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miércoles, 11 de abril de 2012

TEN: Ten/ X (1996)








En la romántica época donde compraba discos por oír o leer reseñas que encajaban, en teoría, con mis gustos el nivel de acierto era asombroso, quizá también había más nivel o todo me sorprendía más. De esa época son innumerables los discos y los grupos desconocidos por los que aposté mis dineros con resultados tremenda y espectacularmente satisfactorios. Como podréis deducir éste que nos ocupa es uno de ellos.

Esta banda británica de Hard Rock melódico y Hard AOR, que posteriormente fueron introduciendo y acentuando elementos heavys en sus discos, lograron con sus primeros trabajo un merecidísimo prestigio, múltiples halagos de la crítica y una gran reputación que aún conservan, aunque su mercado no sea el más mayoritario.

La mezcla de unos ritmos contundentes, con unas composiciones melódicas excepcionales, el brillante clasicismo del guitarrista Vinny Burns, ex de Dare, y la aterciopelada y bellísima voz de Gary Hughes llamaron la atención de todos los que los escucharon. Greg Morgan es el tercer componente y se encarga de la batería y toda la percusión.

Es clara la influencia de Whitesnake aunque a partir del tercer disco y con la salida de Vinny Burns del grupo su sonido fue cambiando hacia ámbitos más heavys con elementos épicos. Los elementos heavys ya se empezarán a notar en su extraordinario siguiente trabajo “The Name Of The Rose” pero aún matizados por la esencia del Hard melódico y el AOR.

El sonido de Ten lo podríamos definir como una mezcla entre los mencionados Whitesnake y Bad English, en ese toque de rock melódico más suave que tienen algunos temas. También es posible intuir algún toque a Dare, de los primeros discos, algo que no resultaría extraño por la presencia de Vinny Burns a la guitarra y Greg Morgan a la batería.

La unión de Hughes, que ya tenía dos discos en solitario antes de este proyecto, con los dos músicos de Dare es la semilla que provocó el nacimiento de este grupo de Manchester (Wigan). Un vocalista excepcional, que seguro no os deja indiferentes porque su aterciopelada voz es una maravilla, y un gran guitarrista de estilo clásico pero actual de mucho talento, son la clave del éxito. Eso y que Hughes es un magnífico compositor.

X” les abrió el camino pero será el segundo álbum el que los confirme. Su éxito en Japón, país de gusto exquisito para el tema musical y una de las mecas del AOR, es extraordinario. Vendieron un gran número de discos lo que les valió la firma con Now and Then, mítico sello del estilo, ahora dependiente de Frontiers, que siempre lo ha sido también. No sólo fue un éxito de público, las alabanzas de la crítica no se hicieron esperar.

Tanto este “X” como “The Name Of The Rose” son sus dos mejores discos. Luego vendrían otros más duros, épicos, regresos a cauces más suaves... todo de gran nivel, pero sin alcanzar sus dos primeras obras.

Avisé en su día, con la salida de este álbum, que Ten daría que hablar, ya van por su noveno disco de estudio más alguno en directo y recopilatorio, y dentro del mundillo del Hard Rock desde luego han logrado un hueco. Es una pena que grupos de esta calidad pasen desapercibidos. Con todo tras los dos primeros álbumes el nivel ha descendido, nunca han volado a la misma altura aunque sus discos son de una calidad indiscutible, unos mejores que otros. Lo que es cierto es que fueron el grupo revelación en 1996 cuando salió ésta, su opera prima. Un disco denso, profundo y pegadizo.

El mayor problema en los discos de Ten es la producción, que aunque ha mejorado y variado con el tiempo, no suele convencerme, especialmente en los primeros trabajos.


The Crusades/ It’s All About Love: Espectacular inicio con la intro de guitarra de Vinny Burns, que ya avisa que estamos ante un disco a tomar en serio. El trepidante punteo se transforma en melodía preciosa con arreglos de sintetizador emulando violines, un inicio guitarrero extraordinario. De ahí pasamos a los ritmos pesados del tema en cuestión, un Hard Rock melódico, agresivo, matizado por la melodía de la composición y la dulce voz de Gary Hughes. Magnífica guitarra semejante a un bajo antes de la entrada de la voz. Sensacional estribillo y uso de los coros en el mismo como mandan los cánones así como la progresión de la melodía y la composición en sí, estrofas, puente y estribillo se suceden con extraordinaria naturalidad. Los riffs de Burns son excelentes en el tema, así como su solo. Largo, variado y perfectamente acompañados, en sus distintas partes, por la batería, que juega con los platos de forma excepcional. La salida del solo con el estribillo y la intensidad del mismo es uno de los mejores momentos de un tema sin fisuras. Parte final con coros y estrofas de distinta melodía junto a la sensacional guitarra de Burns de fondo. Sensacional tema que marca las bases del disco. Os gustará.

After The Love Has Gone: Uno de los temas que más enganchan del disco, coros suaves lo dan comienzo pero los riffs aparecen en seguida y se complementan con una magnífica melodía de guitarra. Un tema contundente y comercial que hará las delicias de los amantes de este estilo. Hughes y su voz acarician en cada estrofa, como la brisa que alivia el sol en un día de playa. Preciosos detalles de teclado en las estrofas, estribillo largo, elaborado y desarrollado con mimo. La melodía principal de guitarra siempre presente es una gozada. Es una pena que la discreta producción no ayude nada a unas composiciones tan trabajadas y repletas de detalles. Solo corto pero brillante y Hughes mostrando potencia de pulmones en la segunda parte del tema. Wah wah guitarrero en algunas transiciones, el trabajo de Vinny Burns es variado y siempre acertado. Un gran tema.

Yesterday Lies In The Flames: El tema más pegadizo del disco, un single extraordinario y de los que más llamarán la atención del oyente. Inicio lento de balada de melodía exquisita y parte vocal aún más exquisita. La progresión de la melodía es tan excepcional que el cuerpo te pide más, que esa melodía se vaya descubriendo, el estribillo rompe en este medio tiempo baladero, o balada con ritmo, de forme apabullante, un estribillo perfecto. No hay nada desdeñable o prescindible en el tema, si bueno es el estribillo tan bueno o mejor es el puente y el resto de estrofas. Sutil uso de los coros, una vez más, en el estribillo, que cuando acaba por segunda vez enlaza con el solo de guitarra. Vinny Burns, otra vez inspirado, se marca un solo de gran sentimiento, que tiene una segunda partes tras un nuevo estribillo. Esta parte final con guitarra desmelenada, coros e improvisaciones vocales es una maravilla, la mejor forma de redondear uno de los mejores temas del disco. Sentimiento, melodía y fuerza.

The Torch: Rock melódico de inicio muy clásico y prometedor, con teclados, riff potente pero armonioso con los mencionados teclados y la aterciopelada voz de Hughes entrando en la primera estrofa. La segunda aumenta la intensidad con unos riffs más potentes que nos llevan al pletórico estribillo. Riffs solemnes y sutil aliento épico. Estructura muy clásica y melodía pegadiza en una composición que una vez más está cuidadísima. Solo contundente y sencillo. La voz de Gary Hughes es varonil y a la vez un susurro. En la mitad del tema tenemos un descenso de la intensidad para retomarla enseguida con el estribillo de nuevo. Tras el estribillo la guitarra entra con una melodía muy lograda y haciendo armonías con dicho estribillo. El final vuelve a ser intenso con una guitarra y un solo muy rockero.

Stay With Me: No hay ningún tema descuidado, todos son temas compuestos y ejecutados con mimo que, salvo uno, no bajan de los 5 minutos. El inicio con acústicas de este tema es una maravilla de gusto y sensibilidad exquisitos. Tras esta introducción los riffs potentes y la batería nerviosa, ansiosa por lanzarse, nos meten de lleno en el tema. Un rock melódico con toques aoreros, mucho teclado de fondo y melodía muy marcada desde las estrofas al puente, con un uso muy suave y preponderante de los coros y el fondo de sintetizador. La acariciadora voz de Hughes se encuentra en su salsa. Muy en la onda de Bad English este tema. El estribillo vuelve a ser muy acertado y pegadizo. Variaciones melódicas en algunas estrofas hacia la mitad de la canción y antes del solo, que se inicia con unos riff trepidantes y una batería atronadora. Solo muy melódico y simple y nueva aparición de las suaves acústicas. Antes de la tormenta final tenemos un nuevo parón con melodía suave para el estribillo. La parte final, con los coros en todo su esplendor, es extraordinaria, pura melodía y fuerza con un gran Gary Hughes.

Close Your Eyes And Dream: Dulces teclados y preciosa melodía de guitarra nos avisan de lo que vamos a tener, un tema dulce, encantador y de melodía deliciosa. Si bonitas son las estrofas acertadísimo es el puente con un magnífico uso de los coros, que también resaltarán el estribillo acompañando la voz principal. Un auténtico caramelo donde todas y cada una de las estrofas son exquisitas. El estribillo además se cierra con un anticlímax suave bellísimo. Un tema muy aorero. El solo de Burns, magistral, va en la misma onda melódica y virtuosa del tema. La parte final, donde se fusionan todos los elementos mencionados con exquisita sutileza, es la rúbrica perfecta.

Eyes Of A Child: Inicio con coros a lo Beach Boys para iniciar un tema divertido de riffs y ritmos alegres, estupendos detalles de bajo y uso de los sintetizadores y teclados en las estrofas que anteceden al estribillo. Estribillo melodioso y con coros suaves y pomposos, un AOR con toques poperos. Las composiciones de Gary Hughes son una autentica maravilla, cada estrofa, su melodía y detalles, están cuidadísimas, no hay nada convencional o para salir del paso como mera transición al estribillo. Un magnífico compositor. Solo vacilón en la onda del tema. Muy disfrutable con cierta atmósfera onírica.

Cant’ Slow Down: Otro tema con riff melódico no exento de fuerza inicia el tema que se suaviza enseguida, coros muy pronunciados y toque Pop aunque melodía rockera. Pegadizo estribillo como es costumbre y curiosos arreglos de sintetizador. La batería y el bajo suenan atronadores en todos los temas, ritmos muy contundentes aunque el tema sea más suave. Aquí tenemos un buen ejemplo. Correcto solo de Burns. Tema muy cercano al AOR y efectivo, gran trabajo de guitarra y coros. En la parte final todos estos elementos cobran aún más importancia, un gran final.

Lamb To The Slaughter: Potente tema de ritmos hardrockeros y riffs poderosos. Hughes está pletórico en lo vocal en un tema de aliento épico y melodía soberbia. Uno de los grandes valores de Ten es el contraste de su poderoso andamiaje con la delicada, suave y sensual voz de Gary Hughes. Gran estribillo acompañado por coros, enérgico y convincente. Magnífico solo y parte instrumental así como toda la parte final donde estrofas y estribillo cobran aún más intensidad. Un tema duro y melódico de toques heavys y hardrockeros. Concluye el tema con un cambio de ritmo trepidante.

Soliloquy/ The Loneliest Place In The World: El disco se cierra con este tema de 10 minutos que contiene una introducción de guitarra acústica bellísima. Una balada intensísima, conmovedora y de sensibilidad incuestionable. La voz de Gary Hughes aquí se encuentra en su salsa, dando todavía más calidez a un tema intenso y denso de por sí. Cada estrofa es una caricia y el estribillo un triste desgarro. Otro ejemplo perfecto para deleitarse con la calidad compositiva del cantante. La guitarra de Burns, que parecía discreta, despierta, y de qué forma, en varios momentos, el primer solo es exquisito. Cuando la pasión de las estrofas y los estribillos cesan vuelven a aparecer las guitarras para no abandonarnos ya. Una acústica reaparece de forma hermosísima y deja paso a una deslumbrante eléctrica que estalla de forma magistral, absolutamente natural. Un eterno y maravilloso solo de Vinny Burns que cierra los últimos minutos del tema de forma instrumental por todo lo alto. Calidad a raudales. Inolvidable final, tema y disco.


Un sensacional álbum, con sensacionales músicos, repleto de talento, talento que sale por los cuatro costados y que ya indicaba que Ten no era ninguna broma. El único lastre es la producción, como ya mencioné, pero esto no impide que se disfrute enteramente desde el primer al último tema.


lunes, 1 de agosto de 2011

DARE: Out of the Silence (1988)



Todos los discos de DARE son una experiencia especial, un grupo distinto, sui generis y que por derecho propio está entre los imprescindibles del género. En concreto este “Out of the silence” es considerado por todos los amantes del AOR, como uno de los mejores discos del género, imprescindible en cualquier antología. Son distintos, tiene un estilo totalmente reconocible, una capacidad para crear atmósferas y melodías envolventes, acogedoras, subyugantes, asombrosa. Esto desde luego es por la calidad de las composiciones, los grandes músicos que forman parte del grupo pero sobre todo por la voz de Darren Wharton, dulce, cálida, íntima, que transmite todas esas sensaciones comentadas y que es la principal causa de la personalidad tan definida del grupo.
Out of the silence” se adecúa perfectamente a los cánones del AOR, pero innegablemente con unas características distintas a todo lo oído, peculiares y personales, y que de alguna manera avisaban lejanamente los últimos discos de la banda, desde el “Calm before the storm”, donde las melodías intimistas y los temas tranquilos, que incluían influencias celtas en distinta medida con gran sutileza, se convertirían en la seña de identidad del grupo.
En este debut, las armonías, la sutileza, la calidez, la elegancia, el sentimiento, las extraordinarias atmósferas creadas, están mezcladas con los elementos del AOR clásico de manera magistral, un disco muy variado, con temas movidos, otros más suave y maravillosas baladas.
Recuerdo cuando lo escuche por primera vez. Era Nochebuena y mi madre nos adelantó uno de los muchos discos que tenía guardados para reyes. Sólo uno. Lo cogió al azar. Yo había oído de él por reseñas en revistas, a la vieja usanza, donde te arriesgabas a comprar los discos por comentarios en revistas, recomendaciones o fiándote de la palabra del de la tienda de discos. Cuando la compra de discos era algo romántico aún (lo compré en Sunrecords, decidido por el prestigio que había leído en varias ocasiones que tenía el disco). Lo escuche esa misma noche, claro, y como se puede comprobar fue una gran experiencia que no olvidaré, como la de tantos discos. Aquello era maravilloso, nostálgico, emotivo, alegre, cálido, profundo, era un AOR especial.
Por todo ello es uno de los grandes discos de la historia.
Centrándonos en las canciones el disco no tiene ni un altibajo, es raro que si te gusta una no te gusten todas, te entusiasmen.
Abandon: Grandioso ejemplo de AOR, fuerza y suavidad con esa voz tan especial de Wharton, que es evidente no destaca por su potencia pero sí por su timbre, lo que logra esa mezcla, esos contrastes y matices tan apreciados. Gran solo de guitarra de Vinny Burns, extraordinario guitarrista que luego estuvo en la mejor época de TEN y que también sacaría algún disco en solitario. Ese inicio como si el disco se despertase para poco a poco entrar en materia te pega a los auriculares y ya no te suelta.
Into the fire: Distinta y extraordinaria, un tema de atmósfera exquisita que logra que recuerdes el primer día donde la escuchaste y que hace reconocible el disco por ella misma. Los teclados haciendo la armonía en el solo de guitarra ponen los pelos de punta. Otro tema de AOR ejemplar.
Nothing is stronger than love: Me encanta esta canción, especialmente por sus detalles, es una de mis debilidades. Un comienzo lento que tras un cambio de ritmo y unos “baby, baby, baby”  que me encantan, se convierte en un medio tiempo. Los detalles vocales de Wharton durante toda la canción, el uso de los teclados rellenando todos los huecos y complementando a la guitarra y la melodía vocal, el estribillo, unos coros que, como en todo el disco, son majestuosos, son algunos ejemplos de lo mencionado. La entrada del solo de guitarra es inmejorable. Impecable.
Runaway: Un tema que simplemente define el rock melódico, el AOR.
Under the sun: Balada que tiene su gran fuerte en la extraordinaria atmósfera creada de aires místicos basada en la guitarra y unos suaves teclados ambientales, evoca lugares nebulosos. Preciosa.
The raindance: Tema alegre que contrastado con la voz cálida y triste de Wharton tiene unos matices y contrastes magníficos, transmite alegría en todo momento y tiene unos arreglos de teclado maravillosos, muy originales. Sería un buen final para la versión AOR de la película “Mucho ruido y pocas nueces” por ejemplo. Su solo con los coros y el cambio de tono de la guitarra me entusiasman.
King of spades: La balada del disco y una de las favoritas de todos, yo incluido. Todo lo que se diga es poco.  La dulzura de la voz en Wharton y su calidez vuelan a la más alta altura en este tema. La guitarra danza por la canción de forma prodigiosa. Una canción perfecta.
Heartbreaker: Un tema más duro, un rock melódico repleto de clase, directo y muy melódico, muy clásica y dentro de los moldes del AOR aunque con las características personales del grupo, que son tan marcadas que siempre destacan.
Return the heart: Otro tema alegre, muy AOR, de ampulosos teclados, muy intenso, emotivo, con esos coros y una melodía excepcional, gran estribillo para un tema redondo, otro más. Puro sentimiento.
Under the sun: Último tema el disco, balada que se convierte en medio tiempo y viceversa, donde la atmósfera es la principal protagonista, el grupo echa el resto en éste aspecto con este tema. Preciosa intro de teclados y arreglos de sintetizador envolventes, creciente intensidad, la voz de Wharton en perfecta consonancia con el todo, buenos cambios de ritmo, maravilloso juego de teclados y guitarra con un solo magistral que redunda en el tema de la atmósfera señalado. Una conclusión sensacional.
Darren Wharton fue bajista de Thin Lizzy y sentía adoración por Phil Lynott, al cual homenajea en todos sus conciertos y en muchos de sus discos. Con DARE consigue una discografía absolutamente excepcional y nivel majestuoso de la cual este “Out of the silence” es su mejor obra, aunque distinta a las posteriores, todas ellas imprescindibles.