Mostrando entradas con la etiqueta Jerry O'Connell. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jerry O'Connell. Mostrar todas las entradas

jueves, 2 de agosto de 2012

Crítica: CUENTA CONMIGO (1986) -Última Parte-

ROB REINER








A las canciones y las vías se añade un puente, en una escena que acentúa el simbolismo del paso a la madurez en que se ha convertido el tránsito de nuestros protagonistas y mostrado con las siempre presentes vías. Aquí veremos a Vern gatear por segunda vez, un chico más infantilizado, quizá por recibir más cariño y tener un entorno más estable.


En esta escena donde el tren amenaza la vida de nuestros personajes, a punto de ser arrollados por la propia vida, el rigor clásico del montaje se altera, y se muestran planos generales y más cortos sin un orden concreto. Tensión. Nuestro protagonista, Gordie, será el último en pasar, la base del grupo y quien los empujará para salvarse.

Son numerosos los planos generales donde vemos pasar a los protagonistas a lo largo del encuadre, muy fordianos. Estos planos, seguramente, son los más recordados y míticos de la película.


Los chavales desprecian el mundo de los adultos y al mismo tiempo lo imitan como signo de sofisticación o rebeldía. Las contradicciones de la edad.


Frente a una fogata veremos el talento como contador de historias de nuestro protagonista, algo que se había insinuados varias veces pero de lo que ahora seremos testigos. Reiner nos mostrara un sketch con la historia de Gordie. Tendremos además un nuevo ejemplo de naturalidad con esa frase de Vern “… dicen que es la glándula tirodías…” donde tampoco se acentuará con correcciones el mal uso de la palabra. Una historia donde la típica escatología adolescente está presente, algo que suele gustar especialmente a esas edades.


Charlas intrascendentes en la acogedora noche, con Goofy como protagonista, “El millón para el mejor”, los sugus, la TV, la radio, la música…

En esta escena es interesante observar la sutil maestría de la puesta en escena y la dirección, cada intervención en esta charla es mostrada con una sutil panorámica menos la última de ellas que es en plano fijo, la que cierra el círculo.


El miedo, otra de las constantes en el mundo infantil, hace acto de presencia en no pocas ocasiones, esta vez será a los aullidos en la oscuridad, el mecanismo de defensa es, una vez más, mostrado con talento por Reiner que hace que sus protagonistas transformen ese miedo en juego heroico, en aventura, para sobrellevarlo mejor.

Otro ejemplo del talento del director lo tenemos en la escena de las guardias, puro cine donde sin apenas palabras describe a sus personajes mostrándonoslos en esa situación tensa y la forma que tienen de afrontarla. Teddy convirtiéndolo en un juego de guerra, Vern miedoso, inseguro y aterrado pasándolo fatal, Chris calmado, seguro de sí mismo, paciente y silencioso velando por todos en ese gesto de añadir leña cuando el fuego menguaba...


Chris también velará los sueños de Gordie, que Reiner nos mostrará con fotografía onírica, donde se le ve acomplejado por su padre. Al despertar los dos amigos se confesarán, Gordie reconocerá su amor por su hermano y Chris romperá su coraza y le enseñará su vulnerabilidad a Gordie. En las miradas de éste último se aprecia el sincero cariño y respeto que tiene por su amigo. Lo ha adoptado como nuevo hermano. La historia que el personaje interpretado por River Phoenix cuenta a Gordie es una agudísima reflexión sobre la dignidad y el peso del prejuicio. En el abrazo de los amigos se funden la comprensión, el vínculo y el respeto de ambos. Emotiva escena.

Un ciervo identificado con Gordie, su rasgo distintivo, su secreto, su diferencia. Una vez más un tren aparecerá para despertar al resto de chicos y marcar así los diferentes de caminos que tomarán unos y otros con respecto a Gordie. Él verá un ciervo en la vía, el tren despertará a los otros. El progreso y desarrollo que simboliza la vía también.

Los dos grupos de amigos están a punto de encontrarse, nuestros protagonistas y la pandilla liderada por Sutherland.


Las escenas y episodios que Reiner nos cuenta pueden entenderse como alegorías, así cuando se vuelvan a desviar del camino y la vía, siempre presagio de algún problema, y lleguemos al pantano y la escena de las sanguijuelas es fácil poder entender esta escena como metáfora de lo que podrán encontrarse en la vida, una vida en la que se cruzarán chupópteros de todo tipo, incluido sexuales, que nos harán dudar o impedirán nuestros objetivos. El desmayo de Gordie es el clímax de todo esto.


En una película americana con jóvenes no podían faltar las carreras de coches. Ace mostrará su carácter decidido, seguro y psicopático en la misma.

El morbo por la muerte es el mcguffin de la historia.

El viaje llega a su fin.

Una vez han llegado a un destino y comienzan la búsqueda, Reiner dejará en plano, desenfocado, la vía, el camino que hasta ese momento los ha contenido y que tras ese hallazgo cambiará y separará sus vidas y destinos para siempre. Ya nunca irán juntos por la misma vía.

El cadáver provoca un shock en todos, sobre todo en Gordie, que recordará a su hermano, vinculará ambas muertes, al ver la muerte de cara intentarán comprenderla, pero sólo sentirán dolor. Aquí asistiremos a otra magnífica escena en el silencio comprensivo de un amigo. De Chris.


Además del comprensivo silencio Chris relajará el momento dando ánimos y gastando bromas sobre un posible futuro como escritor de Gordie donde escribiría sobre ellos. Es fácil caer en el tópico reciente de confundir cualquier gesto de amigos con la homosexualidad, o un sentimiento oculto latente, libres son de hacerlo pero la amistad pura, que no tema demostrarse con gestos el cariño, existe y queda demostrada de forma inmensa en esta película, en esta escena y en otras muchas.

Con el descubrimiento del cadáver los chicos acaban desmitificando la muerte… y la vida, todo deja de ser mítico y atractivo, ahora es doloroso y sin glamour alguno.


La confrontación contra la pandilla de Ace no se hace esperar y allí nuestros protagonistas se darán a valer luchando por respetar el cadáver, defendiendo los valores aprendidos y no dejándose llevar con ínfulas de celebridad. La llamada anónima u “homónima” será la decisión final.

La vuelta a casa es uno de los momentos imprescindibles de la película, planos generales de nuestros amigos regresando mientras “Stand by me” los acompaña. Una escena mágica.

Incluso en la separación el mimo de Reiner por estos chavales está presente, cada uno se irá y nos dejará un rasgo de la personalidad que conocemos como regalo de despedida. Vern y su inocente simpleza al recoger un centavo del suelo, Teddy se va cantando canciones de guerra y Chris y Gordie seguirán andando juntos un poco más. Todo acontece en un cruce de caminos, como no podía ser de otra forma en una película que usa los caminos de forma simbólica.

La voz over nos contará la pérdida de relación entre los cuatro amigos, mientras vemos a Chris y Gordie reflejados en un cristal, el espejismo de lo que fue una relación inolvidable. Las amistades eternas y cambiantes.

Nuestro narrador nos cuenta el valioso esfuerzo de Chris, cómo logró unos objetivos en los que pocos confiaban junto a él, y como el destino le llevó a morir de forma absurda. Cuando se nos cuenta esto su figura se desvanece en la lejanía, un poético recurso que pretende mostrar el artificio del relato en sí mismo. Parece que Reiner gusta en ocasiones de estos recursos metalingüísticos para narra sus obras, como ya comenté. Esto se aprecia en el encadenado de esta escena con la pantalla del ordenador del narrador, de forma que descubrimos que lo que se nos ha contado es un relato literario y, por tanto, hay que contar con las posibles licencias que en él se incluyan. Magnífica idea.


Ahora Gordie, o nuestro narrador si es el mismo, es padre y escucha como sus hijos lo critican por sus rarezas, la sonrisa de nuestro narrador demuestra su inmensa comprensión y cariño por sus hijos y, sobre todo, por el niño que fue.

El plano final con la entrada del “Stand by me” es absolutamente maravilloso. Un padre distinto a los que vimos en el flashback, un padre que juega y bromea con sus hijos, que procura corregir los errores de los suyos… Un precioso final, emotivo, bello, nostálgico, para una película impecablemente sensible.

Aunque pueda presentar ciertas debilidades en su conclusión con el tema del cadáver y la llamada anónima en el exceso de conformismo de la pandilla macarra y algún tic comercial, que particularmente me gusta, la película marca, toca la fibra y emociona sin sensiblería ni artificios.

Como en el caso de “Misery” (1990), también dirigida por Reiner, esta cinta adapta un cuento de Stephen King. The body”.

La banda sonora es espectacular, “Great balls of fire”, "Rockin’ Robin”, “Let the good times roll”, “Lollipop”, “Everyday”, “Come softly to me”… Buddy Holly, The Silhouettes, Ben E. King, Jerry Lee Lewis, The ChordettesUn gozada.

El reparto es soberbio y su trabajo excelente, todos llegaron al estrellato o han hecho una buena carrera en cine salvo el chico protagonista, Wil Wheaton. Todo y todos funcionan a la perfección.


La nostalgia que desprende el final de la cinta viene dado por el contraste de época que Reiner parece intuir, el cambio de los amigos de carne y hueso por los virtuales, representado en ese ordenador que usa nuestro narrador, un mundo que parece desaparecido y unos amigos y críos que parecen también haberse extinguido, capaces de la inocencia, la ingenuidad, la magia, en esas edad en las que ahora están resabiados y maleados.

El mundo infantil inalcanzable ya por el recuerdo adulto.

No te defraudará.

Nunca he vuelto a tener amigos como los que tuve cuando tenía 12 años. ¡Dios mío! ¿Los tiene alguien?


Dedicada a Kufisto. Ojalá la conclusión te haya gustado.








miércoles, 1 de agosto de 2012

Crítica: CUENTA CONMIGO (1986) -Parte 2/3-

ROB REINER








Chris (River Phoenix), es un personaje excepcional, vacilón, duro, macarra, libre, transgresor de las normas… una coraza que esconde un sentido de la amistad, responsabilidad y el deber con los suyos. Una sensibilidad exquisita. Siempre notará cuando algo está mal, siempre se preocupará por sus amigos, por su bienestar, así al ver a Gordie, que viene algo raro de la escena anterior, le preguntará cómo está y le hará partícipe de una atractiva gamberrada.


Kiefer Sutherland, Ace Merrill, aparecerá junto al hermano de Chris para abusar y atemorizar de los dos amigos. Se inicia aquí un contraste, otro más, entre dos bandas de amigos que nos servirá como comparación para profundizar en la reflexión sobre la amistad que es “Cuenta conmigo”. Un Sutherland de taimada, contenida y cruel maldad.



La búsqueda.

La vía del tren que seguirán los chicos se convertirá en simbólica. Chicos en busca de un destino a los que las circunstancias alejarán del camino en distintas ocasiones, y cada vez que ocurra no será para nada bueno. La vía es el camino “recto”, el camino que les llevará a un destino cierto.

Reiner narra con talentosa sobriedad y un excelente ritmo la historia de la aventura de estos desprotegidos chicos. La recreación y la ambientación de la época y el lugar, además, ayudan a sumergirse con gusto en la cinta como en una piscina de agua fresca en verano. Reiner un talentoso artesano, un gran cineasta de la amistad.




La escena de la búsqueda se inicia con un plano de la vía, sola, al estilo bressoniano, a la que se sumarán los cuatro chavales entrando en dicho plano.

Las personalidades, como dije, de cada chico son opuestas, muy distintas, cada uno tiene su rol, pero se tenga una personalidad más o menos fuerte, se sea más o menos seguro, se tenga un carácter más o menos dominante, todos los componentes de la pandilla se respetarán y buscarán la integración de todos y cada uno de ellos.

Las canciones de moda seguirán sonando en una banda sonora espléndida.


En coherencia con su carácter infantil la planificación de la aventura es un poco desastrada, olvidan la comida y apenas tienen dinero, pero nada les impedirá seguir en la brecha.

Todo lo harán en la vía… hasta que llega el tren. Teddy se enfrentará al riesgo y mantendrá, mientras que los otros se apartan de la vía, un juego absurdo que cortará Chris. Chris de nuevo velando por sus amigos y siendo el apaciguador, el maduro, el referente. Reincidiendo en el tema del simbolismo veremos a los amigos enfrentarse y discutir por el riesgo tomado por Teddy ante el tren, las dificultades y conflictos de la vida. Una vez pase el tren la reconciliación no se hará esperar.





La voz over es usada por Reiner como juego metalingüístico al ser un escritor el que nos cuenta la historia, un juego que usaría, de forma distinta, también en “La princesa prometida” (1987). Es por ello que el punto de vista que falla como narración cinematográfica, si es Gordie el que cuenta la historia no debería conocer lo que hace o deja de hacer la pandilla de macarras liderados por Sutherland. Se justifica con la creación de un libro que le permite ser narrador omnisciente, como ya expliqué.




La otra pandilla, en cambio, pasa sus ratos libres bateando “dulces” buzones. Ace, Sutherland, tiene intimidados completamente a sus amigos. De esta forma Reiner da una vuelta de tuerca a su reflexión, mostrando vertientes distintas de una supuesta amistad, de la necesidad de pertenecer a un grupo para no quedar excluido y del carácter gregario. Las relaciones en el grupo de Sutherland están sustentadas en el miedo.

Así Reiner no sólo se conforma con mostrar una historia sobre la amistad sino que profundiza en una reflexión sobre la esencia y naturaleza de la misma.




Un “No trespassing” al estilo de “Ciudadano Kane” (Orson Welles, 1941), inicia una escena donde la mítica infantil, que crea aventuras increíbles con terribles enemigos y peligros, se hace tangible de nuevo. Milo y su perro asesino Chopper. La dirección de Reiner es potentísima y muy clásica, demuestra una seguridad total y haber mamado a los clásicos con pasión, algo común a muchos de los maestros de los 80.




Se sigue describiendo la personalidad de cada uno de los amigos, si antes vimos a Chris ahora le tocará el turno a Teddy, un chico inestable emocionalmente con brotes de locura, lo que explica mejor su intención de enfrentarse al tren y apartarse en el último momento y que Chris insistiera tanto en evitarlo. En la chatarrería asistiremos a una nueva escena de comunión entre amigos, sentados bromeando, donde las ocurrencias que soltamos son las más increíbles y graciosas jamás oídas, las reflexiones que hacemos y las confidencias que contamos son las más importantes y trascendentes del mundo… donde todo es ideal. La aventura y el vínculo. Pura autenticidad.

Esto sí que es pasarlo bien”.

Diálogos sobre tetas, sexo, sobre la vida y la muerte, sobre chorradas frívolas e intrascendentes realmente importantes y básicas. El respeto y la falta de respeto sólo admisible entre los miembros de la pandilla. La amistad.

Todo amigo acaba admitiendo las bromas del resto porque sabe y distingue perfectamente el tono y las intenciones.

Un nuevo flashback dentro del flashback. Una escena maravillosa y de exquisita sensibilidad en el gesto de Denny hacia su hermano pequeño. Una mención a Denny siempre hace rememorarlo a Gordie. Magnífico Cusack en sus breves intervenciones.


Los mitos y leyendas de la juventud, personificados en el chatarrero y su perro. Esa manera, inherente a la infancia, de crear terribles villanos y majestuosos héroes tirada por tierra al comprobar que ni perro ni chatarrero eran tan fieros como los pintaban. El camino hacia la pérdida de la inocencia va siguiendo su curso en los episodios que los amigos van viviendo. Aquí asistiremos a la desmitificación de ideales.


Teddy tiene un padre perturbado por su participación en la guerra, o quizá no fuera por ello, pero el caso es que parece haber heredado esa tendencia. Su padre intentó matarlo pero su admiración hacia él se mantiene intacta, aunque está internado.

La voz over resulta magnífica y cala a la perfección ese mundo infantil crepuscular, así como rellena perfectamente las cosas que no sabemos. Reiner sintiéndose niño de verdad. Este recurso no oculta su artificio marcándose perfecta y evidentemente los momentos y pausas buscados para su aparición.

El mencionado y ciego amor de Teddy hacia su perturbado padre viene muy a colación con el mencionado tema de la creación de héroes y villanos míticos e intocables.

Se aprecia la necesidad que en su desarraigo tienen todos los amigos, salvo Vern que parece venir de un entorno más estable, de figuras de referencias, así Teddy se agarra a la idealizada figura de su perturbado padre, Gordie echa de menos a su hermano y Chris es el que se siente más desamparado porque nadie le considera en serio por el sitio del que viene, agarrándose como un padre a sus amigos/hijos.

Los diálogos son magníficos. Vehículo perfecto para describir a los personajes y sabiendo dar el tono a cada edad. Un ejemplo lo tenemos con Kiefer Sutherland y sus comentarios sobre la religión de las chicas o matar por dinero… nos queda el personaje perfectamente definido.


Más canciones, ahora “Lollipop”, donde Reiner nos muestra esos tics tan comerciales ochenteros que dan carisma a sus personajes aunque puedan chirriar ahora, donde dos de los amigos se paran frente a cámara y hacen el gesto del video de la canción.


En esta escena con “Lollipop” de fondo Reiner descubre todas sus cartas. Planta su cámara en el centro de la vía y sitúa a Teddy y Vern en primer plano que van cantando la canción mencionada, una vez lleguen a cámara harán el gesto característico de meterse el dedo en la boca y sacarlo para hacer el ruido famoso de la canción pero luego pasarán de largo... y Reiner no los seguirá. Reiner muestra interés por el retrato y la reflexión de la infancia y la adolescencia, por sus momentos de frivolidad pero lo que de verdad interesa al director son los dramas detrás de cada personaje, así una vez pasen estos dos chavales la música cederá y nos quedaremos con Chris y Gordie, que tras iniciar una conversación frívola comenzarán a hablar de cosas más serias, precisamente acerca de la mayor inteligencia de Gordie, es decir, trascendiendo la frivolidad. Cuando estos dos personajes pasen ante la cámara Reiner, esta vez sí, los seguirá con un travelling de retroceso. Esto le importa más.








Chris reconoce la inteligencia de Gordie, aconseja a su amigo para que saque partido a sus cualidades y no se encierre y limite a unos amigos que no están a su nivel, que busque desarrollarse. Quiere lo mejor para él. El personaje de Phoenix es maravilloso, muy brillante y lúcido. Además será su guía e inspiración vocacional para el futuro como escritor de Gordie.

Tendremos otro juego de contrastes entre la transcendente conversación de Chris y Gordie y la que tienen Teddy y Vern sobre Superman y SuperRatón. De esta forma y, otra vez, mediante los diálogos se muestra la superioridad intelectual de unos sobre otros. Phoenix se erige en figura paterna para todos sus amigos, especialmente para nuestro protagonista.




Dedicada a Kufisto, que espero la disfrute tanto como la anterior.