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jueves, 25 de agosto de 2011

Crítica: EL CLUB DE LOS POETAS MUERTOS (1989) -Última Parte-

PETER WEIR




Otro tema básico del cine de Weir es el de la amistad, todo lo que no tiene que ver con ella resulta castrador, limitativo. Neil se siente libre con sus amigos pero en cuento ve a su padre se muestra tenso y entrará en conflicto, siempre aparecerá para limitarle u obligarle, someterle. La familia y el colegio como entornos opresores.
En las cintas de Weir la amistad siempre resulta esencial para los protagonistas y a menudo conmovedora, los amigos en ”Galipolli”, el capitán y el médico de “Master and Commander”. La falsa amistad de Truman con el personaje interpretado por Noah Emmerich, el grupo de “Camino a la libertad”…


Aquí poco hace falta explicar en ese grupo que encuentra en sus momentos privados la mejor forma de ser ellos mismos. Una amistad que además jamás tiene que ver con nada erótico. Respeto y cariño mutuo sin fisuras y varonil.
Acto seguido vemos una de esas metáforas mencionadas que exponen el carácter gregario que se defiende en el colegio y que deben aceptar los alumnos, sometimiento a las normas a costa de la propia individualidad. Pájaros volando en manda todos juntos en libertad y alumnos bajando las escaleras en manada en un entorno cerrado, ambos grupos armando un gran barullo, por supuesto. Los dos en contrapicado además.
Clases de alto nivel y exigencia, disciplina casi amenazante y…Literatura con Keating. Aquí cambia todo en una de las memorables escenas con Robin Williams, brillantísimo e inolvidable en todas ellas. CARPE DIEM. “…No era el gigante mental que tienen ante ustedesCuando iba a la playa la gente solía tirarme libros de Byron a la cara”. Maravilloso.
El poder simbólico de la escena donde Keating ordena arrancar la página donde se pretende hacer de la poesía algo científico lo dice absolutamente todo, todo va encaminado hacia el mismo mensaje, sentir, usar el corazón y no sólo la cabeza, mensajes que van calando poco a poco en los alumnos y perfectamente retratado por Weir y el guión de Schulman.
El uso de la metáfora gráfica como modo de enseñanza, que emplea Keating, es otra idea magnífica de guión ya que estamos ante un profesor de literatura. Por eso disfrutamos tanto al ver a los alumnos encima de las mesas para “ver el mundo desde otro punto de vista”. Por eso nos emociona tanto también el final.

“…La poesía, la belleza, el romanticismo, el amor, son las cosas que nos mantienen vivos”, “Que tú estás aquí, que existe LA VIDA y la IDENTIDAD. Que prosigue el poderoso drama y que tú puedes contribuir con un verso”. “Sólo al soñar tenemos LIBERTAD, siempre fue así y siempre así será.”
La primera escena que dará lugar a la refundación de “El club de los poetas muertos” comienza con el grupo escabulléndose del colegio, sólo vemos sus sombras pasar por los lugares anteriormente tumultuosos del colegio, ese recinto de orden y disciplina. Sólo se ven sus sombras porque ya no volverán a ser iguales a los demás, son las sombras de lo que fueron, hasta perderse en la niebla, símbolo de la incursión en ese nuevo mundo que les ha mostrado Keating. Ese tránsito por el mundo natural, por el entorno de la naturaleza, les devolverá su individualidad al llegar a su destino. La naturaleza, como comenté, en perfecta sintonía con la individualidad del hombre, con su propio ser, con la libertad. Homenaje a Thoreau, un acérrimo defensor de la naturaleza además.
Las escenas de Robin Williams eran rodadas 3 veces generalmente, una con un tono normal, otra con un tono exagerado y otra más con uno intermedio. Weir siempre eligió las normales o intermedias salvo en una ocasión, en la escena donde explica a Shakespeare.

La escena donde Neil confiesa a Todd que se quiere dedicar al teatro es un ejercicio de virtuosismo de la dirección cinematográfica. Extraordinaria. Además muestra ese cambio antes mencionado, la libertad ya se introduce de forma nada disimulada en los muros del colegio.
Ese cambio se va mostrando con diferentes hechos además, la decisión de Neil de dedicarse al teatro, el impulso de Knox para intentar conquistar a Chris, que además tiene un plano de él en bicicleta embistiendo contra un grupo de pájaros posados que nos hace recordar a los planos de pájaros del inicio y su sentido… Todd y su poema.
La escena donde Todd debe leer en público, su terror escénico provocado por su timidez e inseguridad, identificó a muchísima gente para la que hablar en público era la más horrorosa de las pesadillas. La resolución de la misma es excelente, uno de los grandes momentos del film, y punto culminante para el personaje interpretado por Ethan Hawke. Un actor que ha tenido una carrera bastante sólida en la elección de papeles. Otro momento inolvidable.

Enlace doblado de la escena anterior (http://www.youtube.com/watch?v=ZUe5mFQt_Ag)



Peter Weir usa el círculo en varias ocasiones como elemento expresivo, el círculo a través del movimiento de la cámara. Con ellos se pretende resaltar la comunión de un grupo, aislamiento o vínculo perfecto. Escenas como cuando Neil le quita el poema a Todd y éste le persigue por la habitación con la cámara situada en el centro girando sobre sí misma, crea ese vínculo y camaradería entre ellos. A Todd le veremos, la noche anterior a tener que leer su poema, solo dando vueltas en círculo en su habitación, aislado y obsesionado con su miedo, círculos en soledad. En la mencionada escena del poema, emocionantísima, Keating gira junto a Todd tratando de aislarle del entorno de la clase y consiguiéndolo, creando un vínculo entre profesor y alumno y dotándole de la fortaleza necesaria. En las reuniones la forma de sentarse del grupo en círculo resalta esa camaradería y vínculo perfecto. En una de esas reuniones veremos al grupo sentado en círculo pero a Cameron sentado por encima rompiendo en cierto sentido esa armonía. Cameron por supuesto será el traidor al grupo.

Las escenas de los alumnos jugando al fútbol, un ejercicio de libertad absoluta, contrastan  con las de los mismos alumnos al principio de la película.
La escena donde Keating hace andar a sus alumnos por el patio para que entiendan la importancia de mantener las propias convicciones y personalidad es otro ejemplo del uso de la metáfora gráfica, visual. Por supuesto andarán en círculo en un principio.
Como mayor defecto de la película (mínimo), está el hecho de que esa brillantez en el empleo de las metáforas visuales se vea recalcada con un exceso de verbalización cuando ya quedaba claro, un ligero exceso de subrayado.
La relación de amistad entre Neil y Todd es una auténtica maravilla, la comprensión, el apoyo, la confianza, el poder mostrarse vulnerable, el mostrarse afectuoso con las debilidades del otro, hacen de esa amistad una de las más bellas vistas en el cine, algo para lo cual Weir es un maestro. Si Todd es un personaje conmovedor, Neil es el paradigma de la buena gente, un referente moral casi, que hará de la conclusión algo tremendo.

La gélidas imágenes en la escena del suicidio de Neil están perfectamente fotografiadas por el magnífico director de fotografía John Seale, que hace un trabajo maravilloso durante todo el metraje. La gelidez de la fotografía subraya el desolado estado de ánimo del protagonista. Lo mismo ocurre con el paisaje nevado y la reacción de Todd junto al resto de amigos.

Sobre Charlie se desarrolla la reflexión de la libertad sin sentido común o cabeza y los problemas que puede acarrear, un personaje realmente bueno, chulo pero fiel amigo de sus amigos hasta el final.

Todos traicionan a Keating ante la presión del colegio, pero sólo uno de ellos lo hace de corazón, Cameron. El resto mostrará sus verdaderos sentimientos y apoyo al profesor en el famoso final. Todos comandados por Todd, como no podía ser de otra manera, en una victoria íntima, personal, mínima ante el sistema que es el vencedor definitivo, pero una victoria que al ser íntima cumple su objetivo con respecto a las enseñanzas de Keating.
Destacar la música de Maurice Jarre.
Después de todo lo comentado lo cierto es que sólo resta por decir.
Oh Capitán, mi Capitán”.




Dedicada a Juanitoj