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lunes, 2 de abril de 2012

Crítica: BLADE RUNNER (1982) -Parte 1/6-

RIDLEY SCOTT







"Blade Runner" es la mejor película de ciencia ficción, junto a “Metrópolis” de Fritz Lang, que jamás se ha realizado. Una obra inconmensurable y descomunal, inabarcable, con tal cantidad de lecturas y temas que da para escribir largo, muy largo, y tendido sobre cada una de ellas. Una película infinita tanto en fondo como en forma.

Un clásico indiscutible que fue un fracaso de público y crítica y sólo a través del boca-oreja y el video ha alcanzado, algo que le ha ocurrido a no pocas películas, el estatus que ahora tiene. El tiempo, una vez más, pone las cosas en su sitio.

Una película pausada, hipnótica, casi onírica, de ciencia ficción filosófica y raigambre en el cine negro. Una obra cumbre tanto de la ciencia ficción como del cine negro en esencia. Con todos estos detalles es lógico pensar que cree tanta fascinación.

La apuesta estética es tan deslumbrante y arriesgada como elegante y sublime.


Usa la ciencia ficción para lograr las más complejas reflexiones sobre la naturaleza humana, la naturaleza de los sentimientos, la deshumanización, planteamientos filosóficos eternos, sobre el sentido de la vida y donde radica la propia humanidad, qué nos hace humanos, de dónde venimos, la aceptación de la naturaleza… y usa el cine negro en muchas de sus características, el individuo, la soledad, la ciudad, la mujer fatal, el aislamiento en la urbe, la supervivencia, el destino… y muchos más en ambos aspectos que iremos desgranando.

Ridley Scott parecía decidido a ser incluido en la lista de los mejores directores de la historia del cine al encadenar tres títulos realmente sobresalientes, maestros. “Los duelistas” (1977), “Alien, el octavo pasajero” (1979) y “Blade Runner” (1982). Esos tres títulos son sus tres primeras películas, casi nada, los dos últimos incluidos entre las mejores películas de sus géneros sin excepción. Pero la trayectoria posterior de Scott se ha antojado fallida, salvando algunos títulos interesantes o notables que han salpicado una filmografía más bien mediocre. Gracias a Dios esta mediocridad en su trabajo posterior no ha logrado infravalorar la maestría de sus mejores obras pero sí que lo ha puesto en cuarentena como autor. Es por ello que sus interminables y desesperados intentos por trastocar, casi cada año, su cinta más prestigiosa, "Blade Runner", afiancen en la certeza de que cuando ha triunfado ha sido cuando ha tenido un guión y una historia verdaderamente notables, que junto a su indiscutible poderío visual, da como resultados obras deslumbrantes, pero cuando debe imponer un fondo de calado intelectual, como no lo tenga desde la base literaria, la cosa se debilita.

Aunque es difícil considerar un autor a Scott desde el punto de vista conceptual, tiene una filmografía muy ecléctica, sí se descubren rasgos comunes desde el punto de vista estilista, estético, visual, sus cinta son muy reconocibles. Es un innovador en este sentido, un referente.

Con todo, en sus películas más personales aprecio temas comunes como la transformación o la evolución radical hacia lo opuesto en sus personajes (las inofensivas amas de casa de “Thelma y Louise” convertidas en sanguinarias viajeras sin rumbo; de luchador en los ejércitos romanos por la gloria de su ciudad y con total lealtad a su emperador a la búsqueda de venganza y ansias de sangre contra otro emperador de Máximo en “Gladiator”; del desprecio a los replicantes de Deckard al enamoramiento de uno de ellos...) , la confrontación de sus protagonistas contra un antagonista que es su opuesto y la violencia (“Los duelistas”, Ripley contra Alien, Thelma y Louise contra los hombres, Máximo contra Cómodo, Deckard contra los replicantes…), todo fundido en la reflexión de que esa confrontación de opuestos es inevitable, como irremediable es que sea mediante la violencia, por tanto ésta es inherente al ser humano ya que para que algo exista siempre debe existir su opuesto.

También el viaje o la llegada de un tránsito es una estructura que usa Scott muy a menudo, el viaje de Thelma y Louise, el de la nave Nostromo, la llegada de Roy Batty a Los Ángeles, la búsqueda de Máximo, "Tormenta Blanca" (1996), "1492: La Conquista del Paraíso" (1992)…

La narración y la dirección de Scott son tan brillantes y precisas, son tan hipnóticas y adictivas, tan absorbentes y fascinantes, te atrapan y envuelven de tal forma que quedas sumergido en ese universo creado que se presenta ante tus ojos haciéndote sentir una calidez y un gozo inconmensurables. "Blade Runner" te mece, te obnubila, te deleita en grado sumo, baila contigo un lento cuando la madrugada ya ha acabado y estás solo con tu pareja moviendo los pies sin darte cuenta, flotando de placer.

Las imágenes, el sonido, la música hacen la mayoría de la película. "Blade Runner" es puro cine.

"Blade Runner" es una obra maestra absoluta a todos los niveles, tanto estética como intelectualmente es una obra inabarcable, de una densidad y profundidad inauditas como suele ocurrir con las obras maestras absolutas. No es ya una de las mejores películas de ciencia ficción, o la mejor, de todos los tiempos, sino que además es una extraordinaria película de cine negro, tanto en sus componentes estéticos como en los elementos dramáticos, de trama y de fondo, característicos del mencionado género. Además transmite las mismas sensaciones que leer novela negra, esa intriga confortable, tensa, violenta y placentera, como café matutino, que nos regala la buena literatura, y cine, negra.

Todas estas virtudes son aplicables a todas las versiones que de la película hay, pero alcanzan su mayor gloria en la versión de los productores. El empecinamiento, que denota inseguridad, en reinventar la cinta para convertir su final en un truco de prestidigitador, tan de moda en la actualidad, un final sorprendente que deje a todo el mundo patidifuso es lo que deja en cuestión la labor de Scott, que tira por tierra la coherencia de su propia obra maestra. Pero sobre esto ya hablaré. Scott ha hecho innumerables “montajes definitivos” para eliminar la ambigüedad calculada y profunda de la versión de los productores para, añadiendo elementos, como hace Lucas con su saga galáctica, eliminar dicha ambigüedad y definir su final. Una decisión equivocada en la intención y en la coherencia.


El mundo de "Blade Runner" es asombroso, lleno de matices y detalles que van más allá de lo estético y recrea un universo que es visionario, profundamente complejo y entroncado con el fondo mismo de la historia. La arquitectura, los decorados, la sociedad ecléctica que muestra, todos los elementos que componen "Blade Runner" están cuidados al detalle y producen fascinación en lo visual como en lo intelectual.

"Blade Runner" hipnotiza y seduce desde el primer fotograma con la música de Vangelis, esa noche eterna con lluvia permanente envuelve al espectador de tal forma que acaba entregado a esa narración pausada y fascinante al mismo tiempo que reconoce como real y verdadero, auténtico, ese mundo de ficción que se presenta ante sus ojos.



Blade Runner” se adelantó a su tiempo sin ningún lugar a dudas, era una época donde el gusto de la gente tiraba más para una ciencia ficción positiva, alegre, emotiva, aséptica, de ritmo trepidante ("Star Wars", "E.T. El extraterrestre"…) y se encontraban con una ciencia ficción extremadamente realista, sucia, desagradable, extraña, oscura, densa, donde Chandler y Hammett se daban la mano con Nietzsche, de una complejidad adulta, de estética deslumbrante y ritmo pausado y una dirección basada en el encuadre. Una ciencia ficción nada complaciente, negativa, pesimista… que encajaba mal con los gusto de la época. Todo esto ayuda a entender su poco éxito de público en su estreno y que haya gente a la que no le guste. Todo clásico “indiscutible” tiene sus detractores.

El rodaje fue realmente duro y exigente, trabajadores estresados, al borde del colapso, condiciones muy difíciles, una auténtica epopeya con guionistas cambiantes e intenciones de cambio de director… un rodaje y un presupuesto que se alargó mucho más de lo que estaba previsto y que afectó, por su dureza, a todos los que participaron. Pero el resultado valió la pena.

La excepcional dirección de Scott se basa en una maestría inconmensurable para el encuadre, mimado al detalle, donde cada plano es un deleite visual y donde los movimientos de cámara son muy pocos y muy sutiles.

Desarrollaré la crítica en varias fases, el análisis habitual siguiendo la trama y los temas y conceptos que se desarrollan en ella, así como los detalles, luego me entretendré un poco en la polémica del replicante y hablaré de curiosidades al final, aunque también daré detalles varios, curiosos, durante el mismo análisis.


Un blade runner retirado es solicitado de nuevo para un trabajo. Cinco replicantes, seres creados genéticamente a imagen y semejanza de los humanos, se han escapado de las colonias que hay en el espacio exterior, y suponen una amenaza ya que han decidido volver a la Tierra. El trabajo del blade runner consiste en descubrir a esos replicantes y “retirarlos”.

Con Vangelis comienza el hipnotismo.

Pocas veces la música electrónica ha alcanzado la elegancia, sobriedad, sensualidad... en el cine como en la banda sonora que Vangelis compuso para “Blade Runner”. Hipnótica, cálida, también gélida, sugerente, subyugante, atmosférica como pocas, acogedora, densa… Una banda sonora no sinfónica que sigue siendo moderna y eterna.



Una cortinilla de texto, como en "Star Wars", nos introduce en la trama y nos habla de la situación y el universo que nos vamos a encontrar, así como de algunas de las claves de la cinta y personajes, o más bien sus trabajos, como los blade runners, o “innovaciones tecnológicas”, los replicantes, seres creados genéticamente a imagen y semejanza de los humanos que en su generación Nexus 6 son superiores en fuerza y agilidad al hombre y tan inteligentes como los ingenieros de genética que los crearon. Estos replicantes eran usados como esclavos en las colonias del espacio exterior, a donde van todos los humanos que pueden o cumplen los requisitos debido a las insoportables condiciones de la Tierra, y tienen prohibido el paso al planeta por una rebelión que acometieron, al ser considerados peligrosos. Es aquí donde entran los blade runner en juego.

Los replicantes son como cualquier otra máquina, pueden ser un beneficio o un peligro. Si son un beneficio no son asunto mío.”

¡Qué gran frase!






El primer plano de “Blade Runner” te hace caer de la silla, asombroso, es el Hades, de una belleza espectacular, con un sutil movimiento de cámara que parece flotar acercándose a esa extraña Los Ángeles, nocturna, iluminada de dorados, de combustiones constantes y tormentas eléctricas. Coches voladores y la música de Vangelis redondean este alucinante plano de situación mítico en la historia del cine.

La llegada de un coche volador, la noche eterna, la lluvia incesante, el fuego, el infierno… y un ojo. La fascinación en ese ojo que ocupa todo el encuadre y que plantea ya la importancia que tendrá esa parte del cuerpo a lo largo de la película, los ojos son algo esencial en “Blade Runner”. Pasmados e hipnotizados, como parece estar la mirada de Roy Batty ante lo que ve, una perturbadora belleza. Batty está viendo cosas que nunca creeríamos.










Los ojos son como la llave de la verdad, esa idea de que son el espejo del alma. Un dorado en los ojos de los personajes parece indicar su naturaleza artificial, incluida la de los animales (el búho), el ojo de Batty verá reflejada su llegada a la ciudad de Los Ángeles como he comentado. El test de Voight-Kampff enfoca el ojo del cuestionado, es el elemento clave para la distinción de los replicantes. Roy Batty matará al “dios de la biomecánica” hundiéndole los ojos, unos ojos que aparecen agrandados por unas gafas gigantescas. El propio Batty gastará una broma a J. F. Sebastian con unos ojos de mentira. Batty entrará en un laboratorio donde se crean ojos genéticamente y Leon usará varios para atemorizar al bueno de Hannibal Chew (James Hong). Leon intentará matar a Deckard también hundiéndole los ojos. Roy Batty hará referencia a lo que sus ojos han visto en su memorable monólogo final.




Los ojos, por tanto, son un elemento indispensable en el universo “Blade Runner”. No sólo porque sí, sino como cuestión de fondo y elemento dramático.

La mirada, el ojo y la mirada como en el cine, como reflexión vital. El ojo es la vida.

Llegamos a la Tyrell, de estética profundamente nazi (sobre las referencias estéticas entraremos luego), donde un blade runner, Holden (Morgan Paull), espera para hacer un test de Voight-Kampff. El cine negro comienza a mezclarse ya con la ciencia ficción.




Leon Kowalski (Brion James) es la persona que debe pasar el test. Uno de los replicantes. Un interrogatorio, como en las películas policiacas, donde la iluminación contrastada tiene una enorme presencia pero donde los elementos del cuestionario son rutinarios y fiados a una máquina. Una sala de gélidos azules en la iluminación, que suelen implicar violencia. Tenemos el ojo de Leon y un magistral uso del sonido que acrecienta la tensión, que se va mascando en una progresión perfecta, casi efervescente.


La dirección de Scott en esta escena es perfecta, así como las interpretaciones. Una dirección sobria, como durante toda la película, donde el interrogatorio se resuelve en un estricto plano-contraplano. Un plano picado sitúa la escena y luego comenzaremos la conversación con la cámara a ras de la mesa. Cuando el test comienza los planos se harán más cortos filmando los rostros más de cerca y aumentando así la tensión. En ocasiones se harán planos más cercanos aún a Leon que a Holden, sobre todo cuando se siente perturbado por alguna pregunta. Posteriormente se hará lo mismo con Holden cuando presione más a su interrogado.



 Holden no es mostrado con simpatía, el espectador no siente la más mínima complicidad con él, es displicente y chulo. El plano general que usa Scott, tras preguntar Holden por su madre a Leon, anuncia segundos antes el clímax y la explosión de violencia que acontecerá de inmediato.











Volvemos al exterior, entramos de lleno en la ciudad, caótica, coches voladores, rascacielos, el mundo de “Metrópolis” (Fritz Lang, 1927) redivivo, luces de neón, pantallas de video gigantes, elementos orientales por todos lados, noche eterna, publicidad por todos lados, lluvia constante… un retrato perfecto de las grandes metrópolis actuales, de hecho se inspiraron en varias (Tokio, Nueva York...). Un retrato tan real como único. Espectacular contrapicado donde vemos la inmensidad de los edificios y naves publicitando la emigración a las colonias del mundo exterior, lo oriental inundándolo todo, una comunidad china que parece no poder salir de la Tierra.



La verticalidad se acentúa en los exteriores, primero un plano aéreo, luego un contrapicado y por último una grúa en picado que desciende para presentarnos a nuestro protagonista, una excepcional presentación además, que lee un periódico mientras espera para ser atendido en un bar de comida china. Un plano que muestra la masificación desbordada de la ciudad, la noche y las iluminaciones que crean un ambiente especial reflejadas en el agua, que no para de caer y formar charcos, los neones siempre presentes… Es un entorno poco acogedor.



Jamás se ha retratado la masificación urbana, las aglomeraciones en la gran ciudad, el agobio de la muchedumbre como aquí. La puesta en escena y el trabajo en los decorados son magistrales y perfectamente integrados con un fondo al que hace aún más creíble. Una película repleta de detalles de puesta en escena, los motivos orientales, los paraguas fluorescentes, la comida china, la globalización… El neón que tiene Deckard detrás significa “origen”.

El Los Ángeles de “Blade Runner” es puro caos urbano. Deckard es la manifestación de esa vida social en ese entorno tan poco acogedor. Un solitario.



Una voz en off (tema del que ya hablaré) del protagonista nos cuenta más cosas de ese mundo en el que empezamos a sumergirnos y también aspectos de su pasado, está divorciado y es un ex policía que está sin trabajo aparentemente. Suponemos que irá por libre. Una persona consciente de su pasado, y amargado por él.

Ex policía, ex blade runner, ex asesino.”

El bar de comida rápida está inspirado, como el tono que Scott quería para su film, en el cuadro de Edward HooperNighthawks”.



Mencionar que el cocinero del restaurante chino conoce a Deckard, aspecto importante.


Un extraño personaje se acerca a Deckard, un policía, Gaff, y le pide que vaya a la comisaría por orden de un tal Bryant, su antiguo jefe. Habla una extraña lengua, interlingua se denomina. Esta intelingua fue creada en su totalidad por Edward James Olmos, que da vida a Gaff. Dicha comisaría está recreada en la Union Station, una estación de ferrocarriles.



La idea de la interlingua es perfecta, totalmente coherente con esa sociedad multiétnica y globalizada que muestra “Blade Runner”. Deckard la entiende, aunque fingirá no hacerlo. También conoce de vista a Gaff.

Los edificios y el uso de las espectaculares maquetas son puro “Metrópolis” (Fritz Lang, 1927).



 


Dedicada a Eddie79, que creo que me la pidió antes de tener el blog incluso. Este es su blog http://lalibretademou.es/