Otro de esos talentosos e inolvidables guitarristas que
nunca olvidaremos los amantes del Rock y el Blues tristemente fallecido
(1952-2011).
Los comienzos de Gary Moore son eminentemente rockeros,
hardrockeros y heavylongos, bandas como Skid Row, nada que ver con la comandada
por Sebastian Bach, G-Force, sus proyectos de rock melódico, su breve
participación con los mismísimos Thin Lizzy junto a su amigo Phil Lynott,
colaboraciones con Ozzy Osbourne y el afamado baterista Cozy Powell, su
álbumes “Victims of the Future”, su exitazo con el maravilloso tema “Out inthe fields”… así lo atestiguan
Un espíritu rockero que contenía una esencia blusera que siempre mantuvo latente y presente,
“Parisienne Walkways” es un tema de 1978, una esencia blusera a la que se
entregaría de forma definitiva en 1990 con el extraordinario “Still got the
Blues”. Aunque no os guste el Blues dad una oportunidad a ese disco, como a
este que nos ocupa, seguro que os sorprende. Poneos a ello ya
mismo.
Albert King y Albert Collins son una gran influencia para
Moore, no sólo se empapará de su feeling y la esencia blusera sino que tocará
con ellos en múltiples ocasiones. A quien no conozca a estos dos clásicos
guitarristas de Blues mi más encarecida recomendación.
Albert Collins además participa en este mismo disco en el
tema “Too Tired” donde nos deleita con su guitarra y su voz.
Blues Alive es un disco de Blues y Rhythm and Blues con
grandes éxitos de Moore y versiones de clásicos. Una gozada para los oídos y
los que gusten de los guitarristas virtuosos.
El sonido de la Gibson Les Paul de Gary Moore es
inconfundible, desprende fiereza y sentimiento, claro que la Gibson siempre me
gusta como suena. Aquí lo oiremos en temas rockeros clásicos y blues, unas veces
intensos y otras más lentos, desgarrados y auténticos, donde Gary Moore limita los excesos guitarrísticos, trucos y demás adornos para
sacar emoción pura de su guitarra con punteos frenéticos, trepidantes, suaves,
tranquilos, sentidos… según toque en cada momento y según lo pida el tema.
No es el Gary Moore heavy, sin que ello suponga una merma en
el virtuosismo, la técnica o las virguerías, todo lo contrario, demuestra ser
mejor guitarrista que nunca. Gary Moore en todo su esplendor.
Todos los temas son disfrutables y tienen cosas interesantes.
Blues marchoso a tope, Rhythm and Blues con saxo y trompetas
en “Cold Day in Hell”; el espectacular clásico de Jimmy Rogers “Walking byMyself” con un Gary Moore pletórico a la guitarra. Blues intimistas como “Story of the Blues” y su hermosísimo solo, absolutamente espectacular; Rhythm and Blues de sabor añejo y guitarras rockeras en el clásico de A. C. Williams “Oh, Pretty Woman”; la suave y lenta
“Separate Ways”; el magistral dúo con Albert Collins en “Too Tired”, el clásico
de Johnny “Guitar” Watson, Maxwell Davis y Saul Bihari; la descomunal “Still got the Blues”, con la que conocí a Gary Moore, atentos en el solo final al cambio
de tono hacia uno más agudo cuando la improvisación se hace más intensa, es
algo fantástico.
Pero hay más, incluso mejor, más Rhythm and Blues de calidad
con “Since I Met You Baby” con sus instrumentos de cuerda acompañando; el
tranquilo y espectacular blues escrito por Morgan Robinson, Clarence Lewis y Elmore
James “The Sky is Crying”. “Further on up the Road”, escrita por Joe Veasy y
Don Robey, retoma la marcha y el Rhythm and Blues con diálogos entre guitarra y
teclado (Tommy Eyre) verdaderamente espléndidos. “King of the Blues” es un
marchosísimos Rhythm and Blues donde Gary Moore pone toda la carne en el
asador.
Llegados a este punto
tenemos uno de los más grandes momentos del disco, si no el más grande, con la
eterna y colosal “Parisienne Walkways”, una canción absolutamente grandiosa, un
monumento a la música y el tema que elegiría para mostrar todo el sentimiento y
las habilidades de Moore, perfecta para ejemplificar todo su talento. Inolvidable el interminable pitido.
El disco termina con “Jumpin’ at Shadows”, el tema de Duster
Bennett de los Fleetwood Mac, un sutil country-blues con el que Gary Moore hace
llorar un poco más a la guitarra.
Si os gusta la guitarra a este señor tenéis que escucharlo
imprescindiblemente, y si os gusta la música auténtica, con sentimiento, con
raíces, “Blues Alive” os hará pasar momentos extraordinarios.
Andy Pyle al bajo, Graham Walker a la batería, Marin Drover
a la trompeta, Frank Mead al saxo alto y la harmónica, Nick Pentalow al saxo
tenor, Nick Payn al saxo barítono y Candy Mackenzie y Carol Thompson a los
coros.
El 6 de febrero de 2011 fallecía tristemente en nuestras
tierras, en Málaga, a la edad de 58 años. Vaya desde aquí este rendido
homenaje.





