De todos es sabido que las reuniones de amigos ante una
pantalla siempre sienten predilección por la películas de miedo, tanto chicas
como chicos, incluso apetece a veces verlas en pareja, por los apretones… En
honor a estos nutridos grupos cinéfilos me apetece hacer una buena lista de
películas ideales para estas reuniones y situaciones, algunas más conocidas que
otras, intentando incluir algunas que no sean las más manidas, siempre que
tengan un nivel de calidad óptimo.
Suspense (Jack Clayton, 1961): Una de las mejores cintas de fantasmas de todos los tiempos,
influyente al máximo, adaptación de “Otra vuelta de tuerca” de Henry James, y
obra maestra de la ambigüedad narrativa. Atmósfera, imágenes impactantes y
tensión progresiva francamente ejemplar. Una joya donde los niños pervierten a
las vírgenes.
Al final de la escalera (Peter Medak, 1980): Otra cinta de
fantasmas y casa encantada, quizá la mejor del cine moderno, donde una pelota,
una tecla de piano y una silla de ruedas dan más miedo que cualquier susto a
traición. No hace falta más.
Alien (Ridley Scott, 1979): Una de las películas más
influyentes tanto estética como conceptualmente en el género de terror y la
ciencia ficción, una influencia que se extrapoló al mundo de la moda, la música
o cualquier medio audiovisual. Película de monstruo, perfectamente
administrado, y juego maestro con el fuera de campo. Otra de las
imprescindibles del cine de terror moderno.
La profecía (Richard Donner, 1976): La cintas demoniacas no
pueden faltar y esta con niño malísimo es uno de los más grandes exponentes,
quizá tenga exceso de gore, pero nadie puede negar su impacto.
La noche del demonio (Jacques Tourneur, 1957): Tourneur
siempre fue el maestro de la sugerencia, del fuera de campo, aquí mezcla una
trama demoniaca y pone todo su saber hacer con un suspense y unas imágenes
sugestivas que hacen de esta cinta una de las imprescindibles del género.
La cosa (John Carpenter, 1982): Una trama realmente
interesante donde no se escatima en gore, bien administrado y estructurado. Una
de esas películas que dan miedo de verdad, porque cualquiera puede ser una
bestia…
El ente (Sidney J. Furie, 1982): La película de terror más
morbosa jamás rodada, un fantasma violador que no puede resistirse a los
encantos de Barbara Hershey…lo entendemos.
Los pájaros (Alfred Hitchcock, 1963): La película más
terrorífica de Hitchcock, la que apuesta decididamente por el terror de forma
más explícita, junto a Psicosis. De influencia extraordinaria, son multitud las
cintas que en el cine moderno usan las invasiones animales o monstruosas de
todo tipo para generar terror, pero ninguna con el ingenio, talento visual y
creativo de ésta.
La parada de los monstruos (Tod Browning, 1932): Desasosegadora,
inquietante y moralmente complejísima. No os dejéis intimidar por su fecha, no
os dejará indiferentes.
El gabinete del Doctor Caligari (Robert Wiene, 1920): Cinta
pionera del expresionismo alemán, tendencia que influyó en multitud de géneros,
incluido el de terror, una cita ineludible para los más cinéfilos. Científico
loco y asesinatos, una mezcla siempre interesante.
Nosferatu (F.W Murnau, 1922): El expresionismo más
influyente, el de Murnau, copiado e imitado en esta versión de Drácula por
multitud de cineastas que aprendieron aquí a sobrecoger con el uso de las
sombras.
El más allá (Masaki Kobayashi, 1964): El cine de terror
oriental tiene aquí su representante, por encima de los “The Ring” y demás
historias similares, tenemos esta joya de fantasmas del gran Kobayashi. Cuatro
historias distintas repletas de talento visual.
La semilla del diablo (Roman Polanski, 1968): El terror
realista y urbano llevado a la máxima potencia. El demonio conviviendo con lo
cotidiano, una cinta realmente aterradora de final majestuoso y desarrollo
progresivamente inquietante.
Garras humanas (Tod Browning, 1927): De nuevo el circo y
Browing, si buena es “Freaks” esta no le va a la zaga, los peores rincones del
alma humana al desnudo.
La invasión de los ladrones de cuerpos (Don Siegel, 1956):
Angustia, tensión, miedo, paranoia, escalofríos… para esta crítica política que
mezcla la ciencia ficción y el terror como pocas veces se han logrado. La
progresión dramática es ejemplar y la parte final es de una tensión y agobio
casi incontenible. El remake ochentero es también excelente.























