domingo, 31 de julio de 2011

Crítica: LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ (1939) -Parte 2/4-

VICTOR FLEMING





La presentación a esos cuatro personajes es magnífica. Un travelling se acerca a tres personas que conversan animadamente, dos chicos y una chica que permanece oculta, a mitad de camino de ése movimiento de cámara el hombre que nos impedía la visión de la chica se aparta para dejarnos ver a la protagonista absoluta de la película, una pícara, risueña e infantil Escarlata O’Hara, que es encuadrada en un tremendísimo primer plano por el travelling mencionado que no paró hasta que su rostro inundó toda la pantalla. Un personaje en su salsa, que se siente tremendamente feliz siendo el centro de atención de esos chicos, de cualquier chico.
Ashley es el segundo en ser presentado. Tras un majestuosísimo plano de grúa que nos introduce en la casa donde va a ser celebrada una fiesta, vemos descender, en un contrapicado, por unas espectaculares escaleras, de forma casi angelical y enfatizada por la música, al rubio Leslie Howard. Casi sin solución de continuidad se nos presenta a la tercera componente de este cuarteto, Melanie. Ella aparece discretamente de espaldas, al contrario de cómo nos encontramos con Escarlata, y con una sonrisa resplandeciente es ella la que se acerca a un plano medio, también al contrario que Escarlata.


El último es, nada más y nada menos, que Rhett Butler, que se nos presenta en un marcadísimo picado desde lo alto de una escalera, como si de un ángel caído se tratara, vestido de negro en contraste con Ashley, no en balde es un renegado, y con un gran movimiento de grúa bajaremos hasta el rostro del gran Clark Gable, al contrario que Ashley también, que como en el caso de Melanie era él el que se acercaba a cámara y no al revés. Dos seres angelicales, los que se acercan a cámara, y dos seres escandalosos a los que la cámara rinde pleitesía.


El vestuario, el decorado y otros elementos además de su impresionante brillantez, lujo, suntuosidad, majestuosidad… tienen una función narrativa. Así tenemos a Escarlata vestida con llamativos colores o vestidos opulentos en un principio, para una vez la guerra se hace presente ver como su vestuario pasa a ser más discreto, más monocromático, apagado. Lo mismo ocurre con Rhett: del negro inicial, su vestuario cambiará a una amplia gama de colores, especialmente cuando descubrimos que ese cinismo aparente no lo es tanto. Con los decorados pasa lo mismo, en un principio Escarlata/Scarlett y demás personajes aparecen en lujosísimas mansiones, espectaculares, casa llenas de pompa y glamour; pero cuando la guerra se sucede, excusa perfecta, el deterioro de las construcciones derruidas, agrietadas, derrumbadas, sirve como símbolo de la degradación a todos los niveles de una sociedad en la guerra.
Este deterioro que se aprecia en decorados y puesta en escena está íntimamente relacionado con el personaje central, que aparece paulatinamente enmarcado en construcciones derruidas mientras vemos como su coraza de superficialidad, infantilismo, egoísmo y absoluta despreocupación por lo que le rodea se resquebraja totalmente. Esto es así porque, como dije, la película es narrativamente colosal, está contada a la perfección, sobre todo en sus dos primeros tercios. Por ello, la cámara siempre sigue a Escarlata y conocemos del conflicto que se avecina de forma tangencial, indirecta, sólo cuando oímos alguna frase o conversación porque nuestra protagonista pasa por algún sitio donde se esté hablando de ello (la primera escena ya marca esta dirección, cuando Escarlata/Scarlett huye de todo lo que tenga que ver con conversaciones sobre la guerra), dando esa sensación de absoluta despreocupación del personaje ante todo lo que no tenga que ver con ella. Ése contraste entre un mundo convulso, que apenas centra la narración en esa primera parte, y la suprema importancia de las cuitas de la protagonista es una de las ideas básicas de la narración, y por ello todos los elementos se enmarcarán para contar el tránsito y evolución de este sublime personaje que corre paralelo a un conflicto como la Guerra de Secesión. Otra escena a colación de esto es cuando en la fiesta de los Wilkes se declara la guerra y, ante el jolgorio generalizado, vemos a una digna pero algo afligida Escarlata subir por la escalera ajena a todo lo que sucede a su alrededor porque su, en teoría, amado no ha sucumbido a sus encantos.
Ese resquebrajamiento se aprecia de forma magistral en la escena donde Escarlata busca al médico para que atienda a Melanie y se encuentra con una estación de Atlanta atestada de heridos y muertos. Un plano general memorable que integra a la perfección un drama individual, aunque ya no egoísta, el de Escarlata, y la realidad de la guerra azotando en plena cara sin compasión, invadiéndolo todo.
Más ejemplos del empleo de los decorados. En la escena que tienen Ashley y Escarlata una vez Ashley ha regresado de la guerra y Escarlata se vuelve a declarar, se besan, pero él mantiene su amor por Melanie. Ella se va hacia un paisaje libre mientras que él se queda bajo un caserón casi deshecho y cabizbajo, un decorado que subraya su desolación interior a todos los niveles.
La estética cuidadísima de “Lo que el viento se llevó” en todos los aspectos, (el juego del color, los decorados, asombrosos vestuarios), también lo es con respecto a la fotografía, maravillosa, y donde en muchos planos, por ejemplo algunos de esos memorables planos anaranjados que dibujan siluetas negras en infinitos y maravillosos paisajes que casi las asfixian, se remite a la pintura romántica inglesa y alemana, un Turner o un Friedrich, por ejemplo, de igual modo que son evidentes las influencias expresionistas del cine alemán, sobre todo en la primera parte, tanto en la expresividad de Vivien Leigh como en el juego que hacen sus directores con las sombras en no pocos planos, entre otras cosas.
Los personajes secundarios son extraordinarios, todos, y todos están bien definidos y se ha tenido la molestia de cuidarlos e incluso darles un principio, un nudo y un desenlace. Como ejemplo el capataz o esa prostituta amiga de Butler de buen corazón, de la cual conocemos a qué se dedica, sus buenas obras, cómo sobrevivió a la guerra y cómo se siente, en un espléndido plano final para ella, con su nostalgia y pena interior. Mencionaremos de forma especial a las esclavas, Mammy (Hattie McDaniel), el personaje más lúcido de toda la cinta, inmejorable, y a Prissy (Butterfly McQueen), la cortica, entrañable y desesperante sirvienta, que da un contrapunto cómico excelente. Verla canturrear distraídamente mientras Escarlata se desespera por su tardanza es hilarante.
El color rojo tiene una importante y simbólica presencia en la segunda parte del film, siempre estará relacionado con situaciones negativas, como presagio de desgracias, con pulsiones pasionales o con la muerte. La primera vez que vemos a Escarlata con un vestido rojo es después de casarse por segunda vez. Se lo está contando a Ashley e implica el presagio de la futura muerte de su segundo marido, Frank Kennedy, pretendiente de una de sus hermanas. Es memorable la escena donde le pide poder meter la mano en el bolsillo al ingenuo futuro marido, una vez sabemos que se casará con él para conseguir 300 dólares que necesita. Desde luego que le metió la mano, ante la atónita mirada de Mammy, y sacó de él todo lo que pudo.
Veremos el color rojo en la escalera de la casa que comparte con Rhett (el tema de las escaleras lo trataré luego), y en el vestido que se pondrá para ir a la fiesta de cumpleaños de Ashley y a la que no quiere asistir por temor a enfrentarse a Melanie, que acabará muriendo también. Veremos el color rojo en los guantes de la hija y un adorno en su sombrero muy llamativo poco antes de que ésta sufra un accidente mortal. Las escaleras rojas serán el escenario de la caída que provocará la pérdida del que iba a ser su segundo hijo, y de la escena donde Rhett acabará sometiendo la voluntad de Escarlata y la obligará a obedecerle y tener sexo con él, una escena donde ella también lleva un llamativo camisón rojísimo. En el asesinato de Escarlata al soldado de la Unión el rojo aparece en la caja que éste pretende robar y en la propia sangre del unionista.


Las muertes en muchos casos están tratadas con sequedad, como la del padre y su posterior escena donde Escarlata se viene arriba para conseguir el dinero que necesita, una escena que contiene un plano ante un espejo roto, como símbolo de su estado y personalidad deteriorada, o la de la propia hija de Escarlata.
El verde, en cambio, es usado por Escarlata para camelar y seducir, como en el vestido que lleva a la fiesta de los Wilkes para intentar impedir la boda de Ashley, que tiene adornos verdes, o el que usa con cortinas para intentar que Rhett le de los 300 dólares que necesita.


La niña estará vestida casi siempre con azules, la inocencia, cuando su vestimenta se salpique de rojo, será un preámbulo de su accidente.



Las escaleras contienen también un profundo simbolismo, como si de una película de Douglas Sirk se tratase. Hay escaleras a montones y en todas suceden cosas importantes, culminantes. Las escaleras suelen simbolizar el tránsito, la evolución, el conflicto… En una escalera se presenta a Ashley, en otra tenemos el primer contacto visual de la pareja protagonista, ella arriba y él abajo, una distancia que se irá reduciendo, un decorado en el que vivirán momentos trascendentales de su relación, la muerte de su hijo, el sometimiento de Escarlata ante Rhett para tener sexo, la despedida… En unas escaleras hablará con Prissy para traer al médico que ayude al nacimiento del hijo de Melanie, también tendrá lugar el asesinato al soldado de la Unión que iba a atacar a Escarlata

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5 comentarios:

  1. No podría estar más de acuerdo en que la presentación de los cuatro personajes es magnífica (especialmente la de mi adorada Escarlata), lo único que nunca entendí es ese encaprichamiento por el soso de Ashley, jajaja

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  2. Iria, si lo he explicado jajaja, lo quiere porque no puede tenerlo. Ashley no es soso, tan solo tien emucho mundo interior jajaja

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  3. Sé que lo has explicado y lo he entendido rapaz (de hecho estoy de acuerdo en que lo quiere por eso), pero hay más hombres que Ashley y ¡cómo puedes decir que tiene mundo interior! si es más soso y simple que una ameba, jajajjaja

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  4. Que escenaza la que has puesto de You Tube, creo que es de las más grandiosas de esta obra maestra

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    1. Es magnífica, pero es que hay tantas!!! Gracias por tu comentario, Anabel!

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