Esta encantadora peliculita pasa directamente a englobar el
nutrido grupo de peores películas de la historia del cine, una cinta
insoportable desde que empieza hasta que termina y donde el único mérito en relación a ella está
en el espectador que es capaz de aguantarla hasta el final. ¡Bien por mí!
No creo que sea la peor de la historia, pero tiene el dudoso
honor de ser la única película hasta la fecha que me ha enfadado, hasta límites
insospechados que me llevaron a tener ganas de patear la televisión, en una
proyección.
La única satisfacción que me da esta película es el
entretenimiento de destrozarla, y de paso avisar y advertir a los que
despistados, como fue mi caso, se pongan a verla inocentemente. Una de las
peores películas que he visto en mi vida. Irritante, lamentable, desesperante,
frustrante, absurda, patética, bochornosa, es un despropósito desde que empieza
hasta que acaba...literalmente.
Mala con ganas y encima con ínfulas pretenciosas de
profundidad, lo mejor es tomárselo con humor una vez avisado, porque sino lo
único que provocará será un enorme cabreo. Nada tiene sentido, un viaje
lisérgico de un director que debía estar colocado cuando se le ocurrió realizar
semejante bodrio y que se ve quería compartir la experiencia, valiéndose de un cómic de culto.
Mike Blueberry se convierte en sheriff de Palomito, educado
por los indios ha estado en contacto con dos culturas, a las que respeta y
procura conservar. Todo esto está muy bien y puede parecer normal. La búsqueda
de un tesoro indio por parte de un asesino interpretado por el siempre
aparentemente calmado Michael Madsen, alterará ese equilibrio… Para resolverlo
nuestro protagonista se pondrá hasta arriba de peyote.
Ver salir serpientes, cucarachas y demás insectos
infográficos durante minutos y minutos y no una, ni dos veces...sino cada vez
que encarta, cada vez que alguien en la película se coloca, es desquiciante y
produce en el espectador brotes violentos si ha decidido ver entera la
película. En "2001: Una odisea del espacio", hay una larga escena para retratar el paso a otra dimensión del protagonista, pues bien, en esta vomitiva película
hay como 5 o 6 escenas de ese estilo, lo que ocurre es que son sin sentido, que
su realización produce vergüenza ajena y encima se hacen eternas. Un
pseudo western lisérgico postmoderno, que no tiene trama y la que se intuye no
puede ser más previsible, simplemente porque es imposible que lo sea.
Salvo que estés igual de colocado que su director o más bien
tengas algún tipo de trauma psicológico, lo mejor que se puede hacer es evitar
semejante bodrio. Con todo mencionaré un virtuoso plano (en lo estético, ya que
no aporta nada más), aéreo, en el que se ven a los tres grupos que van buscando
un supuesto "tesoro", rodado en una sola toma, vemos en una gran extensión
de terreno por donde va cada grupo en su viaje.
Uno ve crecer la frustración, la ira, la desorientación, el
desconcierto en esa sucesión de efectos infográficos de medio pelo, por ello es
recomendable que te pille acompañado si la ves, porque tu mirada vagará buscando
complicidad en alguien para aliviar esa ira, satisfacer esa frustración,
comentándolo o como mínimo pidiendo ayuda.
Se aprecia desde el mismo inicio que aquello tiene
unas ínfulas extrañas, pero no te preocupas demasiado porque a veces las
películas meten una introducción con ínfulas artísticas, no hay problema.
Veremos al joven protagonista llegar a un pueblo y fascinarse por una
prostituta a la que no tardará en visitar, con tan mala suerte que resulta ser la
favorita del villano… No tardan mucho en prometerse amor eterno, pero la llegada
de Madsen romperá el idílico panorama. Allí ocurrirá algo, la chica resulta
muerta pero se nos hurta la información, una escena a la que acudiremos
insufriblemente una y otra vez para que se nos muestre un poquito más de lo que
allí aconteció y nuestro protagonista parece no recordar, se supone que porque
fue muy traumático. Es por ello por lo que se "coloca" a todas horas, así
conecta con su yo interior y sus demonios. Lo que sucedió no fue otra cosa que
el hecho de que fue él el que mató a la chica por error… algo que todos
intuimos y conforme avanza la narración intentamos chivárselo al protagonista
para evitarnos tanto sufrimiento. Os pasará.
Por todo ello además de tremendamente aburrida es tramposa y
artificial. Cuando descubrimos la verdad ni siquiera surge una sonrisa de
repulsa irónica porque el enfado que logra provocar la película de Kounen es
difícil de superar.
El tema del flashback que va sucediéndose a lo largo de la
narración es de auténtico bochorno, una idea que quizá intente imitar
intenciones de un Leone, que no creo, pero es realmente surrealista. Un
flashback sobre un hecho que se nos omite en algunos aspectos, aunque el
espectador sabe en todo momento qué ocurrió, con la intención de darnos una supuesta
sorpresa final que el espectador sabe a ciencia cierta desde el minutos 10 de
proyección.
Tras esto tendremos una retahíla de planos de nubes que
corren vertiginosas, picados de paisajes, cámaras mareantes para insinuar el
colocón al que unos indios van a inducir al protagonista, un montaje onírico
donde salen planos de la escena anterior, la relación que el protagonista tiene
con los indios, más planos oníricos con pájaros, nubes, aunque no compresas…
montañas, árboles e indios hablando trascendentalmente mientras vemos águilas
volando. Las nubes casi siempre irán deprisa, eso sí. Esto así durante siete
eterno minutos. Cuando acaban el chaval pasa a ser Vincent Cassel.
Te dices a ti mismo que en algún momento dejarán de
contarnos la película de esa manera y
pasar a contarnos algo de verdad, esto parece ser así cuando vemos a Cassel
como sheriff, su relación con Ernest Borgnine, con Juliette Lewis, con Colm
Meany, veremos también al grupo de malotes en su búsqueda del tesoro etc. un
espejismo de unos 15 minutos adornado con alguna que otra escena onírica como
las mencionadas.
Como rasgo estilístico Kounen encuadra a sus personajes en
un contrapicado bastante pronunciado en muchas ocasiones, con gran angular, también usa el plano secuencia en muchas escenas. Los momentos de acción o
supuesto suspense ni están bien rodados ni generan la más mínima tensión.
Pasados los momentos supuestamente narrativos tendremos una
escena de más de seis minutos con los encantadores efectos infográficos para
que compartamos el colocón del protagonista. Entre escena y escena de
persecución tendremos más pesadillas, sueños, águilas volando y nubes pasando
aceleradas y cosas por el estilo, que no falte de nada.
La parte final es el súmmum, un no parar de planos etílicos,
drogados o intoxicados, "colocados" en suma. Los más optimistas conservarán la
esperanza de tener un duelo final digno entre los dos antagonistas, pero lo que
tendrán es dos tazas de lo mismo metidas con mala uva y saña.
Como sucedió en “2001: Una odisea del espacio” (1968), quizá la
mejor forma de ver la película sea colocado, puesto hasta arriba de lo que sea
para que esas escenas produzcan el efecto que produjo en su día el viaje
interdimensional en el clásico de Kubrick.
Como remate más momentos oníricos y los bajos peludos de
Juliette Lewis…
Cuando acaba, con tanta ensoñación y colocón, te dan ganas de
ir a Decatlón a comprar zapatillas y hacer deporte.
Que conste que he estado tentado de colocar sólo fotos con
la infografía de las narices, así, para compartir un poco la experiencia con
vosotros y que podáis disfrutar, aunque sólo sea una parte, de lo que es el
visionado de esta película, pero el espíritu navideño aún está conmigo… Por eso
y porque no he encontrado todas las que quería. Al menos podréis ver la cosita
peluda de Juliette Lewis.
De lo más soporífero, lastimoso y lamentable que se puede
uno encontrar, aunque no dudo que tendrá algún adepto.











































