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sábado, 28 de noviembre de 2015

Crítica: BEGIN AGAIN (2013) -Última Parte-

JOHN CARNEY











Música descriptiva. Almas desnudas.

La música, como ocurría en “Once”, define el estado de ánimo de los personajes y los vincula. Así la canción inicial de Gretta (Keira Knightley) desvela su alma dolida, por ello le llega tanto a Dan (Mark Ruffalo), que también se siente identificado.

En los momentos de felicidad de la pareja formada por Gretta y Dave (Adam Levine) otros temas sonarán para resaltarla.



Uno de los temas más bonitos es el que Gretta escribe para Dave en unas navidades a modo de regalo. Es su vínculo, su amor y su alma entregados en notas musicales, una canción que tendrá su evolución y perversión para retratar los distintos estadios de la pareja.

Este tema será clave al final. Ella le pedirá que lo toque tal como fue compuesto, con ese espíritu y esa esencia, acústico, sin adornos, como una especie de demostración. Él accederá y cumplirá, pero nuestra protagonista acaba entendiendo que esa esencia que pide se ha perdido, Gretta entiende que esa relación es imposible porque sus aspiraciones y forma de ver las cosas son completamente distintas.



Aquí hay una interesante reflexión sobre la creación y la dura asimilación que supone que algo personal e íntimo pase a ser patrimonio de todos.

Un tema compuesto por Dave desvelará a Gretta la infidelidad de su pareja, el conocimiento a través de la música. Una magnífica escena al regreso de un viaje del chico. Ella lo entenderá todo sin necesidad de mirarle a la cara, sólo oyendo la canción, de nuevo la música como expresión del alma sincera y desnuda. Música delatora, vehículo de conocimiento mutuo.


El proyecto que emprenden Dan y Gretta será musical, como no podía ser de otra manera, y también redentor. La música será redentora. Un proyecto consistente en hacer un disco callejero. Grabarán el tema prometido a modo de inversión y luego se dispondrán a grabar un disco por toda la ciudad. Un disco independiente, libre, callejero, con músicos que estén dispuestos a la locura: unos profesionales del Pop, otros aburridos del conservatorio y liberados ante el nuevo proyecto… Grabación en la calle, cada canción en un lugar distinto de Nueva York como homenaje a esa gran ciudad. Incluso veremos un Jaguar como estudio de grabación. No sé a vosotros, a mí me parece una idea genial.





Yo quiero que lo hagas tú”.

Necesitamos músicos, especialmente músicos muertos de aburrimiento”.

¡Sí! Mientras no sea el puto Vivaldi…"

Cuando lleguemos al solo de guitarra quiero que sea un sonido totalmente distinto, quiero que sea un choque de géneros, entre Punk y Pop, y que nos divirtamos”.


Música sin aderezos, gratuita, auténtica, callejera y perfecta, entusiasta, pura, rudimentaria... Algo artístico, fuera de corsés. Reclutando a músicos que tienen que tocar para otros por un sueldo o por nada, liberándolos, y que se comprometen para hacer algo distinto, fresco, único, atrevido, lleno de incertidumbre, pero artístico. Puro amor al arte.


El reclutamiento deja momentos simpáticos, como el pianista que deja plantada la clase de ballet de unas niñas sin más explicaciones cuando Dan le presenta su oferta. También el agradecido y generoso rapero que alcanzó la fama gracias a Dan, cediéndole músicos para el proyecto del productor.



La primera canción será en un callejón, sobornando chicos para que dejen de jugar e incluso participen en los coros, todo con recursos de andar por casa y haciendo equilibrios para que el sonido sea correcto. Veremos otras en un parque, en el metro, en el soportal de un edificio, bajo un arco, en una barca navegando, en lo alto de un edificio… Muy divertido el momento donde deben salir corriendo de la policía… El batería tiene ritmo y energía.



En lo alto del edificio, como “Los Beatles”, será donde la hija de Dan, Violet, haga su colaboración y se marque un solo de guitarra (eco del cebo que vimos al verla tocar en su habitación), con su madre de espectadora también. Música reconciliadora y unificadora. Dan tocará un poco el bajo, guiño autorreferencial, ya que el director, Carney, fue bajista de la banda “The Frames”. Divertido el momento en el que el vecino se queja en la parte nocturna. Un estupendo y pegadizo tema.





La escena donde la pareja vagabundea por la ciudad con los auriculares compartiendo su música, es el vínculo total y perfecto. Una de las escenas más memorables de la película.





Otra canción servirá de catarsis en la relación de Gretta con Dave, es la que graba para mandársela vía telefónica, exponiendo sus sentimientos de nuevo. Mensaje doloroso a su ex novio, liberándose a través de la música de nuevo.

La relación entre Dan y Gretta parece que desembocará en amor y relación sexual, pero su intimidad será rota por Steve (James Corden), el entrañable amigo de Gretta y dueño del piso en el que están.




La amistad de Dan y Gretta parece llevar a una productiva colaboración futura, además de conseguir lo esencial, recomponerlos psicológica y emocionalmente. Ella incluso propondrá el talento de Dan a su novio, que acaba de grabar un álbum llamado “On the road”, como la novela de Kerouac.

La recomposición de esos dos seres heridos no sólo será personal, también resultará profesional, ya que conseguirán un buen trato con el ex socio de Dan y su ex productora, una posible carrera para ellos con más proyectos futuros, aunque sin pretensión alguna… Una amistad con algo más.




Sin ambición pero con la ayuda de Internet y famosos tuiteros el modesto álbum será un éxito. 10.000 discos vendidos en un día, a un euro…


Al contrario que en “Once”, veremos al chico reconciliado con su mujer y a la chica en un vagar feliz y libre al fin de esta etapa de crisis y transición superada.

No pasa casi nada durante la narración, pero se escenifican unos sentimientos y unas relaciones cargadas de verismo, de sinceridad. Una película que habla del poder redentor de la música, de segundas oportunidades, del amor y la amistad, de los hilos que nos unen, de la redención, sobre la regeneración y el impulso vital, sobre los beneficios de la alegría y la generosidad vital, sobre perseguir nuestros sueños, sobre el dolor y el pasado, sobre la nostalgia…




Begin again” es romántica, adorable, encantadora, amable y entrañable, con muchas reflexiones interesantes con las que poder identificarse y personajes y relaciones naturales, auténticas y sinceras. Cine sencillo y honesto, fresco y luminoso. No perdáis la ocasión de “begin again” para reconciliaros con la vida y las comedias románticas. Un pedazo de vida que nos reconcilia con ella. ¿Qué más se puede pedir? Ah sí, muy buena música Pop.








viernes, 27 de noviembre de 2015

Crítica: BEGIN AGAIN (2013) -Parte 2/3-

JOHN CARNEY












Tres momentos inolvidables.

Hay tres escenas por las que cualquier director pagaría por conseguir alguna vez en su obra. Tres momentos sencillamente sublimes que lo tienen todo. Sencillez, naturalidad, magia, emoción, belleza y sentimiento. Tres momentos que conmueven, maravillan y arrebatan.

-El primero de ellos es el más importante de la cinta. Culminante. Es cuando Dan escucha por primera vez a Gretta y se crea un vínculo irrompible entre ambos. La magia se hace palpable y tangible ante nuestros ojos viendo el talento de ese ser roto descubriendo esa gema entre la maraña. Esto sucede cuando vemos recreado visual y sonoramente lo que Dan escucha en la intimidad de su cabeza, los arreglos que pulen, mejoran, completan y hacen crecer el bello tema acústico de la chica que oímos al inicio por primera vez. Un diamante en bruto. Ver flotar y tocarse solos los instrumentos en la plasmación mental de la revelación de Dan es un auténtico milagro. Es ahí cuando entendemos la cara de loco y el entusiasmo que le vimos en la primera escena, cuando era difícil discernir si era un loco o un borracho al terminar aquel tema que parecía, efectivamente, soso o falto de algo. Todo gracias al tema “A Step You Can't Take Back".

“… y ahí es donde aparece la magia… Oigo cosas, oigo arreglos. Hay que estar borracho para que ocurra”.

Vale bonita. Algo auténtico… Dame el nombre de un artista que pase tu prueba de autenticidad. Venga”.

¡Ah mierda!… Tendrás que pagar tú las birras”.


-El segundo momento memorable, imprescindible, es la escena del paseo por la ciudad con los auriculares para compartir su música, aislados de todo, embriagados en su intimidad. Frank Sinatra, el “Times goes by” de Casablanca, Nueva York de noche, bailando la música de los auriculares dentro de una atronadora discoteca, ajenos a todos, solos entre la multitud, compartiendo la intimidad, el momento, un vínculo musical que crea una burbuja de afectos y sentimientos inaccesible e incomprensible para el resto, un material que define el amor.






Todo esto ha sido una perla”.


-Mi tercer momento favorito es la escena en la que Gretta y Violet se conocen. Es una de mis relaciones favoritas, la de estas dos chicas, la amiga y la hija de Dan. Su complicidad y comprensión es inmediata, la artista sabe como entrar a la chica para hacerla comprender su actitud, llevándola por el mismo camino que quiere su padre pero de otro modo. Deja algunos de mis momentos favoritos de la película, por ejemplo cuando hablan de amoríos, la satisfacción de Dan cuando Gretta comparte sus opiniones, el ofrecimiento de ella de hacer de Celestina y su Pigmalión a la chica, sus consejos amorosos y la reacción de Dan (Mark Ruffalo) largándose cuando Gretta habla de la forma de vestir de Violet. Gretta sabe como romper el hielo… Ruffalo está sublime en esta escena sin mediar palabra. Naturalidad extraordinaria.




Gretta (Keira Knightley) dotará a Violet de una confianza de la que carecía, así impulsará también la idea de que toque para el disco. Dan convencerá a su madre para que así lo haga. Aquí se intuyen ciertos celos de Miriam con respecto a Gretta, al verla en la vida de su ex…
Bueno, para empezar deja de vestirte como una facilona”.

Ciertamente surtirá su efecto, como veremos en la fiesta post grabación, ya que por allí veremos al chico que le gusta a Violet invitado.

Hay algo de “Jóvenes prodigiosos” (2000), la estupenda e infravalorada cinta de Curtis Hanson sobre un mentor en crisis y un alumno talentoso. También hay ciertas bromas en el inicio con “Jerry Maguire” (Cameron Crowe, 1996) como referencia. Otra broma con referencia cinéfila: la comparación que hace Dan de su hija con Jodie Foster en “Taxi driver” (Martin Scorsese, 1976), en la presentación de su mujer, Miriam, interpretada por Catherine Keener. “Doctor en Alaska” es otro referente citado en la cinta. Toda la idea de amor al arte, en este caso la música, y su vertiente amateur, callejera, nos recuerda en algo a “Rebobine, por favor” (Michel Gondry, 2008), con un humor menos surrealista, claro.



El estilo de la dirección tiene ese toque indie que ya observamos en otros títulos anteriores de Carney, con esa cámara inestable, al hombro, aunque sin que se note mucho, y donde el plano general es la base de todo.


Carney usa el travelling para los paseos y las panorámicas en plano general entregándose al movimiento en el interior del encuadre para dar fluidez al mismo, así como naturalidad.

Así Carney describe entornos con sencillez, recurriendo al plano general y la panorámica.

El uso del primer plano está muy medido, reservado para momentos íntimos, con planos y contraplanos en las conversaciones, evidentemente, y, sobre todo, para las actuaciones, que contienen mensajes importantes.

Tecnología, Apple y nostalgia.

La tecnología estará ligada al pasado y al recuerdo, en especial Apple. A través del ordenador y los móviles veremos en distintos flashbacks que salpican la narración el pasado de la pareja formada por Gretta y Dave. Ella recurrirá a estos instrumentos para recordar, para sumergirse en la nostalgia y el dolor pasado. Apple, vehículo de nostalgia. Un novio que tiene éxito con su música, que ella compone en parte, que ha participado en una película que también ha sido un éxito y parecen empezar una nueva vida. Todo adornado con una canción a juego. Otra canción como regalo nos presenta la Navidad en el pasado de la pareja, un temazo llamado “Lost Stars".




Es divertida la escena donde vemos al músico callejero amigo de Gretta darlo todo ante la indiferencia de un público invisible, un personaje que nos recuerda, parece un guiño de hecho, al protagonista de “Once”, como una autoreferencia simpática que incluye Carney.













Relaciones.

Todas las relaciones de la película son excelentes, no hay personajes puramente negativos. Aunque todos tienen defectos acaban por resultar entrañables, incluido el novio de Gretta, Dave, interpretado por Adam Levine, cantante de Maroon 5.


La relación de amistad entre Gretta y el músico callejero, Steve (James Corden), es francamente hermosa y deja momentos muy bellos, como ese precioso y sencillo momento en el que Steve la abraza al verla derrotada tras su ruptura, de nuevo tocando en la calle, en la boca del metro, lugar siempre simbólico. No se puede ser más encantador y cariñoso que Steve.


La relación de Dave y Gretta pasa por distintas fases. Una pareja inicialmente ingenua e idealista que va corrompiéndose con el paulatino éxito que él va logrando, hasta llegar a la ruptura. Posteriormente intentarán recomponer dicha relación, pero con sus diferencias y problemas. Ninguno de los personajes resulta despreciable o desagradable, incluso él, que se comporta mal con ella y tiene un proceder censurable, resulta simpático, cálido y afectuoso. Un tipo majo. Es la luminosa mirada de Carney.



Poco a poco ella irá contando menos en el mundo de él, que empezará a hacer viajes solo, dejándola fuera de todo paulatinamente. Los momentos de soledad de ella serán resaltados con buena música.

Yo me he convertido en la novia de Dave Kohl, y pienso: Antes éramos un equipo, ¿qué ha pasado?

Es interesante observar la evolución física de Dave, de barbilampiño en sus ingenuos inicios, a dejarse bigote para recoger un premio por su corruptor éxito y terminar con barba de talibán una vez consagrado y lejos de Gretta. Con barba parece un telepredicador, ciertamente.





Cuando Gretta le envíe una canción al móvil él intentará un acercamiento y una reconciliación. Eso sí, me resulta extraño que tenga a su novio con el apellido como contacto en el móvil… En la conversación del reencuentro el conflicto entre lo comercial y lo íntimo volverá a darse, siendo la clave que hace imposible dicha reconciliación. El toque comercial de él, basado en la idea de que la música, aunque íntima, es para ser compartida, contrasta con la de ella, especialmente con el tema que le regaló, que era algo de ellos y no necesitaba retoques… Aunque él dice que quiere respetar eso, Gretta entiende que ese tema ya no es íntimo ni de ellos, que ya es de todos y ha perdido su esencia, lo que vuelve a escenificar ese carácter simbólico que tiene la música en la película, completamente vinculada a las relaciones y emociones de los personajes.




La conversación será en plano-contraplano, cortos, para una difícil complicidad, de ahí la cámara inestable.


En el final, Dave volverá a aparecer sin barba, pero los caminos de la pareja son distintos, lo que queda simbolizado en la interpretación de la canción que Gretta le escribió y que él toca en un concierto.



La relación entre padre e hija, entre Dan y Violet (Hailee Steinfeld), se aleja completamente del tópico con una naturalidad y una autenticidad desbordantes. Ella es una adolescente desatendida por su padre, él es un inmaduro padre despreocupado, pero no se recurre al tópico de la relación distante, fría, borde, para acabar encontrando la reconciliación, sino que desde el principio se marcan sus diferencias y problemas, pero se tratan de tú a tú con cariño y complicidad, asumiendo sus defectos. Sus diálogos resultan francamente simpáticos. También es divertida la escena donde padre e hija se van sin pagar del bar… Por cierto, hasta el camarero resulta entrañable.


Cuando hay algún enfado es por las circunstancias que presenciamos, es decir, algo lógico, no por un rencor enquistado del pasado. Finalmente, y a través de la música, por supuesto, esta relación se recompondrá, simbolizada en la incursión de ella en el álbum grabado para Gretta. Pretensión de proyectos futuros, un padre conociendo el talento de su hija, retomando su labor…



Miriam (Catherine Keener), la mujer de Dan, ha llevado un camino similar al de Dave, traicionó a nuestro protagonista, en un juego de paralelismos entre los dos personajes principales, Dan y Gretta. El hecho es que aunque así es, las conclusiones serán distintas y ella también resulta entrañable y comprensiva. Es un buen punto que sea ella la culpable de la ruptura de la pareja.