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miércoles, 14 de diciembre de 2011

Crítica: TRANSFORMERS (2007)

MICHAEL BAY






Pasable primera parte de la saga de "Transformers", con todos los vicios de su lamentable director, ya sabéis, cámara desquiciada, montaje sin sentido, ritmo descerebrado, tacto y pulso nulo, sentido del clima y de la atmósfera invisible, calidad dramática tronchante, dirección de actores en busca y captura, sensibilidad atrofiada, coherencia narrativa... ejem... En fin lo que viene a ser Bay en estado puro, pero al menos entretiene en cierta medida, vamos que creí que iba a estar peor.









Mis expectativas eran tan nulas, tan sumamente nulas, y mis prejuicios tan poderosos, que al sentarme con cara prepotente a verla me sorprendí cuando la simplísima historia al menos tenía un planteamiento, un nudo y su desenlace, que la relación de los personajes, el enamoramiento y demás, estaba llevado de modo tosco, cutre y eso, pero al menos no del todo incoherente. Es decir, vemos la típica relación de protas de peli de acción.
La tía buena y el chico un tanto tonto, la chica de éxito que liga con cualquiera y el chico mediocre que se ven enredados juntos en una súper aventura que los enamorará irremediablemente.

La aparición de la shakesperiana Megan Fox llamó la atención del público masculino que comentaba al salir del cine, o recordar la película, que la chica protagonista estaba muy buena. Su poco disimulado deseo sexual es tratado, como siempre, por Bay con la misma lujuria. No sé si estos dos acabarían mal o qué, pero parecen dos salidos.

Muchos dijeron que iban a ver la segunda parte por ella, una enorme mentira que se decían los machotes que iban en manada a ver las aventuras de los coches robots. Lo cierto es que lo flipan con esta peli, y como en su fuero interno saben que es más mala que pegarle a un padre, ponen la coartada de la chica que está buena para enseñar su lado más machote, varonil y masculino. Ellos no van por la peli sino a demostrar lo hombres que son yendo a ver una tía buena en una película. Curiosamente la gran mayoría no conoce ningún otro título de la excelsa filmografía de Megan Fox, ni se van a molestar en buscarlo. Es llamativo que se use esa excusa, en un mundo donde tienes acceso a fotos y videos de chicas guapas por todos lados, para ocultar tu predilección abochornada por una mala película.







Los que vais a ver “Transformers” decidlo con orgullo y sin complejos, al fin y al cabo las malas películas son absolutamente imprescindibles para poder distinguir las buenas, y muchas de estas malas películas son muy reivindicables y disfrutables. No es el caso de Bay ni de “Transformers”, por supuesto.







Megan Fox supuso una revolución, es lo que tiene el mundo globalizado y la fama, su cara de ninfómana en el desierto y la cámara híper lubricada de Bay despertarían los instintos de las sensibilidades más rústicas, pero particularmente cuando veía poner ojitos a la buena de Megan, o sea durante toda la película, de “tengo picor vaginal y nadie me lo quita” a todo lo que miraba, yo sólo me decía “Optimus, ¡ZÚMBATELA!".

Me fascina la facilidad con la que Megan Fox demuestra que las mujeres también pueden pensar la mayor parte del tiempo en sexo. Si su novio o cualquier persona o ser, sea humano o robótico tienen problemas, peligra su vida o está al borde de la muerte, la mirada de la buena de Megan siempre será del estilo “pues me tiraría al bueno y también al malo”. Esta habilidad no es moco de pavo, requiere concentración y una gran capacidad interpretativa, porque como todos sabemos Megan aún es virgen.
En esta primera parte tenemos una historia, leve, pero presente, que sumado a la necesidad de presentar a los personajes y la trama sube un poco el nivel. Se le saca buen partido a las escenas de acción y las relaciones entre personajes evolucionan, de manera infantil, pero al menos lo hacen.

Bay saca todo el partido posible a la cara y cuerpo de vicio que tiene Megan Fox, no le saca absolutamente nada más, porque a día de hoy ella no sabe actuar ni Bay sabe dirigir actores (ella tampoco lo es... a día de hoy). Shia LaBeouf me carga bastante pero está correcto, y los innumerables cameos o apariciones de actores competentes pasan sin pena ni gloria, entre otras cosas porque tampoco parecen tomarse muy en serio lo que hacen, lo que en cierta medida le da, en ocasiones, el tono adecuado a la película (John Turturro, John Voight...).




Técnicamente correcta, da al menos lo que propone en ese sentido, y se le saca partido en un buen final por las calles de Los Ángeles. El fondo...inexistente, la profundidad... nula como es de suponer, los personajes intentan ser carismáticos pero sólo lo consiguen a medias. Pasa como entretenimiento y al lado de la segunda parte es casi una obra notable. Los efectos especiales son espectaculares, una de sus grandes bazas como es lógico, si bien es cierto que no me convencen y cuesta distinguir robots buenos de malos y donde acaba uno y empieza otro en las peleas.

Entre las virtudes tenemos que mencionar que se logra cierto aliento épico en la espectacular batalla final en las calles de la ciudad, donde no se escatima en medios y se logra algo de nervio. Esto sumado a que dentro de la previsibilidad y que todo es tópico, al menos no se cae en incongruencias al estilo Ed Wood, aunque Ed Wood las tenía más en la puesta en escena que en otra cosa.





Más de lo mismo pero con el detalle de que han dejado a un guionista trazar una trama ligera que no haga desbarrar al resto en el ridículo.