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viernes, 10 de marzo de 2017

UN GRAN PASO

RELATO










Pronto llegaron las primeras lluvias a Berlín. No era un día feo, pero desde luego tampoco parecía uno de esos días perfectamente diseñados para cambiar el mundo. Un día como cualquier otro, incluso algo tristón, pero después de aquel día nada volvería a ser exactamente igual. A pesar de que nada iba a cambiar en bastante tiempo definitivamente, aquel día fue un punto de no retorno, un eslabón más del mecanismo inexorable que nos lleva al futuro.

Me puse elegante, bien guapa y distinguida, porque también me gusta gustar, sentirme bella, de hecho estoy francamente orgullosa de mi cuerpo, de mis pechos, de mi rostro, de mi belleza, aunque siempre luché para ser algo más que mi apariencia. En aquellos días era básicamente lo que debía tener una mujer, apariencia, si eso te faltaba, te podía faltar casi todo, pero siempre supe que esa postura sólo llevaba a un pseudo respeto, a una condescendencia opresiva ante la que me rebelaba instintivamente, sin ira alguna, por impulso natural, que me llevaba a la arena a competir de tú a tú contra lo establecido, lo establecido por quien fuera, sin esperar recibir la egoísta limosna del que busca algo y tiene la sartén por el mango, a fuerza de trabajo y talento.

Me recordaban a menudo aquello de las tres k (kircher, kinder, küche), o sea, la iglesia, los niños y la cocina, que era el ámbito circunscrito a la mujer, y no me parecía mal, no me parecen mal ni los niños, ni la iglesia, ni la cocina, todo lo que sea añadir, sumar, me satisfacía, me enriquecía, lo que no soportaba es que me limitaran, que ir a la cocina no me dejara entrar en el estudio, que ir a la iglesia no me dejara ser científica, que tener niños me impidiera trabajar simple y llanamente porque estaba así establecido, porque se me imponía una elección que no tenía porqué tomar.

Recuerdo que temía no estar presentable por culpa de la dichosa humedad, bien parapetada bajo mi paraguas camino de mi gran día, más decidida y satisfecha que emocionada. Era algo que se me antojaba lógico, que tenía que caer por su propio peso, algo que se imponía al hecho sin precedentes que iba a acontecer.

Siempre pensé que una sociedad que limita a parte o a uno solo de sus miembros está luchando contra sí misma, perjudicándose absurdamente, limitándose, enfermándose. ¡Cuánto más a toda una raza, a todo un género, especialmente a ese que contiene y da vida! Todo eso lleva a la radicalización, a vivir sepultado en el pasado, anclado en lo reaccionario.

Fueron muchas las lágrimas contenidas e incontenibles, muchos los desprecios y humillaciones obviados y pasados por alto, muchas las palabras presas y amordazadas, los gestos esposados y amarrados ante cada obstáculo del camino para no perder pie, para que el objetivo no se desvaneciera. Aún quedaban muchos libros que firmar con anónimos, muchos avances que realizar sin reconocimiento, muchos fingimientos a los que entregarse para seguir avanzando, quedaban muchas absurdeces que soportar, muchas opresiones que gestionar… quedaba un largo camino de espinas que transitar, pero ese siempre ha sido el sentido de la existencia para todos, infinitos viajes donde cada uno, hombres y mujeres, injusticias y problemas, tienen sus tiempos y sus lugares, pero todo llega, irremediablemente, como acude la luz al sol.

Soy prueba viviente de que todo se puede lograr, de que los muros se derriban, las convenciones se destruyen, los órdenes se pervierten, las cosas mejoran. Tan sólo tuve que convertirme en la primera mujer ingeniera. Una minucia…

Y allí me veo, ante la puerta de la sala en la que se me iba a entregar mi título de ingeniería. La primera mujer que lo logró. Yo, Elisa Leonida Zamfirescu.



Me fui hace 43 años. Fui especial en su día, pionera y única, una de tantas mujeres pioneras y únicas, como Hipatia, Amelia Earhart, Tereshkova, Fatima al-Fihri, Marie Curie... que andan por aquí discutiendo de sus cosas… Pero lo que despierta la más satisfecha de mis sonrisas es haberme convertido en una vulgaridad, en cierto sentido, porque aquello que logré, que logramos, ahora es algo normal, incuestionable, lógico y natural.


Aquello que logré, que logramos, que sólo parecía un pequeño paso para la mujer, pero que fue un gran salto para la igualdad.


jueves, 9 de marzo de 2017

TALENTO

RELATO










¿Es cierto, como han manifestado, que ha sido el jugador que más les ha sorprendido en su carrera?

-Es asombroso, seguramente el mejor jugador que he visto, en esto creo que coincidimos todos. Tiene unas cualidades extrañas, que no habíamos visto nunca, al menos aglutinadas en un mismo futbolista. Lo comentamos todos los entrenadores. Una especie de determinación dulcificada, de asesino suave e implacable, de gimnasta flexible e irrompible, que es capaz de cualquier cosa.

-Sí, sí, totalmente cierto. Es imposible quitarle el balón, tiene un regate diabólico, un quiebro vertiginoso, es rapidísimo y sumamente hábil. Siempre lleva el balón pegado al pie. Por si fuera poco, su visión de juego es excelsa, siempre sabe dónde están situados sus compañeros, y con su calidad acaba colocando el balón donde quiere. Muchas veces pienso que no podemos perder con él en el campo, dentro de nuestra modestia…

-No es tanto su potencial físico, es un jugador liviano, pero sumamente hábil. Ese regate corto lo he visto pocas veces, una capacidad de desborde asombrosa.

-Tiene una inteligencia especial, intuitiva, como un sexto sentido que le permite estar siempre donde debe, que le ayuda a anticiparse a la jugada, a las intenciones del rival, por eso recupera tantos balones, por eso siempre lo encontramos en la zona adecuada para el remate.

-Efectivamente, es un don natural, pero que trabaja día a día. En mi carrera deportiva he visto pocos futbolistas más profesionales. Puede estar horas ensayando remates, probando nuevos regates. Casi todos los días está en el campo de entrenamiento antes de que llegue el primero del equipo, ya hablemos de jugadores o del cuerpo técnico, y cuando nos vamos, ¡allí lo dejamos! Parece un tópico, pero en su caso es la pura verdad.

-Y una capacidad de sacrificio, una solidaridad con el grupo que sorprende, ¿verdad? Es sumamente empático.

-Además se cuida como pocos, nunca viene pasado de peso, nunca se excede en nada, es sumamente discreto, incluso en el vestuario. Muy humilde y trabajador.

…



¿Qué ocurrió y cómo se tomaron el hecho de que se descubriera que aquel jugador tan destacado en realidad era una mujer?

-Una decepción. Nos sentimos humillados y engañados. Dimos toda nuestra confianza, pusimos a su disposición todos nuestros medios y nos utilizó para alcanzar sus propósitos…

-Sé que muchos sostienen que de no haber mediado engaño no hubiera podido competir a este nivel ni ponerse en el escaparate para que la vieran los mejores equipos, pero creo que se deben respetar las normas. Entendemos que de haberse sabido antes pudiera haber surgido un prejuicio contra ella, pero esto es inevitable…

-Muchos dicen que nos agarramos a tecnicismos y demás para esconder prejuicios y machismo, pero esto es hilarante, las reglas están para cumplirse. Sin más.

-De hecho, es posible que los rivales intuyeran su naturaleza... No, no, ya sé que su participación les perjudicaba porque muchos la veían como el principal activo de este equipo, el jugador más importante, pero no es cierto, el gran éxito se debe a un trabajo conjunto que permitió a esta chica destacar y demás. Que ahora los resultados sean peores se debe al desequilibrio que toda esta polémica ha generado en el equipo. Tampoco podemos convertir la sospecha o creencia en una realidad, pero es posible que en ciertos momentos se aprovechara de cierta condescendencia rival. Ha sido muy perjudicial para el fútbol en general.

-Físicamente las mujeres son inferiores, esto es un hecho. No podemos engañarnos ni hacernos trampas. El jugador debe conocer con quién se enfrenta, pero claro, al no ser un equipo profesional ha sido más fácil engañarnos. Si se arremete con una fuerza desmesurada contra ella podría haber problemas. No creo que haya excepciones. Individualizar es perder el tiempo. Es posible que muchos vean en ella esa excepción, que piensen que demostró que podía competir contra hombres, pero en el aspecto deportivo es engañarse, y contraproducente para el fútbol.

-No veo contradicción alguna, por mucho que digan por ahí. ¡Parece que nos quieren poner de machistas! No es una cuestión de machismo, es una realidad física. No tienen la misma capacidad para ir al choque con un hombre, su integridad física corre peligro. No es por ser paternalista, pero esto también se hace por su propio bien.

- Sí, sabemos que hay jugadores, que son hombres, más livianos, y que ella nunca tuvo un problema mientras compitió con nosotros, ¡pero esto no significa que no pueda haberlo!

-Es posible que comentáramos que destacaba, pero esto es algo que hacemos con todos nuestros futbolistas. Es algo lógico y normal, para que se sientan respaldados y apoyados.

-Ya, ya hemos oído todas esas zarandajas de que en siglos anteriores decían que tampoco podían hacer las labores de mando y gestión de los hombres ni involucrarse en la vida política y demás, pero, ¡por el amor de Dios, esto no tiene nada que ver!


-Somos defensores a ultranza de la igualdad, pero debemos ser coherentes, rigurosos y huir de la hipocresía. Hay que respetar las normas, claro… No tenemos más declaraciones que hacer…