Estando Michael Bay en la producción, Megan Fox en el papel
protagonista y el director de joyas como "Ira de titanes" (2012) al frente de todo ¿que podía salir… bien?
Quizá alguna escena de acción, dirá alguno… Quizá.
Cuatro tortugas y una rata gigantes y mutantes han pasado su
vida en las alcantarillas preparándose para una vida que se antoja dura… Una
vez preparados y adiestrados, se disponen a salir a las calles para imponer el
orden, especialmente contra los abusos y desmanes del Clan del Pie, que quiere
someter a la ciudad de Nueva York. Tendrán la ayuda de la intrépida reportera
April O´Neil.
Nunca he sabido muy bien a qué se debía el éxito de las
tortugas ninja entre los chavales, porque lejos de ser una moda, las cuatro
tortugas llevan décadas siendo ídolos de los más jovencitos. De pequeño tuve mi
acercamiento a ellas, pero más por seguir una corriente que veía a mi alrededor
que por otra cosa. Mi falta de apasionamiento hacia ellas provocó que dicho
acercamiento durase más bien poco. Supongo que ser adolescentes, algo
marginadas, el gusto por la pizza y, sobre todo, su habilidad con las artes
marciales, son elementos tremendamente seductores.
Pero, ¿por qué tortugas ninjas? ¿Por qué no, castores
ninjas? ¿U osos hormigueros ninjas? Ya puestos… Es ridículo elegir como animal
ninja una tortuga porque apenas tienen movilidad, si pusieran una ardilla, por
ejemplo, que parece que están “encocadas”, “speedicas” y nerviosas perdidas,
pues todavía tendría un pase… ¿Os imagináis un tiranosaurio Rex ninja? Eso
daría auténtica pena verlo, con sus manitas cortas… ¡pues lo mismo con las
tortugas!
Sufro muchísimo viendo andar a las tortugas. Tú tienes un perro, bien adiestrado, le pides el periódico, y en 15 segundos lo tienes en tus manos. Hazle eso a una tortuga... Es pedírselo y entrarle la angustia.
-Dueño: Leonardo, trame le periódico.
-Leonardo: Ufff ¿Dónde está?
-Dueño: En el baño.
-Leonardo: ¡Vamos, no me jodas! ¡Eso son 45 minutos!
Menos mal que son longevas, porque claro, 45 minutos mínimo para ir al baño... Más les vale tener una vida larga.
Sufro muchísimo viendo andar a las tortugas. Tú tienes un perro, bien adiestrado, le pides el periódico, y en 15 segundos lo tienes en tus manos. Hazle eso a una tortuga... Es pedírselo y entrarle la angustia.
-Dueño: Leonardo, trame le periódico.
-Leonardo: Ufff ¿Dónde está?
-Dueño: En el baño.
-Leonardo: ¡Vamos, no me jodas! ¡Eso son 45 minutos!
Menos mal que son longevas, porque claro, 45 minutos mínimo para ir al baño... Más les vale tener una vida larga.
El caso es que su traslado al cine ha sido con más pena que
gloria, tanto en la primera intentona de los 90, con tres películas (una en 1990,
otra en 1991 y la última en 1993), como con esta actual, aunque, bien mirado,
es difícil rascar algo interesante de la propuesta, más allá de intentar lograr
un blanco entretenimiento de conseguidas escenas de acción.
Una introducción con la voz over de la rata Splinter,
explicando a sus alumnos e hijos adoptivos quiénes son, qué son y el futuro que
les espera y para el que deberán prepararse, con estampas animadas, inicia la
narración de la cinta. Acto seguido se nos presentará a la protagonista humana
de la función, April O’ Neil, interpretada por Megan Fox. Aquí, la buena de
Megan hace de aspirante a Mercedes Milá, cada uno tiene sus ambiciones,
buscando un sabroso artículo de verdadera importancia periodística, a ser posible
relacionado con “El Clan del Pie”, que le saque de sus frívolos reportajes
sobre dietas y ejercicio… Hay algo de metalingüístico en el personaje de Megan, como si en él se diera a entender que quiere reivindicarse como algo más que un cuerpo bonito, como actriz... Esas cosas...
En estas estamos para ver la fugaz y misteriosa primera
aparición de las tortugas frustrando un robo del malvado clan, ante la atenta y
curiosa mirada, como debe ser, de tan insigne periodista. Una intrépida,
rejuvenecida y maciza Mercedes Milá…
Resultan curiosas las presentaciones de algunos personajes,
de espaldas, pero sin motivo aparente, ya que no tienen intención de retratar
su falsedad o algún concepto simbólico, porque se hace indistintamente con
buenos o villanos… Supongo que el director pensaría que queda “más guay”. April
(Megan Fox), Shredder (Tohoru Masamune), las propias tortugas… son así
retratados.
El caso es que tras ver una simple acción de las tortugas,
que ni siquiera queda muy clara, los malotes deciden que es de capital importancia acabar con
los justicieros misteriosos… Es lastimosa la mala exposición de motivos y
hechos en este inicio, se entiende porque el espectador ya está acostumbrado y
da por hechas la mayoría de las cosas, pero que un hecho suelto perturbe hasta
el paroxismo a los poderosos villanos requeriría un poco más de elaboración.
Eric Sacks (William Fichtner) es el otro personaje
importante de la trama, un villano encubierto, falso, integrado en el sistema,
un empresario científico de éxito. En relación a este personaje se plantea algo
extraño, ya que April, la lasciva pero recatada en esta ocasión Megan, siente
una poco disimulada atracción por él, o cariño o algo… Miradas deseosas y
entregadas que parecen querer indicar una admiración excesiva… El caso es que
tras dos conversaciones descubrirá que es un ser despreciable y dicha relación
no tendrá desarrollo alguno, hasta el punto de que no volverán a charlar… Una
chica o un guionista rencoroso… y malo. También es verdad que Megan mira siempre con lascivia, así que eso puede confundir...
El frustrado “proyecto Renacimiento”, de ahí el nombre a las
tortugas quizá, será explicado con detalle por Sacks a April, sin que sepamos
bien porqué… Este villano, y los otros, hablarán de los “grandes problemas”
que les han causado las tortugas, como he comentado, que se reducen al par de
escaramuzas que vimos. Unos villanos pelín exagerados y un guionista y un
director que no saben exponer lo que se supone cuentan.
Como la periodista de raza que es Mercedes Milá, perdón,
Megan Fox, allá irá ella contracorriente cuando vea salir a la muchedumbre
despavorida del metro para intentar sacar un reportaje que nos deleite a todos.
Resulta que en esta escena del metro tendremos la aparición y presentación de
las tortugas por fin, cuando, tras resolver el chantaje que pretendía “El Clan
del Pie” nuestras amigas reptiles se deleiten con su éxito en la azotea. Los
sustos gratuitos sobran. April, como la magnífica periodista que es, descubrirá a las
tortuguitas. Tortugazas, más bien.
La del antifaz azul es Leonardo, la del rojo, Rafael; la del
Naranja Miguel Ángel o Michelangelo; y la del morado Donatello… Cuatro tortugas con nombres de
artistas del Renacimiento bautizados por la rata Splinter. Lo cierto es que en
esta primera secuencia de ellas quedan perfectamente definidos sus roles y
personalidades, diferenciados, personajes arquetípicos sin profundidad, eso sí.
Leonardo es el sentido común y el líder, Rafael es el duro y picajoso, Michelangelo es frívolo y divertido, y Donatello es el científico… Su relaciones son de
camaradería, salvo porque Rafael pretende disputarle el liderazgo a Leonardo…
no hay más… Rafael es el más musculado, Donatello, como buen científico, el que
menos.
El plano secuencia digital que sigue a las tortugas en su
regreso a casa por las alcantarillas, una vez han tenido su encuentro con
April, resulta artificioso, pero es lo que tiene el querer presumir de
virtuosismo en los efectos. Se nos presentará a Splinter, que les abroncará por
su rebeldía y salir sin permiso, recuerden que son adolescentes ninjas y la
sangre está alterada, y les tentará con una pizza de 99 quesos. También
descubriremos la íntima relación que April tuvo con dichas tortuguitas y la
rata en su pasado, víctimas de las investigaciones de su padre y Sacks, a las
que ella misma rescató y salvó cuando se incendió el laboratorio donde estaban…
El pasado.
“Muy bien, ¡fuera!”.
Ver a April con su cámara de niña haciendo un reportaje
científico a las tortuguitas, la rata y a su padre en el laboratorio, es un
buen detalle, ya que describe un incipiente interés por el periodismo en el
personaje.
Se aprecia un especial interés en Megan Fox en aparentar que
actúa en esta película. Creo que Megan piensa que actuando junto a intérpretes digitales, robots o tortugas, sobresaldrá
a nivel interpretativo. Con esa idea demuestra inteligencia, pero no talento,
ya que el resultado no le da la razón, eso sí, siendo justos, en alguno de los
casos estos robots y tortugas sólo la superan por los pelos… Lamentablemente ni
siquiera le vemos el escote, pero habrá un plano de su trasero con pantalón
ajustado… Whoopi Goldberg será su jefa.
La deductiva Megan descubrirá que el símbolo con el que
firman las tortugas significa "familia", algo que pretende ser uno de los
temillas de la película... pretende. La paternidad añorada de April, la
adoptiva y amorosa de Splinter, la fortaleza de las hermanas tortugas cuando
adquieren conciencia de unidad y familia, el modelo de familia que Splinter
copia de lo que ve al padre de April… Al final, las tortugas, Splinter, April y
su cámara, formarán una disfuncional familia bien avenida.
Su compañero de trabajo, Vernon Fenwick (Will Arnet), tiene
las líneas de diálogo más supuestamente divertidas, junto a Michelangelo,
aunque en ocasiones acaba resultando algo cargante. No siempre. Un travelling
que sigue primero la espalda de Megan tras ser despedida y luego la rodea en
círculo junto a Vernon, sienta la alianza de ambos.
Es evidente que las tortugas y la rata dopadas se han
convertido en genios, pero es que esta genialidad llega a límites
insospechados, por ejemplo, el aprendizaje autodidacta de Splinter de las artes
marciales al encontrarse un libro en las alcantarillas… Ahí es nada, ¡superad
eso! Habrá menciones a Batman, los Jedis, Harry Potter, E.T…
En cuanto April hable con su admirado Sacks, la traición no
se hará esperar. Al bueno de Shredder, el villano de acción, le regalarán una
armadura francamente chula que tiene de todo, y aprenderá a manejarla en 12
minutos y medio. Debe pesar, pero ni lo nota. Él comandará la invasión a las
alcantarillas para acabar con nuestros héroes, entretenidos con la historia que
Splinter cuenta a April sobre su pasado y evolución en dichas alcantarillas.
Buenas peleas y escenas de acción, con un Splinter que va
sobrado zurrando a Shredder y su armadura, hasta que de pronto y sin motivo
alguno deja de “apalizarle” para recibir él… En las escenas de acción de la
película se observa la intención de sostener los planos, lo que es muy loable,
pero hay un exceso de movimiento frenético y flipado en el interior del
encuadre, que termina provocando la misma sensación de artificio poco conseguido
que cuando el montaje resulta en exceso sincopado. Hay muchos movimientos de
cámara, travellings y grúas que facilitan esos planos sostenidos, pero uno de
los rasgos estilísticos más reseñables son los planos oblicuos que inician o se
usan durante determinadas escenas.
El resultado de la batalla: Tres tortugas capturadas,
Splinter herido y Rafael aparentemente muerto pero vivo para acudir al
rescate, evidentemente. April andaba por allí, pero los villanos deciden
olvidarla oportunamente.
“¿Cómo ha subido a…”
El plan de los villanos no tiene mucho misterio, crear una
necesidad para hacer negocio con el producto que la alivie. Liberar toxinas
mortales y luego vender el antídoto…
Una vez descubierto tan audaz plan, llega la escena más
absurda de una película donde no presumen de escenas inteligentes precisamente.
La del laboratorio de los villanos y el intento de rescate de Rafael a sus
amigos… Es de nota.
Se nos informa que los villanos se van a contaminar la
ciudad, pero que van a terminar de drenar la sangre a las tortuguitas. El caso
es que entra Rafael y el laboratorio lo protegen tres, mal contados, que no tardan en caer, y el
súpervillano Shredder, que por alguna extraña razón se queda un rato por allí
para pelear con la tortuguilla y zurrarla hasta en las patas de gallo o patas
de tortuga… lo que sea…
No contentos con estas gratuidades, una vez deja a la
tortuga inconsciente, por segunda vez, el villano decide irse, dejándole a él, a
April, a la que ignora de una forma que si fuera Megan Fox cuestionaría la
sexualidad de Shredder, y al resto de tortuguillas… Vamos a ver, Shredder,
¿para qué te quedaste allí? Y lo más importante, ¿cuál es el propósito de darle
dos puñetazos a una tortuga y dejarla allí para que rescate a sus amigos
mientras tú te piras a tomar el aperitivo? ¿No querrás hacernos creer que se
trata de algún juego psicológico, porque sabemos que tanto cerebro no tienes?
Es posible que Shredder considere un pecado matar a una
actriz de la talla de Megan Fox, pero la generosidad de este villano es
asombrosa, zurrará a Splinter, a Rafael y, por último, a las cuatro tortugas a la
vez, pero no matará a ninguno de ellos. De hecho, en el clímax podrá hacerlo en
no menos de 20 ocasiones y les perdonará siempre… Le llamo villano
injustamente, porque mirándolo bien, las tortuguitas son pesadas hasta decir basta, no le dejan
poner la bomba tranquilo y aún así les respeta la vida.
Cuando las tortugas salgan del laboratorio camino al
edificio desde donde los malos van a propagar las toxinas, sí que aparecerán
algunos villanos para molestar… Un detalle…
La escena en la nieve pasa por ser la más espectacular de la
película, completamente desfasada aunque entretendrá a los más jovenzuelos.
Caparazones como trineos, chascarrillos, explosiones, saltos imposibles,
descenso frenético, un empinado acantilado… Hay buenos momentos en la escena,
pero otros está muy pasados de rosca.
El clímax es otra exageración monumental, adornado con supuestos
momentos de humor, como el improvisado rap del ascensor antes de la lucha. Sacks
reconociendo, sin que nadie se lo pidiera, que mató al padre de April, así, en
un arrebato; Shredder dando una paliza a las cuatro tortugas; el laboratorio
clave en la misión de un villano más desprotegido de la historia; flipadas
constantes lo más aparatosas posible para rendir homenaje al productor de la
cinta, Michael Bay, como en el final con los destrozados edificios cayendo;
Shredder y sus cientos de oportunidades de matar a alguien sin que lo
aproveche; el “cowabunga” imprescindible en el universo de las “Tortugas
Ninja”; la tópica y cansina cuenta atrás que siempre tenemos que ver en estas
películas; las hermanas tortugas sincerándose y Rafael rompiendo su dura
coraza, (que conste la broma de la coraza); la increíble fuerza de Megan Fox
para sujetarse en las barras de acero y balancearse por las mismas… Un clímax
con todo, vamos.
Los efectos especiales son mejorables en algunos momentos,
aunque las tortugas y su gestualidad están conseguidas. Nos despediremos con la
broma del coche y el humor blanco que desprende toda la cinta.
Dicho esto pensaréis, “pues menudo bodrio”, y tendréis
razón, pero lo peor no es lo relatado hasta ahora, lo peor es que esto apesta a
franquicia que tendrá varias secuelas, con muertos que sobreviven (Shredder) y
esas cosas, así que tocará volver a sufrir…






































































