
“The Promise” practican un AOR muy puro, muy limpio, con
fases algo sinfónicas, pero que resulta convencional, esquemático, frío. Falta
calidez, matices, detalles. Todo es correcto pero anodino, sus melodías no son
malas, pero tampoco nada del otro mundo y la ejecución correcta pero sintética,
rígida, como robótica, casi cerebral, falta algo de alma. Buenas ideas quizá
algo lastradas por una producción algo limitada que provoca que todo suene como
muy básico, a lo que tan poco ayuda la falta de personalidad de la voz de
Benzie.

“Human Fire” es el segundo, y último hasta la fecha si no
estoy equivocado, disco del grupo. En 1995, publicaron su debut, “The Promise”.
El álbum será disfrutado por los fans del género, pero es
difícil que apasione a alguien, especialmente a los más exigentes, ya que todo
lo que tiene de correcto lo tiene de aséptico, frío y desapasionado. En
cualquier caso da para unas cuantas escuchas
ya que está bien hecho, su factura es impecable, algo que a la vez es
una de las causas del problema, ya que agudiza ese esquematismo, ese vacío, y
las melodías son agradables, además de tener detalles de calidad.
Se aprecian buenos detalles en las composiciones y en la
progresión de algunos de los estribillos, bien elaborados, especialmente en los
primeros y últimos temas, pero lo que más destacan son las fases instrumentales
en la mayoría de canciones, con un gran trabajo en los riffs y solos de guitarra
especialmente. Toques progresivos o sinfónicos con buenas armonías, detalles
de teclado y juego con los coros. Hay cierto toque a Ten, el grupo que lidera
Gary Hughes, en algunos aspectos y composiciones, especialmente en los temas
más duros.
Ian Benzie a las voces y el bajo, Gareth Davies a las
guitarras, Nods Graham también en las guitarras, Steve Craig en los teclados y
Colin Fraser a la batería.


Hold On To Love: A partir de aquí la cosa va hacia abajo. Un
medio tiempo muy melódico, con muchos teclados y apuntes armónicos y suaves de
guitarra. Muy melódico, pero la formal voz de Benzie no acaba de darle garra.
Buen trabajo de los coros en el estribillo, con todo es otro de los temas más
aprovechables, muy AOR. Un tema bonito pero que no llega a emocionar. Los
momentos tras el solo de guitarra, con el piano como simple acompañamiento, son
de lo mejor del tema. Improvisaciones y coros por todos lados en la parte
final, donde la guitarra no faltará para hacer armonías sutiles. La canción acaba algo
sepultada en tanto arreglo y coro, la falta de fuerza acaba empalagando un
poco.
There Goes My Heart: Las baladas no son, precisamente, el
fuerte del grupo, demasiado blandas y empalagosas. Ésta que nos toca está
vertebrada en el acompañamiento de piano y la limpia voz de Benzie, pero le
falta fuerza en la melodía para emocionar, así como garra en todo lo demás.
Preciosista pero insulsa. Los coros se suman en ocasiones con acierto, y es que
en general la ejecución es buena, pero demasiado fría. La fase instrumental
será para el piano y el sintetizador que crea ambiente.
When Love Takes A Hand: Volvemos al Rock, con un sonido en
los riffs y la producción que pueden recordar en algo a Ten. Buenos riffs,
alguno de toque oriental, para un tema contundente pero bastante insulso.
Anodinas estrofas, puente vigoroso con el riff y estribillo normalillo.
Estructura habitual. Tras una estrofa de transición llegará el solo de guitarra
y una fase melódica instrumental, tampoco de las más brillantes o llamativas.
En la parte final la guitarra cobrará protagonismo y nos deleitará con un
estupendo solo de despedida, de lo mejor del tema.
Hole In My Heart: Otro tema duro que se inicia con un
potente riff y otro posterior con wah wah. Ritmos entrecortados siguen en las
estrofas que darán paso a un puente más vacilón y fiestero. El estribillo es un
quiero y no puedo al que le falta garra e intensidad, aunque se pretende, por
todos lados. Es de los temas más cortos. Tras un nuevo estribillo y estrofa de
transición llegará un nuevo solo de guitarra, que vuelve a ser de lo más
destacado del tema. En la parte final cambiaremos de ritmo, pero ni siquiera
ahí el grupo parece ser capaz de desmelenarse. El bueno de Benzie parece que
canta con respeto, como si no quisiera ofender.
Let The Night Go On Forever: Nueva balada que sigue los
patrones melosos y empalagosos de la anterior y de todos los temas de este
estilo en el grupo. Un tema muy Toto o incluso Chicago. El tema sigue la
estructura básica hasta llegar al solo, sencillo pero con bonitos agudos. Tras
el mismo, improvisaciones vocales, muchos coros y las armonías de guitarra, muy
acertadas, con mucho gusto y elegancia. Una buena parte final en la que la
guitarra tiene gran protagonismo y culpa de los mejores momentos.
Only A Woman: Buenos teclados dan inicio al tema. Suaves
estrofas, donde dichos teclados son la base, y aumento relativo de la intensidad
para el puente y el estribillo, de buena melodía paro falto de garra, una vez
más. Una voz más agresiva, desgarrada o potente podría haber sacado más partido
a alguno de estos temas. Este tema también tiene ciertos elementos de Toto o
Chicago. Estrofa de transición dialogando con los coros para dar paso al solo
de guitarra. Este es uno de los temas más largos del disco, 7 minutos que se
acaban haciendo demasiado pesados. En la parte final la guitarra puja por
hacerse con el poder frente al estribillo, hasta que lo logra finalmente con
cambios de ritmo, que varían del arranque decidido a los entrecortados. Momentos de brillantez. Una gran parte final donde lo instrumental vuelve a
subir el nivel del tema, una excelente conclusión. Merece la pena escucharla.
Looking Glass: El Rock más puro y trepidante vuelve a
escena, ritmos y estrofas muy divertidas y alegres. Un vigor renacido para otro
de los temas más destacados del disco. Parecen salir un poco del encorsetamiento
de otros temas del disco. Buen juego de coros y voz principal en el estribillo,
que sin ser nada del otro mundo da como resultado un tema fresco, tremendamente
alegre, positivo y enérgico. Una canción muy acertada. Estrofa para el coro y
solo de guitarra con tapping para mantener la viveza del conjunto. Buena fase
instrumental. Buen tema.
Arms Of A Stranger: Llegamos al final con otro de los puntos
álgidos del disco. Uno de los mejores temas con diferencia, y el más largo de
todos ellos, casi 9 minutos. Tras un suave inicio introductorio unos geniales
teclados irrumpen en escena concretando un dramatismo en las estrofas
excepcional. Los teclados no nos abandonarán mientras se desgrana el tema hacia
el puente, mucho más suave al contrario de lo habitual, y el estribillo que es
muy acertado y largo, con frases entrecortadas que lo hacen tan melódico como
rítmico. Repetimos la estructura hasta llegar al segundo estribillo. Tras el
mismo, solo de guitarra y fase instrumental. Si bien el tema es notable quizá le
faltaba un punto para acabar de entusiasmar, lo que logrará con creces con toda
esta larguísima fase instrumental, muy sinfónica, con cambios de ritmo,
atmósferas y tono. De los ritmos solemnes a las acústicas sin apenas
acompañamiento, más allá del ambiental, que irá subiendo la intensidad con la
aparición de los coros, los rítmicos
teclados y las poderosas guitarras. De lo rítmico a lo melódico sin solución de
continuidad… Volveremos al estribillo que romperá con armonías de guitarra en
el clímax, poderoso y contundente. Un despedida que deja un gratísimo sabor de
boca.
En definitiva, un aceptable disco, fallido en general pero
disfrutable por sus apreciables virtudes, al que le falta garra y peca de
excesiva melosidad y exceso de empalago,
pero que compensa esa falta de garra y fiereza con momentos instrumentales muy
inspirados.
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