Mostrando entradas con la etiqueta Joe Johnston. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Joe Johnston. Mostrar todas las entradas

jueves, 18 de agosto de 2011

Crítica: CAPITÁN AMÉRICA: EL PRIMER VENGADOR (2011)

JOE JOHNSTON





Un entretenimiento bastante cinéfilo y que demuestra una buena asimilación de los clásicos, sobre todo modernos.  Los fans de los comic y los efectos especiales siempre esperan como agua de mayo estas adaptaciones, incluso aunque no tengan esperanzas de ver nada bueno visto muchas de ellas. Con todo siempre cabe la posibilidad de encontrarte con una sorpresa lo que siempre es agradable. Esta “Capitán América” lo es en parte. Así con un misterioso comienzo que remite a clásicos del terror como “El enigma de otro mundo” de Christian Nyby (1951), “La cosa” de Carpenter (1982) o “Alien” de Ridley Scott (1979), nos introducimos en el universo de esta adaptación que agradará en líneas generales.
La película por tanto muestra una amalgama de referencias, a los clásicos mencionados podemos añadir referentes más cercanos con esos nazis, la retrociencia ficción etc. que nos recuerdan  a Hellboy, Indiana Jones, e incluso al experimento que se intentó con "Sky Captain” de Kerry Conran(2004)…
Siempre he sentido predilección por los superhéroes que empiezan siendo unos mindundis, no sé por qué. En este caso la gran elección del protagonista logra que te identifiques y sientas simpatía por él enseguida. Chris Evans, que encarna a nuestro héroe, con su rostro ingenuo y cierto gesto de panoli está tremendamente acertado en su acercamiento a este mítico personaje, no hay chulería ni altanería y en cambio sí una sinceridad en sus diálogos, en toda su actuación que lo dotan de una indiscutible autenticidad.

La descripción de los valores, todos ellos nobles, del protagonista está realmente bien llevada con ejemplos prácticos y no con frases hechas de parvulario. Sin complejos Joe Johnston crea un superhéroe humano pero bueno sin fisuras y sin recurrir a los típicos héroes macarrillas tan de moda en la actualidad.

Un joven físicamente débil pero de firmes principios es elegido para un experimento donde se potenciarán al extremo todas las cualidades del sujeto en cuestión. El experimento acaba con éxito pero se produce un sabotaje que hará que Steve, el Capitán América, no pueda entrar en combate, siendo usado como mono de feria. Pasado el tiempo y sintiéndose algo humillado decide tomar las riendas y demostrar su valía en la lucha contra Hitler.

Básicamente es la historia de un chaval al que dopan. De todos es sabido que los chavales desde pequeños tienen algunos elementos comunes en su dieta, a saber, el papel de los sugus cuando no se podían despegar, la madera de los lapiceros o las gomas de borrar, menos la parte que borraba boli (según cuenta la leyenda) de las pelicán. Pues este chico no tomaba nada de eso.
Una de las reflexiones más interesantes e irónicas del personaje y de la película es el tema del Capitán América como un ser perfecto, un ser humano maximizado, como la idea nazi de perfección de la raza, que además es completamente puro, de hecho es virgen, como la pureza de raza que buscaba Hitler y sus seguidores. Este superhombre será el azote del nazismo.
Otro buen aliciente del film es ver al agente Smith (Hugo Weaving) y sus picasianas cejas. Parece tener cierta devoción por los personajes sobrehumanos y egocéntricos, sólo hace falta recordarle en Matrix en un personaje muy parecido.

Algunos aspectos podrían hacer pensar en una película ñoña, sobre todo lo que concierne a la trama romántica, pero lo cierto es que la visceralidad de los contrastes de la personalidad del protagonista hace creíble todo ese elemento. Su sinceridad en la exposición de sus debilidades, su franqueza y ausencia de pretensiones, conmoverán e identificarán al espectador con un protagonista que les caerá bien con casi toda seguridad.
La forma de contar la historia con esa tranquilidad, y aparente seguridad, a la manera clásica, de ritmo trepidante, no aparatoso, y contando una historia que progresa de verdad es una de las grandes virtudes de una película y de un director que parecen haber mamado bastante de Spielberg, (esos travelling que se acercan a los personajes algo más bajos que sus rostros son muy queridos por el director de “Encuentros en la 3ª fase”. Una dirección muy elegante y bastante clásica.
La protagonista, Hayley Atwell, que interpreta a Peggy Carter, evidentemente siente una atracción física inmediata ante el superhéroe ultra dopado speedicamente. No está ciega y ve como el escuálido pero sensible y valeroso chico que se metió en la máquina ahora es una bestia parda dura como una roca; pero también es cierto que antes de eso mostró gestos de interés hacia el chico, todo para no hacerla pasar por una chica superficial que sólo responde a estímulos físicos, ya que eso sería algo así como justificar el dopaje a través de la chica.



Me encantan que las películas de superhéroes sean pausadas, especialmente en los planteamientos, inicios, aquí ocurre, los personajes hablan y no existe esa necesidad de armar barullo por inseguridad narrativa. Una película muy bien narrada.

Es una cinta más seca, más directa, con un look más realista y creíble que otras, lo que da verosimilitud y generalmente un resultado superior en este tipo de cintas (Batman de Nolan). Es más adulta, madura y contiene unas escenas de acción más verosímiles y bastante bien rodadas para lo que suele ser habitual en este tipo de films.


Un punto interesante del guión es el uso del Capitán América como mono de feria disfrazado, una justificación estupenda para el tema de la vestimenta, cuando aún no había demostrado nada especialmente, para poco a poco convertirse en héroe indiscutible. Está bien construido como va cogiendo gusto y confianza en su papel de actor. Vender el producto, algo muy americano.
Dentro del buen nivel general hay que reconocer que le falta el toque de genialidad, una  mayor oscuridad y atrevimiento, una mayor imaginación para convertirse en algo excepcional pero de alguna forma abre un camino magnífico para dotar de una mayor dignidad y prestigio al ingente número de películas de superhéroes que salen.
La fotografía es magnífica, resalta ese toque clásico y la recreación de época, que también está lograda. Unos bellos tonos ocres y cálidos dorados en muchos interiores, por ejemplo, son prueba de ello.
La espectacularidad minimalista, con escenas de acción que van de lo pequeño a lo grande, con logros que tienen que ver más casi con una cinta de espías que otra cosa, es un punto a favor de la película, aunque ahí Johnston muestra falta de imaginación para crear de las escenas de acción algo que atraiga verdaderamente, y convertirse así en un decidido punto fuerte.

Las interpretaciones son irregulares, Stanley Tucci bien en su corto papel, roba la mayoría de escenas. Tommy Lee Jones se muestra muy eficaz como el coronel Chester Philips y Hayley Atwell resulta bastante sosa e inexpresiva.

Entre las escenas más destacadas está, sin duda, el asalto al tren, verdaderamente espectacular, concisa, bien rodada y sacando mucho partido a todo, sin exageraciones ni flipes absurdos.
Podemos añadir ciertos homenajes o referentes a las películas ya mencionadas, (el cine de Spielberg, Hellboy…) En la escena del avión con los antagonistas luchando denodadamente sin gravedad en algunos momentos, es fácil que venga a la cabeza una de las escenas más espectaculares de “Origen” de Christopher Nolan (2010). En la despedida de la pareja también es sencillo que te venga a la cabeza el lacrimógeno final de Bruce Willis en “Armageddon” de Michael Bay (1998).
Todo el final es realmente bueno, un romanticismo fatalista digno de mención, y poco usual en estas películas, y una sorpresa muy interesante, y fiel al comic, que da sentido al inicio de la cinta. Un gran final.
Capitán América es un héroe más humano y por tanto resulta más eficaz, más creíble y realista, en la línea de Batman, un humano sin súper poderes. El Capitán América es un humano maximizado, pero está lejos de ser un semidiós como un Superman o superhéroes de ese estilo.

Joe Johnston no se recrea en las batallas y la acción, es más directo, ejemplo de ello son los episodios breves sobre las pequeñas campañas donde el Capitán América sale victorioso.
Otro defecto a sumar a la falta de atrevimiento es el villano, jamás da la sensación de peligro, el protagonista generalmente siempre le obliga a huir y en ningún momento sentimos peligrar su vida, aun teniendo en cuenta el final. Tampoco en sus propósitos de destrucción mundial tenemos la sensación de que vayan a lograrse en algún momento.
Con sus defectos y sus muchas virtudes, "Capitán América" es un digno entretenimiento superior a la media de las adaptaciones de comic que nos invaden casi cada fin de semana, lejos de genialidades pero una meritoria película de aroma clásico.





Ponle nota a la pelicula "Capitan America: El primer vengador"
0
1
2
3
4
5