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sábado, 7 de diciembre de 2013

BONFIRE: Fireworks (1987)











Uno de los mejores y más prestigiosos grupos de Hard Rock, Hard Rock melódico y Heavy alemán.

Inicialmente denominados Cacumen (1972-1985, aunque el primer disco como grupo sería en 1981) el vocalista Claus Lessmann y el guitarrista Hans Ziller variaron la formación y cambiaron el nombre del grupo por Bonfire, que no tardó en llamar la atención con su mezcla de fuerza y melodía en su primer trabajo, “Don’t Touch The Light” (1986). El año siguiente fue el de la consagración gracias al disco que nos ocupa, “Fireworks”, el más exitoso de su carrera y el que situó al grupo como un indiscutible referente del Hard Rock alemán, de hecho este álbum es un clásico absoluto de la época.



Este éxito radical no impediría que hubiera más cambios en la banda, perdieron al batería de su primer álbum, Dominic Huelhorst, sustituido por Ken Mary (House of Lords), y éste a su vez fue sustituido por Edgar Patrik.  El guitarrista rítmico Horst Maier también decide abandonar la banda y se contrata a Angel Schleifer (Pretty Maids) para cubrir su puesto. El propio Hans Ziller, fundador de la banda, abandonó su puesto durante la grabación de “Point Black”… una continua inestabilidad en el momento de mayor ebullición del grupo.

Incluso el vocalista abandonó la banda durante un tiempo y nombres de la categoría de Michael Bormann (Rain, Charade, Jaded Heart) y Michael Voss (Casanova, Mad Max) formaron parte de Bonfire brevemente. El primero sustituyó a Lessmann tras su abandonó en 1992 y el segundo participó como guitarrista durante la gira de “Point Black”, cubriendo la baja del fundador Hans Ziller.

Bonfire también fue vulnerable al auge del Grunge, su éxito remitió y la banda se tomó un tiempo, con huida del vocalista Lessmann incluida. Tras una dubitativa reunión la banda consiguió estabilizarse y recuperar parte de su éxito y su masa de seguidores. Una vez la moda Grunge cedió la banda parece volver a encontrar un hueco, así publican “Rebel Soul” (1998), “Fuel To Flames” (1999), que tuvo una gran acogida y “Strike X” de gran prestigio.

Free” y “Double X”, en conmemoración del vigésimo aniversario de la banda, son otros de sus trabajos. No sólo han seguido publicando álbumes de estudio, si no directos y recopilatorios y se mantienen muy activos, para fortuna nuestra.


Con “Fireworks” alcanzaron la cima no sólo de su éxito sino de su creatividad, su disco más completo y perfecto representante de su época. Un álbum y un grupo que recogía las influencias y las tendencias que iban destacando en el mundo del Hard Rock, donde los Bon Jovi, los Europe y compañía eran la bandera de un Rock duro que le daba primordial importancia a la melodía. Incluso los Scorpions, referente indispensable para Bonfire, agudizaron su preocupación por la melodía, haciendo de ella parte esencial de su estilo. Unos Scorpions que vienen a la cabeza también por el tono vocal de Lessmann. Todas estas tendencias se aprecian en “Fireworks” y los discos ochenteros de la banda, aunque siempre las han mantenido vigentes en mayor o menor grado. Fuerza y melodía. No solo recogieron influencias, Bonfire ha sido un grupo tremendamente influyente, grupos y proyectos de la talla de Casanova, con el ex Bonfire Michael Voss liderándolo, Jaded Heart o Charade, liderados por el también ex Bonfire Michael Bormann, tienen mucho de Bonfire en sus genes. 


Fireworks” es puro Hard Rock melódico con arranques y toques heavys en ritmos, riffs y alguna estrofa vocal de momentos épicos. Un trabajo inspirado y donde apenas hay temas que bajen del sobresaliente. Fiero, rabioso, melódico, con sensacionales coros, teclados ampulosos y espectaculares, característicos de los 80, que luego se perderían en su estilo, y guitarras poderosas y melódicas, logrando el perfecto equilibrio que tiene el álbum. Jack Ponti y Joe Lynn Turner aparecen en la composición de algunos de los temas, por si había poco talento...

Claus Lessmann a las voces, Hans Ziller a las guitarras, Horst Maier-Thorn en las guitarras rítmicas, Joerg Deisinger al bajo y el trabajo de batería corre a cargo de Ken Mary.





-Ready 4 Reaction: Clásico comienzo con un temazo potente, de los más contundentes del disco, perfectamente equilibrado con la melodía. Eléctrico riff de guitarra y paso a una trepidante batería de presentación con algún toque de teclado, las premisas del tema sobre el tapete. Teclados más presentes para las primeras estrofas donde Lessmann lleva la batuta de forma brillante. Gran puente con apoyo de los coros, la melodía en aumento. En vez de ir al estribillo volvemos con una nueva estrofa que mantiene la potencia. Batería, teclados y guitarra corriendo veloces por las estrofas, nuevamente el puente y caer, esta vez sí, en el estribillo. Un gran estribillo que mezcla potencia y melodía a partes iguales, título para los coros y contestación para la voz principal de Lessmann, un clásico estribillo ochentero con intervenciones de guitarra ocasionales. Retomamos las estrofas con Lessmann luciéndose hacia los agudos, puente excepcional con cambio de ritmo, que se hace más lento, marcando el tono y la melodía, con un buen trabajo de platos. Repetimos estribillo y elementos guitarreros en el mismo. Batería solemne preparando un brillante solo de guitarra de Hans Ziller, que acaba de forma melódica. La parte final será de nuevo para el estribillo, como es lógico, la perfecta despedida. Gran tema, que ni siquiera es de los mejores.

-Never Mind: Joya absoluta. Sin perder la potencia la melodía se hace con los mandos del asunto. Bajo expectante presentando a una agresiva guitarra y su riff, que da paso a los bombos. El ritmo se inicia añadiéndose los teclados al mismo. Primeras estrofas, potentes, heavys. El estribillo es un portento, iniciado con una batería que parece cederlo todo a la melodía de la voz principal, se arranca tras el añadido de los coros que lo encumbran por completo. Los teclados y los coros que contestan con sencillez a la voz principal que recita el título, rubrican un estribillo sencillo y perfecto. Transición de guitarra hacia nuevas estrofas heavys de ritmos pesados. Un puente pletórico, con los mismos elementos que el estribillo, grandes coros apoyando a la voz principal, nos encamina hacia el punto álgido del tema. Solo de guitarra repetitivo y virtuoso de inicio que se convierte en agresivo y potente acto seguido, con mucho tapping. El estribillo retorna a nuestros oídos, donde según nos acerquemos al final las armonías y detalles de guitarra irán apareciendo. Concluiremos con agresivos riffs. Excepcional tema.

-Sleeping All Alone: Otro de los temazos del disco, uno de los grandes hits, melodía a raudales y un estribillo espectacular. Un tema más suave aunque su inicio con el riff entrecortado y otro más clásico parecen querer indicar otra cosa. Primeras estrofas siguiendo patrones clásicos y una melodía que se intuye inspirada. Un Lessmann muy rockero modulando su voz, elevándola en el puente para dar entrada a un estribillo tremendamente melódico y cadencioso, una melodía principal con el contrapunto de los ritmos pesados y lentos. Coros apoyando la voz principal. Volvemos a la misma estructura con las estrofas y sus momentos melódicos y potentes, pesados y contundentes, el puente que termina melódico y el estribillo a coro que se pega sin remedio. El final de este segundo estribillo se hila sin solución de continuidad con una estrofa de melodía variada para dar entrada al solo, que una vez más es rockero, potente, melódico y virtuoso. Pasando por los mismos lugares llegamos a un estribillo cantado sin acompañamiento, con los coros sobresaliendo y unas acústicas de fondo muy sutiles. El acompañamiento regresará para llevarnos hasta el final, donde Lessmann hará alguna improvisación vocal para cerrar otro tema ejemplar dentro del estilo.

-Champion: Otro hit total, uno de los temas más duros, vivos, trepidantes y pegadizos del disco. Inicio a todo trapo con riff y batería, detalles de platos acertados. El riff se hace con todo el poder y una aguda nota da entrada a la línea vocal. Estrofas agresivas pero donde la melodía no puede disimularse. El bajo hace un gran trabajo en la parte más contundente. Las estrofas se suceden hasta el puente, muy melódico, épico y sin reducir ni el ritmo ni la potencia. Con esta perfecta progresión entramos en el estribillo con el apunte del riff, un estribillo ejemplar, largo, melódico, inspirado, potente y pegadizo. Inolvidable, te taladrará la cabeza. El bajo vuelve a hacerse presente en las nuevas estrofas, volvemos a disfrutar del gran puente y, como no, del estribillo, punto álgido del disco. Tras este segundo estribillo parón con predominancia de la percusión, ritmos que se hacen más lentos y pesados, coros que progresan y escalan hasta la reactivación de las hostilidades. El riff y los bombos hacen entrar a un rápido solo de guitarra, enérgico. El estribillo no tarda en volver, con apuntes guitarreros que hacen armonías y nos llevan a un final aceleradísimo con cambio de rimo incluido, el final perfecto para uno de los temas imprescindibles.

-Don’t Get Me Wrong: Voces lejanas llaman al riff y la batería. Ritmos pesados, más Hard melódico a las puertas. Una guitarra solista pone el punto melódico, marcando la senda. Estrofas épicas gracias a la voz de Lessmann que recibe el apoyo de los coros y los riffs. Puente más melódico y ligero. El estribillo es otro acierto con un diálogo majestuoso con los coros, que aparecen de forma perfecta, aunque algo "sobreproducidos". Un estribillo largo y con elementos añadidos que lo decoran gratamente. Más estrofas al estilo Dio repitiendo la estructura que nos devuelve el puente y el estribillo. Solo de guitarra muy melódico y gran juego de platillos acompañando. Estribillo para despedirnos alargándose y permitiendo a coros y Lessmann lucirse un poco más. Gran tema, menos vistoso en apariencia pero igual de bueno.

-Sweet Obsession: Riff y teclados llevando la voz cantante, grito salvaje y estrofas melódicas. Un tema más suave de inicio con mucha presencia de los teclados. La guitarra aparece en el puente. Estribillo con apuntes de teclado, un estribillo vistoso y ampuloso, pegadizo pero falto de la intensidad melódica de otros. Volvemos al estribillo tras reiterar la estructura, con los teclados predominantes y la línea vocal alargada. Una vez terminado entramos en el solo de guitarra que juega con los agudos. Más estrofas con apuntes de guitarra y ritmo que no cesa para volver al estribillo de despedida, un tema muy fiestero, menos apasionado pero muy alegre y efectivo. El estribillo final se alarga y goza de alguna armonía de guitarra. Un tema muy correcto.

-Rock Me Now: Acústicas melódicas, coros distorsionados, misterioso arranque, una lejana eléctrica apareciendo, suave batería, coros y voz principal con unos gemidos. Un inicio muy atmosférico. Una introducción que deja paso al cabalgar alocado del riff de guitarra y los ritmos de batería. Estrofas muy cadenciosas y estiradas en la parte vocal contrastando con los vivos ritmos. Cambio de ritmo para otra estrofa, muy seco y agresivo. El puente coge algo de melodía hasta convertirse en un estribillo convencional que repite a coro el título del tema de forma ruda, rockera y potente. Soso. Es el puente o la primera parte del estribillo lo único sabroso del tema. Apuntes de guitarra, con distorsión, en las muevas estrofas. Llegamos a la melodía variada de la estrofa que da paso al puente que se va acelerando. El estribillo vuelve a resultar una contundente bofetada, ahora con detalles vocales de Lessmann añadidos. Solo de guitarra de punteos ágiles, buenos agudos y tapping. La parte final juega con el estribillo para pararse y deleitarse en distorsiones varias que estallan en una orgía y cambio de ritmo a mayor gloria del estribillo, con improvisaciones vocales y una guitarra desbocada. De los temas más potentes y sosos.

-American Nights: Batería muy rítmica posando las bases, riff apareciendo en perfecta compenetración, arranque solitario de guitarra. Primeras estrofas hardrockeras sucediéndose hasta el puente ultra melódico con teclados predominantes que lo edulcoran todavía más. Un puente extraordinario que podría pasar por estribillo. Estribillo muy melódico, perfecto, con un clásico diálogo entre coros y voz principal, que contesta al título del tema que recitan los primeros extendiendo estrofas y melodía. La guitarra transitoria endurece el tema, así como las estrofas que se suceden. Los teclados vuelven a aparecer para deleitarnos con el puente y posterior estribillo. Estrofa aún más lírica, realmente conseguida y bonita, de melodía variada, que da entrada al solo, que sigue la senda melódica sin escatimar en virtuosismo. Pronto llega el estribillo que despedirá el tema, repitiéndose y dejando detalles de teclado, batería y guitarra. Un tema delicioso, más dulce que el resto.

-Fantasy: Un riff solitario contestado por una guitarra solista y los ritmos latentes inician el tema. Estrofas suaves de guitarras sencillas y sutiles, arranques guitarreros intermitentes, amagos de estribillo, detalles de coros, subida de intensidad para finalmente romper con el estribillo donde los coros tienen gran importancia, un estribillo largo y elaborado. La suavidad melódica vuelve a tomar el protagonismo, junto a los breves arranques de guitarra eléctrica. El estribillo, una auténtica golosina melódica, nos lleva a una transición también melódica de guitarra. Detalles de sintetizador y solo de guitarra muy melódico con un tapping final, que no puede faltar. Estrofa de melodía variada y retorno al estribillo, más intenso según avanzamos y lo vamos repitiendo. Improvisaciones vocales de Lessmann según se despide el tema. Una bonita canción, conseguida aunque quizá algo falta de garra.


-Give It A Try: La balada del disco. Un temazo realmente bello, de melodía exquisita y un juego vocal sublime. Preciosas acústicas abren la melodía, un susurro cantado por Lessmann sigue abriéndose paso. Percusión sutil, nostálgicos ecos de guitarra eléctrica y coros. De forma delicadísima llegaremos al puente en una progresión melódica perfecta que se rompe abruptamente con la entrada de la batería que aparece para potenciar el estribillo. Detalles de guitarra dejan su sello en la melodía, un estribillo larguísimo, con excepcionales inflexiones vocales que van de la intensidad a la sensualidad, del desgarro a la nostalgia, y coros sutiles y precisos. Las acústicas y los bonitos detalles de teclado vuelven a adornar las estrofas suaves que regresan. El estribillo arranca de nuevo de forma potente, con la guitarra dialogando con la voz principal que modula la melodía a la perfección, jugando con la intensidad y las inflexiones. Al final un desgarrado grito da entrada al solo de guitarra, muy hermoso también, acorde con el tema. Lessmann retoma el mando y volviendo a bajar el tono de la voz inicia el estribillo casi a capela, que enseguida retorna con toda su intensidad y desgarro. En este último estribillo hay detalles de una sutileza y belleza extraordinarios, como ese “don’t you know I missing you” recitado en dos tonos distintos a la vez, uno más intenso y otro más bajo, que pone los pelos de punta. Nos vamos despidiendo con armonías de guitarra, improvisaciones vocales y el estribillo sublimado. Una auténtica exquisitez. Portentoso juego vocal.


-Cold Days: Cuerdas de toque oriental que son sustituidas por un potente riff y ritmos pesados. Desgranándose las primeras estrofas en puro Hard Rock. Agudos guitarreros apareciendo de forma intermitente. Puente contundente, sensual, denso y más melódico que da paso a un solemne estribillo, bastante acertado, aunque no tan brillante como otros. Un tema sobrio, pesado y sólido. Llegamos al estribillo tras repetir estructura, estribillo apoyado en duros y melódicos coros que recitan el título del tema. Parón instrumental, con una caja protagonista y un solo de guitarra misterioso, casi ajeno, con muchos agudos, que arranca de forma ruda y vertiginosa en su segunda mitad. El puente se hace más intenso para situarnos en el estribillo final que aportará improvisaciones vocales y más fuerza. Un buen tema para cerrar el disco con un gran sabor de boca.

Estamos ante una de las joyas del Hard Rock de los 80, un clásico que se mantiene vigente y que debe estar en la colección de cualquier amante del género que se precie. Un gran vocalista, maravillosas composiciones repletas de fuerza y energía, y melodías para enamorar a cualquiera. Si no conoces aún este clásico ya es hora y si lo conoces sabrás de su categoría. Un cita obligada para todo rockero que se precie, uno de esos discos que hicieron grandes los 80 de una de las bandas más destacadas y representativas. 








sábado, 21 de enero de 2012

HOUSE OF LORDS: House of Lords (1988)







Extraordinaria banda de Hard Rock melódico que debutaba con este excepcional disco, uno de los mejores de su carrera, una carrera que ha dejado auténticas joyas del género como esa obra maestra que es “World Upside Down” de 2006.
Su debut es una perla llena de contundencia, melodías acertadísimas y virtuosismo instrumental, una súper banda que ejecuta a la perfección un temazo detrás de otro. Si son conocidos, aunque sea en el reducido ámbito rockero, es gracias, sobre todo, a este magnífico disco.
No es de extrañar que unos Whitesnake, por ejemplo, vengan a la cabeza al oír el disco, y más sabiendo que el mítico grupo de David Coverdale sacó el año anterior su obra maestra “1987”, con esa mezcla de contundencia hardrockera auténtica, enraizada en el blues, y la melodía como elemento predominante.
Además House Of Lords cuenta con un cantante portentoso como es James Christian y un hábil guitarrista como Lanny Cordola en este proyecto del fantástico teclista Gregg Giuffria.
Ken Mary a la batería y Chuck Wright al bajo cierran la formación.
Hard Rock melódico de esencia clásica con mucha melodía y un estilo muy personal, especialmente dado por la particular voz de Christian y el buen trabajo y entendimiento de guitarra y teclado.


Podríamos dividir el disco en dos partes, una primera, hasta el sexto tema, donde el disco es más duro, con los tres primeros temas mezclando de forma magistral melodía y rock potente, riffs poderosos y muchos y brillantes teclados. A partir de ahí tendríamos los momentos más AOR del disco con melodías muy marcadas y predominio de unos espectaculares teclados con un Giuffria sobresaliente.


Pleasure Palace: Este espectacular primer tema es buen ejemplo de todo lo comentado, un tema duro, repleto de melodía con un trabajo de los teclados, por parte de Giuffria, espectacular y grandes guitarras. Christian saliéndose en la parte vocal de una canción que se gusta a sí misma, dedicándose tiempo con fases instrumentales, como la maravillosa introducción o la pausa de la parte central. Teclados grandilocuentes acompañados de la base de ritmos en una intro pura que nos prepara para lo que va a acontecer. Una intro de buena melodía. Sin solución de continuidad entramos en el tema de forma potente y con un grito de Christian, el contundente Hard melódico de armónicas estrofas nos lleva hasta el estupendo estribillo. Las variaciones en la melodía como la parte anterior al espectacular solo de guitarra son brillantísimas también. El espléndido solo da paso a la mencionada fase instrumental y ambiental con predominio de los teclados. Una maravilla. Encarrilando la parte final con el estribillo cada vez más intenso y un James Christian pletórico que lo da todo dejándose los pulmones en los sentidos y melódicos últimos segundos de tema.
I Wanna Be Loved: De forma contundente y con una guitarra muy melódica comenzamos este tema rockero y melódico algo menos potente que el anterior pero en la misma línea. Enseguida nos metemos en el estribillo, eficaz y con buenos coros, las estrofas se deslizan por un rock más suave con menos presencia guitarrera que en el largo estribillo, que es la base del tema. Buen trabajo de guitarra una vez más, solo melódico y parón para arrancar de nuevo con el estribillo. Un aceptable tema sin mucho que reseñar.
Edge Of Your Life: Un suave teclado antecede a la voz de Christian, inicio lento aparentando una balada de preciosa melodía, la sensibilidad de las cuerdas vocales de Christian fuera de toda duda, terminada la primera estrofa y con la entrada de la batería el tema se reinventa y va cogiendo fuerza. Las guitarras entran en la función, Christian sube el tono y el tema se hace más pesado y contundente, gran estribillo y trabajo de guitarra con un magnífico solo, una vez más. El lirismo de las estrofas es espléndido, casi más que el estribillo, momentos casi hímnicos de la batería entre estribillos. El final con Christian improvisando, la guitarra acompañando por detrás y acabando en un nuevo y soberbio solo dan rúbrica a un tema excepcional.
Lookin’ For Strange: Uno de los temas más contundentes y rítmicos del disco con un trabajo de guitarras, que sobresalen ya desde el primer momento, maravilloso, un tema de bar. Hard Rock duro, puro, trepidante, potente, de ritmos muy vivos y alegres en la misma onda de la posterior “Slip Of The Tongue”, título que lo relaciona con los Whitesnake de nuevo. Gran estribillo y solo de guitarra, el trabajo de la base de ritmos con un bajo virtuoso y una batería frenética, más los detalles de piano, lo convierten en un temazo absoluto. El vacile de voz y guitarra remarcan ese aspecto de tema de directo, de bar, de naturalidad y frescura que tiene.
Love Don’t Lie: La balada del disco, escrita por el maravilloso Stan Bush que la editó en su disco “Stan Bush & Barrage” de 1987, es muy fiel a la original. Grandioso tema, Power Ballad clásica de AOR que en la voz de Christian adquiere un tono más rockero pero de sensibilidad exquisita, un cantante brillante en los temas más tranquilos y en los más agresivos. Comienzo tranquilísimo, con una preciosa intro de guitarra, se van sucediendo las estrofas casi sin acompañamiento hasta que llegamos al puente, excepcional, donde subimos el tono para llegar al gran estribillo y punto culminante, como mandan los cánones. Estribillo larguísimo que en su parte final tiene el toque genial recitando el título del tema. Los detalles de guitarra, aquí más sobria, son verdaderamente sobresalientes. Balada de peso, profundidad y melodía exquisita perfectamente ejecutada. Uno de los temas estrella.
Slip Of The Tongue: Ritmos vivos, rápidos y contundentes, guitarra virtuosa y trepidante, tema en la línea del "Lookin’ For Strange", pero más heavy, menos de bar, múltiples detalles guitarreros, tapping y demás recursos técnicos. Menos melodía que el otro tema mencionado pero de potencia similar. Tema corto y directo donde vuelve a sobresalir la guitarra y una batería que martillea sin concesiones. Buen tema pero no de mis preferidos.
Hearts Of The World: Entramos en la fase más melódica del disco con un tema sentido y solemne. La melodía de la guitarra inicial ya nos indica por donde vamos a navegar. Estribillo basado en un diálogo entre los coros y el cantante de aliento épico, brillantísimo, de gran impacto y sentimiento. Un parón con ritmos de sintetizador y sonidos de desfiles militares anteceden al estribillo nuevamente, donde la voz de Christian sube de intensidad sumándose elementos como la guitarra, logrando un final esplendoroso de gran poderío. Un temazo.
Under Blue Skies: Gran tema AOR de predominio de los teclados. Aparentando gaitas de inicio entramos en una cadencia muy en la línea de U2, melodía pura de estribillo pegadizo. Suavidad y dulzura no exenta de pasión y feeling se van sucediendo en las estrofas, el puente y el estribillo donde James Christian se luce como de costumbre. Los teclados son el punto fuerte del tema a nivel instrumental con solo incluido. La parte final con coros y un tono festivo aumenta la emotividad del tema, sobre todo con las improvisaciones vocales de Christian. Un grandísimo final.
Call My Name: La parte final es la más AOR del disco, como bien demuestra también este tema. Una onda más moderna, unos ritmos muy marcados y vivos predominan en un tema profundamente melódico. Christian se alza en las estrofas cuando la canción se asienta, unas estrofas muy conseguidas, hasta llegar a un nuevo estribillo redondo, adornado con buenos coros. James Christian le da un toque más rockero a un tema de producción y estilo más moderno, recuerdan a los Van Halen más melódicos. Estrofa especial y más intensa, como suele ser costumbre, antes de un solo de guitarra con aires psicodélicos. Una vez pasada la parte instrumental la canción se centra en el estribillo con un aumento de la intensidad y las improvisaciones, y una guitarra esta vez más melódica haciendo armonías con la melodía del tema y la voz principal. Gran final para este buen tema.
Jealous Heart: Pone fin al disco este tema lento cercano al medio tiempo con una maravillosa introducción de guitarra acústica por parte de Lanny Cordona. Un teclado íntimo nos prepara para un tema de mucha sensibilidad y sentimentalidad desbordada. Tras la primera estrofa lenta llegamos a un estribillo épico, con grandilocuentes coros, muy pegadizo. Un tema muy AOR. Una vez más las estrofas son cantadas en un tono muy suave como paso previo a cada estribillo, que estalla como una tormenta de coros. Estribillo largo y elaborado. Solo de guitarra muy melódico e intenso, muy efectivo y adecuado. Parón clásico y arranque en el estribillo conduciendo a la parte final, más intensa, con Christian improvisando, como es habitual. Un magnífico cierre.
Un clásico del Hard Rock más melódico que navega por un buen número de estilos, desde el Hard más contundente al más melódico, sumergiéndose en el AOR y rock más suave o las baladas. Muy variado. Tiene de todo y sin altibajos. La producción quizá no sea la más maravillosa del mundo pero cada instrumento se escucha con contundencia, destacando en los momentos adecuados. Súper banda con un pedazo de cantante, que a veces en esos looks ochenteros recuerda a Camilo Sesto, y unos músicos excepcionales. Uno de los discos míticos del rock melódico.