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viernes, 5 de abril de 2013

Crítica: ROMPE RALPH (2012) -Última Parte-

RICH MOORE











Felix seguirá el rastro de Ralph para traerlo de vuelta a su juego y se encontrará con una sexy guerrera, la protagonista de Hero’s Duty, la sargento Calhoun.

“¡Rempámpanos! Pero que definición tiene, su cara es impresionante.”

Ralph conseguirá su medalla y soñará con un idílico mundo gracias a ella, por poco tiempo.

Sugar Rush.




Un nuevo videojuego, en este caso de coches y chuches, de carreras de coches hechos con chuches. Aquí conoceremos al otro imprescindible personaje de “Rompe Ralph”, Vanellope. Una niña de macarra lenguaje que tendrá enormes paralelismos con nuestro protagonista, lo que creará vínculos irrompibles entre ellos, aunque los inicios, como suele ocurrir, no serán fáciles. Ella le robará la medalla para usarla como moneda de cambio y poder participar en una carrera, algo que le está prohibido ya que Vanellope es una "Glitch", un error de programación. Otra maginada.



Los conflictos y la persecución de Ralph a Vanellope terminará con el primero convertido en una especie de Hulk de golosina. Las galletas Oreo son otras conocidas que aparecerán en la cinta.


Al mismo tiempo, en otro simpático detalle, nos mostrarán el trágico pasado de la dura y ruda sargento Calhoun, un pasado implantado para que su dedicación sea máxima al videojuego, una trágica boda donde su prometido fue eliminado por uno de los bichos de “Hero’s Duty”.


El personaje de King Candy nos remite casi a “El mago de Oz”, un falso rey, así como esa mezcla de universos a “Alicia en el país de las maravillas”.



Nuestro apego por Vanellope llegará con la escena donde presenta su coche hecho con sobras al resto de corredoras. Una niña muy rica que será humillada por las otras, lo que será el primer paso para la amistad y colaboración entre Ralph, que se siente identificado, y la cría. Ella, al ser un error de programación, eso le han contado, padece de "pixlexia", un nombre genial para una enfermedad informática. Nuestro protagonista la defenderá y se iniciará una colaboración para recuperar su medalla, para ello deben conseguir que Vanellope participe y gane la carrera.




Felix sigue su búsqueda de Ralph, contará a Calhoun la historia de Turbo, con quien se le compara, veremos los gráficos antiguos del juego de coches, cómo esos juegos quedan obsoletos con la novedad. Los celos, el egoísmo, la envidia… son las motivaciones que llevaron a Turbo a abandonar su juego y sabotear a sus rivales, motivaciones completamente distintas a las de Ralph. Se hace evidente que entre Felix y Calhoun va a progresar una relación, aunque por el momento sea un enamoramiento interruptus, la arisca guerra no está por la labor. Un enamoramiento y fusión entre personajes de distintos videojuegos, lo antiguo y lo moderno.




Bueno, ya vale de ñoñerías.”

Los amantes de los videojuegos, especialmente los de coches, reconocerán los minivideojuegos dentro del videojuego real como en el que participan Vanellope y Ralph para construir el coche de la niña. El resultado no será muy brillante, pero Vanellope acabará entusiasmada, es lo que tiene no haber tenido nunca uno, las cosas se valoran más.



¡Me encanta!


Llegados a este punto la identificación entre Ralph y su pequeña amiga se hace evidente, del vertedero de Ralph pasamos al solitario refugio de Vanellope, dos seres despreciados en su mundo, solitarios y que luchan por integrarse, por ser reconocidos, simplemente por ser uno más. Ella ni siquiera sabe conducir, pero aprenderá pronto con Ralph. Estas escenas serán divertidas, en especial por el carácter positivo y entusiasta de la cría, un carácter que hace entendible que sobreviva en una situación tan difícil, además de por la zona de los mentos y la coca-cola.

Eres pura dinamita”.


Mediante un truco de guión llegaremos a una conversación entre King Candy y Ralph (Vanellope hará oportunamente mutis por el foro durante el tiempo necesario), donde el rey proporcionará la ansiada medalla a nuestro protagonista. Lo manipulará para que acceda a traicionarla. Hay un bonito detalle, el juego con las dos medallas, una material, la que busca Ralph y otra simbólica, hecha de chucherías, la que le regala Vanellope antes de ser traicionada. En un primer momento nuestro malote de videojuego elegirá la material, pero como es lógico no tardará en darse cuenta de cuál es la verdaderamente importante, aunque tenga que descubrir que le engañaron para rectificar. Esta parte dejará un momento realmente cruel, la destrucción del coche de Vanellope a manos de Ralph.



Ralph descubrirá que Vanellope era parte del juego, con lo que se pondrá manos a la obra, cual detective, para descubrir qué ocurre. Como resultado sabremos que el rey Candy es un “edulcorado” villano desconsiderado y más tarde descubriremos sus motivaciones.

A que te chupo.”


Todo encaja en el guión, ningún destrozo es permanente, "Repara Felix" será la solución al destrozo del coche. En esta misma línea de buenos detalles de guión tendremos el partido que se le saca a los videojuegos, por ejemplo en la carrera de coches con sus puntuaciones, premios, penalizaciones y dificultades. Por todo ello es muy divertida la carrera final.


Si Vanellope llega a meta volverá a su antiguo estado, se reiniciará el juego, por ello el rey Candy nos descubrirá su verdadera cara, él es Turbo. Así se comprende todo, su motivación era la ambición y el poder, usurpárselo a Vanellope, volver a sentirse importante, tema básico de la cinta, que con la historia de Turbo marca muy bien los límites. Más detalles de guión de talento son el uso que se da, dentro de la historia, a las habilidades de los personajes, los puños de Ralph, el martillo de Felix… unas veces usados de forma práctica y otras con humor. Con todo, la salvación final de Ralph resulta algo forzada, pero bueno, pequeñas licencias de animación. Vanellope querrá instaurar una democracia constitucional, divertida ocurrencia.





El final, como suele ocurrir en estas cintas, deja momentos muy emotivos, la amistad eterna de los dos protagonistas, su integración social definitiva, sus miradas de videojuego a videojuego, el cambio en el trabajo, aunque haga las mismas cosas, de Ralph al sentirse arropado y valorado (también pasará de odiar el chocolate a encantarle), el matrimonio de Felix y Calhoun




Rompe Ralph” es además de todo una extraordinaria reflexión sobre el pasado, al que mira con cariño y amor, especialmente al pasado que nos acunó y divirtió de niños, reivindicado y con la intención de que no lo olvidemos nunca. Un pasado que en muchos casos guió y generó aficiones. En este sentido es muy bonito el detalle que convierte al juego “Rompe Ralph” en uno que recicla a otros personajes sin juego, integrándolos en los niveles superiores, haciéndoles sentirse útiles y modernizando el juego a su vez.

Somos retro, viejo pero molón”.

Si le caigo bien a esa pequeñaja, tan malo no puedo ser.”



Los títulos de crédito serán un nuevo homenaje al videojuego antiguo y su evolución, con gráficos ochenteros, pasando por distintos juegos y estilos, donde los personajes de la película aparecerán saltando de unos a otros.






Los homenajes más o menos explícitos al videojuego son numerosos, especialmente al Arcade, muchos se me escaparán por no estar tan familiarizado, pero podemos mencionar referencias o apariciones a Nintendo; Space Invader; Sonic; Super Mario Bros, al que se homenajea mucho (es posible que Mario Kart inspire Sugar Rush y que venga a la cabeza Donkey Kong); Pac-Man; Q*Bert; Street Fighter; Mortal Combat con la presencia del malo Smoke; Altered Beast; Eye Of Beholder; House Of The Dead; Cyborg Justice (de estos últimos videojuegos mencionados veremos a los villanos en la reunión de Malos Anónimos); otros cameos que he recopilado por distintos sitios son de personajes de videojuegos como “Paperboy”, “Dig Dug”, “Root Beer Tapper” como el lugar donde se reúnen a tomar cerveza los personajes, “Pong”, “Frogger”, “Dance Dance Revolution”; referencias a “Final Fantasy”, “Metal Gear”, “Halo”, “Call Of Duty”, “Gears Of War”… Una gozada para los amantes al videojuego.



Un cinta bonita, tierna, brillante, original aunque muy deudora de “Toy Story”, notable, pero con cierta falta de pegada para alcanzar la genialidad global aunque si en algunos momentos. Se basta y se sobra para ser la apuesta de animación más interesante y destacada del año.