martes, 13 de noviembre de 2012

Crítica: EL VIAJE DE CHIHIRO (2001) -Parte 2/3-

HAYAO MIYAZAKI










El viaje ha comenzado.

Aquel desierto lugar empieza a cobrar vida, el mundo de la magia lo invade todo, espíritus, seres extraños, restaurantes que renacen, personajes que aparecen de la nada, como esos fantasmitas negros…

Atrapada en una fantasía.


A partir de este momento Chihiro entra en un mundo único, con unas claves muy definidas que tendrá que ir aprendiendo y que entroncan completamente con el mundo infantil. Haku será su guía, le explicará todo lo que tenga que saber sobre el lugar y ayudará cuando lo precise. Será él el que proporcione comida a Chihiro para evitar la desmaterialización que está sufriendo, si come algo de ese mundo no desaparecerá… ni se convertirá en cerdo. Aquí comienzan las licencias y las reglas que encajan a la perfección con el mundo infantil, si bien los padres al comer se convirtieron eso no funciona con la niña, que debe comer precisamente para adaptarse a ese mundo fantástico. Alguien real no puede pertenecer a ese mundo de fantasía sin cumplir unas reglas. El conflicto entre lo real y lo fantástico.


Como en todo mundo fantástico que se precie tendremos una bruja, Yubaba, de la que hay que protegerse. Esta bruja es una especie de abuela pájaro, una extraña anciana de cara inquietante que cuando se pone a volar parece un búho o algo así. El mundo del aire, como no podía ser de otra forma.







Conjuros, hechizo, reglas… el mundo infantil.

Hay una escena en “El viaje de Chihiro” que define a la perfección el funcionamiento de la película como manifestación y exploración del mundo infantil y su universo absolutamente personal y único. Chihiro pisará a un pequeño gusano negro que estaba dentro de Haku transformado en dragón, tras pisarlo parece quedar como en trance y formará un círculo con sus manos, en ese momento Kamajii, el personaje que se encarga de las calderas, sin mediar palabra romperá ese círculo formado con las manos de Chihiro con la suya, rompiendo ese hechizo. Esa idea de que con un simple gesto así se rompe un hechizo o un estado es universal en el mundo de los niños, y que todos los que leen este artículo han usado alguna vez en su infancia (alguien dice algo y no podemos hablar hasta que otro nos libere de esa orden, quedamos presos y hasta que no nos toquen  no volvemos a quedar liberados etc. etc.). Esto lo repetirán el ratoncito y el insecto en que se convirtieron el bebé gigante de Yubaba y la miniYubaba, junto a las pelusillas negras, volviendo a hacer el ritual en un detalle muy simpático, aunque distrae un poco de lo que está comentando Kamajii en ese momento.

El viaje de Chihiro” está repleto de esos conjuros, usos de la magia, hechizos… todo tipo de cosas que liberan o protegen a nuestra protagonista como lo hacían en nuestros juegos de pequeños, reglas que tenemos que cumplir y sólo tienen sentido en ese mundo o en esos juegos (si tocamos un árbol estamos “en casa” y no nos pueden tocar, si nos tocan en la mano estamos salvados, si no nos movemos somos invulnerables etc. etc.). De esta forma veremos como Haku realiza una especie de conjuro apelando al viento y al agua, el mundo natural como siempre, para liberar de la inmovilización que sufre Chihiro.




-Más. Para pasar el puente deberá aguantar la respiración, de esta forma pasará desapercibida... Yo he jugado a cosas similares.




-Kamajii le dirá a Chihiro en su primer encuentro: “Si no trabajan se rompe el hechizo”.

-Haku le dirá a Chihiro que ha hecho un conjuro en la comida que le permitirá recuperar las fuerzas, cuando se vean en la escena donde él la cita a ella en el puente.


-El hechizo del que es víctima Haku para obedecer a Yubaba.


-El de Zeniba al bebé gigante, las tres cabezas y la miniYubaba.


Durante la narración veremos distintas ranas, en estatuas o en personajes, una de ellas tendrá varias apariciones y en la mayoría acabará regular, bien víctima de un conjuro o bien engullida por alguna criatura, el caso es que casi siempre quedará cao. La rana simboliza el retorno, la resurrección, así que aunque tenga algunos problemas siempre se repondrá.

El mundo de la fantasía descubrirá la presencia de Chihiro.
Te conozco desde que eras pequeña

Me llamo Haku


Haku es la personificación de un río que está hechizado por la malvada bruja Yubaba. Como he comentado será un guía para nuestra protagonista, hasta el punto de asemejarse a una alegoría de la propia imaginación de la niña. Siempre dará las claves, las soluciones o los elementos precisos para ayudar a Chihiro.

En todo este derroche de imaginación y lucidez sobre la mentalidad infantil Miyazaki se recreará en sutilezas indagando en estas cosas. Un ejemplo lo tenemos en como muestra el misterio de las puertas cerras, la fascinación al abrirlas, la emoción y la tensión por lo que habrá al otro lado, lo veremos cuando Chihiro visite a Kamajii o a Yubaba, por ejemplo.

Miyazaki apuesta estéticamente por la naturalización o animalización de todos los elementos, tanto en decorados como en personajes. Esa fusión de la naturaleza con cualquier entorno.

Kamajii es el encargado de las calderas, allí descubriremos a otros entrañables personajes, en este desmesurado universo de imaginación desbordada, como son las muy listas y divertidas pelusillas mineras, muy semejantes a las que aparecían en Totoro. El momento en el que las pelusas deciden autoaplastarse para que Chihiro haga su trabajo es de un talento excepcional.






El viaje de Chihiro” presenta en algunas fases, como ésta donde nuestra protagonista busca trabajo, un ascenso en el que se escenifica su progreso. Así la veremos progresar desde lo más bajo en las calderas con el carbón, las pelusillas y Kamajii, al trabajo en los baños tras ascender por un ascensor repetidas veces, un ascenso que desemboca en el primer encuentro con Yubaba. También hay un proceso de la mayor industrialización y mecanización, las calderas, hacia lo natural y la naturaleza. De hecho veremos de abajo a arriba el funcionamiento de los baños, veremos cómo caen las fichas mientras Kamajii trabaja y lo que éste realiza, y luego veremos qué son esas fichas y para qué sirven cuando Chihiro las necesite para llenar una bañera. Un diseño asombroso, detallado al máximo.

En estos viajes en ascensor veremos a la buena de Chihiro junto a una mole blanca, una criatura típica de los universos de Miyazaki, en una escena que nos recuerda de nuevo a “Mi vecino Totoro” y la imprescindible escena en la parada del autobús.

La entrada  a la estancia de Yubaba está presidida por el símbolo de un pájaro, parece un búho, que sería el símbolo de la sabiduría. Yubaba y su hermana gemela e idéntica a ella Zeniba, representan las dos caras de una misma moneda, son la sabiduría, pero una, Yubaba, representaría los defectos a los que ésta puede llevar sin control, un egocentrismo exagerado, prepotencia y sometimiento a los demás, y la otra, Zeniba, representaría el sentido común, la moderación y saber hacer, cómo realizar las cosas y tratar a los demás de forma diligente y efectiva. Así los trabajadores de Yubaba están sometidos y en muchos casos esclavizados, al contrario que con Zeniba, que en la breve escena donde aparece la vemos colaboradora y paciente con sus nuevos aprendices, el ratón, la mosca y el “Sin Cara”…


En la estancia de Yubaba veremos a varios personajes, un pequeño pájaro que es igual que la bruja, tres cabezas que no paran de botar y un bebé gigante. Las tres cabezas simbolizan esa escisión de Yubaba, de su egocentrismo; el pájaro lo defiende, por ello atacará a Chihiro, es el blindaje hacia lo exterior, la prepotencia de esa sabiduría; el súper bebé es caprichoso al máximo, alimentado con todo lo que quiere, mimado, el ego puro, la autocomplacencia; y la propia Yubaba es la sabiduría en su estado más cruel y frío. Además estas dos gemelas tendrán ese look tan siniestro que Miyazaki da a muchos de sus personajes, con esos enormes ojos, aunque luego la cosa no será para tanto, sobre todo cuando conozcamos a Zeniba, a la que Chihiro acabará llamando abuela incluso.


Yubaba se mostrará intimidatoria con Chihiro, la amenazará mencionando a sus padres, con comérselos, e incluso con la posibilidad de convertirla a ella misma en cerdo. Al final, y gracias a un juramento, Yubaba se verá obligada a contratar a Chihiro, aunque le robará el nombre, una nueva muestra de ese egocentrismo del que se alimenta la bruja, elimina el rasgo distintivo de la personalidad para alimentarse de él. En esa casa de baños no parecen poder resistirse al que quiere trabajar.




Veremos una dualidad en Haku, el adorable amigo del comienzo torna en siervo fiel de Yubaba, ante el desconcierto de la niña.

Son pocas las escenas en las que no vemos a Chihiro, esto implica que lo que sucede es real y por ello podemos cambiar de punto de vista. En una de estas escenas veremos como Yubaba echa a volar, el ego que lo sobrevuela todo, ante la atenta mirada de Haku.

Miyazaki seguirá explorando los miedos infantiles, un imprescindible, la noche y la oscuridad. Por suerte para nuestra protagonista nada la amenaza, tan sólo se acercará Haku para citarla en el puente donde se encontraron por primera vez.

Lin, la chica que ayuda y guía también a Chihiro por la casa de baños, también presenta cierta dualidad, aparentemente despreciativa siempre estará para ayudar a nuestra pequeña protagonista.


Tras la firma del contrato y la subida por los ascensores toca bajar. Será momento para encontrarnos con el fantasmita “Sin Cara”. Mencioné anteriormente el juego de ecos que tiene la película, en un magnífico ejemplo de planificación y detallismo, con este personaje tendremos otra prueba, ya que lo vimos en el puente cuando Chihiro y Haku lo cruzaron mientras ella aguantaba la respiración.

Para encontrarse con Haku deberá subir y volver por el mismo camino que el chico le grabó en su cabeza.




Las enseñanzas que va aprendiendo Chihiro valen para cualquier persona adulta, son universales, así irá aprendiendo a valerse por sí misma, aprendiendo que en muchos momentos de su infancia no podrá contar con sus padres por circunstancias.

Es muy bonita la escena en la que Haku da de comer a Chihiro y ésta llora desconsoladamente, un alivio necesario para nuestra joven. Cuando Chihiro deje a Haku verá un dragón sobrevolándola, aquí Miyazaki vuelve a lanzar otro cebo, ya que se trata del propio Haku como sabremos posteriormente.

La lluvia traerá consigo un costoso trabajo para Chihiro y dos visitantes, el “Sin Cara”, al que la chica dejará entrar, y una mole enorme que en la casa de baños se confundirá con un dios pestilente. Veremos la torpeza de nuestra protagonista en las labores en sus comienzos y también como se repondrá a todo haciendo un excelente trabajo con el extravagante visitante. Un viscoso visitante que acabará convertido en una especie de alegoría en defensa de la naturaleza, como acostumbra Miyazaki. El otro visitante, el “Sin Cara”, quedará en deuda con Chihiro y su presencia dará que hablar.

 


Dedicada a Reina, espero que tras la larga espera esté cumpliendo las expectativas.

10 comentarios:

  1. "Como una escena del viaje de Chiriro,con el Sin Cara dentro del vagon...."

    esto seguro que lo entiende Luna

    Peliculónnnnnnn

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  2. "Guarda tu nombre ahora, no dejes que te quite nada..."

    Este chu4che... sip, claro que si!
    Es una canción de Ivan Ferreiro que se titula como la película.


    Que bonita critica,que mágico todo... simplemente me encanta.

    besote chikitillo.

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  3. Pues ni idea, suena a bonito recuerdo romántico jaja.

    Muchas gracias Luna, un beso.

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  4. ME ENTUSIASMA!!!!

    La película es, tal como dice Luna, mágica, y el análisis, GENIAL!!!

    Los seres peluditos!! Sí, también vi el parecido!! Y tan simpáticos!! Frágiles pero fuertes (esos contrastes d lo q es y lo q parece ser) q comen estrellitas y tienen picardía: la imitación del bichito q se aplasta con el carbón…

    Las brujas d HM son muy parecidas: Yubaba y la bruja del páramo de El Castillo Ambulante…

    Los dragones, tan importantes en la mitilogía japonesa: seres mágicos, poderosos y protectores…un río/dragón a quien adorar, temer, respetar…la naturaleza…la ecología, limpiar el río/deagón, una tarea q consigue todas las ayudas y simpatías en la cinta, hasta Yubaba dirige!!!
    Y es uno de los momentos donde una ya avezada Chihiro muestra su determinación, donde tiene el recuerdo del río inmersa en el agua (líquido amniótico?, no sé me lo pareció).

    Los 'códigos' infantiles! Me llamó mucho la atención el gestual. Y sí, todos hemos hecho juegos parecidos…

    Has interpretado con mucha agudeza lo de las cabezas, pero (como las ropas y los colores o los símbolos rituales) creo q nos perdemos algo de información al no tener un bagaje mitológico japonés…

    Me sorprende que una niña aterrada sea capaz de vencer el miedo y seguir el camino q Haku le graba…en el vacío!!! Q angustia la rotura de los escalones.

    Ah! Y la llegada de la noche, con las luces y el agua es bellísima!!

    Agua, aire…siempre tan importante en las pelis de HM, muy bien visto…

    Ay!!! Estoy disfrutando como una lica. Solo tengo una pena, bueno, dos, q la siguiente entrega es la última y no poder verla juntos!!!


    Miles de gracias!!!!

    Besazo y abrazote!!!

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  5. Me alegra Reina,lo que comentas del líquido amniótico me parece acertadísimo, es una referencia más a esa infancia y esa protección buscada.

    Seguro que sí se nos pasan muchos aspectos del simbolismo japones y oriental, no cabe duda.

    Otro beso y otro abrazo para tí.

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  6. La tenía hacía años pero no la había visto. Hace un par de meses me animé a verla y me gustó mucho. Aunque no tanto como me esperaba por las críticas leídas. ¿Has visto Blood Reign: Curse of the Yoma?

    Bolsonxx

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    Respuestas
    1. Suele pasar, que las perspectivas... No la he visto, la apunto.

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    2. Es antigua pero cuando la vi me pareció brutal. Si te gusta el anime intenta verla.

      Saludos.

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    3. Me pongo a buscarla ahora mismo. Saludos!

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