Anuncios, casinos, actuaciones, fiesta… y Fredo. La
frivolidad de Fredo, que prepara una atractiva bienvenida a su hermano con
música y chicas, contrasta con la taciturna seriedad de Michael, que es un
marido intachable y fiel. Johnny Fontane también estará presente y se le pedirá
que devuelva el favor que el padrino le hizo, tocar en el casino y el hotel que
Michael quiere comprar (al que enviaron a Fredo a trabajar), y que lo
promocione junto a otras estrellas, con un generoso contrato. Fontane gana por
todos lados.
En esta escena presenciaremos el final de la conversión de
Michael, de forma sutil, sin subrayados, cuando diga “Sí, pero voy a hacerle
una oferta que aceptará”. Será la cuarta vez que oigamos esta mítica frase, en
la primera, según contó el propio Michael, también estaba presente el bueno de
Johnny Fontane. Michael pasó del apuro al contar esa historia, donde marcó
diferencias con su familia ante Kay, diciendo que él no era como su familia, a
recitar las mismas palabras que su padre y que escandalizaron a su novia.
Proceso completado.
La familia pretende vender sus negocios de aceite y
centrarse en el juego, la corrupción y la mafia llegan a Las Vegas. Moe Green
(Alex Rocco), es quien recibirá la oferta “irrechazable”, aunque se oponga un
poco de inicio. Como en todas y cada una de las escenas la dirección es
perfecta, clásica, conversaciones en planos y contraplanos seguros y
contundentes, manteniendo y acrecentando la tensión reinante. Coppola fascina
sin proponérselo, apoyado por unas interpretaciones poderosísimas.
En otro contraste veremos los diferentes caracteres de
Michael y Fredo, la fortaleza y seguridad del primero contrastada con la
debilidad e inseguridad del segundo.
Michael: “Fredo, eres mi hermano mayor y te quiero bien,
pero nunca te pongas del lado de nadie que vaya contra la familia. Nunca”.
La anterior frase es realmente escalofriante una vez se ha
visto toda la saga, es la primera advertencia de Michael. Cuando los sucesos se
desencadenen en las siguientes partes (la segunda concretamente), esta
conversación adquiere aún más relevancia e intensidad dramática. “El Padrino”,
una cinta que se retroalimenta, crece y se hace más gigante con el resto de
títulos de la saga y con cada visionado. Algo único.
He comentado en varias ocasiones la forma de planificar
escenas de Coppola, situando el plano general en medio de la escena. De alguna
manera también hace esto de forma narrativa en ocasiones, un ejemplo lo tenemos en
cómo trata el tema del hijo de Michael. Veremos al pequeño junto a Michael y
Kay, sin subrayar, casi no se le ve, no se hará mención a ese hecho. Es en la
escena siguiente, cuando Michael hable con su padre, cuando se tratará el tema
del descendiente de Michael, se hablará sobre su edad (3 años), y veremos la
ternura del gran Vito Corleone cuando se menciona a su nieto. De esta forma
centra el tema del niño tras tratar otros puntos, aunque nos lo había mostrado
antes, como si de los planos generales mencionados se tratara.
Kay mencionará la petición de Connie para que Michael sea el
padrino de su hijo, algo que Michael tiene que pensarse. Un cargo muy adecuado
pero que tiene que calcular teniendo en cuenta el destino que tiene pensado para el padre
de ese niño.
Vito y Michael Corleone, padre e hijo, conversarán frente a
una copa de vino, como siempre que se habla o se acaba desencadenando una
muerte. En esta ocasión la conversación desencadenará la orgía de violencia
final. Vito anunciará, visionario, los pasos que seguirán sus enemigos para
tenerle prevenido. Sigue siendo extraordinariamente brillante.
“Es la experiencia la que me enseñó a no ser confiado. Las
mujeres y los chicos pueden serlo, los hombres no”.
Esta soberbia escena entre el padre y el hijo, rodada en
estricto plano y contraplano, define la idea de Coppola tantas veces reseñada,
la mezcla arbitraria y a la vez perfectamente definida y diferenciada de los
temas personales de la familia con los de los negocios. Se tratará el tema del
nieto de Vito, de la relación de ese padre con su hijo, de la preocupación como
padre y el destino que tenía pensado para Michael, confesará sus sentimientos
más ocultos, la decepción que le causó que Michael se dedicara a los asuntos de
la familia en vez de convertirse en un gran senador o juez… del mismo modo que
cuenta cómo evitar a sus enemigos y cómo tratarlos.
“Nunca, nunca pensé que fueras tú”.
“Siempre me he negado a ser un muñeco movido por los hilos
de los poderosos”. “Contigo tenía otros proyectos, Michael. Pensaba que algún
día podrías llegar a mover esos hilos”.
Vito siente la preocupación por un hijo para el que tenía
otros planes. La muerte de Sonny (al que mencionará) le hizo vulnerable, la
edad le hace más emotivo, si bien siempre mostró esa doble vía, dura y tierna.
No soportaría que a Michael le sucediera algo parecido e intenta advertir a su
hijo pequeño sobre los peligros. La escena es de una emoción extraordinaria,
repleta de grandes gestos, pausas, silencios y amor contenido de padre e hijo.
Una lucidez extrema de lo que es esa familia y ese negocio.
Hemos mencionado muchas escenas inolvidables, que están en
la antología del cine. No puede faltar la de la muerte de Vito Corleone. Una
escena casi improvisada que Coppola mantuvo entera en el montaje final con un
Brando jugueteando con el niño para que tuviera más confianza en él, con las
mondas de naranjas, imprescindibles, en su boca cual vampiro, para atemorizar
al pequeño cariñosamente, su imitación de Frankenstein, en una escena que
recuerda totalmente a la de la cinta de James Whale (1931), con la criatura y
la niña, y que vuelve a redundar en esa mezcla de ternura y terror que
transmite la figura del líder de la familia Corleone. Es el niño quién
perseguirá a Vito y es Vito quién morirá. Coppola da la vuelta a la situación.
Morirá entre naranjos, en plena coherencia con su simbología,
y se mostrará su final en plano general, como casi todas las muertes en su
conclusión. Es escalofriante la naturalidad de todo, especialmente en las
reacciones del niño. Asombrosa escena.
El posterior funeral es seco y siniestro, tenso. Un luto
riguroso, rosas, como la que vimos Vito en la primera escena. Aquí descubrirá
Michael al traidor cercano a su familia, como le avisó su padre, su legado.
Alianzas con Barzini. Es Tessio. Un funeral y un bautizo, Michael decidido a
ser el padrino del hijo de Connie… a ser el Padrino. La guerra se acerca.
Un bautizo y una matanza. De nuevo el contraste, lo sagrado
y lo infame en un soberbio montaje paralelo. Comenzaremos preparando el clímax,
algo que será común a las siguientes entregas, de influencia casi operística. La
niña preparándose para recibir el bautismo y asesinos preparándose para cometer
sus crímenes.
Los pañuelos vinculan actos y personajes en esta secuencia
final, del mismo modo que vincula a Michael y su padre (uno lo usa en Sicilia
al otro lo vemos usarlo en la escena de su muerte, por ejemplo). Toda la
secuencia es un juego macabro de paralelismos encontrados. Purificaciones, la
del bebé contrapuesta con la matanza que se prepara donde unos se visten, otros
se afeitan, otros reciben un masaje, estampas de depuración sobrepuestas a la
religiosa. Clemenza subirá unas escaleras y Barzini las bajará. Clemenza y un
falso policía usarán pañuelos para limpiarse…
La muerte, espiral de violencia, Barzini será abatido al
estilo clásico, subiendo unas escaleras en su huida y cayendo simbólicamente
una vez muerto, como James Cagney en “Los violentos años veinte” (Raoul Walsh,
1939), por ejemplo. Una ceremonia de vida, pureza… y muerte.
La muerte de Tessio es magnífica. Como traidor aparecerá
hablando por teléfono entre sombras, su ajusticiamiento será en over, tan solo
veremos cómo se lo llevan y la mirada triste de Tom tras unos cristales.
El último en recibir la ira de Michael es Carlo. Su muerte
es especialmente significativa ya que corresponde a alguien de la familia
(aunque no por sangre), algo que Vito no haría. Michael no tiene piedad, algo
que demostrará con creces en la segunda entrega de la saga, no teme hacer
tambalearse los pilares de la propia familia, haciéndola peligrar. De hecho
también le mentirá haciéndole creer que sólo quiere que se vaya lejos. Como si
fuera un sacerdote, Michael hará confesar a Carlo, que fue el causante de la
muerte de su hermano Sonny, la religión como siempre presente, sugerida, como
en segundo plano. Trabajaba para Barzini, como adelantó Vito.
Michael y Vito lo tenían todo planeado, la idea de tener a
tus amigos cerca, pero a tus enemigos aún más cerca. Michael situó a Carlo como
su mano derecha. El silencio, las pausas de Pacino para lograr la confesión de
Carlo, son puro sabor cinematográfico y una interpretación excelsa.
La muerte de Carlo será seca, en primer plano y tiene un
claro paralelismo con la que se producirá al final de la segunda entrega.
Michael vengando a su padre y manteniendo la estructura del negocio familiar a
su manera. Todo perfectamente envuelto en la banda sonora.
Tras el clímax de los negocios llegan algunas
recriminaciones de la familia, Michael rompió en cierta medida ese muro que las
separa. Connie retratará a su hermano y su falta de escrúpulos antes Kay.
Cuando Michael y Kay se queden a solas, ésta le pedirá
explicaciones. Será la única vez en toda la película donde veamos estallar a
Michael, perder su fría contención, renunciar a sus duras y gélidas miradas,
ante las preguntas de Kay. Verse retratado, tener que dar explicaciones a
alguien tan cercano, de su familia, de la que él ha creado, le perturba,
supondría reconocer la farsa y la mentira que pretende mantener. Reconocer,
verbalizar que él sí es como su padre. Se engañaba a sí mismo cuando dijo
aquello al inicio de la cinta a Kay. Ahora la única salida es la mentira. Michael
se sumerge en una espiral de mentiras, toda la parte final de la película está
fundamentada en las mentiras del Michael. El reverso de su padre y quizá la
evolución lógica para mantener el estatus.
Kay quedará tranquila tan solo unos segundo, el maravilloso
plano final, con esa puerta que se cierra ante el perplejo rostro de Kay
que acaba de ver cómo le besan el anillo a su marido, confirma el inicio del
reinado de Michael como padrino. El muro, reseñado en otras ocasiones, para que los
dos troncos de la familia no se toquen. Kay queda fuera, detrás de ese
muro, el que separa un tronco de la familia del otro. Un plano que recalca la
sideral distancia entre los dos cónyuges.
“Don Corleone”.

Una obra tan grande como “El Padrino” ha generado multitud de chismorreos y curiosidades que se han ido agrandando con el tiempo, merced a la curiosidad de los mitómanos. A continuación una generosa lista.
-Para interpretar a Vito Corleone compitieron por el papel
Ernest Borgnine, Richard Conte, Anthony Quinn, Raf Vallone, Carlo Ponti, Laurence
Olivier… El papel de Michael Corleone se lo disputaron Warren Beaty, Rod Steiger,
Dustin Hoffman, Jack Nicholson, Martin Sheen, Ryan O’Neal, Tony Lo Bianco,
David Carradine, Robert Redford e incluso James Caan. Para el de Kay pujaron Cybill Shepherd,
Jennifer O’Neill, Anne Archer, Jill Clayburgh, Genevieve Bujold o Karen Black… Para
el de Connie, Julie Gregg o Penny Marshall entre otras. Anne Bancroft también
pasó por los casting, en este caso para el papel de esposa de Vito Corleone.
-Las condiciones que la Paramount le puso a Brando fueron no
cobrar hasta el final del rodaje, descontar los gastos superfluos que pudiera
ocasionar y someterse a una prueba de cámara.
-Francis Ford Coppola estuvo a punto de ser despedido en
varias ocasiones, como él mismo comentó. Entre las causas estaban el querer a
Marlon Brando como protagonista, querer rodar una parte en Sicilia, el retraso
que llevaba el rodaje, la longitud del metraje o excederse con el presupuesto.
-Marlon Brando manifestó que el algodón que se puso en la
boca para interpretar a su personaje era con la intención de asemejarse a un
Bulldog, una mezcla de fiereza y ternura. De hecho ya sorprendió a todos en la
prueba de cámara que le exigía Paramount engominándose el pelo con betún para
encarnar a su personaje. Brando tenía 47 años cuando interpretó a Vito
Corleone, en la película, su personaje tiene 53 cuando lo presentan y 62 cuando
muere.
-Tanto Brando como Pacino usaron prótesis dentales, éste
último para disimular un problema en su mandíbula. La de Brando puede verse en
el museo de vestuario de los Estudios Universal.
-La famosa escena del caballo fue rodada con una cabeza de
caballo real. En los ensayos se usó una falsa, pero en el rodaje se cambió por
una verdadera, así que la reacción del actor John Marley es muy espontánea.
-Robert De Niro estuvo a punto de lograr el papel de Paulie,
pero por fortuna para él no lo logró ya que dos años después pudo interpretar al
propio Vito Corleone de joven. También hizo audiciones para el papel de Sonny.
-Entre las escenas no utilizadas tenemos una donde se ve a
Vito y a Michael Corleone visitando al primer consigliere de la familia antes
de que muera, en otra Sonny comunica a su madre la muerte de Vito, en otra Paulie y dos
sicarios dan una paliza a los dos jóvenes que habían violado a la hija de
Bonasera.
-La Paramount, que como he dicho estuvo a punto de despedir
a Coppola, le acabó regalando un Mercedes Benz 600 de 45.000 dólares por haber
hecho el film más taquillero hasta el momento.
-Los padres de Coppola aparecen cenando en el restaurante
donde Michael tiene su primera prueba de sangre, cuando mata a Sollozo y a
McCluskey. La madre, Italia, sale de telefonista en una oficina y el
padre, Carmine, toca el piano en la escena donde se prepara la guerra contra
las otras familias. Carmine Coppola compuso la música en la escena de la boda.
-La escena inicial con el gato que tiene Marlon Brando tuvo
que ser doblada posteriormente debido a que los ronroneos del animal impidieron
que se oyera bien a los actores. El gato se lo encontró Brando deambulando por
el plató y el propio actor decidió incluirlo en la escena, algo que no estaba
previsto en el guión.
-La película tuvo un presupuesto de 6,2 millones de dólares,
si bien es cierto que en principio sólo iba a tener dos, una cinta de bajo
presupuesto. Tuvo 9 nominaciones y ganó 3 Oscar (mejor película, mejor guión adaptado
y mejor actor a Marlon Brando).
-Sofía Coppola es el bebé al que están bautizando al final
de la cinta.
-La dirección de El Padrino fue ofrecida a Peter Bogdanovich.
-La escena donde Vito se burla de Johnny Fontane es
improvisada y las reacciones del resto ante la interpretación de Brando,
espontáneas.
-La paliza que Sonny da a Carlo (Gianni Russo) es casi real y
muy improvisada, Russo no esperaba la reacción de James Caan, que le lanzó una
madera, y provocó alguna lesión, sin que esto estuviese en el
guión.
-En la mencionada paliza podemos ver de fondo y como extra a
Frank Sivero, que interpreta en la segunda parte a Genco.
-La escena inicial de Bonasera (Salvatore Corsitto), fue sugerida por un amigo a
Coppola, de igual forma las escenas en el hospital donde se encuadran pasillos
vacíos fue inspirada por George Lucas.
-Los planos cortos de Michael y Kay en la boda de Connie
fueron grabados de noche, lo que complicó la vida al director de fotografía, ya
que el tiempo se les echó encima.
-En la serie Los Soprano, Tony está comprando zumo de
naranja cuando es disparado, lo que supone un claro homenaje a "El Padrino".
- Los abuelos de Al Pacino son nativos del pueblo de
Corleone, en Sicilia, el que visita Michael y de donde proviene la mafiosa
familia.
-La palabra mafia no aparece en la película, petición de la
Organización misma, gracias a ello no hubo problemas con el rodaje. Incluso
muchos mafiosos participaron de extras en la cinta (la Italian-American Civil
Rights League era la tapadera). Algunos de los mafiosos que inspiraron a los
personajes principales son Vito Genovese, Lucky Luciano, Joe Profanti, Frank
Costello o Carlo Gambino.
-El personaje de Johnny Fontane (Al Martino), tiene enormes
y evidentes paralelismos con Frank Sinatra, algo que gustó poco al genial
cantante. Incluso parece ser que rechazó el papel porque quería meter mano en
la producción. En la novela el personaje de Fontane tiene más peso.
-Casi nadie confiaba en Coppola ni en Al Pacino, del cual se
reían por cualquier motivo. La escena donde Michael Corleone ajusticia al
policía corrupto McCluskey y a Sollozzo cambió la opinión de todos sobre el
trabajo de Pacino.
-Coppola es gran admirador de Elia Kazan, la ironía es que
hubo muchas presiones para que éste sustituyera en la dirección al primero, al
no verle capacitado para el proyecto. Otros directores que se barajaron para
dirigir “El Padrino” fueron Fred Zinneman, Arthur Penn, Sidney J. Furie,
Richard Brooks, Peter Yates, Franklin J. Schaffner, Costa-Gavras…
-Los paralelismos entre Coppola y Orson Welles son
evidentes, tienen muchas coincidencias. Welles siempre quiso llevar “El corazón
de las tinieblas” al cine, algo que logró Coppola, no sin mucho esfuerzo, con
“Apocalypse Now” (1979). Welles llegó a manifestar que “hubiera vendido su alma
al diablo por aparecer en El Padrino”.
-Hubo muchos malos rollos y discusiones durante el rodaje, famosas
son las broncas entre Coppola y el director de fotografía Gordon Willis, pero
el director también se las tuvo con gente de su propia familia, como con Talia
Shire, su propia hermana, que interpreta a Connie.
Todo lo que pueda decir sobre las sublimes interpretaciones
se queda corto, la saga de “El Padrino” contó con los mejores intérpretes (ya sé
que la pobre Sofía Coppola no cuenta) que había en la época y en estado de
gracia. La dirección es sencillamente perfecta, para deleitarse una y otra vez,
el guión es una gozada, así como la fotografía y cualquier apartado técnico que
destaquemos. Es sencillamente una de las mejores películas que se han rodado.
La música del habitual de Fellini, Nino Rota también es eterna, sus temas “Waltz”,
“The Halls Of Fear”, “Love Theme From The Godfather” o “The New Godfather” son inmortales.
La versión cantada del tema principal es “Speak Softly Love” con letra de Larry
Kusik.
Una obra gigantesca, grandiosa, tan enorme que parece
escaparse entre los dedos, tan imprescindible y seductora como un primer amor.
Una obra de influencia máxima en todo el cine que ha venido después y trató temas similares. Un monumento sobre la amistad, la lealtad, la venganza, la sumisión, el
respeto, la muerte… y todos los temas que queramos encontrar. Shakespeare y
cine negro, belleza y talento, horror y virtuosismo. Todo en “El Padrino”.
Es una película larga, lo son las tres de la saga, pero
desde aquí no puedo más que recomendar a todo cinéfilo que se precie que
apueste por ella si no la ha visto (a los cuales envidio) de forma prioritaria,
y si ya la han disfrutado que vuelvan a ella de vez en cuando.
Cine en su máxima expresión.
Dedicada a Culé1899, muchas gracias por el interés y la petición y espero no haber defraudado. Hasta aquí hemos llegado.








































