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viernes, 25 de octubre de 2013

Crítica: MEMENTO (2000) -Última Parte-

CHRISTOPHER NOLAN









El supuesto error en Memento.

Dar por buena la opción que cuenta Teddy parece encajar con el flash que vemos de Leonard internado, la jeringuilla que aparece ocasionalmente, el flash donde vemos pinchar con esa jeringuilla a su mujer que enseguida se convierte en pellizco cuando procura recordar, como si tratara de engañarse… Pero la cuestión es que si Leonard se engaña a sí mismo, crea una ficción producto de un hecho tan duro para él como es que matara a su esposa por error, si la historia que nos cuenta sobre Sammy Jankis es falseada por él en su cabeza, siendo ésta en realidad lo que ocurrió con él mismo y su esposa… ¿Cómo es posible que se acuerde?


Leonard no estaría capacitado para recordar cómo mató a su mujer ya que ese suceso fue posterior al golpe que sufrió el día de la violación. La mata por error porque tiene ese mal, precisamente. Si Leonard no puede recordar que mató a su mujer esto no le puede traumatizar ni impulsar a inventarse la historia de Sammy, según las reglas de Nolan.


Si Leonard fue atacado la noche de la violación produciéndole la amnesia anterógrada y su mujer sobrevivió, matándola posteriormente con la insulina, ¿cómo es posible que Leonard esté traumatizado por este hecho o lo recuerde si ya padecía el problema? ¿Por qué va a reinventar la historia de Sammy si él no recuerda lo que hizo?

Si ya tenía amnesia ¿cómo le va a traumatizar un hecho, matar a su mujer, que no puede recordar? ¿Cómo puede inventarse una historia basada en algo que no recuerda? ¿Cómo puede buscar evadirse de algo que no puede traumatizarle para buscar ese autoengaño?

Esta cuestión tiene difícil explicación, si es que la tiene, en el ambiguo final que conscientemente plantea Nolan. Es posible que Leonard aprenda esa historia por repetición, pero ¿para qué? ¿Con qué motivo?




Es posible suponer que esa historia inventada, que coincidiría con la suya, sea producto de retazos de circunstancias que sí recuerda y que hiladas acaben coincidiendo, aunque resulte difícil de creer, con la historia que le ocurrió a él. Es decir, Leonard sí recordaría haberle puesto la insulina a su mujer antes del incidente porque es algo que haría antes del mismo, del mismo modo que conocía a Sammy Jankis como uno de sus casos aunque no fuera el que nos cuenta, y también sabemos que él cree que su mujer murió… Es decir, Leonard pudo tener algún caso con Sammy Jankis de protagonista, aunque no fuera el que vemos en concreto, y haber manipulado las cosas, como en otras ocasiones, en su cabeza. Al haberse demostrado que Leonard es capaz, voluntariamente, de engañarse a sí mismo habría podido crear esa ficción, aunque resulte rebuscado. Además sabemos que sería capaz de aprenderla por repetición, a base de recitarla, como vemos que hace constantemente y cada vez que ve el tatuaje “recuerda a Sammy Jankis” que tiene estratégicamente colocado en la mano. Un tatuaje de mansaje ambiguo también, ya que puede significar que lo recuerde para contar su historia o para justo lo contrario, recordarle la de él… El caso es que incluso en esta hipótesis seguiríamos sin entender por qué buscaría engañarse a sí mismo ya que no recordaría el hecho en cuestión, salvo que fuera algo inconsciente.



Hay que recordar que nunca se dice que Sammy Jankis no exista, Teddy dice que era un simple timador, es decir, alguien que pudo intentar engañar a la aseguradora en la que trabajaba Leonard, pudiendo estar ahí el germen de la invención del protagonista.

Así, cuando Teddy (Joe Pantoliano) diga que su mujer era diabética veremos un flash a color, que parece corresponder a recuerdos, donde Leonard pincha, efectivamente, la insulina  a su mujer para acto seguido rectificar, decir que su mujer no era diabética y volver a ver el flash pero esta vez con un pellizco, no un pinchazo. O bien Leonard se convence porque no le gusta ese recuerdo, como dice Teddy, o bien el primer flash es producto de la influencia del comentario del policía corrupto…Hay que recordar que el pellizco aparece con anterioridad en otro flash, este sin la influencia del comentario de Teddy, cuando Leonard quema recuerdos de su mujer.

Leonard (Guy Pearce) es capaz de aprender por repetición y eso es algo que se ha podido producir, aunque habría que dilucidar cómo, cuándo y por qué…

Vives un sueño chico, una mujer muerta por quien suspirar, un objetivo para tu vida”.

La mención en la frase anterior al sueño nos lleva a pensar en “Origen”, la película que haría Nolan en 2010. Además, la referencia a un objetivo para su vida es algo que ya oímos a Leonard en algunas de las secuencias en blanco y negro.

Tú no eres un asesino, por eso se te da tan bien”.

Cuando Leonard escucha la versión de Teddy acaba desorientado y perturbado, no logra rebatirla. Si está seguro de que su mujer no era diabética, algo que debería recordar, es extraño que dé verosimilitud y pábulo a dicha versión, es extraño que su movimiento sea volver a evadirse precisamente para no tener que escuchar ese tipo de cosas que no le gustan, que no encajan con la ficción que se ha creado. Vemos en primer plano como Leonard no sólo se genera una ficción en su cabeza, sino que manipula los hechos, esos de los que tanto se fía, para encaminarse y matar a Teddy, es decir, volver a evadirse. Más significativo aún es el hecho de que Leonard no lo mate en ese mismo momento, él no es un asesino, no quiere sentir culpa, quiere justificarse a sí mismo, engañándose, que cuando mate a Teddy lo haga por una razón, por justicia… aunque no sea cierto…




Escribirá su matrícula y pondrá en su foto “No te creas sus mentiras”…

Es decir, se nos describe un personaje que, efectivamente, se engaña a conciencia, que no acepta la realidad que le incomoda y se engaña a sí mismo a voluntad. Lo que daría verosimilitud a la historia de Teddy, la opción controvertida…

“¿Podré olvidar todo lo que me ha dicho?”

Por supuesto, Leonard quemará las fotos que dejan constancia de su asesinato, la que le hizo Teddy el día que encontró a John G. incluida, así como quitará las balas del arma para no dejar ningún posible recuerdo…

¿Me miento a mí mismo para ser feliz? En tu caso, Teddy, sí lo haré”.

Con la frase anterior parece quedar constancia de que ese objetivo vital que para Leonard parecía tan importante, encontrar al asesino de su esposa, no lo es tanto. Encauzar, poniendo datos falsos, la investigación hacia alguien que no es el asesino demuestra que en realidad le da igual y vuelve a confirmar el análisis que Teddy hizo de él.

Todos necesitamos recuerdos para saber quiénes somos. Yo no soy distinto”.



Nolan daría como argumento el aprendizaje por repetición y la afición de Leonard a engañarse a sí mismo e inventarse realidades para justificar la historia de Teddy.

Teniendo en cuenta todo esto, los autoengaños y el aprendizaje por repetición, podríamos llegar a dudar si en realidad el problema de Leonard es físico, como dice que es el suyo, o psicológico, como decía que era el de Sammy, más teniendo en cuenta que Nolan identifica a Sammy y a Lenny en el famoso fotograma donde aparece internado fugazmente. Un mecanismo de defensa producido por la muerte de la esposa más que por un golpe. La cuestión estará en saber cuándo y por qué se produce este trauma psicológico, ya que por matar a su esposa no podría ser ya que de memoria estaría bien y no tendría sentido que la matara como vimos… Si el trauma es psicológico, podría ser que Lenny no aprendiera por repetición, pero en teoría debería conocer la historia de Sammy por ese mecanismo, si es que no es verdadera. La cosa encajaría mal nuevamente.




Hay otros detalles interesantes. Por ejemplo, Leonard no suele usar las cursivas para escribir, lo hace en mayúsculas, salvo en dos ocasiones. Una de ellas es cuando escribe en la foto de Natalieno te fíes de ella” y la otra en el omnipresente tatuaje de “Recuerda a Sammy Jankis”… La de Natalie (Carrie-Anne Moss) no tardará en borrarla, la escribe a regañadientes, no es algo en lo que crea, lo que daría a entender que el tatuaje sobre Sammy Jankis (Stephen Tobolowsky) tampoco sería de su gusto, o quizá no sea real.

En el flash que vemos en la casa de Natalie, cuando Leonard se queda solo y aparece una mano preparando la insulina en una jeringuilla, al fondo vemos que la mujer que está en ese flash lleva una camiseta blanca, algo que nunca vimos a la mujer de Sammy Jankis, pero sí a la de Leonard.



Un aspecto quizá algo menos conocido es que en los extras del DVD se puede ver un dossier donde se confirma que Leonard Shelby estuvo ingresado en un centro psiquiátrico, que escribía diarios, ahí puede estar el aprendizaje por repetición, y que se escapó de allí. Esto incidiría en que efectivamente Leonard sustituye su propia persona por el nombre y el rostro de un timador que conoció… o quien sabe… quizá él sea ese timador.


El final es evidentemente ambiguo, pero parece que Nolan pretende encauzar sus pistas hacia la idea de que Leonard mató a su mujer, idea que presenta el mencionado problema que sólo podría justificarse estirando un par de reglas que el director nos da, el autoengaño buscado de Leonard y su aprendizaje por repetición, aunque ni por esas sería coherente.



Así que expuesto todo esto la idea de que Leonard mató a su mujer puede provocar que todo el entramado y reglas que Nolan propone caigan como un castillo de naipes, provocar que la lógica interna y la coherencia de la cinta se derrumben por completo. Aunque quizá simplemente sea que los que apostaron por la inocencia de Leonard tenían razón…

Si Leonard fuera inocente no habría problemas de coherencia más allá de ciertos flashes o flashbacks que Nolan inserta, como en el internamiento de Sammy, que quizá sólo pretendan buscar la identificación de ambos personajes, no demostrar que uno es otro… Una resolución, la de un Leonard inocente, que dejaría la cinta como un poco manipuladora o tramposilla, pero hay que recordar que la memoria lo es y que nuestro protagonista es cualquier cosa menos un narrador fiable… Elijan.

Influencias.

Resulta evidente que el cine negro clásico ha influido en “Memento”, un cine negro ahora intelectualizado, pero donde los principales elementos están presentes, héroe manipulado por el destino, femme fatale, policías corruptos, historia confusa, crímenes… La relación con “Perdición” (Billy Wilder, 1944), es clara, como he comentado. Cintas de cine negro más moderno, más urbano y de exteriores, como puede ser “A quemarropa” (John Boorman, 1967, también son buenos referentes. De la misma forma el cine de Stanley Kubrick, con el que Nolan ha sido comparado, puede venir fácilmente a la cabeza, por ejemplo ”Atraco perfecto” (1956) y su apuesta por la fragmentación temporal, algo que tiene en común con esta cinta que nos ocupa. La fragmentación la ha vuelto a poner de moda Tarantino. Hay mucho de Tarantino aquí también.  Y de Samuel Fuller. “Carretera perdida” (1997) de David Lynch tiene muchos elementos en común con “Memento”, sobre todo conceptualmente, una historia de evasión de la realidad, asesinato a una mujer, sentimiento de culpa… Además en ambas películas podemos oír a David Bowie en la banda sonora. También “Mulholland Drive” (David Lynch, 2001). Del mismo modo “Origen” del propio Nolan y “Shutter Island” de Martin Scorsese, siguen la senda de ésta. Estas últimas de 2010. Además se hace patente la influencia kafkiana del relato.





Curiosidades.

-Parece ser que el teléfono de Teddy (555-0134), coincide con el de Marla Singer, personaje que interpretó Helena Bonham Carter en “El club de la lucha” (David Fincher, 1999).


-“Memento” se rodó en tan solo 25 días.

-Nolan ha manifestado que un visionado atento de la cinta define una solución concreta y que él sabe cuál es, quienes son buenos y quiénes malos, así como lo que ocurrió en realidad, aunque incide en la idea de subjetividad y manipulación de recuerdos…

-El libro que lee la mujer de Leonard es “Claudio, el dios, y su esposa Mesalina” de Robert Graves, magnífico autor, secuela de “Yo, Claudio”, donde se relata el posible asesinato de Agripina a su propio marido, Claudio… Significativo.

-Guy Pearce hace un portentoso trabajo, destacar el tic que tiene en el hombro, para colocarse la cámara constantemente, como si su traje recién adquirido, el de Jimmy Grants (Larry Holden), no le sentara del todo bien.

-Todos los personajes masculinos usan diminutivos con dos consonantes seguidas en medio, Jimmy, Teddy, Lenny, Sammy… Nombres simétricos.

Memento” es una historia de venganza, un tema clásico e imprescindible en el cine, pero también contiene un profundo romanticismo en esa idea de amor, de morir o matar por amor, donde lo único que mueve al personaje es el recuerdo de su mujer, un recuerdo que aparece tatuado a fuego en su cabeza, siempre vivo, siempre presente, aunque en realidad lo que haga sea engañarse. Una cinta que acaba siendo casi una tesis sobre el espejismo de las apariencias, donde nadie es lo que dice ser ni nada es lo que parece.

También la paranoia aparece como un tema sugerente en la película, la falta de memoria acaba provocando desconfianza de todo en el protagonista. Todos le persiguen, todo es amenazante, nada es de fiar, curiosamente con razón. La memoria, o la falta de ella, como generadora de paranoias, la paranoia con una definición de la falta de identidad, como un sustitutivo de la misma.

Una historia que reflexiona y, lo más importante, recrea  el funcionamiento de la memoria, confuso, manipulador, poco fiable, cambiante, selectivo… pero sobre todo determinante, clave, para la definición de la identidad, de uno mismo. Leonard es un personaje sin identidad, no es nadie, sólo es quien fue un día, ahora es casi un folio en blanco. La memoria como elemento básico para definirnos, para saber quiénes somos en realidad, algo que se le niega a Leonard, que ya no sabe quién es, sólo lo que era… vagamente. Sobre la manipulación, el sentimiento de culpa, el dolor del recuerdo… Un gran detalle a este respecto es que durante toda la cinta llevará el vestuario y el coche de otra persona, sin ni siquiera sospecharlo, creyendo que son suyos. El pasado y su imprescindible importancia en nuestra esencia, en nuestra definición, el pasado como algo esencial sin el que no seríamos nada, nadie, ni podríamos vivir.



Leonard es un Sísifo autocondenado, habitante único de un inferno desmemoriado de su propia creación, un deseado infierno placentero y consolador en el que se condena a repetir la misma búsqueda una y otra vez. Un inferno que es su único paraíso posible.

Las interpretaciones son sensacionales, un Guy Pearce deslumbrante, que logra transmitir toda la decisión y desorientación de un personaje perdido en el tiempo. Carrie-Anne Moss está al mismo nivel, quizá uno de los mejores papeles femeninos en el cine de Nolan, tan vulnerable como fuerte, tan manipuladora como seductora, tan sensual como vulgar… Joe Pantoliano es el tercero en discordia y otro acierto, una gran interpretación donde nunca sabes si creerle o no. Estos dos últimos actores participaron también en “Matrix” (Hermanos Wachowski, 1999).


La estética de “Memento” es fascinante, una fotografía muy luminosa, muy real, muy personal que hace a la película muy reconocible, auténtica en su asumida artificiosidad.

Estamos ante una película que regenera el thriller y el cine negro, absolutamente brillante, crucial dentro del cine moderno, que revienta estructuras narrativas, siendo tan coherente como original dentro de su asumido artífico. Una obra de culto imprescindible en el cine contemporáneo, independientemente de que puede tener una laguna en el guión. Una obra vertebral, vehicular y referencial. La obra de un director muy inteligente que promete grandes momentos, que aquí deja una dirección poderosa, intensa, fresca y segura, con un montaje absolutamente memorable, algo que es una constante en buena parte de su filmografía, y un guión e idea francamente originales.



A ver, ¿por dónde iba?”.



 


Dedicada a Belén, a la que espero le haya gustado este tremendo reto y haya quedado satisfecha. Un placer hacerlo






jueves, 24 de octubre de 2013

Crítica: MEMENTO (2000) -Parte 4/5-

CHRISTOPHER NOLAN








El fuego es un elemento significativo, Leonard quemará los recuerdos de su mujer, pero también quemará las fotos, incluso se lo dice a Natalie, el fuego purificador, que le ayuda, precisamente, a olvidar cosas que es mejor no recordar…




-Tras la noche de pasión, que por supuesto nuestro amigo no recordará, ni siquiera mediante un dulce besito, lo cual es un fastidio, Leonard se despertará con la imagen de unas jaulas, perfecto símbolo de su circunstancia, atrapado, enjaulado, en un eterno retorno al pasado.


-La mentira es el oxígeno e impulso principal en el mundo y el entorno en el que se mueve Leonard, todos le mentirán, intentarán engañarle o manipularle, usarle. Teddy, Natalie, el dueño del hotel en el que se hospeda… Incluso él mismo se miente y engaña para evadirse de una realidad que no acepta. Ya he comentado que Teddy engañará cada vez que pueda a Leonard en beneficio propio, pero también que actúa a modo de conciencia, diciéndole verdades, cosas que él no quiere oír, por ejemplo cuando aparece ante su coche y le invita a comer, explicándole que sus notas y fotos no son fiables… Este aspecto perturba e incomoda a Leonard, que cuestiona la memoria, considerándola falible y defendiendo sus notas y fotos porque son “hechos” incontestables. Vuelve a compararlo con una investigación policial, nuevamente esa idea de convertirse en un detective… Con esto, Leonard casi confirma que prescindir de la memoria no es algo negativo, de hecho, como he comentado, en el fondo parece convenirle, servirle para sus propósitos, mantenerse en un círculo vicioso que le permita evadirse de un hecho tormentoso.


“Los recuerdos desvirtúan, son una interpretación, no un registro”. “La memoria no es fiable”.

Esta escena deja sutilezas, como el momento en el que Leonard se confunde al intentar abrir la puerta de entrada al hotel…


-Natalie (Carrie-Anne Moss) citará a Leonard en un restaurante para darle la prometida información sobre la matrícula del coche que éste tiene tatuada. Allí ella lo probará, intentando comprobar si la recuerda, dolida y algo decepcionada porque no lo hace… Ella pondrá también el dedo en la llaga sobre la fiabilidad de las notas, como hizo Teddy. Como en tantas ocasiones Leonard hará referencia a querer ver los ojos para mantener una conversación, por ello pedirá a Natalie que se quite las gafas. Esto le sirve más bien de poco al bueno de Leonard… En esta escena Nolan también hará varios insertos con las manos de Natalie como protagonistas, junto a las gafas, junto a los cubiertos con los que juguetea… su decepción.

  


Sólo porque no recuerde ciertas cosas no quita el sentido a mis actos”.

El dueño del coche con esa matrícula es Teddy, por supuesto, al que Natalie dice conocer vagamente, ya que, efectivamente, estuvo en su bar.

El mundo no desaparece cuando cierras los ojos ¿verdad?”. Esta frase también la dirá Leonard en la última escena… En sentido contrario.







En esta secuencia tendremos nuevos flashes. Los flashes recordatorios siempre tienen lugar en momentos donde coincide con Natalie, su entorno u otra mujer. Recuerdos fugaces, capaz de ellos… En estos flashes veremos a su mujer detrás de cristales en varias ocasiones, pequeños retazos oníricos e idealizados con muchos planos detalle. Caricias, soledades y la voz de Lenny sobre las imágenes. Será la despedida de Natalie y Leonard.



-Tras llegar a su habitación después de dejar a Natalie observaremos algunas de las características del método y el sistema para guiarse que tiene Leonard (Guy Pearce). Un gráfico donde coloca las fotos de los lugares que transita, de las personas que conoce, y que irá cogiendo según las necesita o según al sitio donde vaya a ir. En su habitación revisará la documentación que Natalie le entregó, son los datos de Teddy, en realidad llamado John Edward Gammell, o sea un John G. Entre ellos su matrícula, que coincide, precisamente, con la que Leonard tiene tatuada. Natalie logra enfilar a Leonard en la dirección del hombre que planificó la muerte de su novio. La venganza siempre presente.




Leonard ve que todos los datos que tiene, incluso en sus tatuajes, coinciden con Teddy… Varón blanco, nombre de pila John, apellido que comienza por G. y matrícula SG137IU, esa es la que está en la licencia. Ya sabemos cómo Leonard tomó la decisión de ir a matar a Teddy.



-Así llegamos a la escena del asesinato al que Leonard piensa que es el asesino de su mujer, aunque en realidad no lo es. Frases como ”Lo habré olvidado” o “No lo recuerdo” se irán sucediendo pronunciadas por Teddy y Leonard. No faltarán las mentiras de Teddy y una mención a Pocahontas. Todas las extrañezas que nos marcaban los pequeños detalles se van desvaneciendo, aunque en realidad y según está estructurada la película en su visionado no estarían más que comenzando…


El final de “Memento”, como el de “Sospechosos habituales” (Bryan Singer, 1995), “The game” (David Fincher, 1997), “El sexto sentido” (M. Night Shyamalan, 1999), incluso “Seven” (David Fincher, 1995), tiene un giro inesperado, un final sorprendente, pero a diferencia de ellas este final no es contundente ni firme, no es categórico, sino que se acaba descubriendo como una opción. Nolan prefiere mantener la ambigüedad y la confusión, el desconcierto del espectador que no sabe a qué atenerse del todo y tiene que replantearse toda la película… Con ello vuelve a lograr el desconcierto, la desconfianza y la confusión que genera la propia memoria, especialmente en el protagonista.

Final de autoengaños, desmemoria y manipulaciones.

La última escena de la película resuelve las incógnitas del mismo modo que genera una gran ambigüedad sobre ellas, una última escena que es la primera cronológicamente siguiendo la trama en color, como ya he explicado. Esta última escena pasa del blanco y negro al color y además supone un eco de la primera, donde veíamos “velarse” una foto, ya que aquí veremos revelar otra, la del cadáver, o casi cadáver, de Jimmy Grants (Larry Holden). Todo se va aclarando, sabremos por qué Leonard lleva el traje que lleva y conduce el espectacular Jaguar, son los del difunto… Con todo, Grants dejará un mensajito antes de morir, mencionará a Sammy, el recuerdo recurrente de Leonard, lo que le hará interpretar que ese hombre no era el asesino.


Las opciones para la resolución de la película que nos plantea Nolan con ambigüedad son la que defiende Leonard desde el principio, donde dos encapuchados entraron en su casa, violaron y mataron a su esposa y le dejaron sin memoria; y la que nos cuenta Teddy, en la que la mujer habría sobrevivido al asalto y Leonard habría acabado inventándose la historia de Sammy Jankis para no afrontar su verdad…


Hasta este momento la única duda que tenía el espectador al respecto era quién podría ser el asesino y si Leonard logaría atraparle. Sólo oímos la historia y la versión de Leonard, así como las pistas que él tiene. Es Nolan quien integra determinados detalles para desorientarnos y que podamos plantearnos otras cosas, como el fugaz fotograma en el internamiento de Sammy que muestra el rostro de Lenny.

Hay una serie de cosas que deben quedar claras antes de entrar a analizar las dos posibilidades. Todo el mundo miente en la película, son mentirosos, pero mientan para lograr un objetivo concreto, un interés personal, ya sean la venganza en Natalie o la codicia en Teddy (Joe Pantoliano). Pero si esto es cierto también hay que reconocer que en otros momentos son sinceros. Esto es importante en el caso de Teddy, que se nos muestra mentiroso siempre que pretende hacerse con el coche de Leonard o cuando intenta que cumpla su objetivo de eliminar a Jimmy Grants. Pero también en otros momentos dice la verdad. La última escena es buen ejemplo, empieza fingiendo que no conoce a Leonard, le muestra su placa y finge no tener nada que ver con ese asunto, para luego contarle una historia que parece verdadera. Muchos pueden pensar que Teddy miente sin más, pero ¿qué motivo puede tener para mentir en ese momento? ¿Por qué iba a querer mentir si esa mentira sólo supondría no poder usar más a Leonard? ¿Qué saca Teddy diciéndole lo que le dice? Es más, Teddy llega a confesar que también es un John G. es decir, un dato verídico y comprobado, confiesa que pretende sacar dinero y que el muerto no es el hombre que Leonard buscaba, además sabe que diga lo que diga Leonard no lo va a recordar, o en todo caso lo recordará para mal…



En este mismo sentido tenemos que mencionar a Leonard, del que también queda claro que se miente a sí mismo, se engaña a voluntad, como demuestra en esta misma última escena, tatuándose datos que no tienen que ver con la verdad, como si asumiera en su interior que lo que le ha dicho Teddy es cierto. Además vimos como al informe le faltan páginas, pero sobre todo que está repleto de tachaduras…


Otra clave que debe tenerse en cuenta y quedar clara es una de las reglas que nos marca Nolan. Las personas que padecen el problema de memoria de Leonard pueden aprender cosas, habilidades nuevas y demás, por repetición, por instinto, de hecho él confirma que puede.

Es necesario señalar que aunque no sabemos la naturaleza del mal de Leonard, si es físico o psíquico, suponemos que físico por lo sucedido, éste no miente ni finge, sus problemas de memoria son ciertos. Así lo demuestra su voz en off y que se “reinicie” estando solo, por ejemplo en el apartamento de Dodd (Callum Keith Rennie) con la botella o tras las crueles palabras de Natalie, sin motivo alguno para fingir…









Los tatuajes.

Los tatuajes, como las fotos, son imprescindibles para que Leonard pueda guiarse, el problema es que son poco fiables ya que a menudo carecen de contexto, que acaba significándolo todo, como demuestra Nolan en la propia película al reinventar el sentido de cada escena según vamos retrocediendo. Si además el propio protagonista se esmera y no tiene problemas en engañarse y manipular esos datos, cualquier cosa puede ocurrir y cualquier persona puede caer, lo aleatorio acaba siendo la norma.



El hecho de que no conozcamos el origen de muchos de los tatuajes simplifica el guión, le da misterio y ambigüedad, siendo además un detalle que el espectador debe aceptar ya que de alguna manera lo hace todo más fácil.



Leeremos tatuajes que dicen “Analiza la fuente”, “La memoria es traicionera”, “Fotografiar: Casa, Coche, Amigo, Enemigo”, “Encuéntrale y mátale”, “No confíes en tu debilidad”, “Los hechos: Varón blanco, nombre de pila John, apellido G___”, “Ella se ha ido”…



Dentro de todos estos tatuajes, vagos y poco concretos, hay tres que son importantes. Uno de ellos dice “John G. violó y asesinó a mi mujer”, es el único tatuaje que está escrito al revés, el único que para leerse bien debe mirarse frente a un espejo. Esto es significativo porque los espejos tienen mucha presencia, revelan la verdad, pero a la vez Leonard los ignora de alguna manera.

El segundo de los tatuajes importantes es el de la matrícula del coche de Teddy. Aquí Nolan juega brillantemente con nosotros y con la falibilidad de la memoria. Usa un vacile para demostrar que, efectivamente, la memoria no es de fiar. Hay un detalle que podía interpretarse como error de raccord, pero que teniendo en cuenta lo que hace Nolan con la matrícula puede que no lo sea en realidad, sino otro de esos detalles para demostrar lo comentado, es el mensaje que Natalie escribió en el posavasos que tiene Leonard, una letra que varía de la primera vez que éste lo mira a la última. Con la matrícula ocurre algo similar, en un desarrollo magnífico y sutil que en ningún caso puede ser un error de raccord. Siguiendo el orden cronológico veremos el carnet de John Gammel y el número de su matrícula, luego cómo Leonard copia la matrícula del coche de Teddy para tatuársela, vemos claramente el número de la matrícula (SG13 7iU), así lo apuntará, pero en el escrito que hace Leonard la “I” no tendrá los palos perpendiculares, será una raya recta “I”. Cuando le están tatuando veremos como esa “iha pasado a ser un 1, aunque la voz en off siga diciendo que es una I. El detalle que rubrica todo esto es cuando en la escena donde se llevan a Dodd vemos la matrícula del coche de Teddy y no solamente la I ha sido sustituida por un 1, sino que la pequeña separación que había entre los 4 primeros términos y los tres segundos ha desaparecido (SG1371U)… Un excelente detalle, sabroso para los que buscan secretos y misterios en la puesta en escena. Un juego, un laberinto lógico.




Con estos detalles Nolan logra mostrar la falibilidad de la memoria, su inconsistencia, igual de inconsistente que el punto de vista de Leonard… que lo altera a conciencia. Además logra que nos ocurra como a Leonard, que aceptemos cosas sin darnos cuenta, cambiadas, distintas, incluso viéndolas expresamente. Esto parece ser que lo ha manifestado el propio director.



El tercer tatuaje es el que no lleva en su pecho pero aparece en la escena final en una ensoñación de Leonard, donde pone “Yo lo hice”. Esto podría indicar que Leonard vengó la violación de su mujer antes de que ésta muriera o él mismo la matara, pero esto tendría poco sentido porque también observamos el tatuaje escrito al revés que pone “John G. violó y asesinó a mi mujer”, con lo que si incluye la palabra “asesinó”, tendría poco sentido. Por tanto, la deducción lógica es que es una nueva evasión de Leonard, una invención, una imagen placentera e idílica producto de su imaginación… Algo que podría relacionarlo con otro título de Kubrick, “La naranja mecánica” (1971). Este tatuaje en el corazón es importante, pero lo es sobre todo por las ocasiones en las que aparece en blanco. Nunca vemos ese tatuaje salvo en la ensoñación de Leonard. Natalie le señalará la zona y le preguntará por ella, a lo que Leonard le responde que puede que lo esté reservando para cuando encuentre al asesino. En la foto que Teddy le hizo a Leonard el supuesto día en que vengó a su mujer, él está sonriente y señalándose el corazón, esa zona precisamente… esa zona donde en la imaginación de Leonard aparecerá la frase “Yo lo hice”… ambigua de nuevo.



Así no nos podemos fiar ni de la memoria ni de los personajes, todo aparece manipulado, ellos manipulan, mienten, se manipulan a sí mismos y se engañan…

Con este panorama nos enfrentamos a la resolución y al reto de intentar discernir qué es verdad, qué tiene sentido, qué es coherente… y que no.

Las dos opciones.


1ª Opción. La primera opción es la que se mantiene durante toda la película, es la que Leonard nos cuenta. Nunca hasta el final se planeta otra opción, aunque haya cosas que Nolan va incluyendo subrepticiamente, que pretenden indicar que quizá pasara otra cosa y que Leonard esté confundido, equivocado o auto engañado. Esta historia dice que dos personas entraron en la casa de Leonard, violaron y mataron a su mujer y golpearon por la espalda al propio Leonard, provocándole su problema de memoria, un problema físico producto del golpe. La policía no le creyó, no encontró indicios de que existiera ese segundo hombre. Esta teoría no plantea problemas de verosimilitud, pudo ocurrir tal cual se cuenta. Aquí la historia de Sammy Jankis (Stephen Tobolowsky) sería verídica y habría ocurrido mucho antes del incidente, algo que Leonard tendría que recordar perfectamente, aunque esto no evite que pueda tener capacidad para manipularla, como nuestro protagonista demuestra hacer con sus recuerdos y datos recopilados…


2ª Opción. Aquí es donde vienen los problemas… Teddy contará a Leonard una historia que contradice completamente lo que el protagonista ha estado diciendo y creyendo. Una historia que pone todo patas arriba, sorprendente y de la que sólo tenemos la palabra de Teddy y algún flash fugaz de ambigua interpretación.

Te mientes a ti mismo para ser feliz, eso no tiene nada de malo, todos lo hacemos, ¿a quién le importa si hay algunos detalles que prefieres no recordar?

Teddy explicará que la mujer de Leonard sobrevivió al ataque de los violadores, que él buscó y encontró al segundo de ellos e insinúa que fue él el que acabó matando a su esposa, que Sammy Jankis era un timador, que no estaba casado y que la diabética era su mujer, que la historia que cuenta la ha aprendido por repetición, que busca evadirse de la realidad y engañarse para no enfrentarse a verdades que serían demasiado duras para él… Teddy le explica que ya encontró al John G. que agredió a su mujer, hace más de un año, que la foto que Teddy le hizo y entregó, recordemos que efectivamente sólo la tenía Teddy, donde aparece Leonard señalándose el corazón, es del día en el que lo mató, pero que no se le quedó grabado… Que lo ayudó porque era el policía encargado del caso. Recordemos que la imagen de dicha foto perturbaba a Leonard, como si recordara de alguna forma ese día, le incomodara. Si efectivamente cumplió su venganza el día de la foto, tiene sentido que le perturbe. Evidentemente puede entenderse que la ansiedad proviene de creer que ha hecho algo malo de lo que no se acuerda. La ambigüedad de nuevo.



Tú no quieres la verdad, te inventas tu propia verdad. Como tu informe policial. Estaba completo cuando te lo entregué. ¿Quién ha quitado las 12 páginas?”.

El tema del informe también nos lleva al autoengaño de Leonard, ya que no sólo es que falten páginas, es que está repleto de tachaduras que lógicamente haría él mismo.

Anímate, encontraremos a muchos más John G.”


Teddy no llega a decir que el John G. que encontró Leonard matara a su esposa, tan solo dice “violó”, coherente por tanto en estas pequeñas sutilezas con la historia que cuenta.

Era tu mujer la que tenía diabetes”.

Esta segunda opción es la que más impacta y sorprende al espectador, es más, es a la que llevan las pistas que va dejando Nolan cuando aparece, especialmente como demiurgo… pero plantea un problema de coherencia interna en el relato, un error de bulto.



 


Dedicada a Belén, para que no olvide pasarse por aquí mañana