Con la llegada del año 2000 se sucedieron los títulos
apocalípticos, "Deep impact" (Mimi Leder, 1998), "El fin de los días" (Peter Hyams, 1999),
"Armageddon"... en todos ellos un derroche de efectos especiales y
poca sustancia en general. De todas ellas seguramente fue "Armageddon"
la de más éxito. Dirigida por Michael Bay, uno de los peores directores que hay
en el mundo, tiene todos los defectos achacables a este tipo de películas
palomiteras. Con una exhibición de medios se nos cuenta la historia de un
equipo de perforadores petrolíferos, si, leéis bien, a los que se les
encomienda la misión de destruir un gigantesco meteorito que se acerca a la
tierra con la amenaza de destruirla, si, seguís leyendo bien. Para ello deberán
aterrizar en el meteorito, perforarlo y colocar un explosivo nuclear que desvíe
su trayectoria. Sin comentarios.
La primera escena de supuesto humor parece una parodia a Benny
Hill, ese crack de la comedia. Veremos a los perforadores que serán nuestros
protagonistas comandados por Bruce Willis, y también veremos a este gran héroe
perseguir como Benny Hill a las rubias macizas al novio de su hija, Ben
Affleck, por beneficiársela. Le quiere dar unas collejas o dispararle, esas
cosas. Ben Affleck resulta igual de gracioso que Shia LaBeouf en
“Transformers” y sus secuelas. Es
graciosísimo como todos sabéis.
Bay muestra una vez más su enorme inseguridad narrativa y
nos deleita con una dirección sin sentido y un montaje absurdo, donde planos
generales pasan a primer plano y vuelven al general sin el más mínimo rigor, ni
intención de tenerlo, por supuesto, sin apenas planos que duren más de 5-10
segundos, (podéis hacer la prueba a la vez que veis la película sin que perdáis
el sentido de la trama, la cosa no da para mucho más), en lo que suele
significar un rodaje de escasa calidad, con una cámara que se mueve en todo
momento buscando la amenidad… todo debido a esa inseguridad que tiene en su
narración, como apuntaba antes.
Una falta de talento y tacto incluso en las escenas de amor,
donde no varía este nerviosismo esquizofrénico ni en la dirección, ni en el
montaje. Historia de amor cursi y ridícula donde las haya, para más inri. Es
decir, un despropósito, montaje híper sincopado, dirección nerviosa mal
entendida (que los planos en una escena de amor no duren más de cinco segundos y la
cámara no pare de moverse es para desesperarse), actuaciones de todo a 100,
aunque efectos especiales lujosos.
La única manera que hay de diferenciar una escena de amor de
otra de acción en una película de Bay es por la música, en las de amor pondrá
una balada o tema lento y en las de acción un rock o un tema intenso y potente.
Esto es así porque el montaje acelerado, inseguro, trepidante es el mismo en
todas las escenas. Como ejemplo podréis comprobarlo en la romantiquísima escena
donde Affleck y Tyler hablan tumbados del amor, del futuro, de la difícil
misión, de la posibilidad de no volver a verse… y Bay se dedicará a enfocar una
mano, un brazo, una galleta, el rostro de uno, el del otro, una pierna, otra
vez una cara, ahora la barriga… cambiando de plano cada 3 segundos. Sales
estresado de tan plácida y romántica escena. Talento para los tempos y los
tonos el de Bay…
Pues bien, dicho esto, "Armegeddon" no es ni mucho
menos la peor película de Bay, entretiene dentro de lo que cabe y su banda
sonora (su mejor baza), es muy buena con nombres como, Journey, Jon Bon Jovi, ZZ
Top o Aerosmith, estos últimos con su "I don't want to miss a thing",
dieron el pelotazo y convirtieron la banda sonora y esa canción en particular
en un exitazo. Eso sí, falta Antonio Molina y su "Soy minero".
Sensiblera hasta la náusea, vacía, estrafalaria, absurda,
aparatosa, entretenida, ruidosa, superficial... son adjetivos comunes a la
mayoría de películas de este director, y en esta película en concreto están en
su máxima expresión. Ben Affleck nos deleita con una interpretación digna de
Shakespeare, algo que Bay logra a menudo de sus actores, sólo hay que recordar
los portentosos trabajos de Megan Fox; Bruce Willis está correcto, siempre se
mueve bien en este tipo de películas; y el resto del reparto pasa el rato como
puede en este hortera y lujoso bombazo. Algo que sí logra Bay es la sensación
de que sus actores se lo pasan en grande.
También cuenta con sus diálogos esquizofrénicos, que si bien
funcionaron bien en “Dos policías rebeldes” (1995), casi siempre resultan cargantes en
el resto de películas.
Michael Bay pretende hacer comedias, comedias con acción,
pero no logra nada brillante con ninguno de los dos géneros. Eso sí, si te
gustan las explosiones y la acción sin más, eso lo tendrás. También tendrás un
buen número de escenas de una cursilería asombrosa, sus escenas de amor son…
indescriptibles. Los diabéticos quedan advertidos.
El inhóspito meteorito resulta amenazante, un trabajo de
dirección artística y efectos especiales muy bueno, un protagonista más en la
segunda parte del fin que consigue crear el clima de miedo y tensión que se
requiere. Las rocas puntiagudas que abundan en el gigantesco meteorito son un
acierto.
Evidentemente el concepto épico y emocionante va innato con
los cineastas americanos y aquí Bay da el do de pecho al respecto. Es la
película romántica de Bay.
El reparto es espectacular en cuanto a nombres, Bruce
Willis, la guapa Liv Tyler, Ben Affleck, Billy Bob Thornton, Steve Buscemi, Will
Patton, Michael Clarke Duncan, Owen Wilson… Casi nada.
Con todo, se trata de una de las más eficaces obras de su
mediocre autor, el elemento emotivo del final con el sacrificio del
protagonista, los Aerosmith sonando en los títulos de crédito y alguna otra
escena amorosa, acaban por dar el toque definitivo para que los fans de este
tipo de historias salieran entusiasmados y los demás aún más desesperados.
“Armageddon” es una película que podría aprobar en la
valoración porque acaba resultando eficaz, pero lo hace de una forma tan burda,
con elementos tan artificiosos, sensibleros, toscos, manidos, previsibles,
vulgares, zafios en ocasiones… que resulta difícil decidirse.
Siendo una obra prescindible es de lo mejor que ha realizado
Bay, con eso queda todo dicho.



























