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jueves, 30 de julio de 2015

GERALD DURRELL: Mi Familia y Otros Animales

LITERATURA











Encantador libro de Gerald Durrell que se ha convertido en un clásico del humor… y la naturaleza. Un libro repleto de encanto, sensibilidad, calidad literaria y la más fina y elegante ironía británica, que da un tono de humor al conjunto sencillamente excepcional, clave del éxito del libro.

Un humor irónico, blanco y sutil, un deleite.

Gerald Durrell (1925-1995) fue escritor, naturalista, zoólogo e incluso presentador de televisión. Dedicó su vida a todas estas pasiones, como queda expuesto en su obra literaria y vital, donde creó fundaciones para la conservación de la flora y fauna y un zoológico. Su hermano, Lawrence Durrell, uno de los protagonistas de la novela que nos ocupa, es un conocido escritor y aquí ejecuta el prólogo de la obra.

Durrell retrata su inolvidable estancia en la isla griega de Corfú, a la que rinde homenaje en forma de trilogía, siendo esta “Mi familia y otros animales” la mejor y la primera de las entregas. Las otras dos son “Bichos y demás parientes” y “El jardín de los dioses”.

Hay dos aspectos muy bien diferenciados en el libro, en ambos Durrell se muestra como un entomólogo, pero su estilo será distinto en cada uno de ellos. El primero consiste en el análisis y descripción de su familia, donde usará la ironía y el humor británico con delectación. El segundo será a la hora de observa la naturaleza, donde su tono será entregado, apasionado y entrañable, no exento de humor, pero ensimismándose con las palabras y embelleciendo su prosa.


En ambos se mostrará como un agudo observador y dejará momentos de alta y hermosa literatura, donde “lo entrañable” coexiste con plena naturalidad con lo cómico e incluso lo surrealista. El detallismo de las descripciones y las aventuras junto a sus familiares y junto a los animales e insectos con los que comparte experiencia y estancia de Corfú, desprende amor y pasión por todos ellos. Retratos mundanos y costumbristas que tornan, a menudo, en poéticos y de encantadora belleza. Transmite toda su pasión por la naturaleza.

Centrándonos en el tema familiar, Durrell dibuja los caracteres de su madre y sus hermanos con precisión, y una vez hecho no intenta profundizar en ello, sino que convierte la narración en un anecdotario donde cada personaje va desarrollando esas cualidades que quedaron perfectamente dibujadas y definidas para nuestro gozo y disfrute. El cariño que les cogemos es irremediable. La familia que nos retrata Durrell, su familia, es la generadora de conflictos, la movilizadora de acontecimientos, la creadora de surrealistas anécdotas. Son la especie más exótica en esa exótica isla, todos y cada uno de ellos. Unos personajes absolutamente peculiares.

La idea de indagar en la propia familia, como sugiere explícitamente el título, como si de la fauna animal se tratara, esa lupa de entomólogo que comenté anteriormente, como si de esos animales que apasionan al autor se trataran, sus comportamientos, rutinas y caracteres, ya es atractiva de inicio.

La sensata, tranquila, llena de sentido común y saber estar madre de los Durrell; el petulante, excéntrico y pedante Larry; el auténtico y racial, apasionado de las armas, una especie de Sancho, Leslie; la frívola, superficial y encantadora Margo; y el curioso insaciable e ingenuo de Gerry, quedan perfectamente definidos a través de las encantadoras páginas de la novela.

La descripción de ese entrañable, delicioso, idílico, casi paradisiaco, entorno que es Corfú es arrebatadora, un mundo rural de gente encantadora, amorosa y cariñosa, que transmiten plena confianza en la humanidad. La amistad instantánea y eterna, la entrega, la generosidad sin fisuras ni miramientos, la hospitalidad lugareña, quedan retratadas con vigor y vehemencia por Durrell. Un lugar ideal para vivir. Queremos conocerlos, queremos intimar con esa gente, el autor logra que deseemos conocer aquello y convivir allí.

Uniendo algunos de esos aspectos tenemos la espléndida relación de amistad, gracias a los intereses comunes, del pequeño Gerald y ese experto en todo que es Teodoro, otro apasionado de la naturaleza.

Hay también una evidente reflexión y retrato sobre la infancia como contenedor de nuestra esencia, definitoria siempre. Será la pasión del joven Gerry la que le influirá y desarrollará en el futuro. Vemos todo a través de los sorprendidos y fascinandos ojos del pequeño Gerry, la versión infantil del autor. La investigación, la aventura, el descubrimiento, la fascinación e ilusión irrefrenables por todo, la magia… ¡Estamos ante un Tom Sawyer zoólogo!

Uno de los aspectos que más me apasiona del libro es como Durrell trata a la naturaleza. Su indiscutible amor por ella jamás se traduce en demagogia naturalista, la retrata con amor, cariño y belleza, pero no oculta su crueldad y su propia esencia, por ejemplo con la caza, incluida la que ejercemos los humanos. Es la perfecta y natural manifestación del amor por un entorno y su comprensión máxima. Mimo y cariño en cada descripción de la flora y la fauna del lugar que atrapa sin remisión.

La amplitud de miras de la novela no es corta, la imagen que da de la supuesta intelectualidad que encabeza su hermano Larry no puede ser más sangrante. Vagos excéntricos dentro de lo vaga que pueda ser la excentricidad y viceversa… Los amigos de Larry son una fauna en sí mismos.

Son numerosos los momentos y las escenas inolvidables que nos deja este “Mi familia y otros animales”, desde el episodio del bañador de la madre Durrell, pasando por el hilarante día de cumpleaños de Gerry, donde la fascinada mirada infantil se mezcla con el irónico humor inglés, o el tronchante viaje de Margo en el bote del propio Gerry en busca de soledad.

Hay elementos que pueden recordar a obras como “Grandes esperanzas” de Dickens, con niño y preso bondadoso y generoso incluidos.

En definitiva, una obra absolutamente recomendable, encantadora y entrañable, maravillosamente escrita y que transmite vigorosa y poéticamente la pasión del autor por Corfú, la naturaleza y la vida. Su fina ironía, curiosamente, logra que el resultado final resulte emotivo, íntimo y cómplice.


Una obra muy recomendada que os hará pasar un gran rato, pero de los que perduran.


sábado, 24 de agosto de 2013

LIBROS PARA REFRESCARSE EN LA PISCINA

LITERATURA





El verano y las vacaciones son momentos ideales para ponerse al día con esas lecturas retrasadas o para deleitarnos con el placer de descubrir nuevas obras que llevarnos a las manos y los ojos. Pocas cosas hay más gustosas para los lectores que tener tiempo para dedicar a los libros a cualquier hora del día o en cualquier lugar del mundo. En verano pasamos mucho tiempo en piscinas y playas y los libros son grandes compañeros, nos permiten disimular nuestra inquieta mirada tras ellos cuando vemos cuerpos esculturales parar frente a nosotros, y nos entretienen y apartan la vista de otros menos agraciados… Todo son ventajas. Aquí pongo una breve lista de buenas opciones literarias para pasar estos días de relajación y hacer más soportable el calor antes de darnos un buen chapuzón.




La Dalia Negra de James Ellroy.

Una de las mejores novelas negras modernas, un referente que te dejará seco y sudando, pegajoso de polvo, sudor y sangre. Repleto de giros, una atmósfera enfermiza y una prosa adictiva, directa y atrayente. Desearás darte un fresco chapuzón tras leerla.

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El Mundo es un Pañuelo de David Lodge.

Un libro tremendamente divertido, de una ironía fina y talentosa, que relata las aventuras de un profesor universitario virgen que va de aeropuerto en aeropuerto buscando el amor, o al menos un poco de sexo, y que nos muestra la fauna intelectual académica para parodiarla y criticarla a conciencia. Un libro que es aire fresco en estos días calurosos.

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Mi tío Oswald de Roald Dahl.

Absolutamente desternillante. Las aventuras amorosas y sexuales del tío Oswald te harán pasar un rato tan divertido como agradable. Unos protagonistas que deciden convertirse en captadores de la simiente de los grandes genios del momento para venderla al mejor postor. Divertidísima, morbosa y surrealista, es una ducha de ingenio.

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Mi familia y otros animales de Gerald Durrell.

Otro libro divertido y con sentido del humor a raudales. Durrell mezcla sus grandes intereses para regalarnos un relato hilarante donde los viajes, la fauna, la flora y la familia dejan momentos de humor extraordinario. Para reírse a gusto antes de tomarse algo en una terracita.


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Trilogía de Nueva York de Paul Auster.

Uno de los autores más prestigiosos de la actualidad y su famosa trilogía, libros que mezclan el entretenimiento de la novela negra o de detectives con la profundidad laberíntica kafkiana. Una joya literaria para el entretenimiento y la reflexión. Literatura de primera, de la que reconforta y hace que el posterior chapuzón sea tan sesudo como merecido. 

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Wilt de Tom Sharpe.

Puro entretenimiento, una comedia repleta de bromas y enredos sexuales perfecta para los días de vacaciones y calor. El inicio de la saga del personaje creado por Sharpe, tristemente fallecido hace un par de meses. Surrealistas dificultades y una muñeca hinchable para provocar risas antes de regar nuestro cuerpo.

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Alta fidelidad de Nick Hornby.

No habéis tenido adolescencia si no habéis hecho listas musicales o de cualquier tipo, o al menos habéis entrado a ver una como ésta. Yo era muy aficionado a las listas musicales, que tardaba mucho en hacer y que luego grababa en casettes desde los Cds. Temas acústicos, con grandes solos de guitarra, de un grupo en concreto, de un estilo determinado... En este libro delicioso tendréis muchas listas, mucha música, romanticismo y reflexiones sobre la madurez, la inmadurez, el paso al mundo adulto y las responsabilidades que conlleva, el compromiso… todo con un encantador sentido del humor. Una pequeña gozada fresquita, fresquita.


Dedicada a Nora por su gran idea.