sábado, 10 de octubre de 2015

GOTTHARD: Lipservice (2005)











Estamos ante uno de los mejores discos de Hard Rock melódico que se han realizado jamás, uno de mis favoritos, y el mejor del nuevo milenio. Una auténtica obra maestra que está en el Top del género de forma indiscutible, el mejor trabajo del mejor grupo de Hard Rock, melódico o no, de los últimos tiempos. Uno de mis discos favoritos. Lugar destacado en mi colección y mi discografía. Imprescindible.

El Hard Rock melódico es uno de los géneros más complicados que hay, es muy difícil encontrar discos verdaderamente redondos, donde más del 90 por ciento de los temas sean perfectos y reúnan las condiciones indispensables de este estilo: potencia rockera y melodías intensas y ejemplares, siempre incluyendo emotivas baladas y algún medio tiempo de sentimiento exacerbado. Aquí, como no podía ser de otra forma, lo tenemos todo y sublimado.





Estos suizos, de Lugano, nacieron en 1992, año en el que publicaron su disco debut, “Gotthard”, un magnífico disco de puro Hard Rock que contiene una cover del tema “Hush” de Joe South , que posteriormente popularizarían los Deep Purple en su álbum “Shades Of Deep Purple” de 1968. Era habitual que incluyeran alguna cover en sus primeros trabajos y, por supuesto, lo hacen siempre en sus directos. La balada “Angel” es maravillosa. Las tres primeras obras de Gotthard se engloban en el Hard Rock más puro y clásico, con marcadas influencias de los Deep Purple, los Led Zeppelin o los Whitesnake, una de las bandas favoritas de Steve Lee, no hay más que observar las similitudes de su forma de cantar con la del gran David Coverdale. Teniendo esto en cuenta, lo cierto es que ya se intuía un gusto por la melodía desde su debut, algo que irían desarrollando en sus posteriores trabajos, inflexión que se produce con los discos “G” (1996) y “Open” (1999). Su segundo disco, “Dial Hard”, mantiene las coordenadas del primero, Hard Rock sólido, potente, contundente, muy brillante y con mucho sentimiento enraizado en el Blues. Aquí encontramos otra versión, en este caso de los Beatles, “Come Together”, muy endurecida. Este disco fue número 1 en Suiza… y es que la cultura musical por el norte de Europa está a años luz de la nuestra. Aquí ni soñamos con que un grupo de Hard Rock repita continuamente números 1, más allá de algún grupo mainstream como Bon Jovi. “Dial Hard” (1994) fue el primero en alcanzar el primer puesto en las listas de su país, donde se mantuvo durante cinco semanas. Debutó en el segundo puesto.


Su primera obra de arte la encontramos con su tercer trabajo, “G” (1996), un disco que siendo de Hard Rock y conservando la esencia de los anteriores, busca con más claridad la melodía. Sus temas duros indagan sutilmente en este aspecto y además tendremos dos baladas de época: “Let it Be”, simplemente memorable, y “One Life One Soul”, acústica y delicada, puro feeling de la que incluso hicieron una versión con nuestra Montserrat Caballé. “Mighty Quinn” de Bob Dylan será la versión aquí incluida. Este es el primer disco que debutó en el puesto número uno, manteniéndose en él durante seis semanas seguidas.




Con “Open” (1999) la apuesta melódica es ya un hecho consumado, un disco muy auténtico, que da mucha importancia a lo acústico y donde el Hard Rock clásico se convierte en un Rock melódico de autenticidad desbordante. Es otra auténtica joya. “Blackberry Way” de The Move es la cover que incluyeron en el álbum. Por supuesto, volvió a ser número uno en su país, debutó en esa posición y se mantuvo ahí seis semanas consecutivas. Con “Homerun” pasamos a palabras mayores, el Hard Rock melódico se convierte en su estilo definitorio, algo que no abandonarían ya, llegando a la depuración total con el disco que nos ocupa en una mezcla perfecta de fuerza y melodía. En este “Homerun”, quinto álbum del grupo, publicado en 2001, la melodía será la nota predominante, con soberbios medios tiempos y asombrosas baladas clásicas, power ballads de las que son auténticos especialistas. La influencia de Bon Jovi también se hace patente en este disco y aunque se mantiene el Hard Rock indagarán y explorarán su talento melódico de forma marcada. El sentimiento rebosa por todos lados, una de las claves del grupo desde su mismo inicio, la autenticidad, la sinceridad, la emoción. Como no podía ser de otra forma debutaron en el número uno, puesto que ocuparon seis semanas seguidas. Su bajista ha renegado recientemente de esta época, que incluiría al “Human Zoo” (2003), pero sin duda es en la que más brillaron. Aquí su expansión comienza a ser un hecho. “Homerun” es una obra maestra del género. El mencionado “Human Zoo” (2003), del que hay reseña en el blog, sigue esta senda melódica, en la que se incluyen multitud de matices y atmósferas entrelazadas con auténticos himnos directos, perfectos para los estadios, temas que siguen tocando en vivo siempre. Aquí hay algo más de oscuridad y baladas que exploran  nuevas vías, siempre con un sentimiento excepcional. Este disco, que también debutó en el número uno, se mantuvo cuatro semanas en ese puesto.



En 2005 estrenan la joya de la corona, “Lipservice”, el disco que nos ocupa. Una obra maestra sideral donde se aglutinan todas las claves del grupo, todos los elementos de los que han hecho gala a lo largo de su trayectoria: fuerza, potencia, contundencia y agresividad hardrockera y un gusto, talento, inspiración y sensibilidad para las melodías fuera de rango. Así las influencias de los Purple y los Zeppelin se funden con las de los Whitesnake más melódicos y los Bon Jovi. Un nuevo éxito que los lanzó a ser conocidos por toda Europa definitivamente, especialmente en nuestro país, que por fin pudo disfrutar de su directo, visita que repetirían con asiduidad a partir de entonces hasta la desgraciada muerte de Lee (también después). Esto me dio la oportunidad de disfrutar de su contundente y brillantísimo trabajo en vivo. No hace falta decir que el disco se estrenó en el primer lugar en su país de origen.



Después de esta obra maestra llegaron “Domino Effect” (2007), que aumenta la potencia fundiéndola de forma excepcional con la melodía, aunque esté ligeramente por debajo del que nos ocupa, y “Need To Believe” (2009), otra joya del grupo que mantiene los mismos patrones, con temas hardrockeros en su onda más clásica y otros más melódicos que son hits en potencia.

Además de estos álbumes tenemos los directos “D Frosted” (1997), “The Hamburg Tapes” (1996), “Made in Switzerland” (2006) o “Homegrown- Alive In Lugano” (2011). También lanzaron distintos recopilatorios.



Lamentablemente “Need To Believe” fue el último disco de estudio con Steve Lee al frente del grupo. Mientras cumplía su sueño de cruzar Estados Unidos en moto junto a unos amigos, algún componente del grupo y su mujer, en un día de lluvia mientras estaban estacionados, un camión perdió el control e impacto contra una de las motos que a su vez lo hizo contra el cuerpo de Steve, que falleció en el acto. Una pérdida absolutamente desoladora para los fans y el mundo del Hard Rock. Es por ello que todas las entradas que hago de discos de Gotthard tienen un poco de homenaje a su memoria.




El grupo no paró y en 2012 publicó “Firebirth” con un nuevo vocalista, Nic Maeder, un buen trabajo, por debajo de los anteriores, aunque con algunos temas realmente excepcionales. Un álbum doloroso en el que el magnífico tema “Remember It’s Me” supone un sentido homenaje a su desaparecido amigo y vocalista por parte de la banda. Maeder es un cantante realmente bueno, pero la sombra de Lee es alargada. En 2014 publicaron "Bang", también por debajo de los trabajos con Steve Lee.



En definitiva, con el disco que aquí nos ocupa, “Lipservice” (2005), Gotthard se marcaron uno de esos trabajos que hacen época, un clásico absoluto, un referente. El disco tiene un estilo completamente clásico de Hard Rock melódico, en sus estructuras y componentes, con un sonido, actual y fresco, sin parafernalias modernillas, y que se beneficia de una producción prodigiosa y cristalina que potencia todas sus grandes virtudes. La batería suena como un cañón, el bajo es atronador, las guitarras regiamente poderosas y los teclados vivos y sensibles, para sostener unas melodías y unos temas atemporales, eternos. Melodías sentidas, arrebatadas, sentimiento desbordado y poder rockero mayúsculo. Músculo y corazón. Por si fuera poco tenemos la voz de Steve Lee en estado de gracia, que suena esplendorosa.

Steve Lee a las voces, Leo Leoni a las guitarras, Marc Lynn al bajo, Hena Habegger en la batería y Freddy Scherer también en las guitarras. Los teclados corren a cargo de Nicoló Fragile.







-All We Are: El perfecto inicio, un temazo directo al mentón. Potente, enérgico, vitalista, melódico, de ritmos vivos y estribillo perfecto. Todas las claves mencionadas están aquí, un himno coreable, vigoroso, poderoso, frenético y tremendamente melódico. Melodía y trueno. Me encantan las canciones donde los instrumentos van añadiéndose: aquí comenzará la batería, a todo tren, y le seguirá la guitarra y luego el teclado, todo el arsenal para definir tanto las primeras estrofas como el resto del tema. El riff es un portento, todo el trabajo de Leo Leoni en este sentido es excepcional. Un arranque directo y espectacular, que te pone a tono de inmediato. La voz de Steve Lee, desgarrada al estilo Coverdale, comienza a poner los pelos de punta. Un estrofa tras otra van cayendo, como cañonazos, hasta llegar de forma natural al puente, que aparece al final de una de las estrofas y encara un pletórico estribillo, clásico a más no poder, duro y melódico a partes iguales, largo y sencillo, donde Lee marca una estrofa y el coro contesta con el título del tema, elaborando la melodía con las intervenciones de Lee y rubricando todo con una frase distinta por parte del coro al final. Perfecto. Sin solución de continuidad vamos a por más, la conclusión de la estrofa que sirve de puente es magnífica y engarza de nuevo con el estribillo. Contundente y hardrockero solo de guitarra, breve y efectivo, y turno para el teclado que cede de nuevo el testigo para otra intervención guitarrera. Extraordinaria y poderosa parte instrumental. Sin transiciones ni pausas regresamos al estribillo, exhaustos de placer y deseosos de más, que nos lleva al final, donde aparecerá una armonía de guitarra y una orgía de percusión para concluir este trallazo. La boca agua.



-Dream On: Esto no cesa. Otro riff atruena como una bomba acompañado por la pesadísima base de ritmos, donde la batería acelera sin compasión. Otra guitarra marca un duro acorde de introducción a la parte vocal, oscura y doblada, pero que no tarda en definir una melodía, en lo que sería el puente que nos hará entrar en otro espectacular estribillo, cantado a coro con Lee un poco por encima y donde se menciona el título y luego se desarrolla una estrofa, definiendo una estupenda melodía. La parte donde se recita el título es magnífica, le da un sentimiento indiscutible al tema. Un nuevo acorde marca la transición, la base de ritmos es un auténtico tranvía desbocado. Parón para una nueva estrofa y arranque que nos hace pasar de nuevo por el puente, con coros distorsionados acertadísimos, y el estribillo, que en esta ocasión cambia la letra y se hace aún más intenso en las estrofas donde no se recita el título, con Steve Lee pletórico erizando la piel y elevándose al máximo. Perfecto momento para dar paso al solo de guitarra, puro Hard Rock en las 6 cuerdas. Su arranque es un espectáculo, como cogiendo impulso para lanzarse finalmente. De nuevo en el estribillo retomamos la letra de la primera intervención, pero sin bajar la intensidad, un espectáculo. El tema se irá marchando con el riff, la poderosa guitarra, la voz de Lee y la batería sin ceder un ápice. La distorsión final deja una buena huella de sequedad. Otra joya indispensable. No se puede empezar mejor.



-Lift You Up: Un himno absoluto, un temazo espectacular, un clásico instantáneo que te taladrará la cabeza, se te grabará y creará adicción. Un tema ideal para conciertos, para corear, brincar y pasarlo en grande, para motivarse y alegrar un poco la vida. Por si el arranque no era bueno aquí llega el primer single del disco. Esa batería, que es casi una fiesta, esa percusión que no se te olvidará, comienza la aventura, enmarcando los quejidos melódicos de Steve Lee. ¡Qué cantante más grande! Primera estrofa con el único acompañamiento de la rítmica batería. Esto es sabor. La voz de Lee no puede ser más rockera y la insinuación del estallido lo hace todo más espléndido aún. Arreglos modernos de producción llaman al puente, que es un estribillo en sí mismo y que ya añade otros elementos al acompañamiento, una guitarra eléctrica melódica. Así, de forma deslumbrante, llegamos al verdadero estribillo, un hit absoluto, una melodía adictiva, pegadiza, con sentimiento y sabor, con “oh ohs” y todo lo que debe tener un éxito indiscutible del Hard Rock melódico. No podrás dejar de oírlo. En las nuevas estrofas tendremos una nueva incorporación que se suma a la batería, la potente guitarra de Leoni, que intervendrá ocasionalmente en las pausas que se tome Lee durante dichas estrofas. Puro Hard melódico creciendo. Puente con los mismos componentes que antes y orgía melódica en el estribillo. Solo de guitarra fiestero, breve, y que cuenta con la intervención de Lee casi de inmediato, con otra estrofa de puente que bien podría ser un nuevo estribillo, que aparece justo después. La guitarra deja apuntes detrás de la voz de Lee y los coros, que nos conducen hacia el final al trepidante ritmo del estribillo.

-Everything I Want: Turno de la primera balada del disco. Si ya hemos visto como se las gastan en el Hard Rock ahora disfrutaremos de un talento asombroso con los temas lentos. Una balada clásica, una power ballad de las que no se olvidan. Esto no aparece en este disco, el talento del grupo para temas lentos, rápidos, duros o medios tiempos lo han demostrado desde sus mismos inicios. Estamos ante el mejor grupo de Hard Rock melódico del nuevo milenio, no lo olviden. Piano y acústica al unísono coquetean con la melodía, creando el tono y atmósfera íntimos que nos irá acompañando en este inicio. Steve Lee paladea las palabras, mima cada momento de la estrofa, con calma, con delectación. Nos sumimos con placer en esta aura íntima, nostálgica, mientras la canción alcanza el puente que advierte del arrebato de sentimentalidad en el que se convertirá el estribillo. La ruptura es brusca, intensa, potente. Guitarra, batería y la voz de Steve Lee forzando subliman esta parte de la canción, un estribillo eterno e inolvidable. Una preciosidad. Gran trabajo vocal. Las nuevas estrofas tendrán toques de percusión de los que carecían al inicio. Ecos guitarreros y Lee acariciando las palabras y nuestros tímpanos con veneración. Cada estrofa es una maravilla, especialmente en la voz de Lee. Puente con otra letra y retorno al estribillo donde Lee vuelve a pedir disculpas y se muestra arrebatadamente arrepentido por amor. El solo de guitarra entrará tras este estribillo con lejanos ecos de Lee. El final será de nuevo para el impecable y sentido estribillo con la firma inimitable de Steve Lee.


-Cupid’s Arrow: De vuelta al Rock. Uno de esos temas que no serán single pero que son obras de arte en sí mismos, perfecto. Hard Rock melódico de la máxima categoría, uno de los estilos más complicados. Ya el riff, de aliento clásico total pero deje melódico, muestra las grandes premisas: fuerza y melodía por todos lados. La batería acompaña con ritmos contundentes. Una guitarra solista se desmarca ocasionalmente. Lee interviene con su melódica, rasgada y rockera voz, que logra transmitir todo lo que se propone, siguiendo el tono hardorockero entrecortado del riff en estas primeras estrofas. Lee fuerza la voz, hace inflexiones sensaciones según avanzamos y deja con el sencillo puente el estribillo en bandeja. Lo del estribillo no tiene nombre, la inspiración para este disco es descomunal, una auténtica maravilla, tremendamente melódico y con un sentimiento que no deja de asombrar, a lo que ayuda la voz del líder del grupo. Intensidad, tonos altos, buscando el agudo en la estructura del propio estribillo, casi de cada frase del mismo, por lo que desearás que no se acabe… y eso que es larguísimo. El grupo no se dejó nada en la composición, algo que se nota en estos larguísimos estribillos elaborados con mimo, pasión y detalle. La parte final del estribillo equilibra la melodía con más contundencia. La entrada al mismo es memorable. Lee se mostrará juguetón en las estrofas, pasándoselo en grande y deleitándonos, puro Hard melódico con sentimiento. Las reminiscencias a Bon Jovi, a Whitesnake, incluso a Def Leppard, son evidentes. Es fácil que recuerdes al grupo liderado por Coverdale en algunas partes de estas estrofas. Tras repetir la estructura, pero con más gusto, llegamos al estribillo de nuevo, que es portentoso, la verdad. Solo de guitarra hardrockero con mucho sabor y estrofa de melodía alterada muy lírica como perfecto enlace para el estribillo final, que pondrá la guinda a todo. Gran trabajo del bajo de Marc Lynn. Cayendo joya tras joya.



-I Wonder: Si lo de antes es genial con este tema tocamos el cielo. Hemos pasado por himnos, baladas, temas hardrockeros melódicos y potentes y ahora llega el turno de los medios tiempos. Es difícil, por no decir imposible, que un tema se convierta en tu favorito porque todos son excepcionales, pero este siempre tendrá un apartado especial en su reproductor, seguro. Medio tiempo rockero que es puro sentimiento, pasión, melodía intensa y fuerza. Pesados ritmos iniciales y poderoso riff, parece que estamos ante un nuevo tema de Hard Rock, pero las estrofas nos irán situando, con la voz de Lee mandando y la guitarra limitándose a acompañar. Estrofas que definen el tono marcadamente melódico del tema, especialmente en la parte final de las mismas, de hecho la segunda acaba actuando de puente hacia uno de esos estribillos que parecen de otro mundo. Estribillo in crescendo, buscando la intensidad en los agudos, con perfectas inflexiones y apariciones majestuosas de los coros para subrayar el título el tema. Es sencillamente impresionante. La parte final del estribillo equilibra haciendo entrar al contundente riff para dar más peso a la canción. Vuelven las estrofas, que son geniales, en claroscuro, una más intensa y otra algo más depresiva, con ocasionales coros, hasta llegar al puente que nos catapulte a un nuevo, y deseado, estribillo. En esta ocasión disfrutaremos de dos seguidos, el segundo con una letra distinta, que junto a las inflexiones de Steve Lee directamente te ponen de rodillas. Se alcanza lo sublime dentro del estilo. Alucinante. Parte instrumental con mucho riff, teclado y un solo final. El estribillo final vuelve a ser doble, pero aún más intenso en la voz de Lee. Se ponen los pelos de punta, es fácil que quieras ponerla de nuevo al terminar. La canción se deja llevar con el riff y los pesados ritmos mientras disfrutamos de un buen solo de teclado. La excelencia parece no cesar.



-I’m Alive: El tema más corto y convencional del disco lo encontramos al llegar al séptimo corte. Un tema duro de Hard Rock y poca melodía, el más soso y menos inspirado con diferencia, que como ocurre con la mayoría de las grandes obras encaja muy bien en el global del disco, ya que lo dota de fuerza y variedad, y al ser un simple corte cumple su función a la perfección. Lucido juego con los platos por parte de Hena Habegger, una batería deseosa e inquieta por empezar, algo que ocurre de inmediato con un riff atronador, ritmos pesados y una guitarra solista con distorsión llevando el mando. La guitarra es sustituida por Steve Lee poniéndose al frente de las primeras estrofas, apoyado por la base de ritmos y el riff. El estribillo llega repentinamente, un estribillo largo, como es habitual, pero con una melodía más seca y menos inspirada, donde los coros y la voz principal alargan el título del tema y luego Lee contesta con una seca estrofa que desarrolla en sus sucesivas intervenciones la melodía. Mas riffs gustándose y Lee forzando su portentosa voz por las estrofas para dirigirse al estribillo, más suave que en las anteriores fases vocales. El solo irrumpe también sorpresivamente, quizá el mejor solo de todo el disco, el más brillante, aunque también corto, con wah wah y cambio de ritmo. El trabajo de Leo Leoni y Freddy Scherer en las guitarras es extraordinario durante todo el disco. En especial con los riffs. Arrancaremos de nuevo con el estribillo, que dará paso a la guitarra solista que oímos al inicio para marcar el paso en el cambio de ritmo final. Un trallazo seco que deja sin aliento, pero menos inspirado que todo lo anterior. Está situado a la perfección dentro del disco, ya que a continuación llegará la segunda de las baladas.

-I’ve Seen An Angel Cry: La segunda balada, igualmente gloriosa, clásica, aunque menos convencional en su final. Derretirse con este tema es poco, es puro sentimiento, una cima de la power ballad para sentir el corazón palpitante de placer. Gloriosa. Es difícil elegir una, así que nos quedamos con todas. Un órgano tenso, triste, casi mortuorio, que será esencial durante todo el tema, será lo primero que oigamos. Guitarra y batería aparecerán con fuerza, con dramatismo, con intensidad, liberándose para dar paso a las suaves y sentidas estrofas que cantará Lee. La tensión se mantiene, expectante, con un bajo contundente, a que entre la voz en una canción que pasa de las calmadas estrofas al intenso y portentoso estribillo sin intermediarios. El estribillo lo es todo en el tema, las estrofas son pausas en ese descomunal quejido de sentimiento arrebatado que suponen las partes más intensas de la canción. Un llanto, una pena, hecho balada perfecta y ejemplar con un estribillo inolvidable. El contraste es marcado, las guitarras aparecerán potentes, así como la batería, para acompañar el pesar desbordado de Steve Lee. Una maravilla. Un estribillo larguísimo, eterno. Repetimos para volver al estribillo de letra variada e intensidad aumentada que da paso al breve solo de guitarra, que mantiene la potente intensidad. Acto seguido tendremos el último de los estribillos, que acaba de desbordarse en la voz de Steve Lee. Tras la tormenta llega la pausa, tras la sublimada sentimentalidad llegada el sosiego marcado en sutiles notas de piano que irán despidiendo el tema, como si de una despedida amorosa o definitiva se tratara. Increíble balada.



-Stay For The Night: Volvemos al Rock, y en tono de fiesta. Drástico cambio con potentes guitarrazos y pegadas en la batería anunciando un riff clásico que acelerará todo. Primeras estrofas donde el órgano rockero sobresale especialmente, el sabor puro del mejor Hard Rock melódico avanzando de estrofas a puente, que deja servido otro descomunal estribillo. Vitalista, con sentimiento, luminoso y alegre. Una invitación seria a una fiesta. Riff de transición para las nuevas estrofas y su indispensable órgano rockero y sutil. La frase que sirve de puente es sensacional y el melódico estribillo otra de esas muestras de talento de un grupo que está por derecho propio en la cima del género. El trabajo de Hena Habegger con la batería durante todo el tema y en especial en el estribillo es magnífico. Más transición riffera de acceso al solo de guitarra, la fuerza que no cesa, muy rítmico. Estrofa de puente para el nuevo estribillo con una sensacional melodía intensa, sublimada en la voz de Lee, casi otro estribillo que da paso al verdadero. Un estribillo definitivo alargado y con estrofas cambiadas. Gotthard siempre dará un poco más y este final es buena prueba de ello. Otro trallazo magistral sin paliativos.


-Anytime, Anywhere: Otro de esos temas inolvidables, de los más conocidos y exitosos del grupo, otro de los singles. Un tema imprescindible, sexy, sensual, con ritmos potentes y una melodía tan adictiva como brillante. Un temazo con el que se acaban los adjetivos para el grupo, un medio tiempo muy hardrockero que tiene toda la esencia del grupo: sentimiento, melodía, intensidad, fuerza, un cantante descomunal y una base aplastante. El vídeo que grabaron con la estética de la película “Sin City” (Robert Rodriguez, 2005) es simpático. Ver a Steve Lee en moto durante el  vídeo pone los pelos de punta. Será de tus temas favoritos con seguridad, si es que puedes elegir alguno de esta magna obra. Diálogos de acordes entre guitarras y bofetón contundente de la batería para meternos en situación. El trabajo rítmico y melódico del teclado es una de las bases del tema, que mantiene la fuerza dotándolo de su especial melodía, un acompañamiento de lujo, uno de los grandes momentos del álbum. Lee se adentra en las estrofas acompañado por un bajo potentísimo y oscuro y un riff sencillo que va definiendo un tema perfecto y ejemplar. Puente y amago hacia el estribillo que se transforma en otras estrofas. Siempre me gustó ese toque doblado de los platos en la batería en un momento de estas estrofas, confío en que sepáis a qué sutil momento me refiero. Ahora el puente sí nos lanzará a uno de esos estribillos inolvidables y que quedará como joya del género. Melódico, duro, potente, varonil, sexy, casi lujurioso y absolutamente inspirado. Imposible que no llame la atención este tema. Transición con la guitarra, el teclado y la batería por todo lo alto para volver a las estrofas. Grandes coros atmosféricos en el puente y vuelta para disfrutar del estribillo. Una vez nos hemos deleitado con esa joya tendremos un parón en la línea vocal para sumirnos en los ritmos sexys y rockeros que darán entrada al solo de guitarra, en una progresión perfecta. Otro de esos detalles de talento indiscutible. Gran trabajo del teclado, soberbio. Saliendo del solo pasamos al estribillo de nuevo, ya comenzado, otro detalle magistral, para llegar a una parte final donde la base de acompañamiento despedirá el tema con improvisaciones vocales de Steve Lee, por si le faltaba sabor y sentimiento al asunto. Una joya que alcanza los máximos niveles de calidad del estilo. En el vídeo que grabaron la remezcla es distinta, se usa un talk box que queda muy bien y se acentúa el teclado, aunque prefiero la del disco. Gocen.



-Said & Done: Gran juego de guitarras, con riff y detalles de acompañamientos variados, para decorar y fortalecer los pesados ritmos de batería. De nuevo Leoni saliéndose. La cosa se calma con la entrada de Steve Lee, donde se mantendrá la guitarra de acompañamiento intermitente y suave. Las claves del tema expuestas sin tardanza, melodía y fuerza. Con el puente, realmente excelente, que desarrolla y enriquece la melodía, vuelve la energía guitarrera, dando paso a otro estribillo genial. Ya sabemos cómo se las gasta Gotthard con los estribillos, por ello cada vez que llega uno la expectación es máxima. Por supuesto no defraudará, gran acompañamiento con teclados ambientales, guitarras potentes y la sublime voz de Lee. Largo y elaborado, como es costumbre en el grupo. Más energía para el cuerpo. Me encanta de forma especial el cambio de la estrofa al puente, con la entrada de la guitarra y Lee forzando la voz, uno de mis momentos favoritos del tema, que por otro lado es redondo de principio a fin. Puente de letra variada, por supuesto. Voz en eco introducirá, también de forma magistral, el excelente solo de guitarra, potente y vistoso en su sencillez. En la parte final el estribillo se doblará con letra cambiada en la segunda intervención y se beneficiará de sutiles detalles de guitarra solista de fondo. Concluimos con el riff y la melodía de base que nos sostuvo desde el inicio para rubricar un nuevo tema excelso.



-The Other Side Of Me: Sonido de mala calidad marcando la melodía de base, que vuelve a tener potencia y melodía, otro magistral tema rockero. Un inicio perfecto, usando de nuevo la progresión de intensidad y añadidos, aunque de otra forma, del sonido de mala calidad saltamos sin solución de continuidad a escuchar lo mismo pero con la lujosa producción que adorna al disco, un ritmo pesado y ágil al que poco después se le añade una guitarra solista. Lee no tarda en entrar para una estrofa corta, con mucho sabor y gustosas inflexiones rockeras, que lleva a un estupendo puente y a otro pegadizo y adictivo estribillo, acompañado por un riff potente y melódico. Un estribillo de una intensidad muy estable durante todo su recorrido, de una melodía perfecta y larguísima, como es habitual. Otra gozada, pura diversión rockera de potencia y melodía inspirada. Guitarra solista como transición, que ya la oímos añadirse al inicio de la función. Repetimos estructura, disfrutando de nuevo de puente y estribillo y llegando al solo de guitarra, también con un sabor enorme, primero reduciéndose los ritmos, planteando el solo con mimo, y luego arrancando en intermitentes punteos que estallan vigorosos. Una vez hemos alcanzado la cima de forma esplendorosa a base de punteos volvemos al estribillo, para sacarle aún más jugo, y donde con el tono divertido y vacilón general harán creer que el tema se acaba, para reiniciarlo de nuevo con otra pasada por dicho estribillo. Tema jovial, alegre, divertido y con el consabido sentimiento. Es un no parar.




-Nothing Left At All: Con este tema llegamos a otra muestra del talento del grupo. Hemos pasado por el Hard Rock, el Rock melódico, poderosas baldas, medios tiempo… ahora toca la balada más suave y pregresiva y luego una acústica, que por supuesto también clavan. Un bajo muy melódico sostiene unas vistosas guitarras acústicas que presentan el tema. Preciosa primera estrofa y piano encantador que actúa de separador para la siguiente, donde entrará la batería. La musicalidad del tema es exquisita, toques sutiles de eléctrica muy desnuda, una maravilla de piano y las acústicas envolviéndolo todo. El puente es una delicia y el estribillo sublime, con una esencia Country sobrevolando sus notas, una auténtica preciosidad repleta de sentimiento. Una canción positiva, esperanzada, con un tono que invita en cierta medida al optimismo. Concienciada y reflexiva. Una eléctrica sirve de transición a las nuevas estrofas, junto al piano, dejando deliciosos apuntes. La eléctrica y el piano van cobrando importancia, interviniendo más a menudo. Gran ambientación, muy sutil, de sintetizador en el estribillo, que aparece por segunda vez, y solo de guitarra con slide, aumentando esa atmósfera entre blusera y country. En esta parte instrumental también podremos disfrutar de los hermosos aportes de piano. Estrofa suave a la salida del estribillo sostenida simplemente por las acústicas y el piano, sin percusión, que entrará acto seguido para el estribillo que nos lleva al final. La orquestación crece, los detalles de piano siguen siendo sensacionales y la melodía nos abandona tristemente. Bellísimo tema. Gran trabajo del piano.

-And Then Goodbye: La balada acústica, preciosa y exquisita, una delicatessen donde Gotthard demuestra, una vez más, su talento en estas lides. Nada se les resiste. Una canción de tono resignado, bellísima y sencilla melodía, como un consuelo tras una decepción en busca de paz. La acústica solitaria da paso a Steve Lee y su escalofriante, por magnífica, voz. Un alivio tras una despedida, un triste alivio. El estribillo es largo y precioso, manteniendo el tono íntimo, nostálgico y de añoranza que tiene el tema. Suaves punteos marcando la melodía separan el estribillo de la siguiente estrofa. Lee fuerza un poco más la voz en esta fase para desgranar las estrofas, con momentos muy sentidos. Se reitera el estribillo, como si de una confesión guardada secretamente mucho tiempo se tratara, y el tema irá cesando suavemente con el acompañamiento de la guitarra. Una belleza acústica con una guitarra como único acompañamiento a la voz de Steve Lee.







-Can´t Stop: Despedida por todo lo alto, un tema extra hardrockero a más no poder, potente, vigoroso, trepidante y muy melódico, que volverá a invitarte a brincar por todos lados, y con un magnífico juego vocal de coros doblados y variados. Potente y enérgico riff de guitarra dando el pistoletazo, la voz de Lee apareciendo y enseñando las primeras estrofas antes de la contundente aparición de la batería para acompañar. Así llegaremos a un soberbio puente que nos deja un melódico y potente estribillo en la punta de la lengua, para que lo saboreemos bien. Estribillo recitado a coro e ideal para directos. El juego vocal es excelente, con momentos donde Lee canta solo y los coros tienen su intervención, retomando la parte central del estribillo juntos a pleno pulmón. Estribillo que sube buscando la intensidad y el agudo para aliviarse en su parte final. Placenteras estrofas que avanzan sin compasión, sencillas, directas y muy melódicas. Es magnífico como la intensidad va creciendo con una ligera aceleración del ritmo y suma de sutiles elementos ambientales, sin más variaciones, llegando al melódico puente. Pletórico estribillo de nuevo, increíble que esta canción sea un simple tema extra, y parte instrumental, donde la guitarra marcará un riff en una sencilla pausa antes del clímax final, que es una orgía de armonías vocales, coros y un estribillo portentoso y desbocado. Steve Lee forzando al máximo en este final, sublimando el estribillo, dos estribillos distintos sucediéndose a la vez en su voz. Una maravilla de final. A esto se le llama terminar por todo lo alto un disco perfecto y completo.




Uno de esos discos perfectos que surgen muy de vez en cuando. Steve Lee, un cantante tocado por la varita, uno de los mejores que ha dado el Hard Rock en los últimos tiempos sin discusión posible, que logró alcanzar algo de la reputación que merecía su ilimitado talento. La aplastante base de ritmos que se amolda como una prenda a medida a las intensas, contundentes, exquisitas y perfectas melodías de estribillos inolvidables, las guitarras atronadoras y un cantante poderoso, rubrican y cierran un todo tan asombrosamente cohesionado, tan rotundo, compacto y brillante como sólo los más grandes discos de Hard Rock melódico han sido capaces de lograr.



2 comentarios:

  1. Bueno, debo decir que sin ser este uno de los estilos que más frecuente, lo que es innegable es la calidad. Recuerdo haber comentado contigo el hecho de que en los países nórdicos se le presta mucha atención al aprendizaje musical y que por ello las composiciones suelen beneficiarse de ello. Aún así, es indudable que este grupo es sólido.
    Una vez terminada la escucha, te congirso que hay temas excesivamente hardrockeros y que me van más los medios tiempos. En el análisis comentas similitudes con Bon Jovi o Whitesnake. Bueno, Bon Jovi me gusta y te diré que Is this love de Whitesnake es uno de mis temas favoritos de siempre…
    Y claro, las baladas. Ahí me ganan para la causa!! Estas son muy bonitas.
    Y para terminar, decir que si Lift you up no consigue que tengas ganas de bailar, déjalo: es q estás muerto.
    Creo que escucharé más veces algunas y, como me pasó con TEN, que descubrí aquí en tu casa, pasaràn a sumarse a los títulos de mi ipod.
    Gracias por el trabajazo, y por traernos cosas tan interesantes.
    Bss

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es un disco muy rockero, pero tiene otros más suaves, y sus temas lentos, que quizá te gusten más, son impecables. Hay enlaces a algunos en el texto que corresponden a otros discos. Si te gustó TEN seguro que estos terminarán gustándote, al menos algún disco y mucho temas.

      Eliminar