jueves, 10 de abril de 2014

Crítica: RIVALES (1936)

HOWARD HAWKS y WILLIAM WYLER














Dos de los mejores directores de la historia del cine se encargaron de la dirección de esta cinta. Howard Hawks inició el rodaje de este proyecto, que es esencialmente suyo, pero que por problemas y desavenencias con el productor Samuel Goldwyn, producidas por los cambios que iba introduciendo Hawks en el guión, algo habitual en el director, acabaron con su abandono y su sustitución para terminar la película por William Wyler



Goldwyn quería que Hawks se limitara a rodar el guión original, algo difícil de conseguir teniendo al director empleado. Hawks cambió diálogos y bloques enteros de acuerdo con  Jules Furthman, que fue quien adaptó el guión precisamente. Hay distintas versiones sobre lo ocurrido, en unos casos se dice que Goldwyn echó de los estudios a Hawks y en otros que fue el director el que se marchó por las imposiciones del productor, en cualquier caso nunca se llevaron muy bien…



También hay discrepancias sobre lo que quedaba por rodar, según Hawks el rodaje estaba casi concluido y según Goldwyn faltaba al menos la mitad…

Si bien es cierto que el proyecto hay que considerarlo hawksiano, es difícil discernir cuales son los momentos rodados por uno y otro. Las mejores secuencias, las del inicio del film, fueron rodadas sin duda por Hawks y, como digo y como reconoció el propio Wyler, son lo mejor de la película, pero luego es difícil saber qué secuencias fueron rodadas por uno y por otro. Podría apostar por Wyler en las escenas de interiores en la casa del protagonista, con todo su lujo, donde el director de "La heredera" (1949), se movía perfectamente, aunque no sabría bien decir donde se movía mal Wyler



Rivales” muestra las labores de los madereros del norte de los Estados Unidos, los progresos económicos de los protagonistas, de la nada a fundar un pequeño imperio, y los amores de tres personajes por una mujer en distintas épocas, la bella Frances Farmer, que interpreta a Lotta Morgan.



La película presenta muchas de las contantes de Howard Hawks, no puede negarse que el proyecto era suyo y los cambios en el guión se dirigían a hacerlo más suyo aún, como siempre hizo a lo largo de su carrera. Desgraciadamente sus discusiones con Goldwyn impidieron que terminase él el proyecto.

La secuencia inicial, que es espléndida, muestra a un grupo de profesionales haciendo lo que mejor sabe, manejar maderas para hacer papel. La crítica que podría intuirse en un principio por dicha tala y uso indiscriminado de ella acaba casi eliminado ya que ese tema a Hawks le interesa poco, él muestra más interés y respeto por ver a un grupo de profesionales haciendo lo que mejor saben hacer, su trabajo, tema imprescindible en el cine del director americano. Ahí se nos presentará al ambicioso y emprendedor Barney Glasgow, interpretado magníficamente por Edward Arnold, y su amistad con Swan Bostrom, interpretado por el siempre perfecto Walter Brennan, quizá el mejor secundario de la historia del cine, que casi siempre hacía de viejo o lo parecía…


Las escenas de tala en los maravillosos paisajes nevados son una auténtica virguería, el cine clásico dando lo mejor de sí. Los troncos descendiendo por el río, manejados por los competentes profesionales en escenas de asombrosa pureza y realismo son extraordinarias. De esta forma Glasgow va ascendiendo gracias a su constancia, ambición y buen hacer.

La sensual Farmer no tardará en interesarse en el exitoso empresario y en el dinero que maneja, además Glasgow rezuma seguridad, convencido de que puede lograr y conseguir todo aquello que se propone.




Es desoladora la historia de la vida de France Farmer, una actriz que iba para estrella pero que acabó estrellada, poseedora de un encanto indiscutible y una gran belleza que acabó desgraciadamente malograda. En 1982 Jessica Lange tuvo una nominación al Oscar por interpretarla en el biopic de su vida “Frances” de Graeme Clifford.


  
  


Por supuesto la amistad varonil está presente en la cinta, como no puede ser de otra forma tratándose de una película de Howard Hawks, una amistad férrea, en este caso entre Glasgow y Bostrom, entre Arnold y Brennan, que además estarán enamorados de la misma mujer. 

Farmer interpreta a una desencantada cantante que anhela salir del lugar donde trabaja y ve en Glasgow su gran oportunidad para hacerlo. Su mirada lánguida y triste retrata a la perfección al personaje.

Por supuesto no faltarán las peleas de taberna con los dos vigorosos amigos soltando adrenalina, un clásico que acentúa la camaradería. Una escena también muy divertida. Típica escena de western.






La enamorada chica verá frustradas sus aspiraciones por la ambición de Glasgow, que preferirá casarse con otra más adinerada, cediendo el corazón al dinero. Este hecho marcará un punto de inflexión en la película ya que Bostrom, (Brennan) aprovechará para casarse con ella, en parte por su enamoramiento y en parte para no dejarla desamparada. Una pareja más asentada, fundamentada en el cariño aunque sin la pasión del amor que ella sintió por Glasgow. Un amor sincero en cualquier caso.




Es interesante la ambigüedad que plantea la celeridad del matrimonio entre Farmer y Brennan, siendo malpensados podríamos deducir que estuviera embarazada de Glasgow, con lo que la relación posterior con la hija de ésta tendría connotaciones realmente morbosas…

La película narra un tránsito vital, casi la historia de una saga, con lo que habrá elipsis temporales que nos resitúen en la acción, de 1884 a 1907…



A Glasgow le han ido bien las cosas, próspero, rico y con una familia asentada con dos hijos. El varón, interpretado por el insulso y bondadoso John McCrea, será otro enamorado de la Farmer, aunque en su caso cuando ésta interprete a la hija de Brennan, ya que la actriz tiene doble papel. Glasgow lo tiene todo aunque dista de ser feliz, sigue insatisfecho por aquello a lo que renunció en su día…


El personaje de Farmer también es un claro ejemplo de esencia hawksiana, mujer fuerte, lanzada, atrevida, casi uno más del grupo de hombres… la clásica mujer del cine de Howard Hawks.


Glasgow quedará prendado de la hija de Bostrom y Lotta, también llamada Lotta y con el mismo rostro que la Farmer, cree capaz de conquistarla, como ha hecho durante toda su vida con lo que se le antojó, aunque ya no sea un hombre joven. Tendrá como competencia a su propio hijo en una aguda reflexión sobre el paso del tiempo y la necesidad de asumirlo.

Es de supone que la parte final es la que tiene más presencia de Wyler, aunque sea por orden cronológico, el último tercio. El hecho es que la cinta se encierra más y tiene escenarios más lujosos, algo que si bien no indica nada es una evidencia que este tipo de entornos Wyler los rodaba muy bien. En cualquier caso Wyler siempre mantuvo que esta cinta era un trabajo más de Hawks como otro cualquiera, mostrando un enorme respeto por la labor del director que le precedido en la dirección. Tanto es así que William Wyler insistió en que el nombre de Hawks apareciera junto al suyo, a pesar de la oposición de Goldwyn. El propio Wyler reconocería que las primeras escenas son lo mejor de la cinta, adjudicadas íntegramente a Hawks. Una honestidad y profesionalidad ejemplar, que por supuesto Hawks, tan admirador de los grandes profesionales, valoraría en su justa medida.




Hawks tenía claro que era un proyecto muy personal ya que introdujo experiencias de su abuelo en él, sin que fuera una biografía de éste. Goldwin pensó en Spencer Tracy y Miriam Hopkins para los papeles que finalmente interpretaron Edward Arnold y Frances Farmer.




Lo que si ocurre es que la película va de más a menos, situándose en esta parte final, también debido a los saltos temporales, las mayores debilidades de la obra. Es en el tercio final donde la rivalidad padre-hijo comienza, con lo que el desarrollo acaba resintiéndose, ya que cuando empieza a coger forma la cinta concluye. Todo esto no es achacable a Wyler, que además parece rodó el final escrito por Hawks al considerar insulso el original. Una parte final donde la elegancia de la puesta en escena parece denotar la mano de Wyler, como he comentado, algo alejado del estilo de Hawks.









Rivales” trata una gran cantidad de temas interesantes, el conflicto generacional representado entre padre e hijo (Arnold-McCrea); la crueldad de la juventud; la dificultad, cuando no imposibilidad, de corregir los errores pasados; las segundas oportunidades; el paso del tiempo, su difícil aceptación, así como la difícil asimilación de la derrota, especialmente en un habitual triunfador; la complejidad de asumir un nuevo rol, de aceptar el cambio de mentalidad que debe producirse al saberse ya mayor, al ver que otros son más jóvenes, al ver como el desprecio y la crueldad en nuestra joven mentalidad ahora es vengada; asumir que la gente no nos ve como nosotros nos vemos… Temas que no están mal tratados ni mal planteados pero a los que les acaba faltando desarrollo en la parte final, con el conflicto más fuerte, el de padre e hijo. Es como si la película recomenzará y durase 20 minutos, con los problemas que conlleva, cuando padre e hijo luchan por la misma mujer. 

Hay falta de profundidad, cuando el protagonista, Glasgow, ve la realidad, ve como la chica prefiere a su joven hijo, descubre lo que pasa y se ve obligado a aceptar las cosas como vienen...acaba la película... nos queda la sensación de que acaba cuando más profundidad iba a coger, cuando todo lo anterior iba a tomar un sentido completo, cuando íbamos a ver cómo afecta ese hecho en el personaje y cómo incidiría en él.

Quizá el cambio de director y los problemas de la producción provocaron ciertas prisas, que todo se concluyera con cierta premura o precipitación. Esto limita el alcance de la cinta pero bajo ningún concepto merma la calidad de este estupendo título, muy gratificante y disfrutable.






En cambio lo que tenemos es un buen planteamiento donde se tocan muchos puntos pero al final todo queda algo desdibujado, ligero. Las interpretaciones de los protagonistas son magníficas, Edward Arnold está muy bien, pero Walter Brennan está sublime, como siempre, en un papel que le dio un Oscar. Frances Farmer también está más que correcta, muy entonada, y Joel McCrea no desentona, aunque su papel es poco más que funcional. 

El resultado final, aunque irregular, es óptimo, y es que es muy complicado que no lo sea estando quienes estuvieron al frente del proyecto.

Rivales” se basa en la novela de Edna FarberCome and get it”.