domingo, 19 de octubre de 2014

Crítica: CON LA MUERTE EN LOS TALONES (1959) -Última Parte-

ALFRED HITCHCOCK













El clímax.

-La casa de Vandamm, como muchos de los edificios o construcciones que vemos en la película, tiene un toque a la arquitectura que vimos en “El manantial” (King Vidor, 1949), de clara inspiración en el gran Frank Lloyd Wright. Una sofisticada casa en consonancia con su dueño, Vandamm (James Mason). Es más, en el libro “El cine según Hitchcock”, el director dice que la casa es una reproducción de una casa del arquitecto, con lo cual acerté de pleno.



-Allí Hitchcock nos dará una lección magistral del uso del plano general, el punto de vista subjetivo, el suspense, el juego con las alturas y la tensión modulada. Espionaje, planos espías, revelaciones…

-No harán falta a penas palabras para mostrar todos los elementos y describir a la perfección los decorados y donde están situados tanto estos como los personajes. La casa, su escalera, su piso de arriba, la pista de aterrizaje, Leonard y Vandamm, la doncella… Todos estos planos y estas escenas que van aumentando la tensión, se entroncan a la perfección con el estilo de “La ventana indiscreta” (1954), la película más depurada de Alfred Hitchcock. Cary Grant desde el exterior de la casa hará las veces de James Stewart en la otra obra maestra hitchcockiana.


-También en estas escenas es donde más claramente veremos las tendencias homosexuales de Leonard, aunque bien camufladas desde el guión al descubrir la traición de Eve. Su pose y miradas cínicas ante las palabras angustiadas de Eve, su petición de quedarse a solas con su jefe… Se nota en esa maldad hitchcockiana de hacerle expresar su recelo y desconfianza en vez de ser explícito inmediatamente y mostrarle la falsa pistola sin más. Leonard prefiere ser brusco, conteniendo a duras penas su frustración e incluso disparando ese arma falsa contra su jefe, un gesto homoerótico con la pistola como símbolo fálico. Esto por no hablar del sadismo con el que intentar tirar desde el monte Rushmore a la desventurada chica.



Está usted muy enamorado de la señorita Kendall, me consta. Yo, sinceramente, no la encuentro tan excepcional.”





-Las alturas y las escaleras, elemento muy querido por Hitchcock para marcar tensión y muy relacionado con la muerte, serán perfectamente usadas por el director para generar excelentes momentos de suspense, con Thornhill intentado avisar a Eve lanzando monedas de enamorado a su ventana, en una versión perversa de “Romeo y Julieta”, y casi descubierto por el celoso Leonard, por ejemplo. Un gesto caro. Aquí tenemos una virtuosa muestra del talento en utilizar con rigor el punto de vista subjetivo. Thornhill logra que Eve salga a la terraza, pero cuando va a hablar vemos que se percata de algo en la casa, en dirección a Vandamm y Leonard, en ese preciso momento Hitchcock encuadrará en dirección a la mirada de Thornhill, para que veamos como Leonard se acerca, extrañado por los ruidos. También es excepcional el momento donde vemos la pistola que oculta Leonard a su espalda desde la perspectiva de Thornhill, en una puesta en escena tan compleja como natural, justo antes de su visceral revelación para delatar a Eve. Hitchcock mueve a sus personajes con precisión robótica.




¿Sabe lo que creo? ¡Sí! Que está celoso ¡Sí, lo creo! Estoy conmovido."




-Toda la escena será en plano espía desde la posición de Thornhill, hasta el disparo, momento donde pasaremos a primeros planos de Leonard y Vandamm, que da rienda suelta a su dolor. Un corazón traicionado ante el que podemos solidarizarnos. Excelente James Mason.


-Una vez se produce el disparo la planificación cambia y pasamos al interior de la casa, con picados y contrapicados haciendo palpar la creciente amenaza que se cierne sobre Eve. El tiempo de Thornhill para rescatarla se acaba.


-El suspense tiene una modulación perfecta, como no puede ser de otra manera tratándose del denominado “maestro del suspense”. Se informará al espectador con sutileza del importante microfilm que guarda la figurita por la que pujó Vandamm en la subasta. Hasta ese momento las maniobras de los villanos, sus actividades, eran una completa incógnita y en realidad lo seguirán siendo una vez termine la película (hay una vaga mención a la venta de secretos de estado), en un detalle magistral de guión y por parte del maestro Hitchcock. Es más, nunca nos preguntamos eso, nos da igual, lo que queremos ver es como sale Thornhill de los aprietos y para ello Hitchcock se centra en su punto de vista, por lo que nos enteramos de lo que él se entera y nos interesamos por lo que él se interesa.

-El picado sobre Vandamm y Leonard, además de usarse como rasgo visual que aumenta la tensión y la amenaza, se volverá a relacionar con la muerte. Cuando Vandamm expliqué como se deshará de Eve, la cámara se elevará aún más sobre él, en perfecta coherencia con la idea de muerte y cómo será, lanzada desde el avión a 3000 metros de altura sobre el mar.


-Más recursos visuales y estilísticos de Hitchcock, clásicos de su cine, los maravillosos encuadres dividiendo la escena con la arquitectura de los decorados para generar suspense. Los usa en multitud de ocasiones en esta secuencia final. La escalada de Thornhill, los preparativos y el descenso de Eve al salón, los picados para el maravilloso y tenso juego con la caja de cerillas, en un sabio eco del cebo que se plantó en el tren, cuando el protagonista saca la caja por la que preguntará Eve… 


-Por supuesto el ingenio de Thornhill es infinito, ya lo hemos ido viendo durante la narración, y aquí seguirá demostrándolo con el recurso de la caja de cerillas. Un suspense extraordinario con la caja cayendo al suelo sin que Eve se percate, descubierta por Leonard pero no dándole importancia, sin música ni énfasis ni inserto alguno. Todo desde un picado desde el punto de vista de Thornhill. Magistral, depurado.









-Una caja de cerillas, un nuevo objeto especialmente significativo resaltado por el poderío visual de Hitchcock y utilizado de manera magistral para generar suspense, con una planificación desde la dirección similar a la que usó el director en “Encadenados” (1946) y la escena de la llave en la mano de Ingrid Bergman.

-Ante el crudo futuro que le espera a Eve, Thornhill pondrá toda la carne en el asador, con el recurso de la cerilla y subiendo a su habitación para informarle. La modulación del suspense es sencillamente ejemplar, repleta de detalles, como esa mirada de Eve a la figurita que oculta el microfilm, siempre desde el punto de vista en picado de Thornhill.



-Más recursos de los infinitos que tiene Hitchcock para crear suspense. El reflejo de Thornhill en la televisión visto por mujer del lanzador de cuchillos. Siempre la mirada.



-El tenso y siniestro viaje de Eve junto a Vandamm hacia el avión nos recuerda, en cierta medida, al descenso por la escalera de Cary Grant junto a Ingrid Bergman en “Encadenados” (1946). Un travelling de retroceso, tensas miradas, suspense estirado al máximo... La huida es divertida, con la mujer apuntando con la pistola falsa a Thornhill hasta que se da cuenta, Eve haciéndose con la figurita que tiene el microfilm y Vandamm explicando que la señora Townsend era su hermana… 


-El monte Rushmore se hará con todo el protagonismo de la parte final de la película. Una escena repleta de planos en picado y contrapicado recalcando la tensión de la escena, la amenaza de muerte. Maravillosos planos generales de los rostros de los 4 presidentes estadounidenses en piedra y nuestros minimizados protagonistas andando por sus narices. Más suspense en la división arquitectónica con elementos del decorado en el encuadre, como vemos en el ataque que el asesino hace a Thornhill, con una magnífica regulación del suspense también, esos planos cortos que se abren para sorprendernos, esos planos que se reducen para enfatizar un hecho, como el terrorífico zapato de Leonard



Se quejaban de que mi vida era monótona.”

-Imposible ser más visual que en esta escena final, repleta de recursos visuales y resuelta con un Deus ex machina final y salvador para nuestros protagonistas con la llegada de la policía. Nuestros protagonistas quedarán al límite, el lanzador de cuchillos caerá a lo “Vértigo” (1958) desde lo alto del monumento y Leonard morirá también abatido por un disparo. Es justo, Vandamm nos caer mejor que él, siempre mal encarado… Esperemos que en la cárcel Vandamm quede convencido de que Roger O. Thornhill no es George Kaplan

 


No ha sido muy deportivo utilizando balas auténticas”. Excepcional frase de Vandamm, que lo rubrica como uno de los villanos más sofisticados del cine.

-Soberbia elipsis que nos lleva del monte Rushmore, los recursos de Hitchcock no tienen fin, al tren, para deleitarnos con la sensacional y explícita metáfora sexual del plano final, ese tren introduciéndose vigorosamente en un túnel, justo después de ver a la feliz pareja en la cama, ahora mejor visto porque están casados.

 



-Eve: Oh, Roger, eso ya pasó

-Thornhill: Lo sé, pero soy un sentimental.






Anécdotas y curiosidades mortales.

Estando Hitchcock a los mandos y siendo un clásico tan referenciado y reverenciado es normal que existan muchas anécdotas y curiosidades relacionadas con “Con la muerte en los talones”. No hay nada mejor que sumergirse en una buena lista de ellas para relajar tanta tensión acumulada.

-Una de las curiosidades más divertidas y famosas de “Con la muerte en los talones” la tenemos en que Jessie Royce Landis (1896-1972), que interpreta a la madre de Cary Grant (1904-1986) en la película, era tan solo 7 años mayor que él. Esta actriz también fue suegra de Cary Grant cuatro años antes en “Atrapa a un ladrón” (1955), de Hitchcock nuevamente.

-Hay dos números vinculados a Eve (Eva Marie Saint) en la película. El de su compartimento en el tren, 3901, y el de su habitación en el hotel, 463. Si sumamos sus dígitos los dos suman 13, algo en absoluto gratuito, ya que al vincularlo con Eve adquieren significación especial. El 13 es el número de la mala suerte y hasta ese momento Eve es una enemiga de Thornhill que le lleva a la perdición, primero intentando matarle en la escena de la avioneta y luego cuando se descubre que es la amante de Vandamm


-La trama de “Con la muerte en los talones” está inspirada en un hecho real que Otis L. Guernsey contó a Hitchcock.

-George A. Romero, director de “La noche de los muertos vivientes” (1968), y Larry Cohen, director, productor y guionista, aparecen como extras en la escena de la estación central de Nueva York.

-Cary Grant se quejó a Hitchcock del guión, según cuenta el director a François Truffaut, diciendo que “es un guión espantoso, pues hemos rodado el primer tercio del film, ocurren toda clase de cosas y no comprendo en absoluto de qué se trata”. Como el resto de espectadores poco a poco vio la luz.


-Atentos al niño que se tapa los oídos poco antes del disparo de Eve a Thornhill en la escena de la muerte ficticia. El pobre chico debía estar harto de oír el disparo en las sucesivas repeticiones y ya se sabía el momento…




-Cuando el coche llega al bosque para la reunión entre Thornhill y Eve uno de los árboles se balancea peligrosamente, uno de los 100 que Hitchcock mandó plantar en un estudio de la Metro para la escena al no poder rodar en el monte Rushmore.


-A Hitchcock no se le permitió rodar en los exteriores del edificio de las Naciones Unidas, así que éste usó una furgoneta y rodó los planos donde Cary Grant pasea por el exterior de forma furtiva (para sorpresa de algún transeúnte como puede observarse en la película), con cámara oculta. Los interiores son de estudio, pero Hitchcock afirma que son copias casi exactas del original, que fotografió desde dentro también a hurtadillas. La sala donde apuñalan por la espalda a Townsend es una copia de la Sala de Espera de los Delegados, pero por discreción en la película se dice que es el vestíbulo del público.


- Les Tremayne y Olan Soule interpretan a los directores de la subasta. Fueron unos famosos locutores de radio en los años 30 y 40. Su programa "Mr. First Nighter" tuvo un gran éxito.

-Se barajaron los nombres de James Stewart, Gregory Peck o William Holden para el papel de Cary Grant, pero Hitchcock tenía claro quién tenía que ser su protagonista.

-Cary Grant se consideraba mayor para el papel. 55 años tenía.


-James Mason sufrió un ataque cardiaco tras la película, pero se recuperó afortunadamente.

-Yul Brynner fue la primera opción para el papel de James Mason, pero finalmente Hitchcock se decantó, con acierto, por el brillante y elegante actor británico. El papel de Eva Marie Saint iba a ser en un principio para Cyd Charisse. También Sofía Loren coqueteó con el papel. Hitchcock se mantuvo firme en su elección de Eva Marie.


-Eva Marie Saint contó que Cary Grant cobraba a sus fans 15 centavos por firmarles un autógrafo… una manera de que le den menos la lata a uno…

-El vestuario de Eva Marie Saint fue adquirido por ella y Hitchcock en un día de compras porque no les gustaba el diseñado para la película.

-Eva Marie Saint dice literalmente “Nunca hago el amor con el estómago vacío”, pero se dobló sobre el original “Nuca hablo de amor con el estómago vacío”, una frase bastante distinta, para evitar censuras.


-En la escena donde los agentes se llevan en coche a Cary Grant tras arrestarlo en la subasta, vemos como el automóvil coge una curva repentina y cerrada, Cary Grant hará el movimiento lógico por la inercia, inclinarse para el lado contrario, mientras que su compañero de asiento se queda tan pancho en un principio, reaccionando tarde ante la mirada y golpe de Grant. Un gran actor lo es en todo momento, y debe estar concentrado en todo momento…

-“It's a Most Unusual Day” es la canción que se oye en el restaurante a la entrada de Cary Grant antes de que le confundan con Kaplan.


-La película “A través de la noche” (Vincent Sherman, 1941) presenta tantas similitudes en la trama con la de “Con la muerte en los talones” que parece un claro antecedente que Hitchcock vio para ejecutar esta obra maestra, con Humphrey Bogart haciendo las veces de Cary Grant.



-Los productores de la MGM presionaron a Hitchcock para que cortase una escena que era vital para el director. El encuentro entre Thornhill y Eve, tras la simulada muerte del primero, en un bosque. Gracias a que el contrato de Hitchcock le daba el absoluto control creativo de sus películas en cualquier circunstancia pudo mantener esa escena que, efectivamente, es imprescindible a nivel narrativo.

-Las escenas en el monte Rushmore no están rodadas en el monte Rushmore, tuvieron que recrearlo en estudio porque se prohibió rodar también allí.
-La O. del nombre Roger O. Thronhill, es un guiño a David O. Selznick, ya que Cary Grant dice expresamente que esa O. no significa nada, lo mismo que ocurría con la del afamado productor.

-Norm Hefron es el locutor que oímos por la radio en la estancia de Cary Grant en el hospital.

-Hitchcock contó a Truffaut una escena que quiso incluir en “Con la muerte en los talones”, pero finalmente no supo donde integrarla, porque la gratuidad tiene un límite. Un diálogo entre Cary Grant y un contramaestre de una fábrica de coches, hablan de un tercer hombre, tras ellos un coche va ensamblándose pieza a pieza hasta que al final del diálogo los dos contemplan el coche acabado, sorprendidos y fascinados con el resultado, hasta que abren la puerta del automóvil y aparece un cadáver dentro… Hitchcock incluso dice que el cadáver pudiera ser del tercer hombre del que hablaban… Fascinante.








La frescura, la maestría, la fascinación del puro cine condensado en poco más de dos horas. Una cinta tan imitada como irrepetible, de esas que crean vocaciones cinéfilas a todos los niveles, para ser actor, guionista o, sobre todo, director. La fotografía de Robert Burks, cálida y vibrante, es una obra maestra en sí misma. No ganó ningún Oscar pese a estar nominada en tres categorías (Guión, Montaje y Dirección artística), pero es un buen ejemplo de que esas cosas no importan mucho, porque es uno de los más grandes clásicos de la historia del cine.

Sin duda esta sería una de las películas que me llevaría a una isla desierta, es el entretenimiento inteligente en estado puro.

Si quieres vivir el cine, si quieres vibrar, si quieres gozar, si quieres vivir una aventura de verdad, no tardes, conviértete en el héroe por excelencia, conviértete en Cary Grant y ríete de la muerte tantas veces quieras de la mano de uno de los más grandes maestros del cine a golpe de virtuosismo narrativo y creativo y genialidad interpretativa. No la olvidarás. 


 


Dedicada a todos los aventureros que hayan llegado hasta aquí, espero que les haya gustado.