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viernes, 24 de agosto de 2012

Crítica: EVA AL DESNUDO (1950) -Última Parte-

JOSEPH L. MANKIEWICZ















Los giros de guión, las vueltas de tuerca, el juego de espejos… que tienen que ver con la representación, hemos visto que son constantes en el cine de Mankiewicz. En el final de “Eva al desnudo” se dan todos estos rasgos. Eva entrará en su casa, solitaria, y verá a través de un espejo, como no podía ser de otra manera, a una joven dormida. La interpretación de Barbara Bates es, necesariamente, mucho menos sutil que la de Anne Baxter, se ve a la legua su ambición poco disimulada. Una chica que idolatra a Eva Harrington, es presidente de su club de fans, una apasionada de la actuación que mencionará a Barbara Stanwyck o Susan Hayward.


Addison DeWitt regresará para devolver el trofeo a Eva que olvidó en el taxi, la solícita Phoebe (Barbara Bates), será la que abra la puerta. El crítico calará a la mentirosa chica inmediatamente.


El famosísimo plano final de Phoebe cogiendo la capa que Eva se puso en la entrega de premios y el trofeo para mirarse a un espejo que le devuelve su imagen multiplicada cientos de veces, nos recuerda a aquella escena en la que Margo sorprendió a la propia Eva mirándose en otro espejo con un vestido suyo. Un paralelismo que anuncia un nuevo relevo de actrices, la presencia de una nueva Eva. Pero en realidad hay mucho más que esa evidente lectura. La imagen reflejada cientos de veces, miles, representa los mil rostros de Eva, sus mil caras, sus miles de mentiras, las miles de “Evas” diferentes que hay en el mundo.


El oscarizado vestuario es de gran importancia, nos muestra los progresos de Eva, desde la discreta gabardina irá mejorando en su aspecto de forma progresiva, enseñará con cierto desprecio y envidia un lujoso abrigo de visón, se probará un traje frente a un espejo y acabará vistiendo una rica capa que será utilizada por su usurpadora. Todo está medido y cuidado en esta obra maestra.

Eva, y lo que representa, acaba desnaturalizada, desintegrada y vaciada de contenido, la presencia de esa nueva chica, su ida a Hollywood, la hace desaparecer, sus mentiras sólo representan la indefinición del personaje, su invisibilidad. Eva no existe, no sabemos como es, se desvanece detrás de todas las personalidades que hemos visto, pero a su vez es imprescindible para el resto de personajes que sí se definen y evolucionan a través de ella, la fagocitan, la exprimen y vampirizan. Desarrollaré esto cuando trate su personaje.

Un final perfecto que cierra el círculo de ese universo apasionante y único, encerrado en sí mismo, del teatro.








Eva Harrington. Anne Baxter. La guardiolista.

Como he mencionado, Eva casi no existe. No sabemos nada de ella en realidad, de su personalidad más allá de que es manipuladora, mentirosa… en suma ha asumido su falta de personalidad de forma tan contundente que es eso, precisamente, lo que la impulsa a ser actriz, suplantar distintas personalidades para compensar la falta de una propia. Eva es profundamente egocéntrica, presumirá sutilmente de cortinas y fingirá una humildad excesiva para recibir elogios, para que se hable de ella. Lo que quiere y necesita es el aplauso continuo. Su personaje es el opuesto de Margo, si Eva necesita crear personalidades, sumar rasgos, Margo necesita corregir y eliminar muchos de los suyos, de su imagen, por ejemplo en la escena en el coche sin gasolina cuando comenta su necesidad de escindir a la Margo actriz de la persona. Los conflictos con los personajes que nos hablan de Eva sirven para definirlos a ellos, y para resolver sus propios complejos o afianzarlos en sus personalidades. Son ellos los que evolucionan a través de Eva. Una indefinición que aumenta al estar retratada a través de la visión de varias personas. Por ello en ese final, nuestra protagonista queda totalmente vacía, como una actriz de plástico (de cine), indistinguible de ese doble que la suplanta que es Phoebe. Maravilloso personaje.

Margo Channing. Bette Davis. La mourinhista.

La autenticidad. Es pasional, insegura, inestable, contradictoria, manipuladora, caprichosa, hipersensible, infantil… Lo del infantilismo lo comparte con Eva. Margo es incapaz de ocultarse en una careta al contrario que Eva, es incapaz de dejar dentro algo que la atormente, es pura intensidad y transparencia. Vive en el teatro de siempre pero sólo allí es actriz, fuera simplemente quiere “ser mujer”. Su obsesión por la edad le impide estar a gusto consigo misma, una inseguridad que provoca que cualquier circunstancia le haga dudar de Bill... más que de Bill de ella misma. El paso del tiempo cree que la empeora porque está acostumbrada a que sólo aprecien su imagen, ella quiere, al contrario que Eva, eliminar esa imagen y que la vean a ella, que Bill la vea a ella, sin darse cuenta de que Bill ya la ve. Cuando Eva entre en conflicto con ella su maduración le hará darse cuenta de todo. Esta autenticidad es lo que lleva a Margo a no mostrar ningún reparo cuando le toque disculparse, rectificar o reconocer sus errores, un reconocimiento sincero y humilde, verdaderamente humilde. Lo opuesto a Eva. Por eso chocará con todos pero todos la querrán. Un temperamento excesivo, sin término medio, que provoca las más intensas reacciones y emociones. Ella misma se comparará con un niño, está aprendiendo a conocerse, aunque todos la conocen, como también comenta. Un infantilismo que se relaciona con la inmadurez de la que hace gala y parece superar al final de la película. La diferencia de edad con respecto a Bill (32 por 40), le hará envidiar a Eva por lo que representa, por su juventud… es el complejo que superará cuando se encuentre a sí misma y no pueda evitar “ser mujer”. Margo se desborda a sí misma. Uno de los más grandes papeles femeninos que ha dado el cine.

Bill Simpson. Gary Merrill.

Seguro de sí mismo, de su talento, es un descreído del elitismo del teatro, sólo valora el arte, es lo que le interesa, y el trabajo. No aprecia todo lo accesorio, es lo que no entiende Margo, él ve a la mujer no a la estrella, esa es su confusión. Bill lo dice continuamente, odia la pedantería del teatro y su pompa, valora el trabajo y el talento. Es fiel e integro, enamorado sinceramente y amigo de sus amigos.






Lloyd Richard. Hugh Marlowe.

El autor. Es manipulable, no se maneja del todo bien en la vida, donde es engañado continuamente, no es bueno valorando a la gente fuera de la escena. Necesita a Karen, su guía para no perderse. Idealista, romántico, soñador, perderá la cabeza por una interpretación de Eva sin darse cuenta de lo que se cuece a su alrededor, pura entrega a su arte.







Karen. Celeste Holm.

Sensible, muy emocional, emotiva. Es fácil manipular a Karen si usas bien las emociones. Eva la maneja a su antojo, primero apelará a su sentimiento protector e idealista cuando se presenta como una entregada admiradora sin fisuras, humilde y discreta. La seguirá manipulando con su falsa humildad para lograr ser la sustituta de Margo, incluso la ablanda en la escena del tocador con sus fingidas lágrimas. Esta inseguridad parece producto de una necesidad de dar amor, quizá a una hija que no tiene. Pero en Mankiewicz nada es plano y veremos que también es capaz de concebir ideas retorcidas como la broma a Margo. Todas sus decisiones acaban resultando erróneas, pero siempre se recompondrá para estar al lado de su amiga. Un carácter débil en el cuerpo a cuerpo pero de buenos valores, acomplejada en cierta medida con respecto a su marido de quien se siente dependiente y piensa en su fuero interno que quizá un día no volverá. Aunque le haga más falta de lo que piensa. Su debilidad de carácter se manifiesta en todo momento, otro discurso emotivo, en esta ocasión de Margo en el coche, la hará disculparse por su broma, aunque no confesarla. Otro gran personaje al que se le coge cariño irremediablemente.

Addison DeWitt. George Sanders.

Un serpiente, una víbora (adder es víbora en inglés). Cínico, inteligente, ambicioso, obsesionado con el teatro suple su falta de talento en el mismo dedicándose a comentarlo y analizarlo, disfrutarlo en suma. Totalmente pagado de sí mismo. Es otro personaje frío, manipulador, que sabe usar su poder y ve en Eva un alma gemela que le decepciona. Un personaje para el cual el teatro lo es todo, una religión, una devoción, tiene una concepción elitista del mismo, la que tenía en el fondo Mankiewicz (el director reconoció que hay mucho de él en el personaje), considera al teatro y su mundo excepcional y superior al mundo normal. Sabe apreciar el talento y su frialdad y cinismo le granjea respeto, miedo e interés a partes iguales. Un egocéntrico exagerado que se siente importante cuando puede imponer su poder, ya sea para poseer (Eva), o para encumbrar y ayudar a escalar posiciones hacia el estrellato (miss Caswell o la propia Eva).

Birdie. Thelma Ritter.

La conciencia. Será la única que intuya la verdadera naturaleza de Eva, tan auténtica como Margo chocará constantemente con ella, si bien es cierto que se querrán sin fisuras. Un cariño sincero y verdadero, extensible a todos los demás, especialmente a Bill. Este personaje pone las cosas en su sitio a menudo, antigua primera actriz conoce el mundillo a la perfección y cuando los aires “aristocráticos” y pedantes del teatro sobrevuelen su entorno pondrá a todos los pies en el suelo. Impagable Ritter, como siempre.













-El premio Sarah Siddons se creó posteriormente en honor a la película, algo que llenó de orgullo a Mankiewicz.

-“Eva al desnudo” nace de un relato para Cosmopolitan de la actriz Mary Orr, “The wisdom of Eva”.

- Claudette Colbert fue seleccionada para el papel de Margo, pero se lesionó en una vértebra durante el rodaje de “Regresaron tres” (Jean Negulesco, 1950) y eso impidió que realizara el papel que finalmente fue a parar a Bette Davis. Jeanne Crain era la actriz elegida para interpretar a Eva, algo a lo que se opuso firmemente Mankiewicz.

-Mankiewicz fue advertido en no pocas ocasiones sobre el difícil carácter de Davis y los problemas que le crearía, “te volverá loco”, “te trastocará el guión”, “enemistará a todos los miembros del equipo”… Curiosamente nada de eso pasó y su relación fue perfecta. Eso sí, Celeste Holm no tiene un gran recuerdo de su relación con ella en la película.

-Bette Davis y Gary Marrill se enamoraron durante el rodaje de la película, un flechazo, un matrimonio de 10 años. Desde luego la química es evidente entre la pareja.

- El personaje de Margo parece ser que está basado en la personalidad de Tellulah Bankhead, la actriz.

-Sarah Siddons fue una afamada actriz británica del siglo XVIII.

-La escena donde una vecina llama a Lloyd para pedirle que vaya porque, presuntamente, Eva está muy mal, ha sido interpretada como una relación lésbica sugerida por el hecho de que dicha vecina y Eva suben la escalera abrazadas.

-La referencia a la madre de Hamlet, Gertrude, por parte de Birdie no es gratuita, de alguna forma Margo acaba siendo algo parecido al padre de Hamlet, Eva una especie de Claudio dispuesta a eliminar a la reina Margo y quedarse con Bill, que sería la propia Gertrude.

-El tormento con respecto a la edad también lo padecía Bette Davis en la vida real, su carrera estaba en declive con una sucesión de fracasos y del que “Eva al desnudo” y Mankiewicz la rescataron. “Mankiewicz me resucitó de entre los muertos”.

-Mankiewicz manifestó en múltiples ocasiones que prefiere actores que comprendan el papel a los que sienten el  papel, “no me importa que una actriz llore o no, siempre que haga llorar al público…”. Vamos que no tenía una predilección especial por los actores del método, aunque trabajó con el gran Marlon Brando.

-Como se puede comprobar todos pusieron su alma y una parte muy personal de sí mismos en la película, sobre todo el director y la protagonista, Bette Davis.

-De manera asombrosa Bette Davis no ganó el Oscar a la mejor actriz, si bien es cierto que había competencia. Gloria Swanson en “El crepúsculo de los dioses” (Billy Wilder, 1950); Judy Holiday con “Nacida ayer” (George Cukor, 1950), que fue la ganadora final; Eleanor Parker por “Sin remisión” (John Cromwell, 1950), y la propia Anne Baxter, que pidió estar en la categoría de actriz principal, era la impresionante terna de nominadas. Con “Eva al desnudo” se dio por primera vez en la historia que dos actrices de una misma película fueran nominadas en la categoría de mejor actriz principal.

-Anne Baxter reconoció posteriormente que debió aceptar ser nominada como actriz secundaria, ya que esto impidió que Davis ganara el Oscar, y seguramente también evitó que ella lo ganara en la otra categoría. Bette Davis, fiel a su estilo, dijo “Pues la verdad es que sí”.

-“Eva al desnudo” es la película con más nominaciones a los Oscar de la historia. 14. Sólo igualada por "Titanic" (James Cameron, 1997).

-Seis Oscars logró la película, mejor película, director, guión, actor secundario para George Sanders, vestuario y sonido.

-Celeste Holm ya participó en una cinta de Mankiewicz, donde no aparecía. En “Carta a tres esposas” es la voz over de la seductora Addey Ross.

-Tenemos en la película todo tipo de mentiras, mentiras malignas, ociosas, benignas, bromistas, redentoras…

-La anécdota que cuenta Bill sobre su error al mirar al revés el objetivo de la cámara es verídica, le ocurrió al propio Mankiewicz, un ejemplo más de esa fusión de arte y vida que es la película y de cuánto puso de sí mismo el director. Mankiewicz no sentía ningún interés por la técnica cinematográfica, aunque sí tenía devoción por los movimientos de grúa.

Bette Davis, Anne Baxter, George Sanders, Thelma Ritter, Gary Merrill, Hugh Marlowe, Marilyn Monroe, Celeste Holm, Gregory Ratoff… todos y cada uno de ellos están deslumbrantes, muchos puede que en el mejor papel de toda su carrera.

Eva al desnudo” es una obra maestra, una de las mejores películas de la historia del cine y una de mis preferidas, tanto por su calidad como por aspectos sentimentales. Fue de las películas que me hicieron cinéfilo.

La inteligencia mayúscula de los personajes, que el espectador nota e incluso le puede llegar a abrumar; ese concepto metalingüístico que posee el guión de Mankiewicz; esa idea del director de ver la manipulación como una forma de dirección… Sí, Mankiewicz reflexiona sobre la propia realización y dirección cinematográfica o teatral y la interpreta como una forma más de manipulación, por eso sus películas están llenas de esas manipulaciones, básicas en su cine; esos diálogos; esa construcción dramática… todo lo que hace de “Eva al desnudo” lo que es logra que su universo sea eterno para todo cinéfilo que entre en ella y no la olvide jamás, porque nos encanta ese mundo, esos personajes, porque Margo es increíble, tan real y vívida, tan única y especial, porque Eva nos encandila y engaña, porque…

Porque todos somos actores alguna vez, o nos toca serlo, porque serlo no es malo siempre que se sea tan auténtico como Margo, porque la magia del cine, del arte, de la creación, es inherente, porque sin esa magia no somos nada. Todo esto y más es “Eva al desnudo”.

Porque la vida es sueño y los sueños… teatro son.

jueves, 23 de agosto de 2012

Crítica: EVA AL DESNUDO (1950) -Parte 4/5-

JOSEPH L. MANKIEWICZ









Lloyd llegará a casa y se desahogará con su mujer, criticará a Margo por lo sucedido y alabará a EvaLloyd está confundido, ya que efectivamente, Margo no sabía que Eva era su sustituta. En cualquier caso la reacción de su marido da a Karen una idea, un tanto maquiavélica, para dar una lección a su amiga. Aquí Karen recupera la voz over en la primera escena donde Margo no aparece desde que ésta la obtuviera, un nuevo ejemplo del rigor en el punto de vista que mantiene Mankiewicz. Las maquinaciones de Karen se ruedan con ésta de espaldas frente a una chimenea encendida, una espléndida imagen, muy sugerente, para mostrar el momento. Vemos que la bondadosa Karen también sabe engañar y perpetrar retorcidas tramas, aunque sin mala intención. Toda esta mascarada nos recuerda también a esos engaños aleccionadores tan socorridos en el teatro, incluido Shakespeare.

Los cuatro amigos, Margo, Karen, Lloyd y Bill pasarían un fin de semana en el campo. Bill no se presenta así que lo harán tan solo los tres restantes. Su tensa escapada, donde se pretende que Margo no llegue a tiempo para su representación preparando un problema en el coche para ello y así ser sustituida por Eva para aleccionarla, acaba en una reconciliación y el total arrepentimiento de Margo de forma sincera, sin que medie nadie en ello, lo que creará mala conciencia en Karen. Margo, tras sus arrebatos de ira y obsesión, es capaz de rectificar, comerse el orgullo y pedir disculpas, renunciar a sus posturas tras la reflexión, lo hace aquí y lo hará en la parte final cuando las cosas se le ponen complicadas a Karen por el chantaje de Eva, resolviéndose solo el problema.


La risa es una solución catártica muy socorrida en Mankiewicz, la carcajada, con ella se alcanza o manifiesta paz de espíritu, como de igual forma se arreglan conflictos. Margo hará reír a Karen y Lloyd en el viaje de vuelta, lo que aliviará las tensiones, y la propia Karen estallará en una carcajada inevitable, como acabo de mencionar, cuando Margo por voluntad propia le evite el amargo trago de tener que ceder al chantaje que Eva quería hacerle. Pero no sólo es en esta película donde Mankiewicz usa este recurso, sólo hay que recordar la carcajada burlona al final de “La huella” o la del último plano en “Operación Cicerón”, por poner algún otro ejemplo.

Karen: “Tú deberías saber mejor que nadie lo que vale tener paz y silencio”.

Margo: “Para eso te vas a una biblioteca”.

Margo se abrirá y sincerará con Karen (sonará en la radio la misma música que Margo pedía en la fiesta de cumpleaños de Bill, “Sueño de amor”, ahora se le dará otra importancia), la petición de perdón, su reconocimiento de errores, hacen de ella un personaje aún más grande, uno de los grandes personajes que ha dado la historia del cine. Luego la definiremos con mayor profundidad. Fumando y mostrando un temperamento y una fuerza sin comparación cerrará este sincero discurso con otra referencia al teatro y la representación. “Telón lento y final”.

Margo: “Detesto el sentimentalismo”.

Margo: “Todos me conocen a mí. Todo el mundo. Yo, sin embargo, no he conseguido conocerme todavía”.

El callejón donde vimos aparecer a Eva por primera vez en el flashback es el escenario donde Addison DeWitt recupera la voz over. Eva se había encargado de prepararlo todo muy bien y citar a la prensa para su momento de gloria. Aquí veremos a la cándida Eva enseñar definitivamente la patita cuando la oímos declararse sin vergüenza a Bill, haciendo otra referencia a la comparativa arte y vida al preguntar a Bill si “siempre busca la verdad en escena, ¿y fuera de ella?”… Bill la rechazará con contundencia. Todo presenciado por un Addison agazapado y oculto tras la puerta del camerino.

Majestuosos diálogos. Es la escena del desenmascaramiento de Eva, subrayado con el gesto de quitarse la peluca e intentar destrozarla tras la frustración que le ha producido la decepción del rechazo. Addison entrará en ese momento y Eva se recompondrá con su velocidad habitual.


Addison tras presenciar la escena se hace una idea más concreta del tipo de persona que es Eva, la sondeará y reflexionará sobre su “revolucionario método de introducirse en el teatro”, mediante la humildad extrema. Le aconseja que controle el exceso de humildad ya que puede resultar perjudicial. El interrogatorio de Addison va encaminado a cerciorarse de que está ante una loba con piel de cordero y de paso acumular todas las mentiras de que sea capaz para poseerla. Se ofrece a impulsarla. Si posee sus mentiras la poseerá a ella, en ella se reconoce a él mismo en cierta medida, por eso se enamora, es un enamoramiento con cierto elemento egocéntrico el de Addison DeWitt. Tras finalizar su “investigación” DeWitt se mostrará satisfecho con su cigarrillo.

Karen recupera la voz over de nuevo. Se encontrará con Addison y Eva que informará de que su antes denostado y despreciado Hollywood ha venido a entrevistarse con ella, ante lo que se mostrará contradictoriamente ilusionada. Addison avisa que ella no irá ante la palpable decepción en el rostro de Eva. Toda esta escena y los gestos son mostrados con la mayor de las sutilezas, en plano general, sin subrayados en primer plano, una planificación teatral.

Hollywood siempre presente, tan temido como seductor.

Addison cumple y elogia sin medida a Eva, lanzando puyas evidentes contra Margo por el hecho de interpretar a personajes que no son de su edad, el tema que más perturba a nuestra estrella. Margo se desboca pero al menos logrará la reconciliación con su adorado Bill que se da cuenta de todo.

Entre nosotros (el mundo del teatro), todo el mundo es culpable hasta que demuestra su inocencia. Una de las diferencias entre el teatro y la civilización”.

Eva va quedando al desnudo.


A todo el mundo parece habérsele caído la careta con respecto a Eva menos a Lloyd, el autor de las obras, quizá por la seductora idea de que una actriz de la edad debida las interprete, algo que se negaba a reconocer antes. Un Lloyd que parece hipnotizado y borracho de ego, tanto que le provoca una discusión con su mujer Karen. Recordamos que la anterior conversación entre el matrimonio se resolvió con la solidaridad de Karen con su marido, algo que ahora no sucederá. Las dudas de Karen aumentarán pensando que Lloyd un día no volverá a casa para irse con la manipuladora Eva.

Aquí no se libra nadie de discutir.


Me emociona especialmente el momento de la llegada de Bill para abrazar a Margo tras leer la columna de Addison.

Boda. Bill y Margo por fin se deciden al compromiso. Lo celebrarán con sus amigos íntimos. Es posible que el desarrollo de todos los temas mencionados haga que otros pasen algo más desapercibidos.

El hecho es que “Eva al desnudo” es una excepcional cinta sobre la amistad, aquí los amigos íntimos, discuten, se reprochan, se enfadan, se juran odio eterno, se mienten (de hecho son muchos los asuntos y muchas las mentiras que no se desvelan al final de la narración)… pero jamás se rompe la esencia de su relación. Podemos verlo en la escena de comunión donde los cuatro, Bill, Margo, Karen y Lloyd, celebran y brindan por la boda de los dos primeros y la amistad de todos. Esto se resalta con el encuadre que incluye a todos en la mesa. Bromas, distensión, una naturalidad en las interpretaciones total, como en esa mirada enamorada de Margo a Bill mientras Karen, tensa, lee la nota que ha recibido.


Contrastes. De la amistad del grupo a la soledad de Addison, de la generosidad de la relación del grupo al mero interés en la relación de Addison con Eva.


La escena en el tocador tiene tintes aterradores, una escena dramática de arrepentimiento que se convierte en confesión de un maquiavélico plan retratado en el escalofriante rostro de una glacial Eva (extraordinaria Anne Baxter). Su conversación con Karen está rodada en estricto plano y contraplano manteniendo a las dos en cuadro. Los planos y los contraplanos se inician cuando Eva interpele con la mirada a Karen, antes Mankiewicz las encuadró juntas de frente. Volveremos al plano medio cuando se cambie de tema, cuando Eva hable del ostracismo al que está siendo sometida. Karen verá a Eva a través de un espejo, un espejo que ni siquiera vemos, en un detalle absolutamente maestro y sutil. Es la falsedad en persona.


Una escena magníficamente rodada con detalles de extraordinario talento.

Cuando Eva se percate de que no logrará convencer con sus pucheros a Karen mostrará su verdadero rostro. Karen de pie y Eva sentada, una digna y víctima de un chantaje, la otra manipuladora y la que lo prepara. Eva quiere el papel de Cora que Lloyd escribió para Margo, pero necesita que Karen se lo pida a su marido, es la única forma de lograrlo. Su chantaje está en la amenaza de contar la verdad de lo que ocurrió el día que Margo no llegó a la representación.

El fin justifica los medios.

El cinismo, la mezquindad y las mentiras de Addison y Eva. Eva juega bien con faroles  pero al enfrentarse con Addison tiene las de perder, la posee por sus mentiras. Cae en la misma trampa que tiende a Karen.

Es un bicho”.

Margo ha madurado, la progresión dramática que parecía llevarnos a la fatalidad se rompe con el rasgo de madurez de la actriz, que como en la escena del coche sin gasolina rectificará y se confesará para mostrarse tal y como se siente en ese momento. Sus tormentos por aparecer seductora y atractiva ante Bill, su interpretación de jovencitas como forma de engañar a la verdad y mantener equivocadamente la creencia de que así es como retendría a su novio, cesan por fin con su aceptación a la propuesta de matrimonio. Sus dudas y su inseguridad han cesado. Margo quiere interpretar papeles que le vayan como mujer madura y casada. Una resolución tan sencilla como coherente que aliviará a su amiga como nadie sabrá. La carcajada.

Todo. Todo es muy gracioso”.

La progresión de la actuación de Celeste Holm, Karen, en esta escena es magnífica, de su tensión e incomodidad iniciales, a las muecas y gestos de mala conciencia, todo muy sutil, ante las palabras de amistad de Margo, para acabar con esa reacción paulatina de verdadero alivio. Un gran momento de la actriz.

La madurez venciendo a la maldad irónicamente.

Karen nos narrará con su voz over los pormenores de los ensayos de la obra con Eva, los conflictos entre autor y director, siempre acerca de Eva y producto de una situación nada fácil, a lo que se añade que Lloyd es el que menos rencor tiene hacia Eva.

Esa relación menos tensa entre Lloyd y Eva siembra las dudas en Karen. Aquí veremos que nuestra maléfica amiga Eva no descansa y procurará captar al autor, lograr una alianza que la eternice en el estrellato, casarse con Lloyd, robárselo a Karen. Para ello crea un plan donde, aquí sí, el rigor del punto de vista cede momentáneamente en la escena de la llamada nocturna de la vecina de Eva a Lloyd, cuando vemos que todo estaba preparado por Eva, algo que estaba siendo narrado por Karen.

Footsteps on the ceiling”.


La película es totalmente de interiores, salvo alguna breve escena, incluso en éstas se usarán transparencias como en el paseo de Eva y Addison por la calle frente al teatro Schubert.

Es clave la escena de la conversación en el apartamento de Eva entre ésta y Addison. Una relación muy compleja y fascinante, de interés, dependencia, deseo, poder… Eva dirá que su matrimonio con Lloyd es cosa hecha, tergiversando los sucesos de la noche en que su vecina llamó al autor para hacerlo pasar por un amor arrebatado de éste hacia ella. Esta mentira hará sacar las garras a Addison que no aceptará sus manipulaciones e impondrá las reglas de lo que será su relación. Descubrirá todas las mentiras de la actriz y la pondrá en una situación extrema y sin salida. No admitirá que se ría de él y le mostrará hasta que punto le pertenece.

La descripción que hace DeWitt de los dos es el perfecto resumen.

Eva romperá en otra carcajada, pero será interrumpida casi antes de nacer por un bofetón de Addison, a ella la catarsis no le está permitida. El desvelamiento de las mentiras de Eva tendrá lugar con ésta frente a un espejo, que apenas se ve de nuevo. Una Eva perseguida, acorralada… Derrotada.

Que yo te quiera se me antoja ahora repentinamente como algo inverosímil, pero quizá sea esa precisamente la razón. Eres una persona inverosímil Eva, y yo también. Eso tenemos en común. Junto con el desprecio por la humanidad, incapacidad para amar y ser amados e insaciable ambición y talento. Nos merecemos el uno al otro”.

Volvemos al inicio y al plano fijo que vimos. Eva recibe el premio pero Mankiewicz logra retratar la inmensa soledad de ese galardón. Ella, consciente, dirá que se va a Hollywood por poco tiempo, aunque sabemos que no será así. No pertenece a ese mundo, la purista del teatro Eva emigra a un lugar donde la aceptarán mejor. Eva rendirá homenaje a todos los personajes que la ayudaron, aunque no obtendrá ningún gesto de cariño, salvo frías felicitaciones después de su discurso.

Veremos que el matrimonio de Karen y Lloyd no presenta fisuras.