viernes, 19 de junio de 2015

TOM ROB SMITH: El Niño 44

LITERATURA











Sensacional thriller, absorbente, perturbador y trepidante, sobre el horror en un régimen totalitario, un espeluznante retrato de la miseria, el terror, la depravación y la perversión del estalinismo.

El poderoso inicio de la novela, con ese desolador panorama que retrata Tom Rob Smith, nos parece sugerir una especie de Dickens truculento, francamente perturbador. Un retrato sin concesiones y sin esperanzas como introducción, marcando el tono.

Tom Rob Smith apuesta por un relato duro, escalofriante, sin concesiones, despiadado, aterrador, sin edulcorar nada. Auténtico y sincero. Un retrato de la miseria, de la podredumbre, de las limitaciones, de la castración individual… Un estilo y calidad de vida lamentables ante las que sólo el individuo puede oponerse, hasta el punto de preferir vivir cómodamente en un hospital por la atención que se recibe que tener que formar parte de ese desalmado e inhumado engranaje.

Leo Demidov es nuestro protagonista, un oficial de la MGB que fue héroe de guerra, algo de lo que se siente orgullo. Es uno de los mejores agentes y defensor a ultranza del sistema. Sin casi darse cuenta irá comprobando cómo ese sistema que defendía tan abnegadamente se va volviendo en su contra, con lo que tendrá que transformar sus ideales y replantearse sus valores, especialmente cuando siga la investigación de un asesino de niños en serie que el sistema pretende ocultar y él está decidido a resolver y desentrañar.

Tom Rob Smith, licenciado en literatura, ha escrito 4 novelas de las que “El niño 44” es su opera prima. Además ha participado en múltiples guiones para televisión. En este soberbio thriller nos presenta una escalofriante descripción del sistema del horror, el miedo y la muerte instaurado por los comunistas en Rusia, la ideología más asesina, letal, despiadada y horrorosa que ha habido, con sus muertes indiscriminadas, sus fríos asesinatos, sus prisiones torturadoras, depravadas, sus celdas de imposible truculencia, sus muertes indirectas o inducidas… El miedo justificado en una sociedad sometidas por un “bien superior”, el de los mandamases del “Estado” y el mensaje populista, el del Estado negador del individuo.

Lo que vemos reflejado por Tom Rob Smith es el Gran Hermano, amigos, el real, el que Orwell plateaba como una posible amenaza.

Un sistema donde los sospechosos son culpables, inventados sospechosos, por tanto culpables, ad hoc. Inocentes condenados por conveniencia, por capricho, por imagen, por apariencia… Decisiones judiciales precocinadas en un autoengaño del propio Estado, que pretende una legalidad y justicia que no tiene… Un Estado que vive a gusto en el autoengaño y en la mentira hacia el exterior, un estado psicopático, perverso y criminal que se vende a sí mismo como un estado sin psicópatas, delitos ni crímenes. La negación de la naturaleza humana como fundamento último.


Nadie está a salvo, todos son posibles sospechosos, y por tanto culpables, como si de un pecado original demoniaco se tratara. Es el retrato de un mecanismo asesino implacable e insaciable para un supuesto beneficio del Estado, del partido y de una falacia de idea. Un estado totalitario, absorbiendo derechos a cambio de una falsa seguridad, la definición de dictadura, donde lo único que cuenta es el Estado, un ente abstracto que se engulle a sí mismo de la misma forma que se retro alimenta con la masacre. El control absoluto.

La homofobia, el antisemitismo (escalofriantes las purgas de homosexuales y judíos), el asesinato indiscriminado por conveniencia de mandos, ya sea por intereses personales o grupales… en una investigación que va dejando al descubierto todas las contradicciones de un sistema terrorífico y policial. Una novela repleta de crueldad en todas sus vertientes: psicológicas, con esas presiones y amenazas, ese miedo eterno; las físicas, con esas bestiales torturas,  el aceite de alcanfor, los asesinatos, las muertes lentas, los gulags, las demenciales cárceles, las muertes a millares… millones…

El desarrollo del personaje principal y sus relaciones, tanto con sus padres y su mujer como con sus principios, que creía ideales, es magnífico. Dramáticamente todos estos aspectos son excelentes, la perfecta descripción de un idealismo resquebrajado, el de Leo, el protagonista, participante fiel y eficaz del sistema convertido en individuo que se rebela y está dispuesto a todo por conservar sus principios renovados y la verdad.

En este sentido, la relación de Leo con Raisa, su mujer, es extraordinaria y uno de los mejores aspectos de la novela, sobre todo su planteamiento inicial y desarrollo, alejados del tópico. Magnífica relación. El desprecio absoluto por la verdad en pos de una apariencia de eficiencia y justificación de ese ansia insaciable de control absoluto,con la mentira y el miedo como columna vertebral social, queda maravillosamente ejemplificado en el matrimonio protagonista.

Los principios individuales, la lucha y defensa del individuo y la individualidad como una motivación y una respuesta al miedo provocado por un sistema perverso y pervertido establecido, quedarán personificados por Leo y algunos otros de los personajes que saldrán ocasionalmente durante la novela, y que correrán distinta suerte en esa lucha y ese propósito.

La estructura general e interna de la novela rezuma inteligencia. Disfrutaremos de un brillante juego de ecos, así como de magníficos y muy conseguidos giros narrativos que mantienen la atención del lector. Un juego de espejos antagónicos. Una narración absorbente, apasionante, dura y terrorífica.

La fuerza del pasado, en especial del pasado familiar, será un factor fundamental en los protagonistas, sus comportamientos, decisiones y motivaciones. Tom Rob Smith también retrata de manera espeluznante lo difícil que es matar a alguien, algo que me recordó a Hitchcock y escenas como la de Paul Newman en “Cortina rasgada” peleando con un villano hasta acabar dificultosmente con él, famosa por ese aspecto que menciono, lo complicado que resulta matar.


El niño 44” es una obra francamente bien documentada, visceral, apasionada y apasionante, durísima y con una base completamente real. Si te gusta el thriller y las emociones fuertes, apuesta por esta obra que no te dejará indiferente y desenmascara cosas que muchos aún hoy día pretenden justificar.

Hoy, precisamente, se estrena la adaptación cinematográfica dirigida por Daniel Espinosa y protagonizada por Tom Hardy, Noomi Rapace y Gary Oldman. También podéis ver "Cuidadano X" (Chris Gerolmo, 1995), interpretada por Stephen Rea, Donald Sutherland y Max von Sydow, uno de los mejores telefilms que he visto, también basado en la historia real del asesino en serie Chikatilo.










jueves, 18 de junio de 2015

DE VAMPIROS Y CONCEJALES

CINE Y POLÍTICA










Los vampiros son unas criaturas míticas cuya descripción y características varían en función de las películas, novelas, series o cómics en los que aparecen.

Me gustan las películas de vampiros. Las clásicas (Drácula, de Bram Stoker), las gamberras (Abierto hasta el Amanecer), las cómicas (El baile de los vampiros) y las más intimistas (Déjame entrar), por poner solo un ejemplo de cada una de ellas.

Precisamente, el título “Déjame entrar” alude a una leyenda que, en ocasiones, se atribuye a los vampiros, pese a ser casi indestructibles y tener una fuerza extraordinaria, no pueden entrar en una casa si no son invitados por el dueño.

En Madrid hemos invitados a los vampiros.

No soy socióloga, ni politóloga y me siento incapaz de dibujar, aun con trazo grueso, al votante medio de Ahora Madrid. Desconozco también los porqués de los pactos que han permitido que Carmena sea alcaldesa y sus concejales hayan prometido su cargo, por exigencia o imperativo legal, eso sí; pero no puedo evitar recordar la escena de “Noche de miedo” -la entrañable película de 1985, no el mediocre remake de 2011- en la que la señora Brewster le abría la puerta al vampiro con el consiguiente estupor de Charley.

En solo unos días hemos empezado a conocer mejor a los nuevos inquilinos del Ayuntamiento y hemos explorado con ellos los límites del humor. La experiencia está siendo intensa e instructiva.

Que un señor haga chistes sobre el holocausto, las víctimas del terrorismo o sobre niñas salvajemente violadas y asesinadas le inhabilita para ser concejal de cultura y deporte, pero no para ser concejal a secas. ¿No lo sabían ustedes? Yo tampoco.

Que una señora se cague en Dios, se ría de la virginidad de María y grite “arderéis como en el 36” no es un asalto, sino una protesta pacífica. Esto tampoco termino de verlo, debe de ser que soy muy obtusa porque, si no eres Emily Ratajkowski ni vas a hacer un Interviú (hacer un Interviú es o debiera ser una locución admitida por la RAE, no me frunzan el ceño), también se me escapa la necesidad de protestar enseñando las tetas. Transgresor ya no es, precisamente, no hay más que ir a casi cualquier playa española para comprobarlo. Hasta E. L. James, en su insufrible trilogía, ha democratizado el BDSM para mujeres de clase media y mediana edad. Así que, señoras, amenácennos pacíficamente con las llamas, pero no nos enseñen las tetas, háganme el favor.

Con estos mimbres, y otros de semejante jaez, hay que confeccionar un precioso y mullido cesto que sirva de cuna para la nueva democracia, a la que pasearemos bellamente engalanada con una ranita roja, porque los faldones son fachas y los jesusitos tienen reminiscencias religiosas inaceptables.

No todo es malo, sin embargo, la nueva democracia prometía una limpieza que sí se está produciendo en una doble vertiente: (i) la pretendida por Manuela Carmena de despedir a los profesionales encargados de limpiar los colegios por concurrir en ellos la tacha inexcusable de trabajar en multinacionales y sustituirlos por las madres de los niños (¿el feminismo era esto?); y (ii) la efectiva y fulminante limpieza de las cuentas de Twitter y Facebook de los nuevos concejales. A los jacobinos del siglo XXI les gusta acusar, pero no ser acusados.


Que se acostumbren, ha sentenciado Rita Maestre. Y eso tendremos que hacer, acostumbrarnos.



PEARLSBU (@Pearlsbu)


Crítica: ENEMY (2013) -Última Parte-

DENIS VILLENEUVE














Jamás nadie ve a los dos hombres juntos. La sexualidad, el impulso y deseo sexual, vincula a ambos personajes, dos detalles resaltan esto. En el hotel donde Anthony cita a Adam, el segundo avanza por un pasillo hacia la habitación fijada, la 221, Villeneuve encuadra el culo de una chica que avanza delante de él ante el que tiene la mirada fija, llena de deseo… Poco después, cuando Anthony vea a la amante de Adam, la seguirá y escrutará con el mismo deseo, algo que queda especialmente patente en la sensual escena del autobús. El encuentro fascinado entre Adam y Anthony será traumático y perturbador en una penumbra amarilla, se descubrirán como dos calcos…





-La madre de Adam es pieza clave en este entramado, dará interesantes claves y pistas para dilucidar los secretos de la película, entender el problema de Adam (Jake Gyllenhaal). Ella es conocedora del problema de su hijo y así lo sugiere en su conversación con él. Ella lo definirá, expondrá su carácter débil, algo que confirma la narración, sus dificultades para relacionarse, algo que también vemos en la película con ese ser solitario, así como comentará el gusto por los arándanos de Adam, que el contradice, y su petición de que abandone su sueño de convertirse en actor de 3ª, que es como interpreta la historia del doble que le cuenta Adam. Es decir, la madre interpreta todo esto como una fantasía, un sueño, consciente de los problemas de su hijo.






Hay algo importante en relación a todo esto, ni Adam ni Anthony cuentan sus inquietudes ni sus encuentros con su doble a nadie, con la salvedad de esta escena con la madre. La única vez en la que Adam se sincera es con su madre, una madre que parece conocer las incidencias de su hijo, esas que la narración nos enseña encriptadas en el punto de vista perturbado de Adam. Este hecho es especialmente significativo para dilucidar las claves de la historia y concluir que Adam y Anthony son la misma persona. Una madre interpretada por Isabella Rossellini, que fue chica Lynch, para aumentar los paralelismos.


Y puestos a ser sinceros, deberías abandonar esa fantasía de convertirte en un actor de tercera”. Esta frase extraña a Adam.

El clímax final será para el intercambio de parejas. Anthony sentirá un deseo irrefrenable al ver a Mary, por lo que amenazará a Adam para poder hacerse pasar por él, y el aparentemente sumiso Adam corresponderá la afrenta con una fría venganza, yendo al apartamento de Anthony y acostándose con su mujer, Helen (Sarah Gadon). Dos seres idénticos en la forma, radicalmente distintos en el fondo, pero decididos a suplantar al otro.


El enfrentamiento entre los dos personajes, con Anthony amenazando a Adam y disfrazándose de él para acostarse con Mary (Mélanie Laurent), queda magníficamente resuelto con una panorámica que va del actor disfrazado al profesor reflexivo y sentado.

-La escena íntima entre Adam y Helen deja otras importantes claves para ayudar a resolver el puzle, el caos creado en la película. Una escena extraña, incómoda, tímida, con un indeciso Adam y una dominante Helen, acorde con la situación y los caracteres. Sensualidad, un embarazo desnudo y una memorable pregunta. Helen preguntará a nuestro protagonista: “¿Qué tal hoy en la facultad?

Esta pregunta es tremendamente intrigante y significativa, indica que Helen es consciente del problema de su marido y sabe que ese comportamiento no es el típico de Anthony, con lo que hace una prueba. Si ella supiera que es otro hombre lo normal es que se alerte, su comportamiento, reacción y, sobre todo, pregunta son otra prueba más de que sólo hay una persona, dividida en dos y conviviendo al mismo tiempo. Helen trata de normalizar la situación, de comprobar que su marido vuelve a la normalidad. La lectura ambigua, pillar en un renuncio a Adam, es decir, que conteste “bien” o “mal” desvelando su identidad, resulta débil por lo comentado con anterioridad. Además, si quisiera pillarlo, no haría esa pregunta concretamente, sino otra cualquiera de la intimidad de la pareja que él no pudiera conocer.





Al mismo tiempo que esto sucede, Mary descubre el engaño de Anthony al ver la marca de la alianza en su dedo. Esa reacción visceral despierta un vínculo con Adam, que se despierta en ese preciso momento en la cama de Helen, indicando la relación existente entre ambos. La ambigüedad radicaría en que Mary puede entender esa marca por el hecho de que no es Adam, ya que él no la tiene, o bien por descubrir que su pareja está casada… La trama, tal y como está presentada, va por el primer camino, pero las pistas y la coherencia interna nos llevan al segundo, como indiqué con anterioridad. Es el conflicto que provocará el accidente, cuando la amante descubre que Adam está casado y que el protagonista ha manipulado en su caótica cabeza.






A Mary le desconcierta la marca, Adam no la tenía y pregunta explícitamente “¿quién eres?”, por lo que hay que aclarar que Mary descubre un doble, pero lo que se cuenta es la historia analizada con anterioridad, modificada para dar sentido a ese doble, expiar un sentimiento de culpa.




-El accidente será en un montaje paralelo con la escena de sexo que Adam tiene con Helen. Su llanto, tras despertarse a la vez que Mary tiene su discusión con Anthony, indica que siente, presiente o recuerda lo que ocurrió aquella noche, dicho accidente. Por ello Helen le pedirá que se quede, temerosa de un nuevo cambio de rol, por lo que su aceptación elimina al doble definitivamente, no puede coexistir más tiempo con él, algo simbolizado en otra referencia arácnida, el dibujo en el cristal resquebrajado en forma de tele de araña en el coche siniestrado.





Así, si en la novela de Saramago la conclusión insinuaba y reflexionaba sobre la desnaturalización de la identidad, cómo el hombre moderno la estaba perdiendo, pareciéndose los unos a los otros hasta convertirse en copias, en una onda kafkiana, entrando en un bucle interminable de clones exactos, aquí, aunque esa reflexión existe y se plantea algo parecido, se incide más en la idea de la dificultad o imposibilidad del cambio individual, donde el individuo está condenado a repetir sus errores en un eterno círculo, como indica el final de la película.




El final.

Una vez todas estas claves nos llevan a la resolución comentada, sólo queda analizar el final en concreto. Ella duchándose y unos cristales empañados que se asemejan a telas de araña, él probándose la ropa de su doble mientras parte de su rostro se refleja en un espejo y el descubrimiento de la nueva llave del club clandestino… Ambos aparecerán reflejados en espejos, a distancia, mientras hablan sobre una llamada de la madre de él.





Cuando Adam decida mentir a su mujer, habrá dado de nuevo el paso hacia la infidelidad, hacia repetir sus mismos errores. Cuando la gigantesca araña en la que parece se ha convertido Helen nos impacta con su presencia en el cuarto, la vemos atemorizada, a la araña, no a Adam, que incluso esboza una ligerísima sonrisa de autocomplecencia. Una araña atemorizada y un infiel en ciernes…


La araña se descubre así como la manifestación visual de cómo ve su relación Adam, ver una gigantesca araña vuelve a confirmar que hemos estado siempre dentro de la cabeza del protagonista, viendo lo que él ve, como resalta el acertado póster de la película, y como vemos durante todo el film siguiendo escrupulosamente su subjetivo punto de vista, salvo en la mencionada escena de Helen, la araña…


Así, en esta conclusión no estaríamos lejos, de nuevo, del David Lynch de “Cabeza borradora” (1977) y su surrealista representación de los miedos del hombre moderno al compromiso, el matrimonio y, sobre todo, la paternidad. En la conclusión se manifiesta como Adam/Anthony se siente atrapado en esa tela de araña que supone el matrimonio y especialmente la futura paternidad, que amenaza con coartar su libertad, esa de la que se dispone a hacer gala esa noche acudiendo al club clandestino. Así, cuando recordamos la primera secuencia en dicho club, entendemos mejor la mirada y el simbolismo de esa escena, el deseo de Adam/Anthony de pisar la araña, de salir de su tela, de lograr su libertad... El impulso de acabar con la araña es el de terminar con el matrimonio y huir de la paternidad para no sentirse atrapado.





Otra interpretación no desdeñable, más que nada porque se dejan adrede cabos sueltos para que nada encaje a la perfección del todo y lograr la reflexión del espectador, haciéndole coger por distintas vías de forma buscada, calculada e ilógica, sería la “posibilidad imposible” de que, efectivamente, existan dos hombres iguales, con lo que Adam se ve obligado a suplantar a Anthony tras su muerte y pasar a fingir ser un actor que no es mientras sigue su carrera de profesor de universidad en esa amalgama de tiempos mezclados y caos mental. Villeneuve juega con esa ambigüedad, más que la novela, con lo que interpretar la película de forma más lineal también es válido, pero deja laguas sin resolver en esos detalles extraños de la película, las fotos, la araña…




Una película que habla sobre muchos temas, la anulación del individuo, el complejo de culpa y la búsqueda de redención, la naturaleza de la identidad, el miedo a la paternidad y el compromiso, sobre qué nos hace únicos… Muchos temas expuestos de una forma sugerente y en menos de hora y media de medido suspense y creciente angustia y sensación de opresión gracias al gran trabajo de fotografía de Nicolas Bolduc y, sobre todo, la dirección de Denis Villeneuve. El peso interpretativo recae sobre los hombros de Jake Gyllenhaal, magnífico en su doble papel, que con sutileza logra dejar claro quién es quién en cada momento. El resto del reparto, que orbita alrededor del protagonista, está correcto. Mélanie Laurent y Sarah Gadon son sensuales y muy guapas, Gadon es bellísima.


Muy recomendable si te gustan este tipo de películas extrañas y abiertas, si no… ya sabes.






Dedicada a Joseba, que espero haya quedado complacido y le haya ayudado a entenderla mejor.





miércoles, 17 de junio de 2015

Crítica: ENEMY (2013) -Parte 2/3-

DENIS VILLENEUVE










Las miradas hacia su amante se hacen desconfiadas, recelosas, insatisfechas. Hay lejanía, falta de comunicación, es una relación física a la que le falta todo lo demás. Ese aislamiento del personaje, esa soledad, queda recalcada con la compañía de ella, de Mary (Mélanie Laurent). Él lavándose los dientes ante un espejo, símbolo de su escisión mental, ella en el balcón, ajena; ella bostezando mientras espera que él termine de corregir exámenes; travellings desde el exterior del piso, desde la lejanía; él sustituyendo el deber por el placer, un placer que no será sexual, sino cinematográfico…





-La repetición de patrones, que él cita en sus clases, es otro aspecto clave en la cinta. Adam vive en círculo, creando su propia dictadura, encerrado en una espiral rutinaria. Trabajo, casa, sexo, trabajo, casa sexo…


-El cine, es decir, la evasión o la farsa, a la que se refería Adam en sus clases sobre la dictadura y la repetición de patrones y acontecimientos, también será un recurrente e imprescindible cebo y eco en la película. Primero lo tendremos en la pregunta que el compañero de trabajo hace a Adam, aspecto importante, sobre si a nuestro protagonista le gustan las películas, para luego citar una en la que sale él. Este compañero es consciente del estado de Adam y esa pregunta es a modo de prueba. Mientras Adam se muestra directo, este compañero divaga y tras cierto rato citará uno de los títulos en los que participó el propio Adam… o su doble… Por supuesto Adam no es consciente de esto en ese momento. Cuando Adam pide una recomendación, una película entretenida, el compañero no sabe qué responder, duda, medita, hasta que recuerda el título donde sale… “El que la sigue la consigue”, una película hecha allí mismo.


Yo no salgo mucho de casa y no me gusta mucho el cine”.


Acto seguido y en travellings desde la lejanía, Villeneuve nos mostrará a Adam alquilando dicha película. Las siguientes referencias cinematográficas serán por el doble actor de Adam, Anthony

Tras ver la película, Adam querrá sexo con Mary, un sexo brusco, repentino y frustrado que desconcierta a la chica. El inicio de su transformación o, mejor dicho, escisión…


Será a través del sueño cuando se percate de que en la película que acaba de ver hay un doble suyo haciendo de botones.



Una vez Adam (Jake Gyllenhaal) descubra a su doble, buscará información sobre él en internet, convirtiendo el hecho en una obsesión secreta y enfermiza. Persiguiéndose a sí mismo. “Llámame luego” y “El pasajero sin billete” componen el resto de su escasa filmografía como actor secundario. Se presenta como Daniel Saint Claire.





-La madre es otro cebo que va teniendo ecos a lo largo de la película. Es una de las conocedoras del problema de su hijo. Primero oiremos su voz en una llamada, dejando un mensaje. Luego Adam ignorará otra llamada, finalmente asistiremos a un encuentro entre madre e hijo donde se dan otras claves interesantes.

-La foto que vemos dos veces, una cortada y otra entera, es una pista más y un nuevo juego de cebos y ecos. Primero cortada en posesión de Adam, que la pone frente a la pantalla de la página web de ese doble suyo que es actor. La encuentra en su nuevo piso, al que se acaba de mudar, como nos comenta la madre en el mensaje inicial y vemos en las cajas aún por abrir de las que saca dicha foto. ¿A quién ha cortado en la foto? La segunda vez que veamos la foto será en el piso de dicho actor, Anthony, el doble de Adam, y descubriremos que la persona que estaba cortada es Helen (Sarah Gadon), su mujer, a la que, suponemos, quiso olvidar tras su separación. O al menos eso parece, porque no es una foto clara ni se la reconoce claramente. El estante de donde recoge la foto Adam tiene pequeños dibujos y figuritas de insectos, arañas, escorpiones… lo cual es significativo.




-La obsesiva búsqueda llevará a Adam a hacerse pasar por Anthony y viceversa, e incluso a ser confundido con él. En el lugar donde trabaja el actor, al que no acude hace 6 meses, recibirá un sobre, nuevo cebo que tendrá su eco.

-Ambos personajes, Adam y Anthony, se convertirán en detectives, espiarán, seguirán, investigarán… También se disfrazarán del otro para sus intereses.





-Los sueños también tendrán una importante presencia en la película, cada vez más perturbadores y vinculadores. Con uno nacerá el impulso de buscarse en la película, una pesadilla mostrará a una mujer andando desnuda y con la cabeza de una araña desde un plano invertido cruzándose con Adam, que avanza por el techo, un sueño que parece unir a los dos personajes, Adam y Anthony, despiertos a la vez.




-El club clandestino también será un cebo con su eco. Entraremos en él en la primera secuencia, el botones, portero del edificio de Anthony, comentará a Adam su deseo de volver a asistir a una de esas reuniones y, finalmente, el sobre que entregaron a Adam confundiéndole con Anthony contendrá una llave, como la que vimos en sus manos al entrar en dicho club clandestino al inicio.

Es fácil mencionar cintas como “Cisne negro” (Darren Aronofsky, 2010), que tienen ciertas similitudes en el planteamiento.



Hay algo de búsqueda de reafirmación, de escapismo, en Adam, un hombre hastiado, de vida vacua, aburrida, que parece buscar una aventura en sí mismo… A partir de aquí se comenzarán a producir los contactos, los encuentros y la historia se divide, se diversifica entre esas dos personas exactamente iguales de las que veremos su transitar, su vida y sus peripecias. Dos seres antagónicos, donde lo que tiene el uno le falta al otro. Virtudes y defectos… Adam moverá ficha, buscará el piso de Anthony, vigilará la casa con su coche, lo veremos de nuevo tras el retrovisor, se ocultará con unas gafas y llamará a la mujer de éste, Helen, en una desconcertante conversación.




Explicaciones.

-Hay que dejar claro, como planteamiento inicial para entender la película, que hay 4 columnas vertebrales que coexisten a la vez. Es decir, pasado y futuro, idealización y realidad, coexisten en el mismo presente, por eso hay dos personas iguales que se encuentran y que, en realidad, son la misma persona. El yo pasado se encuentra con el yo futuro, el yo mediocre se encuentra con el yo idealizado, todo ello como manifestación de un trauma psicológico y físico que padece el protagonista. Así, Adam y Anthony no son más que la misma persona.




-Adam es un profesor de universidad de vida mediocre y con ínfulas artísticas, vocación interpretativa que sació rodando alguna peliculita y algún anuncio. Está casado con Helen, la chica embarazada, pero los contactos del mundo del espectáculo le dan acceso a un club clandestino, donde posiblemente conoce a Mary, que se convierte en su amante. Esto creará problemas y conflictos en su matrimonio que desembocarán en su separación. Del mismo modo, su amante descubrirá que está casado, lo que llevará a la bronca que vemos al final de la película y que termina con un accidente de coche. Ese accidente es el que provoca los problemas físicos y psicológicos en el personaje, que actúa con desdoblamiento de personalidad. Todo esto ocurrió hace 6 meses, lapso temporal que se menciona en varias ocasiones, Anthony hace 6 meses que no pasa por su agencia, Helen está embarazada de 6 meses…





-Una vez Adam contacta con Anthony la película se va haciendo cada vez más oscura, perturbadora, asfixiante, enfermiza, obsesiva. Un pasado perdido intentando reencontrarse con el futuro, son los patrones repetidos que cita Adam en sus clases, así como el paso de la tragedia a la farsa en esa repetición, porque el final de la película es a la vez el cierre y la apertura del mismo círculo. Es decir, una historia que empieza y termina en sí misma. Una paradoja al estilo de la escalera de Penrose donde el final de la historia de Adam sería el inicio de la de Anthony.




Tras la llamada de Adam a la casa de Anthony y su conversación con la mujer de éste, que reconoce su voz porque es exactamente la misma, la historia pegará un giro y comenzaremos a ver la vida de ese actor de segunda fila que vive en una lujosa casa junto a su esposa. Esto lo mostrará visualmente Villeneuve con un plano picado sobre la ciudad.






-Si os fijáis, en varias escenas Adam se echa la mano al cuello, dolorido, una posible consecuencia del accidente de coche. En cambio la cicatriz en el cuerpo la enseña Anthony, por lo que no debe ser del accidente, ya que él aún no lo ha sufrido.



-¿Por qué sabemos de las infidelidades de Anthony, el actor? Pues porque su mujer, Helen, las insinúa en su presentación juntos, tras recibir él la llamada de Adam, su primer contacto también. En esa conversación, donde vemos a Anthony ante un espejo que resalta su doble personalidad, ella le interrogará sobre si ha vuelto a ver a una chica, sospecha que la llamada pueda ser de un marido celoso… No es la primera vez que tienen esa discusión, dejando claro que Anthony ya fue descubierto en una infidelidad…





-La escena más desconcertante de la película es la que tiene a Helen (Sarah Gadon) como protagonista exclusiva. Es una escena desconcertante porque vulnera el escrupuloso punto de vista subjetivo que se ha mantenido hasta ese momento, rompe la lógica interna de la cinta. Es cuando Helen busca en internet la profesión del supuesto desconocido, profesor de universidad, haciendo exactamente lo mismo que hizo su marido para descubrir quién es…



-La escena del encuentro de Helen con Adam es muy interesante y presenta sugerentes ideas. En esa escena Helen entiende el problema de su marido, su desdoblamiento, por eso actúa raro con él tanto en la universidad como luego en casa. Si os fijáis, antes de llamar por teléfono a su marido, Adam se disculpará y se irá de allí, pero no será hasta que le perdamos de vista tras una pared cuando Anthony conteste al teléfono… Es decir, Adam lo coge una vez desaparece, pasando de una personalidad a otra en un momento, como si su subconsciente manejara la situación. Cuando Helen llega a casa llora e interroga a su marido, al ver su actitud, su supuesta inconsciencia, acaba por comprender la inmensidad de su problema. Además se muestra ajena, desconcertada, triste, preocupada. Al llegar de la perturbadora cita veremos a Helen desdibujada tras un cristal. Su perturbación será resaltada por la voz en off de él y el juego con el sonido, ensordeciendo a Anthony mientras habla…












Dedicada a Joseba, que me planteó un reto muy satisfactorio.