Mostrando entradas con la etiqueta Lorene Scafaria. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lorene Scafaria. Mostrar todas las entradas

martes, 5 de abril de 2016

Crítica COHERENCE (2013) -Última Parte-

JAMES WARD BYRKIT











Teorías, preguntas e ideas esbozadas.

Hugh y Amir (Alex Manugian) saldrán a explorar al vecindario y la única casa iluminada del mismo, y volverán transformados. Hugh está herido y su carácter parece distinto, más tenso e irascible, contrario a su afable comportamiento anterior. Pistas que irán cobrando sentido. Además traerán una misteriosa caja con fotos numeradas de todos ellos que dicen haber cogido de la otra casa, en la que entraron con sigilo. Un comportamiento extraño en ellos dos que parecen ocultar algo.



Manifestarán que se vieron a ellos mismos, al mismo grupo, en la otra casa, que era idéntica a esa. Desorientación y misterio.

-Esta parte central, la del nudo, deja momentos realmente interesantes, intrigantes y enigmáticos, que son la gran baza de la película. Así, un misterioso personaje dejará una nota en la puerta, la misma nota que Hugh está escribiendo en ese momento.

De esta forma se sugiere la idea de un pasado y un futuro que parecen convivir en perfecta armonía, dialogando entre sí. El pasado y el futuro de esas mismas personas que protagonizan la película. Es una idea sugerente, aunque finalmente no sea la respuesta.

-Otra idea fugaz, sugerida por los rasgos estilísticos de la película, que se presenta con los hechos que se van exponiendo, es la del retrato de una perturbación mental compartida o individual de alguno de los personajes, una desorientación o amnesia producto del cometa que se retrataría haciéndonos partícipes de ella, de su desconcierto, recibiendo la información sesgada, la que ellos perciben, omitiendo lo que ellos no recuerdan… De esta forma adquieren pleno sentido los fundidos a negro y el estilo descuidado de la dirección.

Por desgracia esta idea no se impondrá y dichos recursos se confiesan inconsistentes y poco coherentes, valga la redundancia.

Objetos.

Dentro de esa búsqueda de una atmósfera extraña y asfixiante, debemos añadir a los recursos expuestos, el magnífico uso que se da de los objetos en la película.

-Los móviles tendrán una presencia importante en esta cuestión, móviles que van perdiendo la señal, que se quedan sin cobertura repentinamente o que estallan. Lo mismo ocurrirá con internet cuando la red caiga.




-Las varas de luz, unas rojas, otras azules, serán claves para distinguir e identificar a unos dobles de otros. Una copa rota o el vestuario, son pistas que nos regalan.



-La tirita de Hugh será otro gran punto y detalle de guión para distinguir a uno de otro.


-Las cajas con las fotos y los objetos de seguridad, todos distintos, tendrán también una importante función narrativa y atmosférica, para crear tensión.



-Un libro desvelará las claves de la historia y lo que está ocurriendo.

Una serie de aspectos intrigantes que van salpicando la natural conversación al inicio de la cena, creando un estupendo clima.

Hugh va recibiendo mensajes de su hermano en el móvil que también sirven para aumentar la inquietud, pidiendo que le avise si ocurriera algo extraño. Un hermano que será usado en uno de los más pobres trucos de guión de la película.

Defectos de todo tipo.

A los citados defectos técnicos comprensibles por la escasez de presupuesto y concepción independiente, buscando la naturalidad y un tono casi documental, hay que añadir otros más graves, básicamente de guión.

-La película tiene ciertos defectos dramáticos en los comportamientos de los personajes. No se entiende el estado de paranoia y terror que sobreviene al grupo repentinamente cuando no ha ocurrido nada más allá de un apagón de luz y una titubeante falta de cobertura en los móviles. Tampoco el miedo a salir de casa o que ignoren a los vecinos… del mismo modo que contrasta ese temor a salir con el hecho de que dos de ellos se lancen a la exploración.

-Toda la parte de la historia dedicada al hermano de Hugh y el libro que guarda en su coche se descubre como un torpe truco de guión para explicar e insertar las claves científicas y dar nuevos impulsos a la trama. Que haya un libro olvidado de un hermano, que curiosamente es científico, precisamente en el coche de uno de los invitados y que su contenido sirva a la perfección para explicar los acontecimientos resulta surrealista. Incoherente, arbitrario y poco creíble. Además resuelve el enigma de una forma muy pobre.

-Hay otros muchos aspectos forzados, como el intento de ligue de Laurie (Lauren Maher) con Kevin (Maury Sterling) que además será descubierto por un testigo; el autochantaje de Mike para evitar que se descubra su desliz con Beth… Elementos de guión para aumentar la tensión con los conflictos y circunstancias de los personajes, que son muy poco consistentes y desarrollados de una manera muy torpe y poco cuidada.


Por el contrario, hay detalles muy atractivos e ingeniosos, muy conseguidos, para marcar las diferencias entre los dobles y las casas, así como para intrigar: una copa rota en una casa que no lo está en otras; una caja cerrada que sirve para comprender que no están en su casa; el vestuario cambiante de algunos de ellos (abrigos, camisetas…)…

El intrigante final.

Cuando un Mike ataque a otro, Em huirá despavorida de la casa y vagará por el barrio observando con desolación que hay cientos de realidades distintas, sus vidas multiplicadas hasta el infinito donde la perturbación, el caos, la violencia y el sinsentido parecen apoderarse de todas… Resulta divertido ver las diversas casas y las distintas evoluciones de esos personajes en su interior. Ella huye buscando una casa complaciente, donde reine la paz, eso que parece tan ajeno al ser humano… pero que existe.



Como sabe cómo se comportarán al romper la luna del coche, Em aprovechará para intentar matar a su doble. Nos percatamos así de que hemos seguido escrupulosamente la aventura desde el punto de vista y el periplo de Em, nuestra protagonista verdadera. Y nos damos cuenta de que, efectivamente, como dice uno de los personajes, Mike, a menudo nosotros mismos somos el “gemelo malvado”.



Em lucha por el ideal, renunciando a todo tipo de dudas y circunstancias superfluas de la vida, como su inquietud por ir con su pareja o no al viaje de 4 meses (o un mes como opción). Cuando la cosa se pone difícil se centrará en lo imprescindible. Sobrevivir, salvaguardar lo bueno que tiene. Ella se da cuenta finalmente de eso, del absurdo de nuestras angustias, de lo complicado que nos resulta hacer abstracción y reflexionar.

Somos esclavos de nuestros miedos, complejos, apegos, rutinas, orgullos y egoísmos… Em se liberará y no tendrá escrúpulos. Matándose "a sí misma" para conservar su vida. Em, al final, termina siendo una impostora en su propia vida, un sentimiento muy extendido en la actualidad.

Un final abierto que ha intrigado, extrañado y desconcertado a mucha gente. ¿Huyó la otra Em de la bañera una vez la colocó en ella creyéndola muerta la primera Em? ¿Es otra persona? ¿Desaparecieron las distintas realidades? ¿Se abrió la caja del gato de Schrödinger? Es difícil concretarlo, pero todo parece llevar a una conclusión clara por los gestos y sucesos.


Es de suponer que el resto de realidades desaparecieron, pero eso no implica que tuvieran que desaparecer las dos Emilys, ya que se encontraban en el mismo espacio determinado. Por tanto, si una Em fue metida en la bañera y luego no está, nadie ha chillado alarmado tras pasar por la ducha, es porque no murió, por tanto, cuando el nuevo Kevin recibe la llamada y pone ese gesto tan extraño, cabe deducir que es la Em herida la que llama, ante el pasmo de su novio que se encuentra con otra Em en perfecto estado, nuestra protagonista, convertida en impostora, tratando de robar una vida.


Si te gustan las películas extrañas, que dan que pensar, de intrigante y absorbente atmósfera, esta “Coherence” es una atractiva apuesta, aunque sea imperfecta y tenga defectos.






lunes, 4 de abril de 2016

Crítica: COHERENCE (2013) -Parte 1/2-

JAMES WARD BYRKIT










Nos pasamos buena parte de la vida intentado recuperar el control sobre la misma, un control que perdemos de las maneras más absurdas, por malas decisiones, por inconformismo, por insatisfacción, intentando darles coherencia sin pensar que en nuestras manos hay más cosas de las que creemos. Muchas veces es más fácil de lo que parece dar sentido a nuestras vidas, coherencia, pero todo se nos va de las manos con una facilidad sorprendente en muchas ocasiones, llegamos a la incoherencia con cualquier duda o conflicto.

La coherencia acaba siendo algo que pedimos con ahínco y tesón a los demás, incluso a veces a nosotros mismos (las menos), pero parece claro que resulta un anhelo casi inalcanzable.



Intrigante, interesante y críptico thriller que ha desconcertado y fascinado a un buen número de espectadores en su científica apuesta de crear una narración desde la teoría de “El gato de Schrödinger”. Una ópera prima arriesgada, independiente y pequeña, realizada en pocos días y sin apenas presupuesto, pero que ha dejado un grato sabor entre la gente que busca películas distintas y comerse un poco la cabeza.

Coherence” no es ninguna genialidad, tiene defectos y torpezas en su guión, pero logra una magnífica atmósfera, mantener el interés en casi todo momento y un tenso clima muy logrado y claustrofóbico en ese piso donde los personajes se desenvuelven desconcertados y extrañados ante lo que les sucede (todo acontece en el piso salvo algún paseo por la calle adyacente). Ocho personajes encerrados en una casa y sufriendo extraños sucesos. Un buen debut del director James Ward Byrkit.

En 1923, en Finlandia, un comenta pasó cerca de la Tierra y mucha gente comenzó a sentirse desorientada, hasta llegar el punto de perder la razón y el sentido. Unos amigos se reúnen a cenar cuando otro comenta va a pasar también cerca de la Tierra esa noche. Lo que era una simple anécdota se tornará en pesadilla cuando empiecen a percibir cosas extrañas, a sentirse desorientados y descubrir sucesos imposibles que terminan afectando a todos los allí presentes.


La teoría de “El gato de Schrödinger”.

Byrkit trata de hacer un thriller desde la mecánica cuántica y uno de sus famosos experimentos, la teoría de “El gato de Schrödinger”: Un caja opaca, un gato y un dispositivo con veneno. Si el dispositivo se dispara y libera el veneno el gato morirá, si no lo hace el gato seguirá vivo en un tiempo determinado. La interpretación de la mecánica cuántica implica que, después de un tiempo, el gato está al mismo tiempo vivo y muerto. Esta superposición de estados (vivo/muerto) cesará en el momento que se abra la caja, ya que perturbaremos dicha superposición, por lo que el gato estará o bien vivo o bien muerto, pero no las dos cosas a la vez.

Basándose en esa idea se crea esta historia, donde tendremos una infinita diversificación de realidades/estados donde los personajes se comportarán y actuarán de las más diversas maneras, de ahí la aparición de esa gran cantidad de “dobles”.

El saberse "doblado", que no se es único, genera una perturbación extraordinaria, especialmente cuando todas las "réplicas" se van mezclando. Saldrá lo peor de todos ellos, con lo que se plantean soluciones drásticas… Matar dobles, drogar la comida, escapar buscando una casa apacible…

Me satisfizo que la narración y la idea de los dobles que se observan a sí mismos me trajera a la cabeza la “Trilogía de Nueva York” del gran Paul Auster. Un punto a favor de esta “Coherence”.

Las extrañezas se irán modulando con mucho acierto: un móvil que va perdiendo la señal, que deja de funcionar, unas luces que se apagan, unos comportamientos cada vez más extraños en todos…

Así las menciones al cometa se irán sucediendo, incluso lo veremos físicamente, en acertados apuntes. De esta manera se deja constancia permanente de su influjo.



Del mismo modo la luz se irá, con lo que los personajes se verán obligados a iluminar la estancia con velas. El tema de la iluminación seguirá desarrollando extrañezas, cuando sólo vean una casa iluminada en todo el barrio… que finalmente irán a explorar. Cuando la luz eléctrica se vaya la iluminación cambiará, como es lógico, para ser sustituida por velas, aunque no está del todo conseguido. La escasez presupuestaria se nota en los apartados técnicos. La luz se recuperará gracias a un generador.

Al susto de la luz que se va se añade el de los golpes en el exterior de la casa.

Golpes y expedicionarios que regresan cambiados dan el pistoletazo definitivo a la pesadilla.

Los siguientes elementos intrigantes serán la carta que aparece pegada en la puerta con el mismo texto que la que Hugh acaba de escribir y tiene en la mano, y las fotos numeradas de todos ellos que comienzan a analizar, incluyendo una que se hizo Amir esa misma noche.





En la expedición por el barrio, dos grupos de cuatro personas, las mismas en ambos, se encontrarán, pero con una diferencia: Unos llevan unas luces rojas y los otros unas azules. Dos de los personajes, que en realidad pertenecían a otra casa (Amir y Hugh, los que salieron al principio), robarán la caja con las fotos; volverá a apagarse la luz y a oírse ruidos fuera (suponemos que es la luna del coche para robar un ansiado libro); Em dialogará con su “otro novio” y entrará en una casa que no sabe si es la suya… Amir y Hugh regresarán de su inicial expedición portando luces azules, pero también rojas, descubriéndose, por tanto, que los otros eran “dobles”, y también el codiciado libro; se dará sentido a las fotos numeradas, donde habrá hasta tres series de números, unos en rojo, otros en azul, otros en verde; unas casas siguiendo los pasos de otras ante la observadora Em



Con todas estas indagaciones descubrirán que tan solo dos personas pertenecen a la casa en la que están… Incluso Hugh pertenecería a una tercera casa, ya que su móvil está en perfecto estado, no como vimos con anterioridad, que le falló y se rompió. Visitantes por todos lados.

El desconcierto desde el estilo.

La dirección de James Ward Byrkit tiene detalles muy buenos e interesantes, aunque acaba resultando irregular e incoherente o poco consistente en el cómputo global.

-Byrkit juega con los desenfocados constantemente, en un magnífico recurso para acentuar la sensación de extrañeza y desconcierto. Lo mismo hace con los encuadres, erráticos, poco definidos y concretos, titubeantes. Unos desenfoques y encuadres en apariencia arbitrarios que se realizan tanto sobre personajes como sobre objetos.


El gran problema de este recurso es que para ser consecuente con esa planificación, hubiera estado bien que la dirección variase conforme las respuestas van saliendo a la luz, terminando con la incertidumbre, aunque manteniendo el desconcierto. Como concepto coherente debería haber cambiado ese estilo de dirección. Podría haber sido una interesante solución expresiva. Sé, además, que este tipo de direcciones tan aparentemente descuidadas no siempre son cómodas para el espectador. También podría haberse dado al revés, que este recurso hubiera ido apareciendo paulatinamente conforme el caos se apodera de todo…






-La cámara al hombro, causa de la inestabilidad en los encuadres, es otro rasgo de estilo evidente en ese pretendido documentalismo que se observa en la película.



-Muchos elementos o personajes se cruzan delante del objetivo de la cámara, lo que logra naturalidad, pero también la buscada claustrofobia, con esos encuadres asfixiantes logrados. Muy próximos, primeros planos invasivos.



-Los sucesivos fundidos a negro redundan en estas ideas de desconcierto y misterio. Incluso sugieren ideas posibles para los extraños sucesos y comportamientos, como si escenificaran lagunas de memoria.

-Panorámicas bruscas también serán socorridas cuando se quiera retratar la tensión en determinados momentos, cuando la tensión sube entre los personajes.

-La naturalidad también se consigue gracias a los diálogos y la forma de ejecutarlos, con los personajes interrumpiéndose unos a otros, cortando las frases del resto, como hacemos en nuestra vida cotidiana, hablando a la vez…

Los personajes quedan definidos claramente, con características que no los alejan mucho del cliché pero los diferencian. Unas características que no aportan demasiado en la concepción y base de la trama.





Un actor, Mike (Nicholas Brendon); Beth (Elizabeth Gracen), una “naturalista drogata”; una pareja, Kevin (Maury Sterling) y Em (Emily Baldoni), que planea irse por el trabajo de él, aunque ella, ex bailarina, no está muy por la labor; una chica misteriosa y seductora, ex novia de Kevin, llamada Laurie (Lauren Maher)… Hugh (Hugo Armstrong) es el marido de la naturalista, un hombre pausado en apariencia; Lee (Lorene Scafaria) es la mujer del actor MikeAmir está interpretado por Alex Manugian.

Se desarrollarán los personajes, se lanzarán pullas y comenzarán a salir secretos. Laurie no recordará las apariciones actorales de Mike; Em contará su desgraciada historia como bailarina al ser reemplazada por una estrella y quedando fuera del proyecto al rechazar ser suplente, un orgullo que le impidió realizar el papel finalmente porque la estrella rechazó el puesto… Una historia de orgullo, frustración, mala suerte e injusticia.


Kevin contará una anécdota sobre un sueño de tintes visionarios, que acentúa y se integra muy bien en la concepción de la propia película.

Beth es una obsesa del feng shui.

Los conflictos irán surgiendo y muchos secretos saldrán a la luz. La tensión, el pánico, el miedo a lo desconocido, la aparición de dobles de nosotros mismos, la desconfianza que eso genera y el encierro desbocan los sentimientos y saca lo peor de todos los personajes. Sospechas, ocultaciones, ira, violencia, rencillas, rencores, celos… aparecerán sin pausa para destrozar la convivencia del grupo.




Mike se mostrará cada vez más perturbado, decidido a enviar una nota a la otra cosa a modo de advertencia (estas acciones serán en off y, por tanto, no las veremos); Laurie coqueteará con su ex novio Kevin y le besará, pero será rechazada finalmente, aunque creará un conflicto al ser vistos; la infidelidad de Mike con Beth (que es la mujer de Hugh), saldrá a la luz, lo que desembocará en arranques violentos, desconfianzas e ira. Más conflictos.