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martes, 1 de agosto de 2017

NOTICIAS CULTURALES (1 de agosto, 2017)

CULTURA







LAS 25 MEJORES COSAS QUE SE VIERON EN LA COMIC-CON DE SAN DIEGO

Durante el fin de semana del 20 al 23 de julio, en el Centro de Convenciones de San Diego, 111 W. Harbor Dr. San Diego, CA 92101, ha tenido lugar la Convención Anual Internacional de Comics de San Diego (SDCC). Desde su primera celebración en el año 1970, esta convención dedicada a la muestra de todo tipo de dibujos con historias gráficas, fantasía, horror, etc., en definitiva, todo tipo de comics, no ha parado de crecer y se ha convertido en uno de los eventos más exitosos y esperados del año para gente de todas las edades.





Desde Cinemelodic y para todos los fans de los cómics, os traemos los 25 mejores eventos que pudimos ver según la revista Rolling Stone, y todos los trailers de las series que se mostraron gracias a Fotogramas, para vuestro deleite y selección.







BANDAS SONORAS Y MÚSICA PARA LOS AMANTES DE LAS VACACIONES EN EL MAR Y OTRAS ACTIVIDADES VERANIEGAS


Varios músicos y DJ's han seleccionado sus canciones favoritas para pasar sus vacaciones veraniegas y ayudarte a elegir entre ellas. Puedes seleccionar un viaje en barco, una tarde en la playa, caminatas por el campo, descansar en la piscina, organizar fiestas con los amigos, etc., pero para acompañarte musicalmente en la opción que prefieras, los artistas Theresa Wayman de Warpaint, Charli XCX, Stevie Parker, Kesha, Rag’n’Bone Man, Clara Amfo, Ezra Furman y Jorja Smith, te ayudan, cada uno, con sus preferencias musicales para sus vacaciones de verano. Las listas de todos ellos nos las ofrece “The Guardian” y puedes escucharlas a través de Spotify.







HA MUERTO A LOS 73 AÑOS EL PREMIO PULITZER, ESCRITOR, ACTOR DE CINE Y TEATRO, MÚSICO, SAMUEL SHEPARD ROGERS III


Casi todos los medios de comunicación se han hecho eco de la triste noticia de la muerte de Sam Shepard este pasado 30 de julio de 2017, y Cinemelodic no puede faltar a la cita de ofrecer su homenaje al que fue gran escritor y actor, uniéndose al sentimiento de pesar que embarga al mundo de la cultura.

Sam Shepard nació en Illinois en 1943. Comenzó a escribir desde sus años en la escuela y participó en el teatro de la misma, afición que continuó una vez se trasladó a Nueva York con 19 años y debutó como actor en 1964, en el Genesis Theatre, con “Cowboys" y "Rock Garden”, que tuvieron una gran acogida.




Desde entonces, con el nombre de Sam Shepard, ha completado un total de 44 obras escritas, intercalando su actividad como director de cine y teatro y algunas colaboraciones musicales, en particular con Bob Dylan. Recibió una nominación al Oscar como mejor actor secundario por su papel en “Elegidos para la Gloria”, que le hizo más conocido como actor. Recientemente le hemos visto en la conocida serie de televisión, “Bloodline”.

Ahora Sam Shepard nos deja tristes, a sus 73 años, debido a una enfermedad degenerativa de tipo neuromuscular, la esclerosis lateral amiotrófica. Murió en Kentucky. Descanse en paz este gran artista.





USAIN BOLT ESTRENA EN LA BBC1 EL MEJOR DOCUMENTAL DEPORTIVO DE TODOS LOS TIEMPOS

El pasado lunes día 31 de julio en la BBC1, se ha presentado el que podría ser considerado el mejor documental deportivo nunca realizado y hecho película para la gran pantalla (“Yo soy Bolt”), según anuncia Mark Lawson en “The Guardian” . Y esta vez es sobre la vida del hombre más rápido del mundo, seis veces ganador de la medalla de oro olímpica, Usain Bolt.

Los hermanos Gabe y Benjamin Turner, directores de algunos reconocidos documentales deportivos como “Clase del '92” y “In the hands of the gods”, iniciaron en 2015 un proyecto de documental que quería plasmar el origen, despegue, preparación y triunfo de un deportista en una modalidad individual, y decidieron que no había en estos momentos uno mejor que el extraordinario Usain Bolt. Este documental fue presentado el pasado 28 de noviembre de 2016 por el propio Bolt en Londres, adquirido por la BBC en abril de 2017 y exhibido en televisión el pasado lunes 31 de julio.



El documental se adentra en los orígenes del velocista jamaicano a sus 15 años, sus fases de entrenamiento, sus depresiones y problemas de insomnio, sus lesiones, su lucha interior, sus conversaciones con el entrenador Glen Mills y sus momentos de soledad. Una visión completa del sentimiento humano y personal de un gran atleta en solitario, hasta llegar al año de preparación de los Juegos Olímpicos de 2016 en Rio de Janeiro.

Es un documental de larga duración, 1h y 28 minutos, producido por Fulwell 73 y Doyen Group.










EYEEM, LA COMUNIDAD GLOBAL DE FOTOGRAFIA DE BERLIN, ANUNCIA SUS NOMINACIONES PARA 2017


EyeEm es una compañía tecnológica creada para dar oportunidad a todos los aficionados y entusiastas de la fotografía, para poder exhibir y compartir sus trabajos creativos.

Fue co-fundada en Berlín por Florian Meissner, entusiasta fotógrafo que en 2009 decidió junto con otros tres aficionados (Ramzi Rizk, Gen Sadakane, and Lorenz Aschoff), crear una plataforma a modo de red social fotográfica y una aplicación en Instagram, para que todos los aficionados a la fotografía pudiesen exhibir sus fotos, presentarse a concursos, vender y compartir sus trabajos e ideas fotográficas en una comunidad global.






Así, en 2010, ya organizó el primer Festival de Fotografía EyeEm, en el que se realizaron nominaciones para los mejores trabajos.

Ahora, esta comunidad tiene ya 18 millones de fotógrafos, más de 70 millones de fotos exhibidas, 10 millones de usuarios en su aplicación móvil... En la edición del festival del pasado año, pudieron verse 270.000 fotografías, demostrando que la calidad de las mismas está mas allá que la de meros aficionados.

Ahora, la Comunidad EyeEm acaba de anunciar la celebración del Festival de Fotografía y las nominaciones para el año 2017, que tendrá lugar desde el 15 al 17 de septiembre en Berlín, en el que se mostrarán los últimos avances revolucionarios en fotografía, el trabajo de la comunidad participante, con más de 590.000 fotografías enviadas por 80.000 fotógrafos, y nuevas técnicas para la comunicación visual.






SAM SHEPARD, EL TALENTO POLIFACÉTICO

CINE










Su rostro es puro cine estoico, recio, atractivo, pero esto es casi lo de menos, aunque sea lo más conocido. Huele a viejo oeste, a vaca, a arena, a cosecha y ganado.

Su afilado rostro enmarca una mirada que parece albergar pozos de sabiduría reacia a las palabras, como si los silencios hablaran por él. Un rostro que le permitía interpretar villanos o personajes solitarios y huraños, esos héroes a los que se les escapa a duras penas la bondad por las hendiduras de sus pétreos semblantes.

Un secundario de lujo que también lució en roles protagónicos hasta convertirse en un fijo de nuestras pantallas, donde siempre parecía tener un pie plantado en el oeste, digno heredero de los duros del western, género en el que hubiera vivido a gusto, no en balde es un insigne representante del neo western.

Sam Shepard era un hombre renacentista, talentoso en variadas disciplinas, hasta el punto de ser considerado uno de los grandes dramaturgos de la escena americana, lo que le llevó a conseguir el Pulitzer con su obra “Buried child” con 36 años, aparte de estar nominado más veces, que se dice pronto. Escribió más 40 obras de teatro, aparte de poesía y narrativa.

Tras Tennessee Williams es, posiblemente, el dramaturgo más influyente y reputado de los últimos tiempos en Estados Unidos.

Fue escritor, guionista, actor, director, músico, tocó la batería, se codeó con Bob Dylan y alcanzó la gloria en casi todas esas disciplinas.

Era un tipo guapo, misterioso, que prefería mirar y callar, al que le incomodaba tener que abrir la boca si podía plasmar lo que sentía en unas hojas. Conocido fue su noviazgo con Patti Smith, junto a la que parió “Cowboy Mouth”, o con Jessica Lange, con la que estuvo durante tres décadas y tuvo dos hijos tras conocerla en el rodaje de “Frances”, que se suman al de su relación con su esposa O-Lan Jones.


Tremendamente familiar, apegado a sus raíces, era el mayor de tres hermanos, pero vio como todo eso se venía abajo por el alcoholismo de su padre. Aquella época en la que su padre, un militar que también enseñaba español, cayó en el abismo, le marcó sobremanera durante su estancia en una granja californiana donde disfrutaba de los rodeos y los caballos, hasta el punto de definir muchas de sus claves en su obra literaria posterior.

Aquel tormento le hizo virar en sus intereses e inquietudes. Salió a relucir un incipiente gusto por lo creativo, por lo artístico, que siempre fue ligado a la escritura y la actuación, que compaginó desde sus inicios. Una vocación arraigada y que le sirvió para catalizar lo bueno y lo malo de su vida en la infancia y adolescencia. Se sumergió en el mundo del Pop, de los beatnicks, del jazz y de las drogas, del mundo alternativo y el teatro ajeno al circuito comercial... Un perfecto caldo de cultivo que también se apreciará en su posterior obra.

Considerado uno de los autores teatrales más influyentes de su generación, con obras que se estrenan continuamente en Broadway, en el circuito alternativo y en todos los grandes teatros estadounidenses, Shepard comenzó a entrar más en el mundo del cine, tanto como guionista como en su faceta actoral, participando en obras de culto que deben mucho a su autoría y labor, como “París, Texas” (Wim Wenders, 1984), para la que escribió el guión basándose en sus “Crónicas de motel”.

El absurdo, la ironía, la sátira descarnada, el estoicismo y arraigo a la tierra, la familia y sus conflictos, los sueños abandonados o triturados, las soledades, el nuevo oeste no tan nuevo, los perdedores sin norte, seres arrastrados y zarandeados por los grandes ideales, los mitos, las leyendas que componen el universo americano, hasta aparecer desvalidos y desprovistos de aquellos sueños en los descarnados y depauperados entornos en los que los acoge en sus obras, retratan lo cotidiano del oeste americano en la actualidad, en una casi imposible mezcla entre Beckett, autor de gran influencia para Shepard, un poco de Carver y la tradición americana… entre otros cientos de cosas.

Su prestigio fue gracias a la escritura, en especial a sus obras teatrales, por lo que no fue hasta los 80 cuando la trayectoria cinematográfica de Shepard comenzó a emerger de verdad.

En el cine empezó en los 60, como guionista, pero no fue hasta finales de los 70 cuando comenzó a aparecer en pantalla, primero en “Renaldo y Clara”, documental dirigido por Bob Dylan, nada más y nada menos, y luego en “Días del Cielo”, la prestigiosa cinta de Terrence Malik, muy en línea con el universo Shepard, ambas de 1978.



Luego llegaron “Frances” (Graeme Clifford, 1982); “Elegidos para la gloria” (Philip Kaufman, 1983), por la que fue nominado al Oscar; “Locos por amor” (Robert Altman, 1985); “Magnolias de acero” (Herbert Ross, 1989); “El informe pelícano” (Alan J. Pakula, 1993); “Mi única emoción” (Peter Masterson, 1997); “Mientras nieva sobre los cedros” (Scott Hicks, 1999); “Hamlet” (Michael Amereyda, 1999), dos títulos seguidos junto a Ethan Hawke; “El juramento” (Sean Penn, 2001); “Operación Swordfish” (Dominic Sena, 2001); “Black Hawk derribado” (Ridley Scott, 2001); “El diario de Noa” (Nick Cassavetes, 2004); “Llamando a las puertas del cielo” (Wim Wenders, 2005); “El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford” (Andrew Dominik, 2007); “Hermanos” (Jim Sheridan, 2009); “Caza a la espía” (Doug Liman, 2010)… Nuestro paisano Mateo Gil lo dirigió en “Blackthorn. Sin destino” en 2011. “Mud” (Jeff Nichols, 2012); “Out of the Furnace” (Scott Cooper, 2013); “Agosto” (John Wells, 2013); “Frío en julio” (Jim Mickle, 2014) entre otras muchas, sirven de resumen de su obra.

Tiene pendiente “Never here” (Camille Thoman), que debe estrenarse este año…

Incluso dirigió un par de películas con guiones propios: el drama familiar "Norte lejano" (1988), protagonizada por Jessica Lange, por supuesto, y "Lengua silenciosa" (1994), un western... Es decir, apegado a sus temáticas.

Se nos hace muy pronto que nos abandonara con tan solo 73 años, pero las complicaciones en su esclerosis lateral amiotrófica, la enfermedad de Lou Gehrig, que padecía hace tiempo, no tuvieron piedad. Lo que tengo claro es que con seguridad miró a la muerte con ese rostro suyo serio y duro, para hacerla entender, sin mediar palabra, que ella no tenía nada que enseñarle.


Nuestro tributo a un grande. Descanse en paz.


miércoles, 30 de marzo de 2016

Crítica BLACK HAWK DERRIBADO (2001) -Última Parte-

RIDLEY SCOTT











Hemos perdido la iniciativa”.

16:54. La sensación de fatalidad. Tres contra centenares. Acribillados, machacados, pero el piloto librándose por los pelos… temporalmente. Es heroísmo puro el de los dos soldados que van a rescatar al piloto herido del segundo helicóptero derribado. Dos hombres que morirán por intentar alargar la vida de ese otro… que por fortuna se salvará. Sólo hubiera muerto uno, ese piloto, de no haberlo hecho.



17:50. La zona del segundo helicóptero siniestrado desierta tras la batalla que allí aconteció. El piloto secuestrado escuchando la radical filosofía del miliciano que lo mantiene preso y la operación a dolor del soldado moribundo, cruda, se turnan en esta fase de la narración.





Mentirán al pobre soldado Smith por compasión, desahuciado como está.

La muerte de Smith es una soberbia escena que reivindica la figura del soldado de campo de manera excepcional.

Un ataque enemigo nocturno, con el rescate al grupo recluido por parte de los Delta desde la retaguardia, y un ataque aéreo a la zona que debe marcarse desde tierra, hacen avanzar la misión de evacuación con soberbios momentos de acción.




23:23. El combate para marcar la zona que deben bombardear los helicópteros y las pasadas de estos son espectaculares y de un virtuosismo estético y de puesta en escena indudable, repleto de verdes y amarillos. Las balas y tiroteos de forma tangencial, iluminando la noche con sus fogonazos, logran una atmósfera tan infernal como fascinante. Uno de los momentos más brillantes de la cinta, estéticamente.

2:05. Apoyos para proceder a la evacuación en una batalla que durará toda la madrugada por problemas para rescatar a un herido. Aquí tendremos toques musicales ochenteros. Una misión de rescate al piloto herido en el helicóptero, atrapado por los hierros, que les tendrá allí hasta las 5:45.



Danny, nosotros no abandonamos a nadie”.

No se deja a nadie atrás.

La descripción táctica de los movimientos militares es encomiable, especialmente una vez los helicópteros han caído. Los avances para llegar hasta ellos guiados desde el cielo, los fuegos de cobertura, los pequeños comandos rezagados y protectores… El regreso desde el campamento al rescate del segundo helicóptero derribado, abandonado a su suerte, esperando ayuda de tierra para no arriesgar otra nave desde los aires… Tácticamente es muy buena.




El primer helicóptero será acribillado. Los tiroteos en esta fase están mejor rodados que los iniciales, aunque los saltos de eje siguen confundiendo. En cualquier caso, el frenesí visual es brutal e incesante.


Los planos aéreos que salpican la narración son realmente sensacionales. De lo mejor que tiene la puesta en escena.

Un dedo colgando, una simpática y atemorizada familia viendo pasar a los soldados americanos por su casa, el helicóptero tiroteado por milicianos, soldados afortunados, pequeños anticlímax humorísticos para destensar, como las escenas con los dos soldados abandonados… Los actos de valor, especialmente cuando más miedo se tiene… Hay otra broma con el tabaco que me resulta muy divertida. Sólo los malos fuman.



Creo que nos han olvidado”. “No importa”.

La acumulación de peripecias está muy bien medida y modulada, aumentando la tensión y el dramatismo. Un primer helicóptero derribado, tiroteos y heridos entre los protagonistas; un segundo helicóptero derribado cuando todo parecía llegar al límite…

Que algunos de los actores famosos o conocidos mueran pronto o repentinamente, o se les saque del juego, beneficia la intención de imprevisibilidad de la película, como ya hizo Scott en “Alien, el octavo pasajero” (1979).



Idealismo.

El idealismo es el principal rasgo temático que subyace en la película. No es nada explícito ni parece la tesis preponderante, pero es el más interesante y profundo de todos. Una gran reflexión del mismo, inspirado subtexto de la película.



El idealismo ni debe ni puede primar como único concepto a valorar por un gobierno, que necesita hacer un análisis mucho más profundo y exhaustivo para cada decisión. La gente de a pie no siempre lo entiende, pero resulta imprescindible. Del mismo modo, esto no excusa los intereses bastardos o mezquinos que los gobiernos puedan tener para sepultar cualquier atisbo de ese idealismo, aspecto condenable, pero son temas distintos.

Predicar idealismos es fácil, incluso a menudo demagógico, pero alcanzarlos y llevarlos a cabo es otro cantar, nada bonito generalmente.

El idealismo son ideas bonitas que todos firmamos, pero para llegar a él se necesitan muchos matices y saber blindarse ante el horror del camino hasta alcanzarlo. Saber que para conquistar un ideal hay que renunciar a otros muchos personalmente. El ideal simbólico se logra en una gran cantidad de casos gracias a que muchos individuos ceden los suyos, sus principios, valores e inocencia por ellos. Hay dolor y desmitificación detrás de cada ideal conquistado al terror.  Es la lección que el personaje de Eric Bana le dará al interpretado por Harnett.




El idealismo aumenta en proporción directa de la distancia que nos separa del problema”. John Galsworthy.

Los distintos idealismos están condenados a la decepción porque no suelen aceptar matices ni sacrificios más allá de la idea pura. Es decir, nadie es capaz de plantearse qué se acabará exigiendo de cada uno de nosotros para llevar a cabo un ideal, exigencias que pueden provocar renunciar a los propios principios, ideas o educaciones que hemos afianzado en la vida y que a la hora de la verdad no todo el mundo es capaz de asumir. Es más, incluso aceptando todo ese sacrificio, queda clara la idea de que el idealismo, como tal, no existe en esos casos, ya que dista mucho de ser bonito, obligando a hacer grandes monstruosidades para un bien mayor. Sobre estas complejidades habla “Black Hawk derribado” a través de varios de sus personajes, que definen en sus caracteres distintos puntos de vista y versiones de ese idealismo que es fácil de predicar, no tanto de ejecutar. 
      
-Josh Harnett representaría el idealismo puro e intelectualizado, del que se ríen sus compañeros en muchos momentos por este motivo. Él es un ranger. Él sí es consciente de lo que hay detrás, pero intelectualmente, como concepto, entiende los horrores y por eso ve la necesidad de combatirlos, está ahí por eso, pero al enfrentarse a la realidad el impacto en él será brutal.

-Eric Bana es el idealista perfecto. Ya pasó por otros niveles de idealismo. Puede aparentar ser un kamikaze, pero no lo es en absoluto, simplemente ha vivido y asumido el horror, los sacrificios, las monstruosidades y barbaridades que hay que hacer por ese bien mayor, por la justicia, por un mundo algo menos oscuro. Por eso es el que vuelve al infierno. De no tener unos ideales definidos jamás volvería. Bana ha adquirido el blindaje imprescindible para acometer todo lo necesario, un blindaje que le falta a Harnett. Él es la pura determinación. Eso es lo que tiene que hacer y lo hace. Punto.

En Hoot (Eric Bana) se ponen las frases más significativas.


Estás pensando. No lo hagas. Porque tú no puedes decidir a quién hieren, ni quién puede caerse de un helicóptero. No depende de ti. La guerra es así”.

“… no entienden por qué lo hacemos. No entenderían que es por el hombre que está a tu lado. Es por eso. No hay nada más”. El compañerismo y la camaradería. Nunca tan fuerte como en lo militar.




-Orlando Bloom tiene un papel pequeño, él representaría el idealismo inconsciente. Le gusta la idea, le gusta disparar, pero no acaba de entender todo lo que hay detrás de eso que le apasiona. Por ello su aventura será breve, incluso tragicómica, cayendo herido antes de empezar siquiera.



-Ewan McGregor no tiene idealismo alguno, prefiere evitar todo ese horror, pero es un hombre práctico. Si le toca acometer una misión, la hará y no se planteará lo que pudo, debió o habría sido de no estar allí. McGregor es la practicidad y el valor. Sus progresos heroicos crecen a pasos agigantados durante la película, un asumido heroísmo que va desde la temerosa resignación hasta la valentía pura y dura. Le echa huevos McGregor… Será el café. Su amistad con Sanderson (William Fichtner) es entrañable, uno de los aspectos dramáticos que más me gustaron.




-Tom Sizemore es el heroísmo sin idealizaciones. Profesional. Se pasea por los tiroteos como si las balas no hicieran daño. Un auténtico crack. Siempre parece enfadado y tranquilo, poseedor de una sorprendente frialdad. Las balas silban a su alrededor sin que se inmute y trata las heridas de bala como si fueran picaduras de mosquito. Soberbio su momento pidiendo al herido conductor que pise el acelerador… Aunque deja otros muchos.

¡Estos tíos lo que quieren es que nos maten!”.




Una de las grandes virtudes de esta película que elogia y homenajea a las fuerzas armadas y el ejército, es la importancia que se da a cada hombre, perfectamente resaltada y sobre la que se hace constante hincapié. Precisamente es esa importancia que se da a cada hombre la que propicia los problemas, la que complica todo, sencillamente porque los accidentados de los helicópteros quedan expuestos, por lo que sus compañeros arriesgarán sus vidas, y muchos las perderán, por intentar rescatarlos. Un respeto a cada persona y a cada cadáver. Puede parece absurdo, pero es sensacional.

Valores que se aprecian, defienden y demuestran en el, por algunos, denostado ejército, que no se ven en la vida cotidiana.




Al descubierto, a merced de la ciudad y con la munición escaseando, el grupo de soldados, los protagonistas, que no podrán subir a vehículos para huir de allí, tendrán que recorrer la distancia hasta el estadio acondicionado para los heridos y las tropas a la carrera y sin el escudo de dichos vehículos. Hombres con niños muertos se cruzarán por su camino como escenario dantesco que los acompaña.





Vitoreados en tonos azules y recibidos por inocentes niños, en contraste con el muerto que vimos antes, nuestros protagonistas llegarán al oasis del estadio como maratonianos, exhaustos por el esfuerzo de haber recorrido toda esa distancia a pie. De la muerte a la vida simbolizada en niños.



Simbólica es también la imagen del general limpiando la sangre de sus hombres en el hospital de campaña.

Un epílogo emotivo en honor a la víctimas, como Eversmann (Josh Harnett), velando y diciendo adiós a su compañero (hay que decir que no parece muerto ya que le tiemblan los párpados), hablándole como si estuviera vivo.

El 2 de agosto de 1996 mataron a Aidid. Un hecho real con nombre verdadero y homenaje a los 19 soldados americanos fallecidos.

Todos los aspectos técnicos son magníficos, empezando por la dirección, los intérpretes y la fotografía, y terminando por la música de Hans Zimmer, que deja momentos espléndidos y variados (por destacar uno, el relevo de Bana en la misión, al inicio).

Black Hawk derribado” no tiene historia, es casi un documental sobre una incursión bélica, el horror de la misma y los grandes valores que las motivan y surgen de ellas. Una película brillante técnicamente a la que los progres odiarán por su defensa sin fisuras del ejército y los militares, una profesión que merece todo el respeto y admiración.



Una estupenda obra de Ridley Scott.


Ya saben: No se abandona a nadie.