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sábado, 24 de agosto de 2013

LIBROS PARA REFRESCARSE EN LA PISCINA

LITERATURA





El verano y las vacaciones son momentos ideales para ponerse al día con esas lecturas retrasadas o para deleitarnos con el placer de descubrir nuevas obras que llevarnos a las manos y los ojos. Pocas cosas hay más gustosas para los lectores que tener tiempo para dedicar a los libros a cualquier hora del día o en cualquier lugar del mundo. En verano pasamos mucho tiempo en piscinas y playas y los libros son grandes compañeros, nos permiten disimular nuestra inquieta mirada tras ellos cuando vemos cuerpos esculturales parar frente a nosotros, y nos entretienen y apartan la vista de otros menos agraciados… Todo son ventajas. Aquí pongo una breve lista de buenas opciones literarias para pasar estos días de relajación y hacer más soportable el calor antes de darnos un buen chapuzón.




La Dalia Negra de James Ellroy.

Una de las mejores novelas negras modernas, un referente que te dejará seco y sudando, pegajoso de polvo, sudor y sangre. Repleto de giros, una atmósfera enfermiza y una prosa adictiva, directa y atrayente. Desearás darte un fresco chapuzón tras leerla.

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El Mundo es un Pañuelo de David Lodge.

Un libro tremendamente divertido, de una ironía fina y talentosa, que relata las aventuras de un profesor universitario virgen que va de aeropuerto en aeropuerto buscando el amor, o al menos un poco de sexo, y que nos muestra la fauna intelectual académica para parodiarla y criticarla a conciencia. Un libro que es aire fresco en estos días calurosos.

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Mi tío Oswald de Roald Dahl.

Absolutamente desternillante. Las aventuras amorosas y sexuales del tío Oswald te harán pasar un rato tan divertido como agradable. Unos protagonistas que deciden convertirse en captadores de la simiente de los grandes genios del momento para venderla al mejor postor. Divertidísima, morbosa y surrealista, es una ducha de ingenio.

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Mi familia y otros animales de Gerald Durrell.

Otro libro divertido y con sentido del humor a raudales. Durrell mezcla sus grandes intereses para regalarnos un relato hilarante donde los viajes, la fauna, la flora y la familia dejan momentos de humor extraordinario. Para reírse a gusto antes de tomarse algo en una terracita.


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Trilogía de Nueva York de Paul Auster.

Uno de los autores más prestigiosos de la actualidad y su famosa trilogía, libros que mezclan el entretenimiento de la novela negra o de detectives con la profundidad laberíntica kafkiana. Una joya literaria para el entretenimiento y la reflexión. Literatura de primera, de la que reconforta y hace que el posterior chapuzón sea tan sesudo como merecido. 

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Wilt de Tom Sharpe.

Puro entretenimiento, una comedia repleta de bromas y enredos sexuales perfecta para los días de vacaciones y calor. El inicio de la saga del personaje creado por Sharpe, tristemente fallecido hace un par de meses. Surrealistas dificultades y una muñeca hinchable para provocar risas antes de regar nuestro cuerpo.

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Alta fidelidad de Nick Hornby.

No habéis tenido adolescencia si no habéis hecho listas musicales o de cualquier tipo, o al menos habéis entrado a ver una como ésta. Yo era muy aficionado a las listas musicales, que tardaba mucho en hacer y que luego grababa en casettes desde los Cds. Temas acústicos, con grandes solos de guitarra, de un grupo en concreto, de un estilo determinado... En este libro delicioso tendréis muchas listas, mucha música, romanticismo y reflexiones sobre la madurez, la inmadurez, el paso al mundo adulto y las responsabilidades que conlleva, el compromiso… todo con un encantador sentido del humor. Una pequeña gozada fresquita, fresquita.


Dedicada a Nora por su gran idea.

viernes, 23 de septiembre de 2011

PAUL AUSTER: Invisible

LITERATURA







Iniciando los comentarios, reflexiones o recomendaciones sobre libros he pensado en comenzar con uno reciente de Paul Auster de 2009, uno de mis escritores actuales favoritos. Siempre ha sido considerado por la crítica como uno de los grandes escritores de la actualidad y ha tenido muchos lectores. Ahora en España, con la consecución del Premio Príncipe de Asturias, se ha convertido casi en un escritor de Best Sellers. En cualquier caso no se puede negar su indiscutible clase y calidad que no se queda en lo formal ni en sus continuas experimentaciones en la metaliteratura y la metaficción, sino que cuando recurre a ello, no lo hace siempre, es algo siempre subordinado al profundísimo fondo de sus novelas.
Dentro de la metaliteratura, la metaficción, es evidente que resulta un referente junto con otros majestuosos escritores actuales que nos deleitan o han deleitado con sus libros (David Foster Wallace, triste, muy tristemente fallecido, ya que era reconocido como el gran maestro; el “invisible” Thomas Pynchon, que nos ha dejado una espectacular obra este año, “Contraluz”; Don DeLillo, uno de los escritores más admirados de Auster; Robert Coover…).
Auster, si bien es cierto que a menudo se sumerge en estos océanos estéticos y formales, con suma brillantez además, también lo es que no siempre los utiliza. En cualquier caso sea cual sea su apuesta nunca se queda en la superficie y su uso suele tener todo el sentido, profundidad, sensibilidad y complejidad de la que sólo los grandes autores son capaces.
“Invisible” sí se inscribe entre los libros de Auster que apuestan por la metaficción, la metaliteratura. Tenemos un narrador que no conocemos hasta la última parte de libro y se juega con todo ello y los puntos de vista. Este juego de ir contando la historia por partes desde la visión de distintos personajes para ir complementando la historia de forma lo más completa posible, tiene todo el sentido del mundo con respecto a las intenciones de fondo de la obra. Por supuesto, como suele ser habitual en Auster, la sorpresa siempre estará presente y esos puntos de vista que creíamos verdaderos se irán demostrando relativos.
Una historia con crímenes, sexo, seducción, manipulación, suspense, tensión, incesto… tiene muchas de las constantes de su autor, el azar, las apariencias, personajes míticos, el descenso a los abismos, recursos formales… y que ha sido definida como el “Crimen y castigo” o “Las memorias del subsuelo” de Auster, y algo de eso hay.
Centrándonos en la obra en sí, y en las novedades y constantes mencionadas, comenzaremos diciendo que siempre me ha sorprendido la facilidad de Auster para crear personajes míticos, incluso situaciones de este tipo, son muchos los que lo logran, pero la originalidad de Auster radica en que una vez logra fascinarnos con esos personajes y su carácter mítico luego los humaniza con una sencillez pasmosa. Aquí Rudolf parece un gran villano maniqueo de thriller para luego ser visto desde muchos prismas distintos, normalizándolo en muchos casos.
Otro rasgo austeriano, aquí algo más matizado pero muy presente, es que sus personajes a menudo tocan fondo, deben tocar fondo, refundarse, una especie de purificación personal que no obligadamente tiene por qué salir bien. Personajes que tanto para caer en el abismo como para salir de él suelen estar siempre en relación con el azar. El azar, uno de los temas más conocidos de Auster. Aquí nuestro protagonista cae en ese abismo, aunque Auster nos hurta su salida del mismo que explica con breves referencias.
En relación con aspectos formales y de estructura comentaré que Auster suele dar saltos imprevistos en la narración, fragmentándola. Así cuando damos por hecho algo nos plantea líneas narrativas e información que trastocan todo lo que habíamos concebido antes para obligarnos a replantearnos la historia desde el comienzo. La idea de la reinvención continua de la realidad para alcanzar una verdad que no siempre se descubre. Este tema es una de las claves de la novela. Por ello en Auster, como en la vida, no se llega siempre a conclusiones definitivas, sino que nos quedamos con una gran cantidad de puntos muertos o tramas inconclusas, que también es una forma de conclusión al fin y a la postre.
Esta idea anteriormente mencionada, y otras que comentaré, están perfectamente relacionadas con el título de la obra. “Invisible”. Por esta razón el juego de puntos de vista de la narración, los distintos narradores y formas de transmitir la información de cada uno de ellos es magistral. No sabemos quién dice la verdad, los continuos saltos nos hacen replantearnos todo a cada instante. La invisibilidad en la imposibilidad de tener la certeza de algo que no hemos vivido en su totalidad. Una vez más, como en la vida, sólo podemos tener certezas de lo comprobado por nosotros, teniendo que conformarnos con interpretar el resto por testimonios, pruebas o lo que sea, acertando unas veces y errando otras. La imprevisibilidad de la vida, del azar y la absoluta necesidad de la fe para no caer en el inmovilismo y dar continuidad a la vida. Sin creer a los que nos rodean, confiar y tener fe en ellos y en tantas cosas jamás se avanzaría. La fe como pilar del progreso.
Una historia de historias inconclusas.
A quien le apetezca sumergirse en el mundo austeriano después de leer esto espero que le deje el mismo gran sabor de boca que a mí.