Más remakes (esta aparte de un reboot es casi un calco de la original en su cantidad de guiños), secuelas o reboots. De nuevo, los dinosaurios
que Spielberg llevara al éxito vuelven a la gran pantalla con una surrealista
continuación que, aunque entretenida, era completamente innecesaria y no aporta
absolutamente nada… Pero bueno, si los espectadores se divierten, ya es algo…
Es más, tendrán una secuela de este reboot bien pronto.
Expuesto esto, sólo queda esperar a ver cuando a alguno de
ellos le da por escaparse, que generalmente será el más grande, cruel y listo.
Por fortuna tendremos a un gran héroe que, no, no es Robert
Redford, pero sí es “El hombre que susurraba a los dinosaurios”, interpretado
por Chris Pratt.
La fascinación infantil, tan apegada al universo Spielberg,
vertebra una de las escisiones de la trama, que se unirá a la otra, la del
héroe Pratt y su relación con los dinosaurios y Bryce Dallas Howard, que
interpreta a Claire.
De hecho, Owen (Chris Pratt) también entroncará con esa
idealista y romántica infancia de diversas maneras. Para eso es el héroe.
Por supuesto debe haber un toque romántico en la película, y
este lo presentarán los dos protagonistas: Claire (Bryce Dallas Howard) y
Owen (Chris Pratt). Una parejita que, como se intuye desde el principio, ya se
conocían antes de que les veamos juntos, y que tienen ciertas desavenencias porque
su relación, o intento, no debió salir del todo bien…
El primer encuentro entre el Indominus y Owen deja un duelo de ingenios,
la inteligencia del animal para huir y los recursos el héroe, camuflándose con
gasolina, para evitar ser engullido… porque el bicho se los zampa que da gusto…
Dando la mano al señor Spielberg.
Hay dos detalles apreciables en la cinta: su ligero discurso
metalingüístico en relación a los nuevos tiempos, la sociedad, el cine y sus
secuelas, así como el evidente homenaje a Spielberg, pero no limitado a “Parque
Jurásico”, sino a todo su cine.
Un mensaje metacinematográfico que reflexiona sobre la
necesidad de seguir sorprendiendo haciéndolo todo cada vez más grande, porque
esa sorpresa tiende a desaparecer pronto, así como la fascinación, por tanto
esos dinosaurios que tanto llamaron la atención en su momento, la ilusión que
suscitaron, la magia que transmitían, pasan rápido a convertirse en rutina e
indiferencia… Un camino y una tendencia extrapolable a todo, por ejemplo a las
mismas películas y, por concretar, a las mismas de “Parque Jurásico”, ¿o no os
suena ese proceso?
Se hace aquí una gran broma sutil, un manifiesto y
justificación de la secuela, su razón de ser y pura esencia, sobre todo en las
mediocres: hacerlo todo más grande.
Y es inteligente esto porque la película demuestra
autoconsciencia, un ligero desprecio por sí misma, una resignada autocrítica.
Más bromas metalingüísticas: la camiseta del encargado de la
seguridad, Lowery (Jake Johnson), un friki simpático que homenajea a la primera
parte de la saga, al que Claire obligará a no llevarla más por el recuerdo de lo
sucedido en aquella… Lowery tiene un punto ecologista.
“Aquel primer parque era auténtico. Yo le tengo un respeto
enorme, no necesitaban híbridos genéticos, sólo dinosaurios, dinosaurios de
verdad”.
“Ya está. No vuelvas a traerla”.
Este personaje nos dejará algún gag divertido, como en la
parte final y su conversación con su compañera de trabajo, de la que está
enamorado y por la que es rechazado.
Fan de Spielberg.
Las menciones a Spielberg son abundantes y podríamos hacer
una relación de las películas del genial director que son referenciadas en esta
“Jurassic World”, en su detalle más interesante.
-Ni que decir tiene que los guiños a la primera parte de la
saga son constantes. Ya mencioné las bromas metacinematográficas con el
merchandising, la camiseta, de “Parque Jurásico”, pero habrá más. Es buen entretenimiento encontrarlos, porque son numerosos, algunos muy simpáticos (ese nudo que se ata en su camisa Claire imitando al personaje de Laura Dern, entre otros muchos). Mencionaré alguno de los más claros, pero podéis buscar y encontrar muchos más. Visitaremos
escenarios de la primera parte, veremos una maqueta del mosquito conservado en
ámbar que inició todo y recuperaremos al T-Rex para el final, lo que supone una
reivindicación de respeto a la cinta original. En el clímax los personajes se
protegerán detrás de dicha maqueta. Hasta veremos una estatua de Richard
Attenborough. Incluso desde el punto de vista estilístico, el director,
Trevorrow (que participa también brevemente como actor), recoge planos calcados en forma de guiño: El ojo del dinosaurio, el
ataque al vehículo de los protagonistas, un plano casi calcado al de la primera parte con el nuevo dinosaurio en
un escenario que ya vimos en la película de Spielberg y ahora abandonado, el
juego con los segundos planos… BD Wong es el único actor del reparto original que reaparece.
-Ya he mencionado que la mirada del crío, Gray (Ty Simpkins), es puramente spielbergiana. Podríamos citar muchas
de su filmografía donde esto encajaría, y no necesariamente con niños como
protagonistas, ya que esa fascinación infantil puede estar en un chaval, como
en “E. T. El extraterrestre” (1982), o en un adulto, como el Richard Dreyfuss
de “Encuentros en la 3ª fase” (1977).
En ese retrato, en ese personaje y en su evolución, es
imposible no recordar “Hook” (1991), la versión que Spielberg hizo de Peter
Pan, una estupenda película que no recibió la valoración que merecía. El
personaje que interpreta Robin Williams sería primo hermano de esta Claire que
encarna Bryce Dallas Howard y que no cree en las hadas.
”Oye, tú tienes claro que son animales de verdad, ¿no?”
-Me gusta Chris Pratt como héroe en pantalla, tiene ese
punto divertido, de chulito simpático, como ya demostró en “Guardianes de la galaxia” (James Gunn, 2014), que también mantiene aquí, aunque mezclado con
algún toque amanerado que le convierte a veces en “El hombre que susurraba a
los dinosaurios”, como he comentado. Un Tarzán moderno, un Cocodrilo Dundee. Sería
un buen Indiana Jones, y en su look y rol nos pueden recordar al héroe
spielbergiano en esta cinta. Él es tradicionalista y defensor de los animales.
Siempre tendrá razón en todo, por supuesto, aunque a menudo su lucidez resulte
excesiva y poco creíble, pero como los demás son tontos, torpes o avariciosos
tardarán en hacerle caso más de lo necesario en muchas ocasiones, lo que creará
problemas. Sus diálogos con Claire dejan momentos divertidos.
-¿Cómo no recordar en las escenas con el mosasaurio a
“Tiburón” (1975), en especial esa en la que la cuidadora de los chavales es lanzada al
agua por un pterosaurio? De hecho, el gigante dinosaurio se come un tiburón, para acentuar la cosa.
-Más homenajes aunque no spielbergianos. La escena del
ataque de los pterosaurios, que nos remite a “Los pájaros” (1963) de Hitchcock,
“Los Dinopájaros”. La escena es algo torpe en muchos momentos. Además, parece
ser que los pterosaurios no podrían levantar a un ser humano, pero lo
justificaremos por aquello de la manipulación genética… Resaltar la cruel
muerte de la cuidadora de los chavales, a la que todo el mundo hace perrerías,
especialmente los pterosaurios y el mosasaurio.
Lo curioso de esta escena es que la verdadera heroína es
Claire, que esprinta como Usain Bolt, pero ella con tacones. Debe imponer mucho
esta chica, porque los “dinopájaros” se ponen a atacar a todo el mundo, pero en
cuanto ella mata a uno no sabremos más de ellos, se volatilizan…
“¡Tu novio es una pasada!”. La sonrisilla de ella al oír
esta frase de sus sobrinos es divertida, sobre todo porque no han concretado
nada como pareja.
Hay excesivas coincidencias en la película, que en muchos
casos son obligadas, pero que aquí resultan algo incómodas por hacerlo todo
demasiado artificioso: La parejita se conoce de antes y vivirán juntos la
aventura; el desastre se produce justamente cuando nuestros protagonistas más
jovenzuelos van a visitar el parque; los únicos visitantes perdidos cuando
todos regresen ante el mensaje de advertencia serán, precisamente, los sobrinos
de Claire; nuestro protagonista es un domador de dinosaurios superdotado…
El Indominus irá dejando muestras de su violencia e
inteligencia, terminando con un comando militar especial, pero resistiéndoseles
los dos chavales protagonistas... Espectaculares escenas con huidas “afortunadas”.
El clímax es de los peores momentos del film, aunque tenga
sus instantes brillantes, como ese plano secuencia con la pelea final entre el
Indominus y el T-Rex, que no podía faltar a la fiesta.
La película está correctamente interpretada, con solvencia y
carisma, sin alardes. Comentar la aparición de Omar Sy, conocido por su papel
en “Intocable” (Eric Toledano y Olivier Nakache, 2011).
Entretiene, dará para más entregas, pero es completamente
innecesaria.





































