Comenzamos a entender lo que buscan los replicantes.
Respuestas, que resultan que son muy comunes, aunque a diferente escala
temporal, que las que se ha preguntado la humanidad desde que tiene
consciencia. Quieren saber cuánto tiempo les queda. Quieren hablar con su
creador. De aquí saldrá el nombre de J. F. Sebastian. Batty se recrea en cada
frase.
Volvemos a oír un fragmento de la entrevista entre Holden y
Leon mientras Deckard atraviesa un túnel, la referencia a la madre del
replicante.
Deckard llega a casa, su número, 9732. Pocas veces se ha
visto reflejada la calidez, el relax y lo acogedor del hogar tras un mal día,
la comodidad y confianza, el refugio que supone ese lugar, como en las escenas en la casa de Deckard.
Antes de entrar entre bostezos se verá sorprendido por la presencia de Rachel
en el ascensor, el susto lo trastorna, se muestra nervioso, tenso, agitado y distante.
Una casa donde predominarán los dorados, por supuesto. Un lugar que contrasta
con lo hostil de lo exterior, de esa ciudad superpoblada, con su lluvia eterna
y demás. La relajación en la actuación de Ford, la intimidad que se crea entre
los dos personajes, no ya en esta escena, sino sobre todo en otra posterior,
cuando lo vemos lavándose, tomándose una copa o quedándose dormido, abruma por
su veracidad. Es su universo privado, íntimo, donde resetear de la
deshumanización. Un confortable abrazo.
Se ha comentado mucho sobre la deshumanización de Deckard.
Es evidente que no es un personaje simpático, es un asesino, aunque sea de
máquinas, pero no es cierto que no muestre rasgos humanos. Es un cínico
descreído y asqueado de la vida, un detective clásico del cine negro, como ya
he comentado.
Deckard está amargado, es un solitario, bebedor, es frío y
desagradable, pero también muestra compasión, por ejemplo con Rachel cuando lo
visita, o remordimientos con las muertes de los replicantes, muestra rencor con
su jefe, especialmente cuando habla de Holden, siente amor, pena… sentimientos
puramente humanos desde el mismo inicio de la película.
Harrison Ford está magistral, como en él es costumbre, en
este rol tan distinto a los que le habíamos visto en cintas anteriores. Un
actor de aspecto y carisma clásico que pasa de ser Han Solo e Indiana Jones a
ser machacado por todos los villanos, deambular amargado como alma en pena,
pasar sus ratos libres bebiendo solo y asqueado de sí mismo. Un héroe de lo más
normal, y además puede caer antipático, lo opuesto a sus míticos héroes creados
por Spielberg y Lucas.
Hay que comenzar diciendo que no puede caber duda de que en
la versión original de 1982 Deckard no es un replicante, igual que hay que
mantener que en la de 1992 sí lo es. Nada hace pensar en la primera versión que
Deckard lo sea, suponerlo queda profundamente gratuito y todo lo que se dice en
la película va encaminado a confirmar que no lo es. En cambio en la de 1992,
con la aparición del unicornio, el paralelismo con el final nos lleva a otra
evidente conclusión, que Deckard sí lo es. El problema en realidad no es si
Deckard es o no un replicante, sino la coherencia, el rigor, la profundidad…
que una decisión u otra presenta a nivel técnico y conceptual en la película.
Esto es lo que voy a tratar.
Básicamente son tres los argumentos recurrentes para sostener
la idea de que Deckard sea un replicante. El primero, el dorado de los ojos en
la escena íntima con Rachel, donde él aparece desenfocado en segundo plano. El
segundo, las fotos antiguas que tiene en el piano y que se relacionan con esa
idea de que los replicantes las coleccionan. El tercero, el plano del unicornio
en un supuesto recuerdo de Deckard. Los dos primeros están en esta versión
original pero por sí solos no tienen la más mínima consistencia, salvo para
crear cierta ambigüedad que es la que enriquece a la película, pero que además
ya se crea en el diálogo en el que Rachel pregunta directamente a Deckard si se
hizo él mismo el test Voight Kampff. El último de los argumentos, el del
unicornio, se añadió en la versión del director en 1992 y con éste queda clara
la naturaleza replicante en dicha versión.
En la versión original encontraremos gente que mantenga que
es replicante, como en la del director encontraremos gente que mantenga que no
lo es (Hampton Fancher, guionista y productor de la película o Frank Darabont,
director, por poner algún ejemplo famoso), interpretando o retorciendo las
imágenes para que encajen con la idea.
El hecho es que nada hay en la versión original que indique
que Deckard es un replicante, absolutamente nada, pero sí existen elementos que
llevan a la ambigüedad y a plantearse la opción. Ese es el principal acierto de
la versión original, ya que obliga a reflexionar y usar las neuronas para
dilucidar efectivamente que no es un replicante en coherencia con la historia y
lo visto, pero también para obligar al espectador a plantearse todas las
posibilidades y las implicaciones que supondría el hecho de que sí lo fuera.
Enriquecer la obra en suma.
Dicho esto queda por dirimir cuál de las dos opciones tiene
sentido o si lo tienen ambas.
Tras un análisis exhaustivo, y sin él, la idea del final con
un Deckard replicante se demuestra gratuita y con la única intención de buscar
el impacto y la vuelta de tuerca final, algo muy de moda ahora, porque no
aporta nada absolutamente a lo ya desarrollando en la cinta, es más, redunda en
casi todo.
Un final con un Deckard replicante dilapida no sólo la
coherencia de la trama sino también la profundidad y densidad de los conceptos
limitándolos y reduciéndolos a puro fuego de artificio.
La idea de que cualquiera puede ser un replicante (como idea
de la deshumanización) está desarrollada durante la cinta, es más, se menciona
en varios momentos de la misma con la consiguiente desconfianza que genera, de
ahí el uso de los test. Como ejemplos
los animales que no se sabe si son reales, los test de Voight Kampff para
comprobar la verdadera naturaleza de alguien y especialmente el personaje de
Rachel.
La idea de que alguien que se cree humano descubre que no lo
es también está desarrollada con el personaje de Rachel, como lo está la
realidad de que los replicantes pueden sentir afectos, tener sentimientos,
tanto hacia humanos como hacia el resto de replicantes. No sólo lo verbaliza
Tyrell, es que el propio Batty se emociona al recordar a Leon o ante la muerte
de Pris, ha creado afectos sinceros. Unas ideas y una evolución ya mostradas
con otros personajes y otras tramas que limitan el punto de vista e ideas.
También la propia Rachel enamorándose de Deckard. ¿Qué
aporta la idea de un Deckard que se cree humano pero en realidad no lo es?
Absolutamente nada, redundaría en lo que acabo de comentar.
En cambio la idea de que un humano, que son mostrados faltos
de humanidad precisamente, sienta como crecen sentimientos y vínculos hacia un
replicante sí que es un aspecto no mostrado en la película que la
sobredimensiona y amplifica a todos los niveles, de trama, conceptual, filosófico…
y además crea verdaderos vínculos con el espectador que se identifica
consecuentemente, y que de la otra forma recibiría la idea de manera fría. Se
hurta al espectador su identificación, sintiendo, por tanto, la historia como
ajena. Un Deckard humano dota de sentido y coherencia a toda la historia e
identifica al espectador con la misma, es la única posibilidad de que todo
tenga sentido, la única manera para que el entramado y la película funcionen.
Es por ello que un Deckard replicante hunde la maestría
conceptual de "Blade Runner", reduciendo el nivel de una obra maestra absoluta
digna de cualquier listado de las mejores películas de la historia a una obra
coja, redundante y confusa desde la trama, que para justificarla habría que ir
haciendo malabarismos, y mediocre desde el guión reiterando tramas y aspectos, limitando y reduciendo sus vías filosóficas, conceptuales y de todo tipo.
Desde el punto de vista de un manual de guión la idea de un
Deckard replicante es un error de principiante, una torpeza mayúscula, por lo
que tiene de redundante. Además deteriora un guión en el que los elementos que
implicarían la “replicancia” de Deckard no están en el mismo, es cosa exclusiva
de Scott y su unicornio.
Un Deckard replicante elimina el verdadero conflicto
dramático, la idea de contraste que viene desde Aristóteles y que implica al
espectador. Además que Batty salve a un humano que lo quiere matar da mayor
valor y sentido, mayor potencia dramática a su acto de piedad final, aspecto
que disminuiría de ser replicante Deckard.
Pero vayamos a más, a la coherencia y lógica de muchas de
las ideas de la cinta que se verían masacradas con la idea de la “replicancia”
de Deckard.
Tenemos el hecho de que Holden ha sido asesinado o disparado
poco tiempo antes de que lleven a Deckard a la comisaría para reengancharle en
el servicio. Esto supondría que todos en la comisaría estarían en el ajo,
fingiendo y actuando para hacer creer a Deckard lo que no es, haciéndole pensar
que su pasado implantado es real. Esto de por sí ya es surrealista, pero
apurando un poco la cosa no se sostiene bajo ningún concepto. Deckard debería
haber sido construido en tiempo récord ya que Holden ha muerto poco antes, por
tanto, su construcción e implantes, con todo lo que supone, un piso, fotos,
documentos, y que todo encaje sin fisuras, debe haber sido ejecutado en
cuestión de horas… Si sabemos que Rachel es un experimento y el más sofisticado
de los replicantes, poco sentido le encontramos.
Es coherente que Rachel sea un experimento ya que los Nexus
6 son los modelos más modernos, tanto es así que el propio Deckard, y Holden, los desconocen.
La construcción en tiempo récord queda además descartada
cuando vemos que el cocinero del restaurante chino conoce a Deckard e incluso
su rango.
Ya dije que la escena entre Deckard y Bryant es clave, y
ésta Scott no la puede eliminar.
Resulta surrealista también que si se pretende que ese
replicante no sospeche que lo es se arriesgue de esa forma. Que se le de
semejante trabajo a un “experimento”, un trabajo relacionado con él mismo donde
le dan todas las facilidades que se supone quieren ocultarse… Le dan un arma,
le equipan con el test con el que podría descubrirse a sí mismo, es más, Rachel
le pregunta si lo hizo, como es lógico, y todo esto con el peligro que supondría
de que se volviera contra ellos… ¿Por qué arriesgarse? ¿Para qué se hace a
Rachel si Deckard ya existía y funcionaba? Si Rachel es un experimento, ¿qué
es Deckard si es anterior?... Todo un poco absurdo, o un mucho.
Es bastante ilógico que con la simple excusa de unos
implantes, que es con lo que se pretende justificar todo, y no es factible, se
haya enseñado a Ford, en tiempo récord, a manejar con solvencia práctica todo
el material e instrumental de su trabajo, y no sólo eso, sino a desenvolverse
en el mismo con demostrada experiencia tratando a policías, mostrando seguridad
en situaciones extremas, manejando conversaciones complicadas… una experiencia
policial con todo lo que eso conlleva. Lo mismo ocurre con su piso, que debería
ser un piso franco o algo así, y sin ninguna fisura y defecto que Deckard
extrañara… Implicaría unos recuerdos de tal detallismo que es imposible, simple
y llanamente, además de que los recuerdos no implican experiencia.
Unos recuerdos basados en fotos, por tanto no narrativos, ya que éstos difícilmente pueden implantarse.
Unos recuerdos basados en fotos, por tanto no narrativos, ya que éstos difícilmente pueden implantarse.
Añado que Holden está vivo, Deckard va a verle, en otra de
las escenas cortadas, y el policía convaleciente le reconoce y habla con total
naturalidad con él, redundando en ese pasado verdadero de nuestro protagonista.
Es evidente que la evolución existe, pero sólo se ve
considerándolo humano. Deckard tiene sentimientos pero no por los replicantes.
Al enfrentarse a un nuevo tipo como los Nexus 6, que él no conocía de antes, y
aún más a ese experimento que es Rachel, su vínculo afectivo hacia esos seres
aumenta, una evolución que va del desprecio al enamoramiento, una evolución
respecto a los replicantes. Una vez más un ejemplo clarificador.
Si Deckard es un modelo más nuevo de replicante encaja
también bastante mal que sea apaleado de forma continua por todos y cada uno de
los replicantes que aparecen en la película. Se tiende a argumentar que es para
que no sospeche su naturaleza, pero ¿con qué motivo, si está tratando con ellos
constantemente y le dotan de los medios para comprobarlo por sí mismo…?
La amargura, la desolación, el cinismo del personaje de
Deckard sólo tienen sentido con experiencias y un pasado verdadero, no tienen sentido con un
robot de reciente creación ni implantes de cerebro, es precisamente la experiencia
lo que hará surgir esa forma de ser, esto sólo es coherente con un Deckard
humano, una vez más.
La relación de confianza y amor, que se expresa verbalmente
en la escena final, cuando Deckard descubre en la cama a Rachel viva, cobra
todo su sentido si se trata de un humano hablando a una replicante, lo demás ya
lo vimos y sería redundante, como he explicado.
Es cristalino y evidente que un Deckard humano es lo que da
riqueza y amplía el nivel conceptual, filosófico y dramático de la película ya
que se tocan todas las posibilidades y reflexiones que se pueden dar sobre el
tema, que es lo que convierte a “Blade Runner” en una de las mejores películas
de la historia por derecho propio.
“Blade Runner” presenta emociones y reflexiones
absolutamente brillantes, ¿qué somos?, ¿nuestro pasado?, ¿nuestros recuerdos?,
si son impostados ¿quiénes somos en realidad?, ¿qué es la realidad?, si lo más
íntimo que tenemos no es nuestro, ¿qué es nuestro?...
Rachel también mostrará una foto como prueba, es ella,
supuestamente, con su madre, pero es una foto de ella de niña, por tanto podría
ser falsa. Deckard será sincero, lo que provocará una fuerte emoción en Rachel
que llora. Dirá que sus recuerdos no son suyos, son implantes, seguramente de
la sobrina de Tyrell. Esto hará que Deckard intente rectificar y mostrarse más
sensible y comprensivo aunque ella huirá de allí frustrada, desorientada y
afligida. La escena está rodada con la misma perfección, con estrictos planos y
contraplanos, con Deckard sentado, y guardando siempre el punto de vista y la
perspectiva con escrupulosa precisión. Siempre sabemos en qué lugar del
apartamento estamos. Magistral la lección de dirección y encuadre de Ridley
Scott.
Los recuerdos nos atormentan a menudo, pero los necesitamos
indefectiblemente. El pasado es algo importante en el cine negro, ya sea
explícita o implícitamente, que justifica esos personajes atormentados y
cínicos que pueblan estas películas. En “Blade Runner” se reflexiona sobre ello,
un personaje sin pasado que recuerda uno.
Deckard también tiene fotografías antiguas, pero en ningún
momento se explicita que sean de él, pueden ser tanto las que ha encontrado de
Leon como de otros replicantes. Como curiosidad, en el montaje se ha hurtado
una foto de Deckard con su mujer (aparece en un travelling, pero es indistinguible,
en cambio había una escena donde se mostraba claramente), y no de niño, donde
sale él, y por tanto, confirma un pasado real no impostado. De hecho si nos
fijamos, en la famosa escena donde aparece el unicornio y vemos a Deckard
pensando, cuando se incorpora, la foto a la que mira es precisamente en la que
está él con su mujer, poco tiene que ver con unicornios, es curioso
comprobarlo. Esto por no contar que Deckard no se plantee la propia antigüedad de esas
fotos en blanco y negro, que pueden ser perfectamente verdaderas.
En estas escenas en el apartamento de Deckard el contraste
mencionado entre el turbulento exterior y el acogedor interior se mostrará en
un solo plano cuando el policía mira desde su terraza la moderna y decadente
ciudad.
Pris (una estupendísima Daryl Hannah) hará acto de
presencia, una espectacular, sexy y maciza replicante que fingirá
desorientación y miedo, haberse perdido para hacerse la encontradiza con J. F.
Sebastian (William Sanderson). En la novela de Philp K. Dick el nombre de este
personaje es J. R. Isidore, y su inteligencia es limitada, menor a la media. En
la película es un brillante diseñador genético, muy inteligente, que sufre una
enfermedad que le hace envejecer prematuramente (síndrome de Matusalén).
Dedicada a Eddie79, que espero se coma mucho la cabeza con esta entrada.



























































