domingo, 25 de septiembre de 2016

Crítica GOLPE EN LA PEQUEÑA CHINA (1986) -Última Parte-

JOHN CARPENTER










Acción y delirio.

Es indudable que “Golpe en la pequeña China” es un auténtico delirio. La colección de incongruencias, idas de olla, las acciones y las resoluciones de escenas chanantes, es tremenda, tan absurda como divertida. Y eso es parte de su encanto porque es algo buscado y lúdico, en cierto sentido.

Y es que hay veces que te preguntas “¿quién ha escrito esto?”.



-Las escenas de acción, las diversas set pieces que salpican la película, no es que brillen por su genialidad ni coherencia, pero sí por su originalidad y delirante imaginería. La primera la tendremos en el callejón, cuando en la búsqueda de la secuestrada novia de Wang, nuestros protagonistas tropiecen con un funeral que acaba en una surrealista lucha callejera con brujos megapoderosos como protagonistas. Es tronchante ver a Jack en su cabina sosteniendo fuerte su cuchillo en medio del tiroteo con metralletas.





Un cacao absoluto con tres chinos raros con poderes que no sabemos quiénes son, y uno aún más raro que lanza rayos por los ojos, metidos en una pelea de la que no entendemos nada. Así, sin anestesia y a traición.

Para esta escena fueron recreadas varias calles, lo que encareció la cinta. Eso sí, el resultado fue muy bueno con unos efectos especiales más que competentes.



Funcionan bien los cebos que se convertirán en ecos. Nuestros protagonistas casi chocarán con el autobús de Egg Shen (Victor Wong), el que será su aliado; también veremos fugazmente a la entrada en el callejón a Lo Pan (James Hong), un aparente vagabundo que luego lanzará rayos por los ojos… y la boca.





Jack atropellará a Lo Pan y sufrirá sus rayos, que le salen por boca y ojos, cegándole brevemente, mientras el resto de brujos pelea con unas armas surrealistas también, y se benefician de que a los otros se les acabaran las balas… La posterior aparición de la banda secuestradora, “Los señores de la muerte”, que se toman con calma eso de perseguir a nuestros héroes, acelera la evasión. Una evasión en la que Jack tendrá tiempo de quitarse su cazadora para que veamos su peculiar camiseta de tirantes.



-En “El tigre blanco”, los chinos con superpoderes irrumpirán "discretamente" para llevarse a la joven de ojos verdes, novia de Wang. En una exhibición de luz, color y explosiones, para pasar desapercibidos y en una demostración de sutileza, destrozarán medio edificio desde el techo para llevársela volando… Que digo yo que con esos poderes no era necesario armar ese pifostio…








-Tronchante es como entran en la amenazante “madriguera de asesinos” nuestros protagonistas. Imposible verlo medianamente normal. Pasando por delante de los guardas fingiendo que van a arreglar una avería sin instrumental ni equipo ni vestuario… Al menos lo remediarán haciendo una especie de emboscada para atraparlos. La imaginería con el ascensor que va inundándose, que abren repentinamente (sic), es notable con esos muertos colgados y descompuestos. Una entretenida escena.





-La escena de la tortura deja otros momentos hilarantes. Primero no sabemos para qué los torturan, y luego los tirones de pelo y movimientos de cabeza que hace el mago chino a Wang son para nota, así como las pelotitas que lanza a Jack para golpearlo de circo…


2000 años y aún no ha encontrado una tía a su gusto. ¡Vamos Lo Pan! Si no tiene mujer será por otro motivo, ¿no?




-Meten a nuestros intrépidos protagonistas en una sala, amarrados en unas sillas de ruedas… ¿Es necesario que Jack vuelque la suya para quitarse la venda de los ojos? Me da que no… Pero él lo hace igual.


La evasión posterior con la silla de ruedas es para verla a cámara lenta. El momento en el pozo es de auténtica comedia del absurdo. Tampoco se entiende para qué duermen a los compañeros de de Jack y Wang con ganas en vez de matarlos. Algo que no afecta al chino, que como es mago debe ser inmune.


No os perdáis a Kim Cattrall corriendo y huyendo de los villanos sin quitarse la mordaza de la boca. Eso sí, le favorece enormemente la camiseta mojada. Y es que tampoco queda claro si quieren matarlos o no. Nuestros héroes deducen que no, que quieren algo de ellos, por eso no los matan, pero luego les disparan con muy mala intención…





-Margo: ¿Cómo nos vas a sacar?

-Jack: No tengo ni idea.



La fantasmal presencia incorpórea de Lo Pan es bastante lasciva. Intenta sobar a la pobre chica inconsciente en zonas comprometidas, aunque por fortuna no puede palpar.




-La heroica evasión será un éxito, con una salvedad, que vuelven a capturar a Gracie, en lo que quizá podáis entender como una pequeña reiteración… La captura un monstruo bastante feo, pero observador, ya que se queda con la chica de ojos verdes. Y es que ahora los villanos parecen percatarse de que la chica también tiene los ojos verdes, y que no sea china no parece suponer un especial problema.





El tercio final es interesante, como una inmersión en un ochentero y truculento “Alicia en el país de las maravillas”. Aquí sería “Jack y sus amigos en el país del delirio y los magos”. Una fase, por los subterráneos de la ciudad para volver a entrar en los dominios de Lo Pan, de brillante imaginería y decorados, con más monstruos y criaturas. La absurdidad de la trama, con esos rituales disparatados, se mezcla con un brillante look visual de buenos efectos especiales y estupendas monstruosidades de látex. Entre los defectos de puesta en escena, de nuevo chanantes, tenemos ese momento en el pasillo del palacio de Lo Pan que cruzan nuestros protagonistas ante unos vigilantes sin que se entienda cómo no los ven… La idea del brebaje placebo para encarar la batalla final es otro guiño simpático de esta gran broma de Carpenter.




Carpenter mezcla con sapiencia lo desastrado con lo lujoso en su realización, una puesta en escena a veces absurda o poco cuidada con efectos notables para la época, para conseguir un impacto muy concreto y buscado.



-El clímax es un auténtico desfase. Chinos saltando de un lado para otro sin motivo ni necesidad y poniendo caras raras, personajes exhibiendo poderes que no habíamos visto hasta ese momento, como Wang, que de pasarlo mal con alguna chica karateka pasa a combatir con uno de los magos y enseñarnos que ¡es capaz de volar! Lo Pan y Egg Shen jugando a la Play Station a modo de combate en tronchante ocurrencia… Un malo vampírico que chupa la sangre de la joven de ojos verdes… Abanicos a lo Loco Mía en forma de escudo y bombas de colores que Egg lanza compulsivamente…Una escena indescriptible.



La resolución con Jack matando a Lo Pan, y Trueno (Carter Wong) destrozando figuras mientras persigue a Wang, no tiene nombre.




Los tres supermagos esbirros de Lo Pan no pueden ser más cutres y decepcionantes. Después de demostrarnos que tienen mucha electricidad estática a cada rato, que pueden volar, tienen superpoderes y superfuerza y dominan las artes marciales, mueren de las formas más absurdas.  A uno lo mata Wang cazándolo en uno de sus vuelos, el otro estalla de pena al ver muerto a Lo Pan (sic), y el último se pone a lanzar rayos al techo mientras sus presas huyen a 5 metros escasos frente a él… Luego lo rematan tirándole una estatuilla a la cabeza. Tal cual.









La presencia de un monstruo de pasajero en el camión de Jack parece coquetear con la posibilidad de una secuela que nunca llegó.


Y es que cuando acabas el análisis y asumes sus desastres, la incoherencia que la fundamenta, es cuando más valoras esta cinta de culto de los 80, cuando entiendes su encanto de gamberrada autoconsciente, voluntariamente desastrosa, una diarrea de diversión con el único propósito de entretener al espectador sin matices. Esa fue la clave de su fracaso en taquilla y su éxito posterior en el VHS y el DVD.



Una película anti prepotencia, que en su desastrada realización busca un objetivo muy concreto, que en nada contraría la contrastada calidad de artesano de Carpenter. Un Carpenter que tras este fracaso rompió con Hollywood… más o menos.

Carpenter siempre estuvo muy orgulloso de esta película, y el tiempo, de alguna forma, le ha dado la razón. Como ocurrió con “La Cosa” (1982) y otras, también fracasos en sus estrenos...


Sí, la película es mala, absurda, incluso hortera, pero indudablemente divertida.

Hay un remake previsto con Dwayne Johnson como protagonista.


Dime lo que quieras tía, no me enfadaré”.