un poco. Lo que parece claro es que disco y gira darán un gran 2018 a los amantes de la banda.




FOREIGNER Y SUS 40 AÑOS

Aquí os dejo la promo para el disco que conmemora los 40 años de carrera de Foreigner. Recuerden que nos visitan el 10 de este mes en La Riviera (Madrid), donde han agotado entradas, y el 11 en el Club de Tenis Puente Romano de Marbella.






NUEVO VIDEO DE DEEP PURPLE

Nuevo video de Deep Purple para el tema “Johnny’s Band” correspondiente a su nuevo disco, “Infinite”, que salió en abril. Un estupendo tema y un video de aire retro con un punto divertido y paródico.



sábado, 18 de enero de 2014

FERGIE FREDERIKSEN: Equilibrium (1999)












Uno de los nombres más conocidos en el mundo del AOR, Fergie Frederiksen, nos regala esta pequeña joya que puede estar sin problemas entre lo mejor de lo mucho y bueno que ha realizado este maestro. Un referente del género entre otras cosas por ser el vocalista de una de las bandas de referencia del mismo, Toto.

Hay que mencionar antes de nada que su prestigio no sólo viene de haber pertenecido a la veterana banda angelina y a su calidad vocal, sino también de sus trabajos en solitario y proyectos varios, algunos de una calidad suprema, que han merecido los mayores elogios de la crítica.

Frederiksen estuvo poco tiempo en Toto (1984-1986), con los que grabó el denostado “Insolation”, la banda sonora de “Dune” (David Lynch, 1984), además de aparecer en un tema de “Farenheit” (1986), concretamente en “Could This Be Love”. Su abandono de la banda se debió a problemas de todo tipo, desde vocales a malos rollos con algún componente de la misma.


Frederiksen ha demostrado que no tiene complejos en colaborar con la competencia o compañeros que le son afines, así tenemos su colaboración con Joseph Williams (“Joseph Williams 3”), su sustituto tras salir de Toto e hijo del mítico compositor de cine John Williams, o los ejemplos en este mismo disco, donde vemos la presencia de miembros de Journey, Survivor o los mismísimos Toto.

Además de su paso por Toto debemos destacar su presencia en bandas como Le Roux a principios de los 80, RTZ, sus discos junto a Ricky Phillips, bajista de los míticos Bad English entre otros muchos grupos y que también aparece en este “Equilibrium” que nos ocupa como el bajista principal. También realizará un proyecto junto a Tommy Denander, “Frederiksen/Denander”, magnífico guitarrista de sesión, un clásico en proyectos AOR.

Dicho esto quizá sus dos proyectos más reputados han sido “Radioactive”, donde ha participado en tres discos, y Mecca, con dos álbumes en el mercado. El primer disco de Mecca tuvo todos los elogios posibles en el mundillo, un disco notable pero irregular de AOR que no tiene en los temas cantados por Frederiksen lo mejor del mismo, aunque su voz brilla con luz propia (es un disco donde Frederiksen y Joe Vana se turnan en las labores vocales).

El disco que nos ocupa es de AOR clásico, con mucho de Toto, logrando contener su esencia, pero eliminando en gran parte sus elementos más melosos, salvo en un par de temas. Canciones repletas de melodías, matices y detalles de calidad. Rock suave con mucha esencia de Toto que se beneficia de los grandes colaboradores con los que se ha rodeado Frederiksen, que con sus aportes dan fuerza al conjunto, limando y reduciendo el toque Toto, que aunque presente está matizado. Un disco muy cohesionado, con un estilo personal y base clásica de AOR, sintetizando y utilizando elementos eclécticos jazzísticos del grupo al que perteneció, pero ligado de alguna forma a sus temas más accesibles. AOR más directo sin perder matices.

La colección de talentos con los que ha contado el bueno de Frederiksen deslumbra. Descubrimos en la composición, tocando instrumentos o haciendo coros a gente de la talla de Neal Schon (Journey), Ricky Phillips (Bad English), Bruce Gowdy (Stone Fury, Unruly Child), Kelly Hansen (Unruly Child, Foreigner, Hurricane), Ron Wikso (Foreigner, Richie Sambora, Cher), Tim Pierce (Rick Springfield, John Waite), Rocket Ritchotte (G. Vanelli, David Lee Roth, Cher), Jeff Scott Soto (Talisman, Eyes, Takara), Guy Allison (Air Supply), Steve Porcaro (Toto),  Michael Monarch (Steppenwolf), Denny Laine (Wings),  Jason Scheff (Chicago), Marcus Nand (Freak Of Nature), Jim Peterik (Survivor, Pride of Lions)…



La base del grupo la forman Fergie Frederiksen a las voces, Ron Wikso a la batería, Ricky Phillips al bajo y Bruce Gowdy en las guitarras y los teclados. El resto de músicos mencionados colabora con sus instrumentos, haciendo coros o en la composición de los temas.





-Blaze Of Love: Vigoroso inicio de puro AOR con ritmos muy marcados, vivos, y una guitarra solitaria y melódica, rígida, tensa, limpia, casi robótica. La voz de Frederiksen tiene un punto militar, firme, dura, comandando el desfile por las estrofas melódicas y rockeras. No hay guitarras mientras Frederiksen se pone al mando, será la batería su única compañía inicialmente. Apariciones de sintetizador, sutiles, y de la melodía de guitarra se incorporarán de forma intermitente. Puente donde la musicalidad crece, la melodía se hace más marcada, todo se dulcifica para dar paso al enorme estribillo, a pesar de incluirse riffs guitarreros. El estribillo es un auténtico goce, AOR de clase excelsa con coros perfectos y ejecutados en los momentos precisos para subrayar la melodía y las partes más intensas, como cuando se recita el título del tema. También habrá apariciones de la guitarra melódica que mantiene su protagonismo emergiendo episódicamente. La batería vuelve a aparecer solitaria en las nuevas estrofas, con los aportes y presencias intermitentes de guitarra y sintetizador mencionadas. Así recorremos los mismos parajes llegando de nuevo al estribillo que presenta variaciones en los coros. Buen solo de guitarra que pasará por diferentes etapas, intensidad inicial, pausa con mucha presencia del bajo y recuperación virtuosa para engarzarse mediante un soberbio grito de Frederiksen con el estribillo, que sublima sus cualidades en improvisaciones vocales, juegos de coros y armonías de guitarra de fondo ejecutando brillantes punteos. Perfecta conclusión para un tema redondo de AOR clásico inspiradísimo.

-Mata Hari: Sintetizador de base para ritmos clásicos y rockeros comandados por la guitarra rítmica. El ritmo cambia de forma radical y del tono rockero pasamos a insinuaciones jazzísticas con sintetizador que distorsiona, los Toto se hacen más presentes, para presentar la voz de Frederiksen en las estrofas iniciales. La guitarra, muy desnuda, es la que marca muchas de las diferencias. La progresión melódica es perfecta y el tema va subiendo de forma clásica, llegando a un puente que deja en bandeja el estribillo, que es realmente excelente. El estribillo recupera la base rockera con la que se introdujo el tema. La segunda parte del estribillo, con las variaciones melódicas, es lo que da el toque de distinción. Gran estribillo. Vistosos arreglos de sintetizador. Les vuelve a tocar el turno a las estrofas de acompañamiento psicodélicamente jazzísticas, un diálogo de estilos muy conseguido. Llegamos por segunda vez al estribillo, que se hace más intenso en la voz de Frederiksen, que además añade pequeñas improvisaciones. La estrofa añadida que actúa de puente al solo de sintetizador es muy brillante, uno de los grandes momentos del tema. El solo se asentará en la base jazzística y hará retornar al estribillo, donde Frederiksen volverá a dejar sutiles improvisaciones y variaciones. Rico, matizado y magnífico tema.

-Equilibrium: La sutileza y la calma siguen gobernando el disco, base suave y guitarra solista predominante para el tema que da título al disco. Atmosférica base, detalles sueltos de bajo, teclados, batería y línea vocal pausada. Moldeando y haciendo crecer el tema poco a poco. El puente hará aumentar la intensidad, como es lógico, el ritmo se acelera ligeramente, todo se hace más rítmico y engancha con un estupendo y elegante estribillo, un estribillo de esmoquin, donde los coros están de gala. La parte de Frederiksen es excepcional por otro lado. La solitaria guitarra ejerce de bisagra y da paso a las nuevas estrofas. La canción vuelve a levantarse poco a poco, con clase y calidad, deleitando con el puente y el excepcional estribillo que se alarga, doblándose, para nuestro goce y disfrute. Curiosos arreglos de teclado en la transición de guitarra, una pausa sugerente con muchos coros llegando al estribillo más intenso. Todo cobra fuerza y mayor pasión, los arreglos son una maravilla y los coros se agudizan en su acompañamiento a la voz de Frederiksen, que lidera en todo momento. El tema se deja llevar en sutiles improvisaciones para despedirse. Mucha calidad.

-All For Love: Luminosos y jubilosos coros, un tanto étnicos, bonito teclado que sienta las bases de la melodía y bombo latente. El teclado se hace ambiental para saludar la entrada de Frederiksen en unas exquisitas estrofas. Estas estrofas se irán enriqueciendo con las entradas ocasionales de los mencionados coros. La batería arranca para potenciar el puente, delicioso también con Frederiksen elevándose. El estribillo vuelve a ser de categoría, con los peculiares coros étnicos decorándolo y un Frederiksen intenso. No es para menos cuando se da “todo por amor”. Calidad máxima, clase a raudales y un toque Journey y Steve Perry en la parte final del estribillo. Estrofas con coros “totianos” y algún detalle vocal de calidez espectacular decorándolas. Regresamos al estribillo, acogedor como una hoguera  hogareña. Solo de guitarra de Tim Pierce, prestigioso músico de sesión, muy blusero, y retomamos el puente en dirección al estribillo. Lo alargaremos hasta el máximo, sacándole todo el partido, matizándolo con inflexiones vocales, con coros, con improvisaciones… hasta la despedida. Bonito tema de atmósfera exótica, reminiscencias del grupo madre, Toto, y con un calidad y elegancia que rebosa en cada segundo. En la onda de la indispensable “Africa” de Toto.

-Best I Can Be: Este quinto tema está más en la línea de esos Toto melosos y menos directos que ceden a melodías más difusas, ritmos jazzísticos y variados que se alejan de los cánones clásicos aoreros. Así lo muestran el teclado y la guitarra, acompañamiento de Jazz-AOR con cadencia suave de la batería. Estrofas que comparten protagonismo con los coros y muy en la onda de los Toto más jazzeros. Puente más melódico y estribillo muy cincuentero, agradable y con indiscutible calidad. Un tema menos llamativo pero con la clase y el talento de Frederiksen y su grupo. Los eclécticos y variados elementos que van germinando en las estrofas vuelven a repetirse llevándonos al excelente puente y al estribillo. El estribillo se alarga en la clásica estructura que Frederiksen aplica al álbum, donde la primera aparición del estribillo siempre es más corta que las siguientes, que van añadiendo estrofas. Solo de guitarra de buena factura y puente para encarar el estribillo en la parte final, muy modulado. En este tema podemos disfrutar de los coros de Ricky Phillips, bajista de Bad English entre otros importantes grupos, y el gran Jeff Scott Soto. Un tema con calidad pero más anodino, un tema distinto, por debajo del resto.

-Crazy: Uno de mis temas predilectos del disco, con sabor añejo, un estilo antiguo, clásico, casi anacrónico, especialmente en las estrofas que inician los movimientos, que son tremendamente brillantes con una exquisita melodía. Un teclado disonante pone la semilla para la entrada vocal de Frederiksen, que despierta el tema con una memorable estrofa y un rítmico piano. Estrofas delicadas, deliciosas y elegantes que progresan de forma deslumbrante hasta el portentoso estribillo. Estribillo con juegos de coros y una melodía perfecta y clásica. La base de piano recuerda a los clásicos Toto en temas lentos, sencilla y virtuosa. Conforme aumentamos la intensidad también se añadirán nuevos elementos, como la guitarra solista y sutiles detalles que va dejando. El estribillo también se beneficiará de apuntes guitarreros. Estrofa de transición, pletórica y épica, que nos devuelve brillantemente al estribillo, que se desborda en improvisaciones, alardes vocales, armonías de coros y guitarra... Una pequeña genialidad clásica.

-Tell Me Diana: AOR clásico de inicio sugerente y esencia “totera”. Lentas estrofas, acorde con el tono suave del álbum, que rompen bruscamente con la entrada de la batería, la guitarra y los teclados. Así entraremos en el estribillo, puro AOR, otro acierto. La calma vuelve, los matices y los detalles de la base rítmica y la guitarra decorando la voz de Frederiksen hasta la nueva ruptura que nos lleva al estribillo, con más aportes de la guitarra solista y teclados rellenando huecos. Estrofa de melodía alternativa, solo de guitarra y nuevo paso por el estribillo. Las armonías de guitara no cesarán mientras el estribillo se hace más intenso, cabalgando firme y sobre los lomos de grandes coros hacia el final. Buen tema que vuelve a recrearse en el estilo clásico aorero.

-Falling Into Place: Acústicas que casi recrean un amanecer florido. Estrofas más dramáticas y lentas, pequeña aceleración, una acústica protagonista tras un toque de batería que desgrana un gran puente y da paso a un memorable estribillo, positivo, luminoso y perfecto. Otra genialidad. Los coros subrayan el paso por las nuevas estrofas, apoyados por la predominante acústica. Soberbio puente, mucho más potente con guitarras acústicas y la caja de la batería pidiendo paso. El estribillo transmite esperanza, ilusión y vitalidad, una auténtica gozada. Como es menester la cosa se va haciendo más intensa, con añadidos de coros sublimando el estribillo. Retornamos a las estrofas protagonizadas por acústicas y un sutil bajo para progresar en la forma consabida por el enorme puente y el portentoso estribillo, que nos acompañará hasta el final, sacando partido a todos los elementos posibles con coros y armonías de guitarra junto a un Frederiksen forzando. Un tema más que vuelve a deslumbrar.

-Died In The Midst Of A Dream: Teclados melódicos y una guitarra continua definiendo una sutil melodía dan entrada a la batería. Toques orientales en los teclados mientras Frederiksen nos canta las primeras estrofas. Puente más suave y sensual, almibarado, en uno de los temas más melosos del disco, muy en la onda de los Toto cuando apuestan por este tipo de melodías y temas lentos de corte jazzístico. Lo cierto es que el estribillo, a pesar de todo, es de una calidad excepcional. Nuevas estrofas acompañadas de esos teclados de sutil influencia oriental  nos vuelven a llevar al estribillo. Estrofa de melodía algo alterada con coros preciosistas y paso al último estribillo donde Frederiksen fuerza la voz y la guitarra aparece de forma sutil al fondo con nuevos ejemplos de clase. Gran tema aunque algo menos de mi gusto.

-The Truth Is Good Enough: Precioso piano que inicia el tema, con estrofas deliciosas que va desnudando Frederiksen. Así iremos avanzando por el puente y el encantador estribillo, otra maravilla compuesta a dúo por Jim Peterik y el propio Frederiksen. Se nota la mano del miembro de Survivor. Todo esto sin que entre la batería. La batería, suave, entrará en la segunda tanda de estrofas, una auténtica gozada que va creciendo majestuosamente. Un tema lento de melodía perfecta. El estribillo emociona y crece, añadiéndose más estofas que en su primera aparición. Un puente o estrofa de transición intenso y muy emotivo da paso al solo de guitarra, un tema muy clásico de AOR, más en la onda de Survivor que de Toto. La calma llega brevemente creando una atmósfera perfecta. La cadencia volverá a hacerse más intensa para hipnotizarnos con el estribillo, que acaba con un último momento intenso de Frederiksen. Una preciosidad. Imprescindible.

-Language Of Love: No se puede concluir mejor, otro temazo tranquilo, luminoso y de brillantísima melodía. Las primeras estrofas tienen un toque también muy clásico, de música de décadas pasadas, sesenteras. Acompañamiento sutil de guitarra. Excelente puente, realmente inspirado, la guitarra solista eléctrica deja unas cuantas notas para que entre la batería y prepare todo para el momento álgido, el soberbio estribillo. El estribillo acelera todo un poco, los ritmos se hacen más fluidos y todo más convencional, un estribillo largo lleno de clase y calidad. La guitarra sirve de bisagra entre estrofas, en los pasos hacia el puente y hacia el estribillo. La batería se hará presente de forma constante, aunque con ritmos entrecortados que sólo se harán fluidos en el estribillo. La eléctrica aparece cada vez más ganando en protagonismo, haciendo armonías ocasionales. Transición breve de sintetizador y brillantísimo y ágil solo de guitarra de Neal Schon, inconfundible… Más estrofas, puente y pausa sentida antes del último arrebato de melodía con el estribillo. Schon se hará notar, espléndido, acompañando a Frederiksen en la sublimación final con los coros rellenándolo todo. Una apoteósica conclusión repleta de melodía. Perfecto.


AOR clásico, de primera calidad, con muchísima clase y elegancia, que no pretende innovaciones pero que derrocha talento, nos inunda de matices, nos deleita con melodías memorables y sacia con solvencia el apetito de los más exigentes aficionados al género. Si además podemos disfrutar de colaboraciones de auténtico lujo, como las mencionadas, se me ocurren pocas cosas más que pedirle a esta joya. Esto es AOR realizado a la perfección, con sentimiento y saber hacer, un disco sobresaliente de un grande del estilo.


domingo, 10 de marzo de 2013

HARDLINE: Double Eclipse (1992)












Siempre he dicho que el Hard Rock melódico es uno de los estilos más complicados, no abundan los discos absolutamente redondos precisamente, pero cuando alguno lo logra es placer de dioses.

Aquí tenemos uno de esos ejemplos, disco imprescindible y cima absoluta del género.

Es sabido que todo lo que toca el bueno de Neal Schon, uno de los mejores guitarristas y compositores el panorama melódico, lo convierte en oro, y cuando digo oro me refiero a calidad. “Hardline” sirve como ejemplo perfecto para esta aseveración.


Este grupo fue uno de los mayores impactos que sufrí al oír un disco, comencé oyéndolo formalmente sentado y acabé casi haciendo el pino. Lo compré, como tantos otros, sin haber oído nada, con la simple referencia de una breve reseña de un renglón, el consejo del dueño de mi tienda de discos habitual y el conocimiento de la presencia de Schon. Uno pensaba que se encontraría un grupo en la línea de Journey por la presencia del guitarrista, precisamente, y lo que me encontré fue un discazo de Hard Rock potentísimo y guitarrero de un maravilloso virtuosismo. Contundencia y melodía a partes iguales.




Schon era conocido por Journey y otros muchos proyectos AOR en los que intervenía, también por sus fusiones o experimentos de fusión con Jazz y Rock en sus trabajos en solitario. Incluso se acercó al Blues, como en el tributo a Muddy Water junto a otros grandes guitarristas. Además hay que recordar que empezó tocando con Santana. Su calidad le capacita para cualquier cosa pero hasta ese momento no le había oído en un proyecto tan duro, salvando algún tema con su propia banda, Journey.

Fue como un manotazo en la cara que en un principio no sabía si me había gustado por completo… poco después y con alguna escucha más no entendía como había podido dudar.

Hardline además es una súper banda, Neal Schon no es el único virtuoso que interviene. Como cantante tenemos al mayúsculo e inconmensurable Johnny Gioeli (Axel Rudi Pell), poseedor de una voz gigantesca, exagerada, potente, melódica, capaz de llegar a cualquier lugar. Una de esas voces a las que suele añorar el silencio. Además ya estaba aquí el actual batería de Journey, uno de los mejores que podréis oír, el bestial Deen Castronovo, que por si fuera poco canta magníficamente. La banda la completan Joey Gioeli en las guitarras rítmicas y Todd Jensen en el bajo.

Como ocurrió con tantos proyectos y grupos de calidad excelsa, el éxito no fue el esperado, un éxito al que estaba destinado, pero estábamos ya en la era de Nirvana, es 1992. Con todo el disco tuvo su repercusión y algo de éxito, especialmente con al tema “Hot Cherry”, una cover que es una auténtica gozada. Los singles fueron tres, la citada “Hot Cherry”, “In the Hands Of Time”, y “Takin’ Me Down”.

Si bien en un principio Schon sólo iba a encargarse de la producción, el virtuosismo de los temas que escuchó a los dos hermanos le hizo incontenible la necesidad de participar activamente tocando la guitarra, algo que consiguió tras las reticencias iniciales de los Gioeli. “Face The Night”, una descomunal balada que no incluyeron en este álbum, fue el cebo que entusiasmo al bueno de Schon. El tema sería incluido en el segundo disco de la banda, ya sin Schon (aunque aparece en el tema “The Gift”), junto a algunos otros que compusieron en aquella época y otros de nueva hornada.

Hardline” es lo que es gracias a este álbum del 92. El grupo liderado por los hermanos Gioeli, tras varios intentos, se reformó, con otro estupendo guitarrista, Josh Ramos (“The Storm”), en 2002, donde a pesar de contar con temas de la época del Double Eclipse, queda muy lejos de esta obra maestra. El grupo ha seguido produciendo discos, alguno bastante notable (“Leaving The End Open”), pero todos lejos de “Double Eclipse”.



Life’s A Bitch: El comienzo del disco no puede ser más potente y poderoso. Tres temas de desmesurada fuerza, Hard Rock pesado, contundente, y con las suficientes dosis de melodía para satisfacer a todo el mundo. El primero de ellos, este “Life’s A Bitch”, comienza con una ametralladora retumbante como batería y sigue con estrofas de ritmo entrecortados, baterías que cesan para dejar que la hardrockera y prodigiosa voz de Gioeli desgrane las estrofas, al estilo zeppeliano o de los Whitesnake en “Still Of The Night”. Tras estas primeras estrofas llegamos a otras más melódicas y más apoyadas por el acompañamiento que nos van llevando hasta el estribillo. La estructura se repite con el predominio martillador de la batería y los riffs de Schon. La mezcla con la melodía es excelente, estrofas duras y secas, otras más melódicas y estribillo que mezcla ambas cosas. Una composición ejemplar. Transición melódica de guitarra con improvisaciones de Gioeli, uno de los grandes momentos de la canción, como avance del solo de guitarra, soberbio. Una vez acabado, fase instrumental y armónica realmente inspirada a la que se suman más improvisaciones vocales de la exagerada voz de Gioeli. Tremendo inicio. 

Dr. Love: Seguimos dando Rock del duro y del melódico en toneladas. “Dr. Love” lleva los mismos ingredientes añadiendo los suyos propios. Una espectacular intro de guitarra, sugerente y virtuosa, sutil y sensual, nocturna, y con ambientación de sintetizador, da paso a los pesadísimos ritmos del tema, con un riff rotundo y aplastante y una batería tan tajante como poderosa. Gioeli acompaña la hardrockera cadencia del tema, estrofa a estrofa vamos creando la atmósfera típica de los grandes tema de Hard Rock. La progresión melódica es excepcional, una melodía que gana en intensidad y presencia conforme avanza el tema, de las estrofas secas a un puente más armonioso terminando en un estribillo tan adictivo como drásticamente hardrockero. Sabor en cada frase pronunciada por Gioeli, en cada nota de la guitarra de Schon. Autenticidad. Portentosos el cantante y el guitarrista, así como Castronovo, ese batería fuera de rango. En el segundo estribillo se aumentan los elementos melódicos, otra ejemplar composición, añadiendo unos acertadísimos coros, que acaban por dar el toque definitivo y diferencial a otro tema excelso. Estrofa melódica y con coros de transición para dar paso al solo de guitarra, momento esperado por la sublime habilidad de Schon, que no defraudará. Vuelve el estribillo, los coros, una batería aún más potente, improvisaciones vocales desgarradas… Quinta esencia del Hard Rock melódico. Nos dejamos llevar con el riff y detalles guitarreros de Schon como remate a este joya.

Rhythm From A Red Car: Un no parar. Más potencia, más dureza, más ritmo. Otro temazo de Hard melódico, en esta ocasión con ritmos mucho más acelerados y vibrantes. Riff vertiginoso, velocidad, energía. Desde el inicio el tema puja por desmandarse y no tarda en hacerlo. Tras la fase de introducción Gioeli toma las riendas y nos conduce con su pletórica voz por estrofas y un excelente puente. El estribillo es otra gozada de Hard Rock melódico potente e inspirado con coros y ecos que complementan a las partes de Gioeli. El tren desbocado sigue su ritmo por las estrofas. El trabajo de Schon en los riffs es otro portento. Un tema más corto que los anteriores, pero de la misma excepcional categoría. El estribillo añade elementos distorsionados que le dan un toque especial sin que pierda un ápice de fuerza ni calidad en la melodía. Sin solución de continuidad el vertiginoso y breve, para lo acostumbrado, solo de Schon. Fase latente, esperando explotar, instrumental, tras el solo y vuelta al estribillo para despedir el tema con toda la fuerza posible. No se puede empezar mejor.

Change Of Heart: Tras la tormenta llega un poco de calma. La primera balada del disco. Si bueno es el Rock sublimes son las baladas. Una guitarra melódica y apuntes de acústica la inician, una melodía exquisita desde el primer momento liderada por Schon. Gioeli descubre las primeras estrofas, mientras la intensidad va subiendo y su voz cobrando fuerza, hasta llegar a un gigantesco puente que se transforma en memorable estribillo, inolvidable. El dolor al sentirse desplazado. Momentos líricos soberbios en las siguientes estrofas que anteceden al nuevo y magistral puente. Después de deleitarnos con el caviar del estribillo llegamos a la estrofa de transición, también muy bella, que dará paso al precioso solo de guitarra. Gioeli desgarrándonos con su voz hacia un nuevo estribillo, donde irá improvisando durante las estrofas y la guitarra nos irá acariciando armónicamente hasta el final. Simplemente hermosa.

Everything: Este tema corresponde al otro tipo de temas hardrockeros del disco, en los que predomina la melodía, absolutamente indispensable y acertadísima, sobre todo lo demás. Temas tan adictivos y seductores que no se pueden sacar de la cabeza. Desde luego no implica una merma en la contundencia, simplemente la melodía se impone a todo. Entra la guitarra insinuando melodía y despertando a la batería para dar inicio al placer. Acto seguido arrancará Gioeli, casi sorprendido, para ir desenvolviendo las estrofas, donde la melodía no parece poder resistirse mucho a mostrarse por completo. Auténtico Rock melódico de primera clase. El puente y los detalles de acústica y teclados son una maravilla. Estrofas melódicas y un descomunal puente para dar paso a uno de los estribillos más inolvidables, melodía rockera en todo su esplendor. Arreglos melódicos y esencia rockera siguen recorriendo las estrofas, junto con apariciones ocasionales de los coros. Volvemos a disfrutar del acertado puente y del estribillo que dará paso a una estrofa más pausada que cobrará intensidad para presentar el solo de guitarra de Schon que, como siempre, acierta de pleno. Transición riffera y Gioeli desgañitándose para recobrar el estribillo, más intenso que nunca en el final, alargándose hasta lo imposible. Armonías de guitarra, ritmos, voz más intensa… para no acabarla nunca.

Takin’ Me Down: El sexto tema mezcla a la perfección la rama más potente y la más lírica, momentos hardrockeros de pesada contundencia con otros de lirismo arrebatado. Riff salvaje y “Charlie” son el preámbulo para la entrada poderosa de la batería. Como en el primer tema las estrofas serán entrecortadas, dejando todo el protagonismo a la voz cuando interviene y volviendo con todo el poder del acompañamiento cuando esta cesa. Hard zeppeliano que va adquiriendo melodía en el puente, extraordinario. Si el puente es completamente melódico, una melodía acertadísima además, el estribillo no lo será casi nada, rítmico, hardrockero y gamberro. Nuevas estrofas con detalles guitarreros de todo tipo que se dirigen hacia los momentos más melódicos, que irrumpen con desmesurada fuerza en un estribillo melódico realmente extraordinario que poco tiene que ver con esa otra parte mencionada anteriormente, un contraste que hace del tema algo especial. Los arreglos de sintetizador en el estribillo dan el remate perfecto. Solo de guitarra arrítmico y excepcional de Schon. La melodía se desmanda en la parte final, el estribillo en todo su esplendor y la guitarra apuntando por detrás de forma constante, otra composición maravillosa, intensa y pasional que concluirá con la parte más contundente del estribillo y que cita el título del tema. Otra canción redonda.

Hot Cherry: El hit single del disco. Una canción que ejemplifica el Hard Rock melódico, una cover grandiosa de los canadienses Streetheart. Está integrada en ese pequeño grupo de temas hardrockeros más melódicos que hay en el disco. Es difícil que si te gusta el estilo no caigas rendido a este tema. La insinuante introducción de sintetizador, misteriosa, envolvente, que parece querer seducirte desde ese mismo inicio, es interrumpida por la tormenta rockera de la batería y el riff de guitarra. Sugestiva primera estrofa con Gioeli marcando ya la melodía que va avanzando, buscando ser completada en el puente, una maravilla, y el estribillo, directamente de antología. La forma de recitarla, con cierto deje, y el tono, son otras de esas maravillas que nos deja Gioeli. Transición guitarrera de Schon y vuelta a empezar, sin descanso. Gioeli se luce y se sale cada vez más, las estrofas se rinden al poder de su voz, de igual forma que lo hace el puente y ese estribillo que no podrás evitar cantar a pleno pulmón. Solo de guitarra de Schon, que se vuelve a lucir, y paso al puente con Gioeli entusiasmado, que nos sitúa en la recta final con el estribillo queriendo hacerse inolvidable, lo que consigue, subiendo la intensidad y llamando a la guitarra para que haga armonías y a Gioeli para que lo dé todo sin reparo. Magistral e indispensable joya.

Bad Taste: Volvemos al Rock más rítmico y “menos melódico”. Ritmos redoblados, casi tribales, de inicio para introducir el poderosísimo riff de guitarra, un espectáculo. Estrofas realmente rockeras al mando de Gioeli y detalles guitarreros adornando los riffs, el ritmo se acelera en el puente para dar paso al divertidísimo y ochentero estribillo. Fiesta, jolgorio, chicas y velocidad es lo que transmite el tema. Riff y batería atronadora dan paso a las nuevas estrofas, tema ideal para directo, fuerza a raudales y buena melodía perfectamente medida. Repetimos la estructura hacia el estribillo, con esos coros que dialogan con Gioeli y esos arreglos perfectos. Espectacular solo de guitarra con Schon jugando con el vibrato a su antojo, haciendo un solo muy llamativo y vistoso, a la par que virtuoso. Un tren de mercancías sin frenos y lleno de ritmo, una estampida rockera. Fase instrumental donde la percusión toma los mandos, bajo y bombos, con Castronovo inapelable, preparan el estallido final con el estribillo sacando el brillo definitivo al tema, Gioeli desmelenándose, los coros a pleno rendimiento y cambio de ritmo con Schon y Castronovo sacando más músculo aún. Sin respiro.

Can’t Find My Way: Segunda balada y segundo momento para la belleza más lírica. Imposible no enamorarse. Un tema sobre la impotencia, el desgarro de lo perdido, la necesidad del amor para encontrarnos a nosotros mismos… Melodía de guitarra con el gusto y belleza habituales en el grupo. Sensibles estrofas cantadas con una cadencia especial por Gioeli, acústicas y eléctricas salpicando de acordes el acompañamiento y una batería nostálgica que lo sostiene todo tras sus primeros potentes golpes. Una atmósfera blusera y triste. Puente mágico y estribillo que suelta toda la pena acumulada, momentos para derretirse. El momento en el puente que introduce el estribillo donde Gioeli dice “Without you” es desgarrador. Un desgarro que contrasta en cierta medida con la suavidad del estribillo, que tiene una melodía que mezcla una sutil resignación con una triste esperanza. La guitarra enlaza con las nuevas estrofas y seguirá apuntando detalles bluseros, la batería seguirá golpeando casi por desesperación, como si la baqueta cayera apesadumbrada. En estas estrofas Gioeli cambiará de tono, mezclando lo íntimo con lo intenso y sumando coros a esos momentos. Volvemos a sentir el cosquilleo del puente y la calidez del estribillo con regocijo y esos coros que acompañan a Gioeli. Estrofa intensa y cadenciosa que nos lleva al solo de guitarra, contundente y también desgarrado, puro feeling de Schon. El estribillo lucha por derretir tímpanos hasta la pausa final donde el tema vaga, como un caminar perdido y desorientado, con las guitarras bluseras y sin mucha amplificación del genio Schon, cogiéndonos de la mano hasta el final. Imprescindible para los amantes de las baladas del estilo.

I’ll Be There: El Rock más melódico vuelve a escena, y no puede hacerlo de mejor forma. Otro tema indispensable. Ya desde el mismo inicio sabemos que estamos ante uno de esos ejemplos de Hard Rock melódico absolutamente perfectos, con ese riff donde guitarra eléctrica y acústica nos introducen en la melodía del tema haciendo dúo. Toques melódicos guitarreros, coros al estallar la batería y arreglos preciosistas. Queremos más. Estrofas de Gioeli con la acústica acompañando y la eléctrica y el sintetizador dejando detalles y riffs. Evolución melódica perfecta, puente que vuelve a ser redondo y nos deja con la miel en los labios para el estribillo, que como suponíamos será magnífico. Los coros llevarán el peso y Gioeli irá dejando aportes con su portentosa voz para rematar el placer. Perfecto juego de coros y voz principal en el estribillo, alterando el orden incluso. Seguimos con la estructura habitual, la acústica acompañando sutil, la guitarra cobra poder junto a los coros en el puente y chapuzón melódico en el estribillo, con unos coros intensísimos en sus “oh oh oh” y un Gioeli elevándose al cielo. Solo de guitarra divertido, alegre y melódico con la calidad de siempre. Transición con el riff inicial, que es una joya, y Gioeli entrando con sus desgarradores gritos, que tantas alegrías nos han dado a lo largo del álbum, para retomar el estribillo en la parte final, donde las improvisaciones se sucederán, la intensidad subirá, la guitarra hará armonías llevando la melodía del tema y los coros se harán totalmente presentes. Schon luciéndose mientras el tema corre raudo hacia el final. Temazo y final de primera clase.

31-91: Pequeño tema instrumental acústico por parte de Schon que casi sirve de introducción para el siguiente, la maravillosa balada, tercer single el disco, “In The Hands Of time”. Un tema suave y sencillo, de preciosa melodía y perfecta ejecución. Cada nota que sale de las cuerdas suena de manera increíble. Perfecto aperitivo para la intensidad dramática y épica de la balada que viene a continuación.

In The Hands Of Time: Es difícil elegir entre las tres baladas del disco, a cada cual mejor. Si tuviera que verme en ese compromiso elegiría ésta, que además fue single. Perfecta, dramática, intensa, con una labor instrumental y vocal excelsas, desbordante en todos sus elementos. Acústicas iniciales acompañadas de una lenta, cadenciosa y suave base de ritmos acariciadora. La acústica desnuda la melodía son susurros de Gioeli por detrás. Las primeras estrofas van apareciendo, la intensidad subiendo, el puente creciendo y el épico estribillo reluciendo luminoso y espléndido con las eléctricas marcando el paso a la majestuosa voz de Gioeli y la deslumbrante melodía con los coros completándolo todo. La pausa vuelve para mecerse en las nuevas estrofas y elevarse de nuevo con el aumento de la intensidad hasta el estribillo, cantado cada vez con más pasión por Gioeli. El solo de Schon, tras el segundo estribillo, es antológico, pletórico, una virguería. La épica es cada vez más marcada, el estribillo se apasiona y la guitarra de Schon nos emborracha de talento haciendo armonías en segundo plano hasta que el clímax cesa y la canción se va despidiendo suavemente con la satisfacción del deber cumplido, con unas acústicas reconfortantes, acariciando nuestros satisfechos y saciados tímpanos. Belleza suprema.

Love Leads The Way: Muchos seguidores del grupo se preguntan aún en qué estaban pensando para dejar fuera semejante temazo, para muchos su favorito de la banda. Un tema de Rock melódico perfecto y ejemplar, intenso, lleno de sentimiento y con una melodía realmente brillante. Acústica que inicia el tema y un inquieto “Charlie” que advierte sobre el futuro arranque, que rompe con las eléctricas por todo lo alto. La progresión de las estrofas es maravillosa, perfecta, la intensidad cobrando fuerza y donde no sabes si una estrofa es mejor que la anterior. El puente es un estribillo en sí mismo, pero cuando ya nos relamíamos de placer por semejante descubrimiento llega el verdadero estribillo. Alucinante. La intensidad constante y creciente es una de las grandes virtudes de este excelso tema. Una intensidad que se sublima al llegar al estribillo. Allí la cosa es una maravilla, la melodía y las sutiles inflexiones vocales poseen un feeling especial, frases que parecen van a estallar y se tornan, repentinamente, suaves en su conclusión, lo que dota de una sensibilidad especial, nostálgica y emocionada, al mencionado estribillo. La estructura se repite para nuestro deleite hasta llegar a la estrofa que introduce al solo, distinta, como mandan los cánones. Buen solo melódico, como acostumbramos. Cuando salimos de ahí el placer se hace orgásmico, parón para el estribillo solamente acompañado de la batería que va cobrando intensidad, un diálogo de Gioeli consigo mismo cada vez más potente. Una gozada. Rematamos el tema con el estribillo completamente desbocado y con Gioeli haciéndose armonías a sí mismo. Cuando lo oigáis descubriréis la magia.

Double Eclipse” entra de lleno en el Top 10 de los mejores discos de Hard Rock melódico de todos los tiempos, a colocar en el lugar que gustéis. La impecable voz de Gioeli, tan potente como sensible, el virtuosismo sin límites de Schon o la labor inconmensurable en la base de ritmos de Castronovo son algunos de los argumentos para sostener esto con plena seguridad. Además tenemos composiciones perfectas y ni un solo tema malo, de hecho todos son fantásticos.

Hay muy pocos discos a su altura dentro del Hard melódico, lo tiene todo, potencia y melodías de primer nivel, medios tiempos adictivos, baladas de una emoción e intensidad descarnada, virtuosismo instrumental y vocal y toda la inspiración del mundo. La producción es perfecta y el placer supremo. Yo no dejaría pasar un segundo más…