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domingo, 10 de marzo de 2013

HARDLINE: Double Eclipse (1992)












Siempre he dicho que el Hard Rock melódico es uno de los estilos más complicados, no abundan los discos absolutamente redondos precisamente, pero cuando alguno lo logra es placer de dioses.

Aquí tenemos uno de esos ejemplos, disco imprescindible y cima absoluta del género.

Es sabido que todo lo que toca el bueno de Neal Schon, uno de los mejores guitarristas y compositores el panorama melódico, lo convierte en oro, y cuando digo oro me refiero a calidad. “Hardline” sirve como ejemplo perfecto para esta aseveración.


Este grupo fue uno de los mayores impactos que sufrí al oír un disco, comencé oyéndolo formalmente sentado y acabé casi haciendo el pino. Lo compré, como tantos otros, sin haber oído nada, con la simple referencia de una breve reseña de un renglón, el consejo del dueño de mi tienda de discos habitual y el conocimiento de la presencia de Schon. Uno pensaba que se encontraría un grupo en la línea de Journey por la presencia del guitarrista, precisamente, y lo que me encontré fue un discazo de Hard Rock potentísimo y guitarrero de un maravilloso virtuosismo. Contundencia y melodía a partes iguales.




Schon era conocido por Journey y otros muchos proyectos AOR en los que intervenía, también por sus fusiones o experimentos de fusión con Jazz y Rock en sus trabajos en solitario. Incluso se acercó al Blues, como en el tributo a Muddy Water junto a otros grandes guitarristas. Además hay que recordar que empezó tocando con Santana. Su calidad le capacita para cualquier cosa pero hasta ese momento no le había oído en un proyecto tan duro, salvando algún tema con su propia banda, Journey.

Fue como un manotazo en la cara que en un principio no sabía si me había gustado por completo… poco después y con alguna escucha más no entendía como había podido dudar.

Hardline además es una súper banda, Neal Schon no es el único virtuoso que interviene. Como cantante tenemos al mayúsculo e inconmensurable Johnny Gioeli (Axel Rudi Pell), poseedor de una voz gigantesca, exagerada, potente, melódica, capaz de llegar a cualquier lugar. Una de esas voces a las que suele añorar el silencio. Además ya estaba aquí el actual batería de Journey, uno de los mejores que podréis oír, el bestial Deen Castronovo, que por si fuera poco canta magníficamente. La banda la completan Joey Gioeli en las guitarras rítmicas y Todd Jensen en el bajo.

Como ocurrió con tantos proyectos y grupos de calidad excelsa, el éxito no fue el esperado, un éxito al que estaba destinado, pero estábamos ya en la era de Nirvana, es 1992. Con todo el disco tuvo su repercusión y algo de éxito, especialmente con al tema “Hot Cherry”, una cover que es una auténtica gozada. Los singles fueron tres, la citada “Hot Cherry”, “In the Hands Of Time”, y “Takin’ Me Down”.

Si bien en un principio Schon sólo iba a encargarse de la producción, el virtuosismo de los temas que escuchó a los dos hermanos le hizo incontenible la necesidad de participar activamente tocando la guitarra, algo que consiguió tras las reticencias iniciales de los Gioeli. “Face The Night”, una descomunal balada que no incluyeron en este álbum, fue el cebo que entusiasmo al bueno de Schon. El tema sería incluido en el segundo disco de la banda, ya sin Schon (aunque aparece en el tema “The Gift”), junto a algunos otros que compusieron en aquella época y otros de nueva hornada.

Hardline” es lo que es gracias a este álbum del 92. El grupo liderado por los hermanos Gioeli, tras varios intentos, se reformó, con otro estupendo guitarrista, Josh Ramos (“The Storm”), en 2002, donde a pesar de contar con temas de la época del Double Eclipse, queda muy lejos de esta obra maestra. El grupo ha seguido produciendo discos, alguno bastante notable (“Leaving The End Open”), pero todos lejos de “Double Eclipse”.



Life’s A Bitch: El comienzo del disco no puede ser más potente y poderoso. Tres temas de desmesurada fuerza, Hard Rock pesado, contundente, y con las suficientes dosis de melodía para satisfacer a todo el mundo. El primero de ellos, este “Life’s A Bitch”, comienza con una ametralladora retumbante como batería y sigue con estrofas de ritmo entrecortados, baterías que cesan para dejar que la hardrockera y prodigiosa voz de Gioeli desgrane las estrofas, al estilo zeppeliano o de los Whitesnake en “Still Of The Night”. Tras estas primeras estrofas llegamos a otras más melódicas y más apoyadas por el acompañamiento que nos van llevando hasta el estribillo. La estructura se repite con el predominio martillador de la batería y los riffs de Schon. La mezcla con la melodía es excelente, estrofas duras y secas, otras más melódicas y estribillo que mezcla ambas cosas. Una composición ejemplar. Transición melódica de guitarra con improvisaciones de Gioeli, uno de los grandes momentos de la canción, como avance del solo de guitarra, soberbio. Una vez acabado, fase instrumental y armónica realmente inspirada a la que se suman más improvisaciones vocales de la exagerada voz de Gioeli. Tremendo inicio. 

Dr. Love: Seguimos dando Rock del duro y del melódico en toneladas. “Dr. Love” lleva los mismos ingredientes añadiendo los suyos propios. Una espectacular intro de guitarra, sugerente y virtuosa, sutil y sensual, nocturna, y con ambientación de sintetizador, da paso a los pesadísimos ritmos del tema, con un riff rotundo y aplastante y una batería tan tajante como poderosa. Gioeli acompaña la hardrockera cadencia del tema, estrofa a estrofa vamos creando la atmósfera típica de los grandes tema de Hard Rock. La progresión melódica es excepcional, una melodía que gana en intensidad y presencia conforme avanza el tema, de las estrofas secas a un puente más armonioso terminando en un estribillo tan adictivo como drásticamente hardrockero. Sabor en cada frase pronunciada por Gioeli, en cada nota de la guitarra de Schon. Autenticidad. Portentosos el cantante y el guitarrista, así como Castronovo, ese batería fuera de rango. En el segundo estribillo se aumentan los elementos melódicos, otra ejemplar composición, añadiendo unos acertadísimos coros, que acaban por dar el toque definitivo y diferencial a otro tema excelso. Estrofa melódica y con coros de transición para dar paso al solo de guitarra, momento esperado por la sublime habilidad de Schon, que no defraudará. Vuelve el estribillo, los coros, una batería aún más potente, improvisaciones vocales desgarradas… Quinta esencia del Hard Rock melódico. Nos dejamos llevar con el riff y detalles guitarreros de Schon como remate a este joya.

Rhythm From A Red Car: Un no parar. Más potencia, más dureza, más ritmo. Otro temazo de Hard melódico, en esta ocasión con ritmos mucho más acelerados y vibrantes. Riff vertiginoso, velocidad, energía. Desde el inicio el tema puja por desmandarse y no tarda en hacerlo. Tras la fase de introducción Gioeli toma las riendas y nos conduce con su pletórica voz por estrofas y un excelente puente. El estribillo es otra gozada de Hard Rock melódico potente e inspirado con coros y ecos que complementan a las partes de Gioeli. El tren desbocado sigue su ritmo por las estrofas. El trabajo de Schon en los riffs es otro portento. Un tema más corto que los anteriores, pero de la misma excepcional categoría. El estribillo añade elementos distorsionados que le dan un toque especial sin que pierda un ápice de fuerza ni calidad en la melodía. Sin solución de continuidad el vertiginoso y breve, para lo acostumbrado, solo de Schon. Fase latente, esperando explotar, instrumental, tras el solo y vuelta al estribillo para despedir el tema con toda la fuerza posible. No se puede empezar mejor.

Change Of Heart: Tras la tormenta llega un poco de calma. La primera balada del disco. Si bueno es el Rock sublimes son las baladas. Una guitarra melódica y apuntes de acústica la inician, una melodía exquisita desde el primer momento liderada por Schon. Gioeli descubre las primeras estrofas, mientras la intensidad va subiendo y su voz cobrando fuerza, hasta llegar a un gigantesco puente que se transforma en memorable estribillo, inolvidable. El dolor al sentirse desplazado. Momentos líricos soberbios en las siguientes estrofas que anteceden al nuevo y magistral puente. Después de deleitarnos con el caviar del estribillo llegamos a la estrofa de transición, también muy bella, que dará paso al precioso solo de guitarra. Gioeli desgarrándonos con su voz hacia un nuevo estribillo, donde irá improvisando durante las estrofas y la guitarra nos irá acariciando armónicamente hasta el final. Simplemente hermosa.

Everything: Este tema corresponde al otro tipo de temas hardrockeros del disco, en los que predomina la melodía, absolutamente indispensable y acertadísima, sobre todo lo demás. Temas tan adictivos y seductores que no se pueden sacar de la cabeza. Desde luego no implica una merma en la contundencia, simplemente la melodía se impone a todo. Entra la guitarra insinuando melodía y despertando a la batería para dar inicio al placer. Acto seguido arrancará Gioeli, casi sorprendido, para ir desenvolviendo las estrofas, donde la melodía no parece poder resistirse mucho a mostrarse por completo. Auténtico Rock melódico de primera clase. El puente y los detalles de acústica y teclados son una maravilla. Estrofas melódicas y un descomunal puente para dar paso a uno de los estribillos más inolvidables, melodía rockera en todo su esplendor. Arreglos melódicos y esencia rockera siguen recorriendo las estrofas, junto con apariciones ocasionales de los coros. Volvemos a disfrutar del acertado puente y del estribillo que dará paso a una estrofa más pausada que cobrará intensidad para presentar el solo de guitarra de Schon que, como siempre, acierta de pleno. Transición riffera y Gioeli desgañitándose para recobrar el estribillo, más intenso que nunca en el final, alargándose hasta lo imposible. Armonías de guitarra, ritmos, voz más intensa… para no acabarla nunca.

Takin’ Me Down: El sexto tema mezcla a la perfección la rama más potente y la más lírica, momentos hardrockeros de pesada contundencia con otros de lirismo arrebatado. Riff salvaje y “Charlie” son el preámbulo para la entrada poderosa de la batería. Como en el primer tema las estrofas serán entrecortadas, dejando todo el protagonismo a la voz cuando interviene y volviendo con todo el poder del acompañamiento cuando esta cesa. Hard zeppeliano que va adquiriendo melodía en el puente, extraordinario. Si el puente es completamente melódico, una melodía acertadísima además, el estribillo no lo será casi nada, rítmico, hardrockero y gamberro. Nuevas estrofas con detalles guitarreros de todo tipo que se dirigen hacia los momentos más melódicos, que irrumpen con desmesurada fuerza en un estribillo melódico realmente extraordinario que poco tiene que ver con esa otra parte mencionada anteriormente, un contraste que hace del tema algo especial. Los arreglos de sintetizador en el estribillo dan el remate perfecto. Solo de guitarra arrítmico y excepcional de Schon. La melodía se desmanda en la parte final, el estribillo en todo su esplendor y la guitarra apuntando por detrás de forma constante, otra composición maravillosa, intensa y pasional que concluirá con la parte más contundente del estribillo y que cita el título del tema. Otra canción redonda.

Hot Cherry: El hit single del disco. Una canción que ejemplifica el Hard Rock melódico, una cover grandiosa de los canadienses Streetheart. Está integrada en ese pequeño grupo de temas hardrockeros más melódicos que hay en el disco. Es difícil que si te gusta el estilo no caigas rendido a este tema. La insinuante introducción de sintetizador, misteriosa, envolvente, que parece querer seducirte desde ese mismo inicio, es interrumpida por la tormenta rockera de la batería y el riff de guitarra. Sugestiva primera estrofa con Gioeli marcando ya la melodía que va avanzando, buscando ser completada en el puente, una maravilla, y el estribillo, directamente de antología. La forma de recitarla, con cierto deje, y el tono, son otras de esas maravillas que nos deja Gioeli. Transición guitarrera de Schon y vuelta a empezar, sin descanso. Gioeli se luce y se sale cada vez más, las estrofas se rinden al poder de su voz, de igual forma que lo hace el puente y ese estribillo que no podrás evitar cantar a pleno pulmón. Solo de guitarra de Schon, que se vuelve a lucir, y paso al puente con Gioeli entusiasmado, que nos sitúa en la recta final con el estribillo queriendo hacerse inolvidable, lo que consigue, subiendo la intensidad y llamando a la guitarra para que haga armonías y a Gioeli para que lo dé todo sin reparo. Magistral e indispensable joya.

Bad Taste: Volvemos al Rock más rítmico y “menos melódico”. Ritmos redoblados, casi tribales, de inicio para introducir el poderosísimo riff de guitarra, un espectáculo. Estrofas realmente rockeras al mando de Gioeli y detalles guitarreros adornando los riffs, el ritmo se acelera en el puente para dar paso al divertidísimo y ochentero estribillo. Fiesta, jolgorio, chicas y velocidad es lo que transmite el tema. Riff y batería atronadora dan paso a las nuevas estrofas, tema ideal para directo, fuerza a raudales y buena melodía perfectamente medida. Repetimos la estructura hacia el estribillo, con esos coros que dialogan con Gioeli y esos arreglos perfectos. Espectacular solo de guitarra con Schon jugando con el vibrato a su antojo, haciendo un solo muy llamativo y vistoso, a la par que virtuoso. Un tren de mercancías sin frenos y lleno de ritmo, una estampida rockera. Fase instrumental donde la percusión toma los mandos, bajo y bombos, con Castronovo inapelable, preparan el estallido final con el estribillo sacando el brillo definitivo al tema, Gioeli desmelenándose, los coros a pleno rendimiento y cambio de ritmo con Schon y Castronovo sacando más músculo aún. Sin respiro.

Can’t Find My Way: Segunda balada y segundo momento para la belleza más lírica. Imposible no enamorarse. Un tema sobre la impotencia, el desgarro de lo perdido, la necesidad del amor para encontrarnos a nosotros mismos… Melodía de guitarra con el gusto y belleza habituales en el grupo. Sensibles estrofas cantadas con una cadencia especial por Gioeli, acústicas y eléctricas salpicando de acordes el acompañamiento y una batería nostálgica que lo sostiene todo tras sus primeros potentes golpes. Una atmósfera blusera y triste. Puente mágico y estribillo que suelta toda la pena acumulada, momentos para derretirse. El momento en el puente que introduce el estribillo donde Gioeli dice “Without you” es desgarrador. Un desgarro que contrasta en cierta medida con la suavidad del estribillo, que tiene una melodía que mezcla una sutil resignación con una triste esperanza. La guitarra enlaza con las nuevas estrofas y seguirá apuntando detalles bluseros, la batería seguirá golpeando casi por desesperación, como si la baqueta cayera apesadumbrada. En estas estrofas Gioeli cambiará de tono, mezclando lo íntimo con lo intenso y sumando coros a esos momentos. Volvemos a sentir el cosquilleo del puente y la calidez del estribillo con regocijo y esos coros que acompañan a Gioeli. Estrofa intensa y cadenciosa que nos lleva al solo de guitarra, contundente y también desgarrado, puro feeling de Schon. El estribillo lucha por derretir tímpanos hasta la pausa final donde el tema vaga, como un caminar perdido y desorientado, con las guitarras bluseras y sin mucha amplificación del genio Schon, cogiéndonos de la mano hasta el final. Imprescindible para los amantes de las baladas del estilo.

I’ll Be There: El Rock más melódico vuelve a escena, y no puede hacerlo de mejor forma. Otro tema indispensable. Ya desde el mismo inicio sabemos que estamos ante uno de esos ejemplos de Hard Rock melódico absolutamente perfectos, con ese riff donde guitarra eléctrica y acústica nos introducen en la melodía del tema haciendo dúo. Toques melódicos guitarreros, coros al estallar la batería y arreglos preciosistas. Queremos más. Estrofas de Gioeli con la acústica acompañando y la eléctrica y el sintetizador dejando detalles y riffs. Evolución melódica perfecta, puente que vuelve a ser redondo y nos deja con la miel en los labios para el estribillo, que como suponíamos será magnífico. Los coros llevarán el peso y Gioeli irá dejando aportes con su portentosa voz para rematar el placer. Perfecto juego de coros y voz principal en el estribillo, alterando el orden incluso. Seguimos con la estructura habitual, la acústica acompañando sutil, la guitarra cobra poder junto a los coros en el puente y chapuzón melódico en el estribillo, con unos coros intensísimos en sus “oh oh oh” y un Gioeli elevándose al cielo. Solo de guitarra divertido, alegre y melódico con la calidad de siempre. Transición con el riff inicial, que es una joya, y Gioeli entrando con sus desgarradores gritos, que tantas alegrías nos han dado a lo largo del álbum, para retomar el estribillo en la parte final, donde las improvisaciones se sucederán, la intensidad subirá, la guitarra hará armonías llevando la melodía del tema y los coros se harán totalmente presentes. Schon luciéndose mientras el tema corre raudo hacia el final. Temazo y final de primera clase.

31-91: Pequeño tema instrumental acústico por parte de Schon que casi sirve de introducción para el siguiente, la maravillosa balada, tercer single el disco, “In The Hands Of time”. Un tema suave y sencillo, de preciosa melodía y perfecta ejecución. Cada nota que sale de las cuerdas suena de manera increíble. Perfecto aperitivo para la intensidad dramática y épica de la balada que viene a continuación.

In The Hands Of Time: Es difícil elegir entre las tres baladas del disco, a cada cual mejor. Si tuviera que verme en ese compromiso elegiría ésta, que además fue single. Perfecta, dramática, intensa, con una labor instrumental y vocal excelsas, desbordante en todos sus elementos. Acústicas iniciales acompañadas de una lenta, cadenciosa y suave base de ritmos acariciadora. La acústica desnuda la melodía son susurros de Gioeli por detrás. Las primeras estrofas van apareciendo, la intensidad subiendo, el puente creciendo y el épico estribillo reluciendo luminoso y espléndido con las eléctricas marcando el paso a la majestuosa voz de Gioeli y la deslumbrante melodía con los coros completándolo todo. La pausa vuelve para mecerse en las nuevas estrofas y elevarse de nuevo con el aumento de la intensidad hasta el estribillo, cantado cada vez con más pasión por Gioeli. El solo de Schon, tras el segundo estribillo, es antológico, pletórico, una virguería. La épica es cada vez más marcada, el estribillo se apasiona y la guitarra de Schon nos emborracha de talento haciendo armonías en segundo plano hasta que el clímax cesa y la canción se va despidiendo suavemente con la satisfacción del deber cumplido, con unas acústicas reconfortantes, acariciando nuestros satisfechos y saciados tímpanos. Belleza suprema.

Love Leads The Way: Muchos seguidores del grupo se preguntan aún en qué estaban pensando para dejar fuera semejante temazo, para muchos su favorito de la banda. Un tema de Rock melódico perfecto y ejemplar, intenso, lleno de sentimiento y con una melodía realmente brillante. Acústica que inicia el tema y un inquieto “Charlie” que advierte sobre el futuro arranque, que rompe con las eléctricas por todo lo alto. La progresión de las estrofas es maravillosa, perfecta, la intensidad cobrando fuerza y donde no sabes si una estrofa es mejor que la anterior. El puente es un estribillo en sí mismo, pero cuando ya nos relamíamos de placer por semejante descubrimiento llega el verdadero estribillo. Alucinante. La intensidad constante y creciente es una de las grandes virtudes de este excelso tema. Una intensidad que se sublima al llegar al estribillo. Allí la cosa es una maravilla, la melodía y las sutiles inflexiones vocales poseen un feeling especial, frases que parecen van a estallar y se tornan, repentinamente, suaves en su conclusión, lo que dota de una sensibilidad especial, nostálgica y emocionada, al mencionado estribillo. La estructura se repite para nuestro deleite hasta llegar a la estrofa que introduce al solo, distinta, como mandan los cánones. Buen solo melódico, como acostumbramos. Cuando salimos de ahí el placer se hace orgásmico, parón para el estribillo solamente acompañado de la batería que va cobrando intensidad, un diálogo de Gioeli consigo mismo cada vez más potente. Una gozada. Rematamos el tema con el estribillo completamente desbocado y con Gioeli haciéndose armonías a sí mismo. Cuando lo oigáis descubriréis la magia.

Double Eclipse” entra de lleno en el Top 10 de los mejores discos de Hard Rock melódico de todos los tiempos, a colocar en el lugar que gustéis. La impecable voz de Gioeli, tan potente como sensible, el virtuosismo sin límites de Schon o la labor inconmensurable en la base de ritmos de Castronovo son algunos de los argumentos para sostener esto con plena seguridad. Además tenemos composiciones perfectas y ni un solo tema malo, de hecho todos son fantásticos.

Hay muy pocos discos a su altura dentro del Hard melódico, lo tiene todo, potencia y melodías de primer nivel, medios tiempos adictivos, baladas de una emoción e intensidad descarnada, virtuosismo instrumental y vocal y toda la inspiración del mundo. La producción es perfecta y el placer supremo. Yo no dejaría pasar un segundo más…


domingo, 25 de noviembre de 2012

BAD ENGLISH: Bad English (1989)









En esta cruzada para reivindicar el rock melódico y todo lo que se le parezca no podía faltar uno de los proyectos más grandes y prestigiosos que se han hecho en el género. Una súper banda, con varios miembros de Journey en ella como comentaré, que tan solo realizó dos discos pero que están en la antología del Rock melódico. No será difícil que veáis situados sus dos trabajos, sobre todo este debut, en lo más alto de las listas de los mejores discos de Rock melódico y AOR. Merecidamente además.




Neal Schon, Jonathan Cain, guitarrista y teclista, respectivamente, de Journey y principales compositores; Deen Castronovo, uno de los mejores baterías de la actualidad que está en la formación de los actuales Journey, además de haber participado junto a Neal Schon en uno de los mejores discos que ha dado el Hard Rock melódico, Hardline. Ricky Phillips en el bajo, un músico que estuvo con John Waite en “The Babys” además de haber participado en proyectos de David Coverdale, Joe Satriani, Mick Jagger, Glenn Hughes, Joe Lynn Turner, Steve Lukather, Jimmy Page, Jeff Beck y una multitud más. Como vocalista el mencionado John Waite, que obtuvo un buen éxito con The Babys y en su carrera en solitario, seguro que conoceréis el tema “Missing You”, un cantante de voz realmente peculiar y reconocible, arrítmica, que da un toque perfecto y personalísimo al grupo. Una superbanda.



John Waite no es Pavarotti, pero sin él Bad English sería otra cosa muy distinta.

Es verdaderamente complicado elegir entre este debut o su segundo álbum, “Backlash”, otra joya de antología. Los dos discos presentan las mismas constantes, las mismas virtudes y la misma ausencia de defectos, dos obras maestras dignas, como no podría ser de otra forma, de los talentos que componen el grupo. Uno de los proyectos más indispensable, rotundos y perfectos del Rock melódico y el AOR.





Rock melódico de grandes teclados, pianos y potentes guitarras, melodías perfectas y elaboradísimas, construcción perfecta de los temas, estribillos redondos, Rock americano enraizado en el blues y sonidos auténticos, instrumentistas virtuosos que lo dejan patente, medios tiempos y baladas sublimes, y que en algunos casos además fueron grandes éxitos (“When I See You Smile”)… todo lo que puedas pedir y más lo encontrarás en este disco y su secuela. 

Muchos tiran por este debut por ser el primero y el original, pero abstrayéndonos de ese aspecto sólo podemos decir que ambos son perfectos.

La música de Bad English se circunscribiría más en el Rock Melódico que en el AOR, si bien es cierto que también tiene muchos elementos y algún tema más cercano al segundo estilo. Estas diferencias son entretenidas para los fans de las etiquetas aunque a veces son complicadas de discernir. De igual forma se coquetea con elementos bluseros o hardrockeros, todo muy auténtico y fiel a las características del género.

Muchos desean que “Bad English” (nombre que salió de una partida de billar entre John Waite y Jonathan Cain), nos regale un nuevo proyecto, siempre es una tentación, pero todos sabemos que no tendría éxito, aunque a los fans de este tipo de música y a ellos mismos eso les daría igual. Desde luego si volvieran con el mismo grado de inspiración que tuvieron, los seguidores disfrutaríamos enormemente, pero también es cierto que experimentaciones y reuniones generalmente han acabado desilusionando o emborronando en cierta medida el recuerdo de algo mágico. La magia está aquí, en estos dos discos, patente.



Best Of What I Got: El inicio no puede ser más espectacular, del disco y del propio tema. Un inicio espléndido con unos teclados que parecen anunciar un tremendo espectáculo, como si de trompetas se tratara, y una guitarra pletórica, como siempre en manos de Neal Schon, que sirve de introducción a un tema memorable. Pasado este inicio entramos de lleno en la canción en sí, teclados, guitarras y John Waite iniciando las primeras estrofas de un rock melódico simplemente perfecto. Aquí hay una buena muestra de lo que ofrece este inigualable grupo. Las estrofas acompañadas por los teclados de Cain de manera preponderante y la voz entrecortada de Waite no pueden ser más excepcionales, el puente con los detalles guitarreros de Schon ya avisa de lo que será un gran estribillo, sin grandilocuencias. Schon salpicará de pequeños detalles el tema. Se disfruta cada frase, cada decoración del teclado, cada riff rockero. Estrofa de transición al solo de guitarra con unos teclados soberbios. La entrada del solo y éste en sí son otra maravilla made in Schon. Volvemos al estribillo como anticipo del final, con un derroche de improvisación vocal de Waite y un juego constante de los coros, además se añade Schon a la fiesta con vertiginosos punteos para despedir el tema. Una presentación perfecta.

Heaven Is A 4 Letter Word: Ritmos pesados y hardrockeros para comenzar el segundo tema, los teclados se suman en una fusión majestuosa. Un tema contundente de riffs y ritmos con una cadencia muy potente que acompañan perfectamente las estupendas estrofas. El estribillo vuelve a ser perfecto, ni siquiera busca la comercialidad facilona pero acierta de lleno con el punto preciso de comercialidad y rock con esencia blusera. Los detalles de teclado están presente durante todo el álbum, como ocurre con Journey, un gran trabajo de Cain, en un grupo más arenoso, de melodías más secas y americanas enraizadas en el Blues. Otra magnífica composición con estrofas, puente y estribillo en perfecta evolución y progresión. Grandes teclados en el estribillo. Estrofa lenta anterior al solo, muy buena. Solo de sentimiento máximo y virtuosismo. Transición instrumental donde se van sumando los instrumentos, primero el riff junto a la batería y luego los teclados, estribillo y toques guitarreros en armonía encauzando de forma brillante el final del tema. Un Schon con un estilo más rockero-blusero. Otra joya.

Possession: Baladón. Hay varias baladas en el disco y todas alucinantemente buenas. Acústicas junto a un íntimo Waite van haciendo progresar una melodía maravillosa. La voz entrecortada como contraste a las exquisitas melodías compuestas da ese toque tan característico al grupo. La subida de intensidad en el puente desencadena el estribillo, de una belleza fuera de toda duda. Clase y elegancia a raudales, no hay más que oír las acústicas y las transiciones de Schon entre estrofas. Los coros en el estribillo son otra delicia, lo que le da el toque definitivo, así como la voz doblada de Waite. Tras el segundo estribillo llegamos al solo, más sentimiento melódico, y una nueva y bella estrofa antes de un parón acompañado por los teclados y los coros exclusivamente. La parte final con el estribillo cobra mayor intensidad, los teclados nos llevan con su melodía al igual que la guitarra, muy melódica, haciendo las armonías. Cálida, bella y preciosa.

Forget Me Not: Más rock del bueno. Bajo expectante y chillidos de guitarra para un inicio sugerente y tranquilo que pronto saca la rabia que lleva dentro. Estrofas potentes, gran puente y efectivo estribillo con leve apoyo de coros. Todo muy elaborado y perfectamente construido. La autenticidad sale en cada nota como si no costara. Más pausa y riffs tensos de guitarra, latente, como deseando estallar, lo que tampoco se hace esperar. Puro rock americano con una mezcla de sequedad y melodía maravillosa, uno de los rasgos fundamentales del grupo. Solo de guitarra esplendido tras el segundo estribillo donde Schon se vuelve a lucir. Vuelve la pausa, es un tema de altibajos rítmicos perfectamente modulados, incluidos en el propio solo de guitarra. Los detalles de teclados suavizan de manera perfecta la guitarra y la voz rockera y entrecortada de Waite, el contrapunto perfecto de un talento descomunal como es el de Cain. Recomenzamos el tema pero para romper hacia el final en una explosión total, Waite aumentando la intensidad e improvisando, la guitarra haciendo armonías junto con los coros… y Schon, para finalizar, con otro solo marca de la casa. Otro clímax perfecto.

When I See You Smile: El mayor éxito del grupo, un tema que alcanzó el número uno con todo merecimiento. Una power ballad de las que marcan época paradigmática del estilo. Calidad, sensibilidad y sentimiento por todos lados. Los teclados de Cain iniciándola, unos teclados perfectamente reconocibles, seña de identidad del tema. Waite con su voz más sutil y suave en las primeras estrofas, aumento de la intensidad sin que entre la batería aún, algo que hace justo en el memorable estribillo. Coros, perfecta melodía, trabajo de teclados maravilloso. Ideal para ponerse romántico. Las estrofas siguientes ya reciben el acompañamiento de la batería aunque su tono sigue siendo suave, salvo en el estribillo, mucho más intenso, perfecta estructura clásica de nuevo. Waite acaba este segundo estribillo con una gran intensidad para seguir con una estrofa excelente que da entrada al sencillo y bonito solo de Schon. Abandonaremos la canción deleitándonos con el estribillo de nuevo, ahora con mayor fuerza si cabe. Waite susurrará las últimas palabras cerrando el círculo de esta hermosísima canción.

Tough Time Don´t Last: Inicio absolutamente genial, con esos teclados y la guitarra que se anticipan a la batería y al riff principal. Más rock. La suavidad llega con las primeras estrofas, puro Rock melódico, un grupo que lo ejemplifica. Waite y su arrítmica voz clava de forma magistral el puente, para luego hacerse algo más melódica en el espectacular estribillo, uno de los mejores del disco. Las composiciones son una autentica maravilla, gran trabajo del bajo en las estrofas y la atmósfera que crea el grupo, la progresión melódica es perfecta, ejemplar. Nos recreamos con el estribillo de nuevo y el solo de Schon, que tiene una espectacular entrada, otra muestra del talento del guitarrista, un solo breve que sigue dando apuntes en la siguiente estrofa. El estribillo lo tiene todo, los detalles de teclado que lo adornan, cambios de intensidad, melodía perfecta… y en los últimos momentos además se añaden unos pletóricos coros para acabar de redondear un tema perfecto. Trabajo melódico de guitarra en el final haciendo unas armonías simplemente magistrales. Soberbia joya muy aorera.

Ghost InYour Heart: Tema muy AOR. Gran atmósfera creada con la batería y los teclados, además de una posterior guitarra que parece rasgar la melodía. Preciosas estrofas iniciales en la voz de Waite. El tema cobra fuerza y un acompañamiento rockero de guitarra acompaña a Waite, que solo levanta la intensidad en el excelente estribillo AOR del tema. La cadencia y la atmósfera es uno de los puntos fuertes de esta canción. Transiciones guitarreras de Schon. El trabajo de Waite, mezclando su estilo personal y arrítmico de las estrofas con el más melódico del estribillo, algo que es común durante todo el álbum, tiene aquí algunos de sus grandes momentos. La entrada del solo es una auténtica delicia, agudísimo, y el resto es puro sentimiento que cambia de ritmo para derretir las seis cuerdas. Parón clásico para una nueva estrofa, delicados apuntes de todos los instrumentos durante ella, del bajo, los teclados, la guitarra… hasta que nos recuperamos con el estribillo nuevamente. Improvisaciones varias y guitarra talentosa y virtuosa en otro clímax excelso.

Price Of Love: Otra balada. Otra joya. El otro gran éxito del grupo. Una guitarra llorosa que marca la melodía da paso al teclado de Cain que va definiendo la misma para que la remate Waite con las primeras estrofas. Exquisito. Waite se muestra delicadísimo, la melodía no puede ser más lograda, el puente hace crecer el tema de forma magistral hasta un estribillo simplemente sensacional. Todo es perfecto, el tema se amolda como un guante al estilo arrítmico del Waite. Los teclados hacen las transiciones tras la intensidad emocional del estribillo, una breve y bella relajación para volver a sumergirnos en las deliciosas estrofas. La episódica progresión de la melodía, del tema, es una auténtica maravilla, y su remate con el estribillo, inconmensurable, especialmente el momento, con su pausa, donde Waite dice el título del tema. Solo maravilloso y sentido, escuchad especialmente las notas que Schon no da al alargarlas y dejar que se apaguen casi por entero en algunos momentos. El puente y el estribillo se hacen aún más sublimes en la parte final, intensidad aumentando, guitarra haciendo armonías, Waite alargando las notas con su voz, geniales sus variaciones al final del tema, acortando o alargando el título de la canción a conveniencia, realmente magnífico. Una preciosidad.

Ready When You Are: Retomamos el Rock. Una solitaria y potente batería marca el tono y da paso al riff de guitarra y unos breves punteos. Puro Rock melódico. Estrofas muy vivas, alegres y rítmicas con buenos detalles de teclado. El puente se hace mucho más melódico, menos entrecortado y rítmico que las estrofas anteriores o el propio estribillo, muy rockero. La guitarra muy presente para hacer de puente entre estrofas. Uno de los temas menos melódicos y más rockeros. Rock de gran talento. Buenos y rockeros coros. La fase que antecede al solo de Schon, con unos espléndidos teclados, es uno de los mejores momentos del tema. Schon se vuelve a lucir, como de costumbre. El bajo es una ametralladora durante el estribillo y durante el tema en general. Despedida con mucha improvisación de Waite, punteos de guitarra y coros intermitentes, una jam en toda regla. Mucha clase.

Lay Down: Seguimos con la potencia. Rock blusero y melódico, Rock melódico americano, seco y con todo el sabor del mundo. Puente melódico pero que no nos lleva al estribillo en primera instancia. Waite disfrutando con su espíritu más rockero haciendo de su voz arrítmica su especial virtud. El puente, ahora sí, nos llevará a un gran estribillo que también remite al clásico sonido americano. La guitarra de Schon no para de dejar detalles durante todo el tema. El riff rítmico es perfecto para el tema y el solo derrama más virtuosismo aún. Estribillo de puro Rock melódico coreable por todo lo alto, cantado a coro con un Waite algo por encima. En el final la guitarra vuelve a tomar un especial protagonismo como suele suceder en los clímax del grupo. Cambio de ritmo para despedirnos y mucho sabor de Rock blusero. Para paladares de primera.

The Restless Ones: Uno de los temas más destacados el disco, con lo difícil que eso es… Un medio tiempo muy AOR, pero con un gran regusto  rockero gracias a esa particular voz de Waite. Los teclados  y el piano de Cain son de lujo en este tema… bueno en todos, pero aquí llegan al cielo. Estrofas de balada con un melódico Waite, exquisitas, una auténtica preciosidad, que no tardan en aumentar la intensidad con la entrada de la batería y una guitarra más potente. Gran puente y estribillo de antología. Un estribillo alargadísimo, con cambios de tono y ritmo, reinicios cuando parece cesar y detalles de teclado y guitarra majestuosos. La sutileza de esta composición es increíble, una delicia, una gozada. Toda la melodía, y sus distintas fases, son sublimes. El final del puente, con la batería haciendo la introducción contundentemente hacia el estribillo, es una maravilla. Los coros que se añaden en el estribillo, antes del solo, vuelve a ser una prueba más del talento excepcional de esta gente. Magnífico solo de Schon, estrofa lenta que sube en intensidad, piano de Cain cubriendo cualquier hueco y estribillo desbordado con coros, armonías de guitarra y la excelsa melodía sublimada. Imprescindible.

Rockin’ Horse: Otra muestra de Rock melódico americano con toques bluseros. La guitarra de Schon es casi sureña, tema de bar de carretera, la autenticidad, la esencia del Rock americano. La cadencia, el ritmo pesado, los detalles de guitarra, la voz rockera de Waite, amoldada perfectamente al ritmo, el riff… Una gozada para los amantes del Rock con sabor. Puente potente que mantiene el ritmo y estribillo que va creciendo de una forma absolutamente magistral, casi épica. El talento para la composición de los Schon, Cain y compañía es ilimitado. “Bad English” toca todos los palos, Rock, medios tiempos, baladas, con el talento de los que están tocados con la varita. Tras el segundo estribillo tiempo para Schon, un solo de Hard melódico con todo el aliento blusero del mundo, pone los pelos de punta con sus agudos y su cadencia perfectamente acorde con el tema. Más épica con los teclados llevando una fase de transición. Coros y piano junto a la guitarra improvisando y los quejidos rockeros de Waite, un cambio de ritmo que va subiendo en intensidad de forma nuevamente magistral. Un final pletórico. Simplemente genial.

Don’t Walk Away: La conclusión no puede ser mejor. Una mezcla de balada y medio tiempo muy AOR para relajar la intensidad del Rock anterior. Un hit en potencia con una melodía preciosa. Un Waite más melódico de inicio lleva la melodía por las primeras estrofas. Muy originales los ritmos de la predominante batería, especialmente en el juego que hace del “Charlie”. Preciosa melodía con unas inflexiones excelentes por parte de Waite, especialmente en el exquisito puente. El estribillo es perfecto, otro de esos estribillos que aciertan de lleno. Muy pausada, sin apenas acompañamiento de guitarra, que aparece casi sin amplificar, y los teclados como ambientación. Es la batería la que lleva el peso de la canción, y la línea vocal, esplendorosamente melódica, de Waite. La estrofa tras el segundo estribillo es magistral, quizá lo mejor de un tema ya de por sí especialmente inspirado. En el final Waite nos dejará unos quejidos improvisados para despedirnos por todo lo alto, junto a algunos coros y detalles de guitarra. La perfecta despedida.

Disco indispensable para los amantes del Rock melódico, el AOR y la música de calidad en general, producido por Richie Zito, también guitarrista, el sonido es cristalino y perfecto. Un conglomerado de genialidad que además se benefició de la colaboración de compositores del nivel de Mark Spiro o  Diane Warren (la Desmond Child de las damas)… por si fuera poco el talento reunido.



Un referente, un clásico, un imprescindible, una cima del género… Disco de antología.